Cultura
Felipe VI y Leonor, 45 años de historia en los Princesa de Asturias
De Felipe VI adolescente al creciente papel de Leonor: 45 años de discursos, anécdotas, gestos y cambios en los Premios Princesa de Asturias
Imagen: European Union / CC BY 4.0.
Resumen
- Felipe VI debutó en los premios con 13 años, en la primera edición de 1981
- Leonor repitió aquel estreno a la misma edad y gana peso institucional en 2026
- Los premios mezclan tradición, cultura y anécdotas de cuatro décadas
Los Premios Princesa de Asturias llegan este viernes a su ceremonia de 2026 con una historia que ya abarca 45 años desde aquella primera entrega de 1981 y con una fotografía institucional muy distinta a la de entonces. Felipe VI empezó aquí, adolescente y con 13 años, a hablar en público; Leonor siguió décadas después exactamente el mismo camino. Entre ambos quedan discursos, cambios de nombre, pequeños despistes, ovaciones, besos que no figuraban en el protocolo y algunas de las personalidades más reconocibles de la cultura, la ciencia y el deporte mundial.
La edición de 2026 añade, además, una pieza relevante al relevo generacional de la Corona. La princesa Leonor tiene previsto recibir por primera vez en solitario a los galardonados en el Hotel de la Reconquista antes de una ceremonia que comenzará a las 18:30 horas en el Teatro Campoamor. Conviene precisar el calendario: en la mañana de este 23 de octubre la gran gala todavía no se ha celebrado. Lo que sí ha comenzado es una semana de premios especialmente cargada, con la Familia Real ya en Oviedo, el concierto de la víspera celebrado y nombres como Leo Messi, Patti Smith, Julian Barnes o Christina Koch convertidos en protagonistas de la ciudad.
El dato ayuda a ordenar la memoria: 2026 es la 46.ª edición de unos premios nacidos en 1981. Han transcurrido 45 años desde aquella primera ceremonia, de ahí una confusión frecuente entre la edad de los galardones y el número de ediciones. Tampoco se llamaron siempre Princesa de Asturias. Durante más de tres décadas fueron los Premios Príncipe de Asturias; la denominación actual comenzó a aplicarse en la edición de 2015, después de que Felipe VI fuese proclamado rey y Leonor asumiera el título de princesa de Asturias.
Felipe VI empezó en Oviedo con 13 años
El 3 de octubre de 1981, Felipe de Borbón se colocó ante el micrófono del Teatro Campoamor y pronunció el primer discurso público de su vida. Tenía 13 años. El escenario no podía ser más simbólico: presidía la primera entrega de unos premios ligados precisamente al título que ostentaba como heredero.
Aquel muchacho que estudiaba primero de BUP abrió su intervención explicando que había querido que sus primeras palabras públicas tuvieran como marco Asturias. No fue una frase menor. Con el tiempo, la ceremonia de Oviedo acabaría convirtiéndose en una especie de termómetro anual de la institución monárquica, algo menos encorsetado que una Pascua Militar y bastante más solemne que una recepción ordinaria. Allí, año tras año, Felipe fue creciendo a la vista del público.
El único año en que Felipe no estuvo en el Campoamor
La regularidad fue casi absoluta. 1984 fue la única excepción: sus obligaciones académicas en el extranjero impidieron al entonces príncipe asistir a la entrega y Juan Carlos I presidió la ceremonia. Aquella ausencia quedó como una singularidad dentro de una vinculación que terminaría acompañando prácticamente toda la vida pública de Felipe VI.
Hay algo bastante gráfico en esa continuidad. El hombre que en 2026 ocupa la Jefatura del Estado lleva viendo desfilar por el Campoamor a científicos, escritores, deportistas, músicos y dirigentes desde que todavía necesitaba permiso paterno para casi todo. Pocas ceremonias españolas permiten observar con tanta claridad el paso del tiempo sobre sus protagonistas.
