Naturaleza
Pego queda aislado tras casi 650 litros y el desborde del río Girona
Pego queda prácticamente aislado tras registrar casi 650 litros por metro cuadrado, mientras el río Girona se desborda e inunda varios municipios.
Resumen
- Pego queda aislado tras registrar casi 650 litros por metro cuadrado
- El río Girona se desborda y provoca graves inundaciones en la Marina Alta
- Emergencias eleva la respuesta y mantiene la vigilancia en cauces y carreteras
La madrugada del lunes 19 de octubre ha dejado una situación excepcional en la Marina Alta. Pego ha quedado prácticamente aislado, con accesos cortados y numerosas calles y viviendas anegadas, mientras el río Girona se ha desbordado aguas abajo y ha provocado graves inundaciones en Els Poblets y El Verger. En algunos puntos, la corriente ha llegado a desplazar vehículos.
La dimensión del episodio la dan los pluviómetros. A primera hora, la estación de les Verdales, en Pego, acumulaba 649,9 litros por metro cuadrado, mientras Forna, en l’Atzúbia, registraba 648,6. Son cifras provisionales y pueden variar según la hora exacta de corte, pero sitúan el temporal en una escala extraordinaria.
La Agencia Estatal de Meteorología sitúa este episodio entre los más importantes sufridos por la zona durante las últimas décadas. En la franja comprendida entre Pego y Forna se han superado ampliamente los 600 litros durante el temporal, con registros que evocan episodios históricos en una comarca que conoce bien las lluvias torrenciales mediterráneas.
Pego, incomunicado después de una noche de lluvia extrema
La lluvia se ha cebado especialmente con Pego. Durante la madrugada, el agua convirtió calles y caminos en auténticos cauces improvisados, entró en viviendas y obligó a restringir la circulación. Los accesos al municipio quedaron cortados a primera hora, hasta el punto de que la población quedó prácticamente incomunicada por las inundaciones.
La situación venía deteriorándose desde el domingo. Ya por la tarde se habían registrado incidencias, rescates en vías públicas y achiques de viviendas en diferentes localidades de la Marina Alta. Pego había suspendido las clases para este lunes ante el aviso rojo y el riesgo de que el episodio continuara durante la noche. La decisión evitó desplazamientos precisamente cuando la red viaria comenzó a quedar impracticable.
No se trata únicamente de mucha lluvia acumulada. El problema ha sido la combinación de precipitaciones persistentes, momentos de intensidad torrencial y una cuenca completamente saturada. Cuando el terreno deja de absorber agua, esta busca salida por barrancos, carreteras, campos y zonas urbanizadas. Y ahí empieza el verdadero peligro.
El río Girona se desborda en Els Poblets y El Verger
Uno de los puntos más delicados de la mañana ha sido el río Girona. El cauce se encontraba al límite alrededor de las cinco de la madrugada y posteriormente terminó desbordándose, con especial impacto en Els Poblets y El Verger. Calles enteras quedaron cubiertas de agua y se registraron vehículos arrastrados o desplazados por la corriente.
El comportamiento del Girona explica parte de la gravedad de la situación. El agua caída en las zonas interiores y montañosas de la Marina Alta acaba concentrándose aguas abajo, de modo que el caudal puede seguir aumentando aunque la intensidad de la lluvia disminuya momentáneamente en la costa.
El riesgo continúa incluso cuando afloja la lluvia
Ese desfase entre la precipitación y la crecida obliga a mantener la vigilancia sobre ríos, barrancos y zonas bajas. Las autoridades han pedido a los vecinos que permanezcan alejados de los cauces y que, en viviendas donde entre el agua, busquen plantas elevadas y zonas seguras.
Atravesar una calle inundada en coche puede parecer posible durante unos segundos y dejar de serlo inmediatamente después. Una corriente relativamente poco profunda puede hacer perder adherencia al vehículo y desplazarlo. Con el agua empujando de lado, un automóvil deja de comportarse como una máquina pesada y empieza, literalmente, a flotar y ser arrastrado.
Casi 650 litros en Pego y registros excepcionales en la comarca
Los acumulados registrados ayudan a entender por qué el escenario ha cambiado tan deprisa. Pego y Forna se situaban cerca de los 650 litros por metro cuadrado, mientras la Vall d’Ebo superaba también registros extraordinarios y otros puntos del norte de Alicante y el sur de Valencia acumulaban cantidades muy elevadas.
