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Ceuta suma 12.705 regresos a Marruecos y 536 expulsiones desde agosto

Ceuta contabiliza 12.705 regresos a Marruecos desde el 10 de agosto: 12.142 fueron voluntarios, hubo 536 expulsiones y 3.331 menores siguen atendidos

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El mapa de Ceuta 2026

Imagen: Aotearoa / CC BY-SA 3.0.

Resumen

  • 12.705 migrantes han regresado de Ceuta a Marruecos desde el 10 de agosto
  • 12.142 retornos fueron voluntarios y el Gobierno contabiliza 536 expulsiones
  • Ceuta mantiene a 3.331 menores migrantes dentro de su sistema de protección

Un total de 12.705 migrantes han regresado desde Ceuta a Marruecos desde el pasado 10 de agosto, según la última actualización ofrecida por el Gobierno tras el Consejo de Ministros. La cifra confirma el fuerte ritmo de salidas registrado durante las últimas semanas después de la entrada masiva de personas por la frontera ceutí a finales de julio.

La portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha detallado que 12.142 regresos han sido voluntarios y 536 corresponden a expulsiones. Hay, sin embargo, una pequeña pero relevante discordancia aritmética en los datos difundidos: ambas cantidades suman 12.678, es decir, 27 menos que el total de 12.705 comunicado por el Ejecutivo. Por el momento, esa diferencia no ha sido aclarada públicamente.

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12.705 regresos desde Ceuta a Marruecos desde el 10 de agosto

El dato permite medir mejor una crisis que durante semanas desbordó ampliamente la escala habitual de la inmigración irregular en Ceuta. Conviene hacer una precisión para no mezclar cifras: esos 12.705 regresos corresponden al periodo iniciado el 10 de agosto, no al conjunto de personas que abandonaron la ciudad desde los acontecimientos del 30 y 31 de julio.

Interior cifró posteriormente en unas 72.000 personas las que habían cruzado durante aquellas dos jornadas y aseguró que la mayoría volvió a Marruecos voluntariamente durante las primeras 24 horas. Los retornos contabilizados desde el 10 de agosto pertenecen, por tanto, a una segunda fase de la crisis: la de quienes permanecieron en Ceuta y fueron siendo identificados, atendidos o sometidos a los procedimientos administrativos correspondientes.

La evolución ha sido rápida. El 14 de octubre el balance oficial rondaba los 11.756 regresos; seis días después, la cifra difundida por el Gobierno alcanza los 12.705. Son cerca de un millar más en menos de una semana, coincidiendo con los últimos operativos para desalojar asentamientos improvisados y trasladar a sus ocupantes a instalaciones habilitadas para identificación y triaje.

La mayoría de las salidas hacia Marruecos son voluntarias

El elemento más significativo del balance está precisamente ahí: la inmensa mayoría de las personas contabilizadas por el Ejecutivo han regresado voluntariamente a Marruecos, mientras que las expulsiones representan una parte mucho menor del total.

La distinción no es decorativa. Una expulsión es una medida administrativa sujeta a procedimiento y resolución motivada y puede implicar una prohibición posterior de entrada en España. El regreso voluntario responde a una realidad jurídica distinta. Meter ambos conceptos en el mismo saco resulta tentador para el debate político —los sacos simplifican bastante las tertulias—, pero explica poco de lo que realmente ocurre sobre el terreno.

Las cifras también muestran hasta qué punto se ha acelerado el vaciado de los asentamientos surgidos después de julio. A comienzos de octubre el Gobierno contabilizaba algo más de 11.000 regresos desde el 10 de agosto. La presión policial sobre las zonas ocupadas y la apertura de nuevos recursos temporales han cambiado rápidamente el paisaje de playas, descampados y naves donde llegaron a instalarse centenares de personas.

536 expulsiones y una diferencia de 27 casos por aclarar

Frente a los 12.142 retornos voluntarios anunciados por Saiz, el Gobierno contabiliza 536 expulsiones. Días antes, el balance oficial situaba estas medidas por encima de las 500, de modo que su crecimiento ha sido mucho más contenido que el de las salidas voluntarias.

Queda pendiente, eso sí, la diferencia entre el total comunicado y su propio desglose. 12.142 más 536 son 12.678, no 12.705. En una crisis donde durante meses ha sido particularmente difícil saber cuántas personas permanecían realmente en la ciudad, 27 casos no cambian la dimensión del fenómeno, pero el dato merece aclaración. Las cifras públicas sirven precisamente para evitar que el debate termine convertido en una competición de aproximaciones.

Ceuta mantiene a 3.331 menores en su sistema de protección

La situación de los menores continúa siendo uno de los asuntos más delicados. Según los datos comunicados por el Ejecutivo, 3.331 menores migrantes están atendidos por el sistema autonómico de protección.

