España
Feijóo presenta su ‘Contrato con España’ para gobernar tras el 29-N
Feijóo presenta en Madrid su ‘Contrato con España’, el manifiesto con el que busca fijar los principios de un eventual Gobierno del PP tras el 29-N.
Imagen: European People's Party / CC BY 2.0.
Resumen
- Feijóo presenta una carta de principios antes de las elecciones del 29-N
- El documento define cómo entiende el PP el Gobierno y el uso del dinero público
- El acto busca reforzar el perfil presidencial del líder popular ante las urnas
Alberto Núñez Feijóo presenta este lunes 19 de octubre en Madrid su ‘Contrato con España’, un manifiesto político con el que pretende fijar los principios que guiarían su Gobierno si el Partido Popular gana las elecciones generales del 29 de noviembre y logra los apoyos necesarios para llegar a La Moncloa. El acto está previsto a las 12:00 horas en el Espacio Larra y forma parte de una precampaña en la que el PP intenta colocar a su candidato en posición presidencial antes de entrar en la batalla definitiva por el voto.
No es, al menos por lo conocido antes de la presentación, el programa electoral completo del PP. Es otra cosa: una declaración de principios previa a las propuestas concretas, destinada a explicar cómo entiende Feijóo el ejercicio del poder, la relación entre Gobierno y ciudadanos, el uso del dinero público, el papel de España en el exterior y las reglas con las que pretende gobernar. Para la dirección popular representa el punto de partida del proyecto que quiere llevar a las urnas el 29-N.
Qué es el ‘Contrato con España’ de Feijóo
La dirección popular ha bautizado el documento con una expresión deliberadamente solemne. El ‘Contrato con España’ aspira a funcionar como carta de presentación política de Feijóo antes de que el PP despliegue con detalle su programa electoral.
La idea es sencilla: explicar primero qué principios comprometen al candidato y después entrar en impuestos, vivienda, pensiones, inmigración, servicios públicos o reformas institucionales. Primero el marco; después, la letra pequeña. Y en política electoral, donde esa letra pequeña suele aparecer cuando el ciudadano ya tiene media papeleta doblada en la cabeza, el orden tampoco es inocente.
El PP considera el documento el arranque de su proyecto político y pretende utilizarlo especialmente para dirigirse al votante indeciso. La formación quiere presentar las elecciones no solo como una elección entre siglas, sino como una decisión sobre el modelo de Gobierno que sustituiría al de Pedro Sánchez en caso de producirse un cambio de mayoría.
Un acto pensado para Feijóo, no para las siglas del PP
La escenografía también está medida. Según lo avanzado por el partido, los logos, las banderas y el himno del PP tendrán una presencia secundaria. Feijóo ocupará el centro del acto y pronunciará un discurso con perfil institucional y presidencial.
No es un detalle decorativo. A poco más de un mes de las elecciones, el PP busca que el dirigente gallego aparezca ante el electorado no únicamente como jefe de la oposición, sino como aspirante directo a la Presidencia del Gobierno. Menos mitin de partido, más atril de candidato. Esa es la fotografía buscada.
El movimiento encaja con una precampaña en la que Feijóo lleva semanas hablando de cambio político y de una reconstrucción del país, una fórmula con la que intenta agrupar desde el desgaste institucional hasta los problemas de vivienda, los servicios públicos o la situación económica bajo una misma tesis: España necesita, según su discurso, una nueva etapa.
Qué compromisos pretende fijar antes de pedir el voto
El contenido completo deberá conocerse con la intervención del candidato, pero el PP ya ha adelantado los grandes terrenos sobre los que girará el manifiesto. Uno será la relación del Ejecutivo con los ciudadanos: hasta dónde debe llegar la Administración, cómo debe comportarse el Gobierno y qué obligaciones tendría quien ocupa La Moncloa.
También aparecerá la gestión del dinero público, una cuestión que Feijóo viene vinculando tanto al funcionamiento de los servicios públicos como a su discurso sobre eficiencia administrativa. El líder popular ha defendido durante la precampaña que el Estado del bienestar debe sostenerse con una gestión capaz de anticiparse a los problemas y mirar más allá del corto plazo.
Otra parte abordará la posición internacional de España y la forma de relacionarse de la Administración con los ciudadanos. El documento, por tanto, busca ocupar un territorio más amplio que una batería de promesas electorales: pretende definir qué tipo de Gobierno ofrecería Feijóo.
Eso no convierte el manifiesto en un contrato en sentido jurídico, naturalmente. Nadie podrá acudir a un juzgado con el folleto electoral bajo el brazo si un compromiso termina durmiendo en un cajón ministerial. El término “contrato” pertenece al lenguaje político: eleva la promesa desde el habitual programa electoral hacia una idea de compromiso personal del candidato.
