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Nidal Hasan será fusilado el 3 de diciembre por el ataque de Fort Hood

EE.UU. fija para el 3 de diciembre el fusilamiento de Nidal Hasan, condenado por asesinar a 13 personas en Fort Hood y herir a otras 32 personas.

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Nidal Hasan

Foto: United States Army, dominio público.

Resumen

  • Nidal Hasan será fusilado el 3 de diciembre en Fort Hood
  • Fue condenado a muerte por matar a 13 personas y herir a otras 32
  • Será la primera ejecución militar de EE.UU. desde 1961

Estados Unidos ha fijado para el 3 de diciembre de 2026 la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, el exmayor y psiquiatra del Ejército condenado a muerte por la matanza de Fort Hood de 2009. Hasan asesinó a 13 personas e hirió a otras 32 durante el ataque cometido en la base militar de Texas.

La ejecución tendrá lugar en Fort Hood, precisamente el escenario de la matanza, después de que el presidente Donald Trump autorizara la pena y el uso de un pelotón de fusilamiento. Si finalmente se lleva a cabo, será la primera ejecución militar de Estados Unidos desde 1961 y el primer fusilamiento practicado por las Fuerzas Armadas estadounidenses desde 1945.

La fecha marca así un episodio excepcional dentro de la justicia castrense norteamericana. Han pasado más de seis décadas desde que Estados Unidos ejecutó por última vez a un militar. El sistema conserva la pena de muerte militar, sí, pero llegar desde la condena hasta su aplicación efectiva es algo extremadamente infrecuente.

El Ejército fija el fusilamiento de Hasan para el 3 de diciembre

El secretario interino del Ejército, Adam Telle, anunció que la ejecución de Nidal Hasan está prevista para el jueves 3 de diciembre en Fort Hood. Trump había autorizado previamente que la sentencia se ejecutara mediante pelotón de fusilamiento, siguiendo la recomendación del responsable del Pentágono, Pete Hegseth.

Dentro de la justicia militar estadounidense, una condena a muerte dictada por un consejo de guerra no puede ejecutarse sin aprobación presidencial. Ese requisito convierte la intervención de la Casa Blanca en una pieza decisiva de un procedimiento que, en el caso de Hasan, lleva más de una década avanzando por recursos, revisiones y tribunales.

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También resulta llamativa la elección del lugar. Hasan no será conducido simplemente a una instalación penitenciaria alejada del escenario del crimen: el plan es ejecutarlo en la misma base militar donde perpetró el ataque. La carga simbólica es evidente, aunque detrás de esa imagen hay un procedimiento jurídico mucho menos cinematográfico y bastante más lento.

La matanza de Fort Hood dejó 13 muertos y 32 heridos

El 5 de noviembre de 2009, Hasan abrió fuego en el Soldier Readiness Processing Center de Fort Hood, una instalación utilizada por militares para realizar trámites y preparativos relacionados con sus despliegues. Armado con una pistola, comenzó a disparar contra las personas que se encontraban en el edificio.

El ataque dejó 13 muertos y 32 heridos. Entre las víctimas mortales había 12 militares en activo y un militar retirado. Hasan fue alcanzado por los disparos de los agentes que intervinieron para detenerlo, sobrevivió y quedó parcialmente paralizado, por lo que desde entonces utiliza una silla de ruedas.

El suceso conmocionó especialmente a las Fuerzas Armadas porque su autor no era alguien ajeno al Ejército. Hasan era mayor y psiquiatra militar, una posición que añadió otra capa al caso y provocó durante años preguntas incómodas sobre las señales detectadas antes del ataque, su radicalización y la capacidad interna para identificar riesgos de esa naturaleza.

Hasan reconoció haber efectuado los disparos

Durante el consejo de guerra de 2013, Hasan asumió personalmente buena parte de su defensa y no negó ser el autor de los disparos. Sostuvo que pretendía responder a las guerras estadounidenses en países musulmanes y presentó su actuación como una reacción contra el despliegue de tropas norteamericanas.

Un tribunal militar lo declaró culpable de 13 asesinatos premeditados y de 32 intentos de asesinato premeditado. En agosto de 2013, el jurado acordó por unanimidad imponerle la pena de muerte. También fue expulsado del Ejército y perdió sus retribuciones militares.

La condena no significó una ejecución inmediata. Ni mucho menos. En el sistema castrense estadounidense, las penas capitales quedan sometidas a revisiones judiciales obligatorias y pueden atravesar numerosos recursos antes de llegar a la fase final. En el caso de Hasan, ese recorrido ha consumido más de trece años desde la sentencia.

La primera ejecución militar estadounidense desde 1961

La dimensión histórica del caso se entiende mejor mirando el calendario. La última ejecución realizada por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos tuvo lugar en 1961, cuando el soldado John A. Bennett fue ahorcado en Fort Leavenworth, Kansas, después de ser condenado por violación e intento de asesinato.