Un litro por metro cuadrado equivale a un milímetro de precipitación. Hablar de 650 litros por metro cuadrado significa, por tanto, alrededor de 650 milímetros de lluvia sobre cada metro cuadrado. El agua, claro, no permanece allí donde cae: baja por las pendientes, se concentra en vaguadas y barrancos y termina buscando los puntos más bajos.
La situación ha alcanzado una dimensión poco habitual incluso para una comarca acostumbrada a los episodios mediterráneos intensos. Entre Pego, Real de Gandia, Vilallonga y Barx se han producido acumulaciones excepcionales y, de forma puntual, se han rebasado ampliamente los 500 litros. El precedente de noviembre de 1987 aparece como una referencia inevitable para calibrar la magnitud del temporal.
Emergencias eleva la respuesta y se moviliza la UME
La Generalitat Valenciana ha activado la situación 2 del Plan Especial frente al Riesgo de Inundaciones, un nivel que permite reforzar la respuesta ante una emergencia que supera la capacidad ordinaria de los recursos locales. La coordinación se intensificó desde primera hora ante el rápido empeoramiento de las condiciones.
La Unidad Militar de Emergencias también ha sido movilizada desde su base de Bétera. El despliegue se concentró inicialmente en puntos especialmente afectados de la Safor, mientras bomberos, Guardia Civil, policías locales y protección civil trabajaban en rescates, evacuaciones y accesos bloqueados en las zonas castigadas por el agua.
La cuenca Pego-Girona-Gorgos ya estaba bajo vigilancia
Horas antes, Emergencias había activado la preemergencia hidrológica para la zona Pego-Girona-Gorgos y había pedido a los ayuntamientos reforzar la vigilancia de cauces y puntos conflictivos. El domingo por la tarde llegaron a medirse 85 litros en apenas 45 minutos en Pego. Fue el aviso. La madrugada llevó después el episodio a otra dimensión.
La intensidad es especialmente importante porque no basta con conocer cuánto ha llovido durante una jornada. Si una gran cantidad de agua cae en pocos minutos sobre un terreno saturado, la capacidad de respuesta de barrancos, alcantarillado y pequeños cauces se reduce drásticamente. De ahí las crecidas súbitas y las inundaciones que pueden aparecer en muy poco tiempo.
Carreteras, barrancos y zonas bajas concentran el peligro
La evolución de las precipitaciones importa, pero en una inundación de estas características no basta con mirar al cielo. Los ríos y barrancos pueden continuar recibiendo agua procedente de zonas situadas kilómetros arriba, mientras los terrenos saturados prácticamente han perdido su capacidad para absorber nuevas lluvias. El riesgo hidrológico puede mantenerse durante horas.
Los puntos más delicados siguen siendo los cauces, carreteras inundadas, zonas bajas, garajes y pasos subterráneos. La recomendación es reducir al mínimo los desplazamientos y no intentar cruzar superficies cubiertas por agua, ni siquiera cuando la profundidad parezca pequeña. En determinados sectores de la Safor y la Marina Alta, la movilidad ha quedado seriamente condicionada.
La DANA Adam mantiene un escenario meteorológico adverso sobre el este peninsular. Aunque la intensidad de las precipitaciones pueda ir variando, el problema no depende únicamente de cuánto siga lloviendo, sino de cómo responden unas cuencas completamente cargadas después de horas de precipitaciones extraordinarias.
Una mañana que deja una huella histórica en la Marina Alta
Pego, Els Poblets y El Verger concentran algunas de las escenas más graves de este episodio: carreteras desaparecidas bajo el agua, calles convertidas en corrientes, viviendas anegadas y el Girona fuera de su cauce. Detrás de esas imágenes queda un dato difícil de ignorar: casi 650 litros por metro cuadrado en Pego, una cantidad excepcional incluso para esta zona del Mediterráneo.
Los registros definitivos deberán depurarse cuando termine el episodio, pero la madrugada del 19 de octubre de 2026 queda ya entre los grandes temporales de las últimas décadas en la Marina Alta. Con el suelo saturado y los cauces todavía cargados, cualquier tregua en la lluvia no significa que el peligro haya desaparecido.
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