Letizia pasó de periodista a protagonista de los premios
La historia de Letizia Ortiz con esta cita tiene otro giro bastante menos previsible. En 2003 estuvo en Oviedo como periodista de TVE, cubriendo unos premios en los que su relación con Felipe todavía no era pública. El compromiso matrimonial se anunció apenas unos días después, el 1 de noviembre. Un año más tarde regresó al Campoamor, pero ya sentada en la presidencia como princesa de Asturias y esposa del heredero.
En 2004, Felipe abrió su intervención destacando precisamente aquella novedad. El teatro respondió con una prolongada ovación y Letizia se emocionó visiblemente. Era asturiana, volvía a Oviedo con una posición institucional completamente diferente y, por primera vez, ya no estaba contando la noticia desde fuera. Estaba dentro. Muy dentro.
La ceremonia también ha ido mostrando una versión menos marmórea de los Reyes. Y eso, tratándose de un acto donde casi todo está pautado al milímetro, tiene su mérito. El protocolo puede calcular una entrada, una reverencia o el orden de los discursos; suele llevar peor los olvidos y los afectos.
El lapsus de Felipe VI que terminó con un beso de Letizia
El mejor ejemplo llegó en 2014. Era la primera ceremonia que Felipe y Letizia presidían como Reyes y se preparaba ya el cambio de denominación de los galardones para la convocatoria siguiente. Al finalizar el acto, Felipe VI comenzó a decir “Premios Príncipe de Asturias” antes de darse cuenta, corregirse y convocar los Premios Princesa de Asturias de 2015.
El público se rio. El Rey también. Letizia reaccionó dándole un beso en la mejilla. Un pequeño accidente verbal consiguió durante unos segundos algo que las instituciones persiguen con toneladas de asesores y rara vez pueden fabricar: naturalidad. La denominación oficial de Premios Princesa de Asturias se estrenó efectivamente en 2015.
Leonor repitió a los 13 años el estreno de su padre
El relevo dejó de ser una idea abstracta en 2019. Leonor tenía también 13 años cuando pronunció su primer discurso en los premios, la misma edad de Felipe en 1981 y sobre el mismo escenario. No fue una casualidad disimulada, sino una continuidad conscientemente construida.
La princesa habló entonces de Asturias, de servicio a España y de la responsabilidad asociada a su título. Incluso recuperó al final la idea con la que su padre había cerrado su estreno 38 años antes, aquella referencia a guardar el momento en lo más profundo del corazón. La simetría era evidente: mismo teatro, misma edad, mismo título y dos generaciones separadas por casi cuatro décadas.
Desde entonces, su presencia ha ido dejando de ser ornamental. En cada edición ha aumentado su participación en audiencias, intervenciones y entrega de galardones. La novedad de 2026 es todavía más explícita: Leonor recibe sola a los premiados de esta edición, un gesto institucional que la coloca en un espacio que durante años perteneció a Felipe.
No significa que el Rey desaparezca de los premios. Al contrario, Felipe VI seguirá presidiendo junto a la reina Letizia la ceremonia del Campoamor. Pero el dibujo ha cambiado. El padre continúa en el escenario mientras la heredera empieza a ocupar parcelas propias. Una transición sin portazos, bastante más propia de palacio que de una serie sucesoria de televisión.
De los dos besos de Serrat a las gaitas de Serena Williams
No todo ha sido discurso constitucional y solemnidad de terciopelo azul. El archivo de los premios está lleno de momentos que se escapan del protocolo, escenas pequeñas que a menudo sobreviven mejor en la memoria que una intervención cuidadosamente medida.
Uno de los más recordados de los últimos años llegó en 2024 con Joan Manuel Serrat, Premio Princesa de Asturias de las Artes. Al encontrarse con Letizia, el cantautor la saludó con dos besos, el saludo corriente de media España y, precisamente por eso, bastante poco corriente ante una reina durante un acto de esta naturaleza. Serrat terminó apropiándose también del Campoamor con su música, en una edición especialmente emotiva.