Desde entonces se han dictado otras condenas capitales militares, pero ninguna acabó materializándose. Por eso, si no aparece una suspensión judicial de última hora, Hasan se convertirá en el primer militar ejecutado por Estados Unidos en 65 años.

Hay, sin embargo, otro dato histórico distinto que merece precisión. La última ejecución militar estadounidense no fue un fusilamiento, sino un ahorcamiento. Para encontrar el precedente de un pelotón de fusilamiento militar hay que retroceder todavía más, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

El precedente del fusilamiento se remonta a 1945

El nombre que aparece inevitablemente al mirar hacia aquel periodo es el del soldado Eddie Slovik, fusilado en Francia el 31 de enero de 1945 después de ser condenado por deserción durante la Segunda Guerra Mundial. Fue el único militar estadounidense ejecutado por deserción durante aquel conflicto.

Los registros sitúan en noviembre de 1945 el último fusilamiento conocido realizado por las Fuerzas Armadas estadounidenses. De ahí que convenga separar dos hitos: Hasan sería el primer militar ejecutado desde 1961 y, al mismo tiempo, protagonizaría el primer fusilamiento militar desde 1945.

No es una diferencia menor. Una cosa mide cuánto tiempo lleva la justicia militar estadounidense sin ejecutar una pena capital; la otra revela hasta qué punto el método elegido pertenece a una época que parecía enterrada bajo varias capas de historia.

El Supremo rechazó revisar su condena a muerte

El proceso judicial de Hasan pasó durante años por los tribunales militares. La Corte de Apelaciones de las Fuerzas Armadas confirmó su condena y, posteriormente, la defensa acudió al Tribunal Supremo de Estados Unidos para tratar de conseguir una nueva revisión.

El Supremo rechazó el 31 de marzo de 2025 admitir el recurso presentado por Hasan. Con esa decisión quedó cerrada una de las principales vías de apelación que mantenían pendiente el caso y se despejó el camino para que el Ejecutivo pudiera avanzar hacia la aplicación de la pena de muerte.

La autorización presidencial llegó después. Trump aprobó la ejecución mediante pelotón de fusilamiento, un método que la Administración estadounidense ha vuelto a situar entre las opciones disponibles para determinadas penas capitales, junto con otros procedimientos contemplados por la normativa federal.

Eso no convierte necesariamente el 3 de diciembre en una fecha imposible de alterar. En Estados Unidos, los condenados a muerte pueden intentar promover nuevas acciones ante tribunales federales, incluidas peticiones de habeas corpus, y una decisión judicial podría suspender o retrasar la ejecución.

Por qué Estados Unidos vuelve al pelotón de fusilamiento

El regreso de este método tampoco puede separarse del debate estadounidense sobre la inyección letal. Durante los últimos años, diferentes administraciones y estados han afrontado dificultades para obtener determinados medicamentos empleados en las ejecuciones, así como controversias sobre protocolos que no siempre han funcionado como estaba previsto.

La normativa federal ha ampliado las alternativas disponibles e incluye métodos como el fusilamiento, la electrocución o el gas en determinadas circunstancias. Algunos estados también mantienen el pelotón de fusilamiento dentro de sus leyes sobre pena capital.

Eso no significa que se haya convertido en un procedimiento habitual. Todo lo contrario. El fusilamiento sigue siendo una rareza incluso dentro de Estados Unidos, donde la pena de muerte permanece vigente en parte del país y continúa provocando una intensa disputa política, jurídica y moral.

La elección para Hasan adquiere una dimensión adicional porque no se trata de una ejecución estatal ordinaria, sino de una sentencia dictada por la justicia militar. Ahí está buena parte de lo excepcional del caso: método poco frecuente, jurisdicción poco frecuente y más de seis décadas sin que las Fuerzas Armadas estadounidenses ejecuten a uno de sus miembros.

Fort Hood vuelve al centro de una historia abierta en 2009

Diecisiete años después de la matanza, el caso regresa físicamente a Fort Hood. Allí Hasan abrió fuego en noviembre de 2009, allí fue detenido y allí está previsto que se cumpla una condena que ha recorrido durante años los distintos niveles de la justicia militar y federal.

Para las familias de los fallecidos y los supervivientes, la fecha recupera inevitablemente el recuerdo de un ataque que dejó 13 víctimas mortales y decenas de heridos. Para el Ejército estadounidense, supone enfrentarse a un hecho que parecía reservado a los manuales de historia: volver a ejecutar una pena capital militar.

El 3 de diciembre de 2026 queda así señalado como una fecha excepcional para el sistema penal de Estados Unidos. Si ningún tribunal suspende antes la sentencia, Nidal Hasan será fusilado por la matanza de Fort Hood y el Ejército estadounidense pondrá fin a 65 años sin ejecuciones militares, recuperando además un método que no utiliza desde 1945.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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