El 29-N convierte el documento en una pieza central de precampaña
La presentación llega exactamente seis semanas antes de las elecciones generales del 29 de noviembre, convocadas tras el adelanto anunciado por Pedro Sánchez el 5 de octubre. Desde entonces, PP y PSOE han acelerado una precampaña en la que vivienda y pensiones han ganado peso, mientras los partidos cierran candidaturas y afinan sus mensajes para movilizar a sus respectivos electorados.
Feijóo reaccionó a la convocatoria reclamando la confianza de los españoles y presentando el 29-N como una oportunidad para un cambio de Gobierno. Desde entonces ha endurecido el cuerpo a cuerpo con Sánchez y, al mismo tiempo, intenta levantar una segunda pata menos bronca: la de candidato con proyecto propio de Gobierno.
El ‘Contrato con España’ responde sobre todo a esa necesidad. Atacar al adversario puede movilizar al votante convencido; explicar qué se pretende hacer después resulta bastante más importante cuando se intenta pescar en el enorme estanque del electorado indeciso.
Ese espacio incluye votantes moderados, antiguos electores socialistas, posibles abstencionistas y también ciudadanos situados a la derecha que podrían inclinarse por Vox. Feijóo necesita ensanchar el resultado del PP si aspira a convertir una eventual victoria electoral en una mayoría parlamentaria viable.
Porque ganar unas elecciones y poder gobernar no son exactamente lo mismo en el sistema español. Entre una cosa y otra está la aritmética del Congreso, que suele tener bastante menos romanticismo que los discursos de campaña. El PP necesita escaños propios, pero también una combinación parlamentaria que permita investir a su candidato.
De ahí otro mensaje implícito del acto: el PP quiere que la votación del 29-N sea percibida como una elección directa sobre quién debe presidir el próximo Gobierno, aunque jurídicamente los ciudadanos elijan diputados y senadores y sea después el Congreso de los Diputados quien invista al presidente.
El precedente del ‘Contrato con Galicia’ de 2009
Feijóo no estrena la fórmula. En 2009, cuando aspiraba a desalojar al Gobierno bipartito de PSdeG y BNG de la Xunta, presentó un ‘Contrato con Galicia’ en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela.
Ganó aquellas elecciones con mayoría absoluta y se convirtió en presidente de la Xunta. Después volvió a lograr mayorías absolutas en 2012, 2016 y 2020, antes de abandonar la política gallega para asumir la presidencia nacional del Partido Popular.
Génova recupera aquella experiencia como parte de la biografía política del candidato: un compromiso presentado antes de unas elecciones, seguido por una larga etapa de Gobierno. El paralelismo es evidente y también la intención. Feijóo busca trasladar al escenario nacional una fórmula asociada a su trayectoria política en Galicia.
Hay otro detalle menos cómodo para la narrativa de novedad: la expresión ‘Contrato con España’ tampoco es inédita dentro del PP. Pablo Casado recurrió a ella durante su etapa al frente del partido para definir su proyecto político y una propuesta de fortalecimiento institucional, económico y territorial. La diferencia está en que Feijóo recupera ahora el concepto directamente asociado a su candidatura a La Moncloa y con unas elecciones generales ya convocadas.
Del manifiesto a las medidas concretas
El verdadero alcance del ‘Contrato con España’ dependerá de cuánto consiga Feijóo convertir los principios generales en compromisos verificables. Palabras como ejemplaridad, eficiencia, servicio público o buena gestión tienen recorrido electoral —quedan bien incluso impresas en papel grueso—, pero unas elecciones terminan jugándose sobre decisiones bastante más terrenales.
Vivienda, salarios, fiscalidad y pensiones, junto con inmigración, sanidad, educación, seguridad, financiación autonómica y calidad institucional, marcarán buena parte de la campaña. Ahí será donde el PP tendrá que traducir el manifiesto en cifras, leyes, plazos y prioridades concretas.
El documento presentado este 19 de octubre pretende fijar ese marco antes del debate programático. Feijóo quiere explicar para qué pretende gobernar antes de detallar cada una de las medidas con las que aspira a hacerlo. Esa es, en esencia, la función política del ‘Contrato con España’.
Del atril a las urnas
A seis semanas de las urnas, el movimiento permite entender por dónde quiere llevar el PP la candidatura de su líder. La confrontación con Pedro Sánchez seguirá ocupando una parte considerable de la campaña; sería ingenuo pensar lo contrario. Pero Feijóo necesita que el 29-N no se convierta únicamente en un plebiscito sobre el actual presidente.
El ‘Contrato con España’ busca abrir esa segunda conversación: qué haría el candidato popular con el poder si finalmente lo obtiene. La puesta en escena, con los símbolos partidistas relegados a un segundo plano, refuerza precisamente esa idea de perfil presidencial.
Quedan después las propuestas, los números y, sobre todo, las urnas. El contrato político empieza en un atril de Madrid; su verdadera medida llegará el 29 de noviembre, cuando los electores decidan quién obtiene los votos suficientes para intentar convertir las palabras en Gobierno.
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