Antes y después hubo escenas parecidas. Meryl Streep se dejó llevar por el ambiente asturiano y la música a las puertas del Hotel de la Reconquista. Serena Williams, distinguida en 2025, también mostró su sorpresa y su entusiasmo ante las gaitas. Son detalles pequeños, pero explican parte del atractivo de los premios: durante unas horas coinciden un ceremonial casi decimonónico, cámaras de televisión, gaiteros, premios Nobel, estrellas de Hollywood y vecinos esperando detrás de una valla. Extraña mezcla. Funciona.
También las ausencias han escrito su pequeña crónica. Letizia no asistió en 2005, a pocos días del nacimiento de Leonor. Felipe faltó únicamente en 1984. Y algunos premiados, por enfermedad, agenda o circunstancias extraordinarias, no han podido recoger personalmente el galardón. El Campoamor conserva sus rutinas, aunque nunca termina de repetirse por completo.
Premios Princesa de Asturias 2026: Messi, Patti Smith y Studio Ghibli
La edición de este año reúne nombres de mundos que difícilmente compartirían otra ceremonia. Patti Smith recibe el Premio de las Artes; Studio Ghibli, el de Comunicación y Humanidades; David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, el de Investigación Científica y Técnica; la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, el de Cooperación Internacional; Timothy Garton Ash, el de Ciencias Sociales; Leo Messi, el de Deportes; Julian Barnes, el de Letras, y Christina Koch, el de la Concordia.
Barnes, Koch, Garton Ash y Smith serán los cuatro galardonados que tomarán la palabra durante la ceremonia. Messi, probablemente el nombre con mayor tirón popular de esta edición, llega después de protagonizar su propio encuentro con público en Asturias. Studio Ghibli aporta otra clase de magnetismo, el de varias generaciones criadas con una animación japonesa que convirtió bosques, espíritus y criaturas imposibles en un idioma cinematográfico reconocible en medio planeta.
Los premios, además, hace tiempo que desbordaron la hora y media de ceremonia televisada. La Fundación ha organizado 65 actividades culturales entre el 14 y el 24 de octubre en distintos puntos de Asturias, desde conciertos y encuentros con estudiantes hasta propuestas vinculadas a la astronomía, la ciencia, la literatura y el cine. La gala es el centro de gravedad, pero ya no explica por sí sola la dimensión del acontecimiento.
La Familia Real abrió su agenda asturiana de 2026 el jueves con el XXXIV Concierto Premios Princesa de Asturias en Oviedo. Felipe VI, Letizia, Leonor y Sofía asistieron juntos a un programa dedicado a Felix Mendelssohn, interpretado por la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias y el Coro de la Fundación bajo la dirección de Nuno Coelho. La estampa sirvió también para reunir de nuevo públicamente a los cuatro en una semana en la que Leonor tendrá un protagonismo institucional superior al de ediciones anteriores.
El relevo ya está sobre el escenario
Los Princesa de Asturias permiten leer la evolución de la Familia Real casi como esas fotografías tomadas siempre desde el mismo punto durante décadas. El fondo permanece: Oviedo, el Teatro Campoamor, octubre y las gaitas. Lo que cambia son las personas y el peso que ocupa cada una.
Felipe VI llegó allí con 13 años en 1981, faltó una sola vez, presidió después como heredero y acabó regresando como rey. Letizia pasó de cubrir los premios como periodista a sentarse en la mesa presidencial. Leonor apareció primero como hija, tomó la palabra a la misma edad que su padre y en 2026 alcanza otra estación de ese recorrido al asumir por sí misma una audiencia con los galardonados.
Entre medias quedan el lapsus que convirtió por unos segundos a los nuevos Premios Princesa otra vez en “Príncipe”, el beso de Letizia, los dos besos de Serrat, estrellas internacionales bailando al sonido de las gaitas y decenas de discursos que han ido retratando las preocupaciones de cada época.
La solemnidad sigue ahí, por supuesto. Trajes oscuros, discursos medidos, un Miró en manos de cada premiado y el Campoamor iluminado como cada octubre. Pero 45 años después de aquella primera ceremonia, los Premios Princesa de Asturias cuentan también otra historia: la de una institución que intenta conservar su liturgia mientras el relevo entre Felipe VI y Leonor deja de ser una promesa lejana y empieza, poco a poco, a ocurrir delante del público.
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