De ellos, 107 han sido trasladados a la Península mediante procesos de reagrupación familiar y otros 181 han sido reubicados en distintas comunidades autónomas mediante los mecanismos previstos en la Ley de Extranjería. El Gobierno también ha remitido a Marruecos 63 expedientes relacionados con procesos de reagrupación familiar.

Las cifras muestran cómo ha ido creciendo el número de menores identificados desde el verano. A mediados de septiembre, el Gobierno hablaba de 1.612 menores filiados tras la entrada masiva y calculaba que todavía podían quedar entre 700 y 1.000 en las calles de Ceuta. Poco más de un mes después, el sistema autonómico atiende ya a más de 3.300.

Aquí las prisas tienen límites evidentes. Un adulto puede manifestar su voluntad de regresar. Con un menor entran en juego la identificación, la tutela administrativa y la búsqueda de familiares, además del principio del interés superior del niño. La frontera puede estar a unos metros; jurídicamente, el recorrido es bastante más largo.

De los campamentos a 7.477 plazas temporales en Ceuta

El Gobierno mantiene 7.477 plazas habilitadas en recursos temporales para atender a las personas migrantes que continúan en Ceuta. La comparación con el inicio de la emergencia explica el tamaño del dispositivo: cuando estalló la crisis, el CETI disponía de alrededor de 500 o 600 plazas.

Durante octubre se han sucedido operaciones para desmontar asentamientos que habían ido apareciendo en distintos puntos de la ciudad. En una de las últimas actuaciones se intervino en zonas de Poblado Regulares, el Tarajal y el entorno del CETI. Los adultos localizados fueron trasladados para su identificación y para realizar los correspondientes triajes administrativos.

Ya unos días antes, más de 300 personas desalojadas de la explanada de la antigua fábrica del Guano habían optado por regresar voluntariamente a Marruecos después de ser trasladadas al Centro de Atención Temporal de Extranjeros. La escena resume bastante bien esta última fase: menos grandes campamentos, más identificación individual y una salida progresiva de personas hacia el país vecino.

Policía, colegios y hospital: los otros números de la crisis

La gestión de la crisis no se limita a contar entradas y salidas. El Ejecutivo cifra en 5.237 los efectivos desplegados y en 11.375 las patrullas de vigilancia e información realizadas en la ciudad.

En los colegios, la asistencia se mantiene alrededor del 90 %, un porcentaje que el Gobierno considera dentro de la normalidad. Es un termómetro menos espectacular que una frontera abarrotada, pero quizá más revelador: cuando las aulas recuperan su rutina, una ciudad empieza también a recuperar el pulso cotidiano.

En el ámbito sanitario, el Ejecutivo asegura que el 83 % de los migrantes alojados en recursos está vacunado. De las 211 camas hospitalarias disponibles en Ceuta, 100 se encuentran ocupadas y 20 corresponden a personas migrantes. Son cifras relevantes porque durante las primeras semanas de la crisis uno de los grandes temores fue precisamente la presión que una llegada de semejante magnitud podía ejercer sobre unos servicios públicos diseñados para una ciudad de dimensiones muy reducidas.

Ceuta reduce la presión mientras persisten los retos migratorios

Ceuta está muy lejos de la fotografía de finales de julio. Los grandes asentamientos se han reducido, miles de personas han regresado a Marruecos y el Estado dispone ahora de una infraestructura temporal que sencillamente no existía cuando comenzó la crisis. Los 12.705 regresos desde el 10 de agosto son la expresión más visible de ese cambio.

Eso no significa que el problema haya desaparecido. Permanecen miles de menores dentro del sistema de protección, continúan los procedimientos de identificación y reagrupación familiar y siguen abiertas cuestiones administrativas, judiciales y políticas derivadas de una entrada que desbordó durante días la frontera española.

La experiencia también deja una enseñanza menos cómoda. En inmigración se habla mucho de cifras redondas, invasiones, expulsiones, solidaridad y fronteras, según el micrófono que toque. La realidad suele ser bastante menos obediente: una persona vuelve voluntariamente, otra tiene un expediente, otra es menor, otra solicita protección. Incluso 27 personas pueden perderse entre dos columnas de una estadística oficial.

Ceuta ha recuperado buena parte de su normalidad física. La política migratoria española, en cambio, seguirá enfrentándose al mismo desafío que apareció con toda crudeza en julio: gestionar una frontera exterior de la Unión Europea con seguridad, procedimientos legales y dignidad humana al mismo tiempo. Tres cosas que caben perfectamente en la misma frase, aunque a veces la conversación pública se empeñe en separarlas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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