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Maduro y Cilia Flores afrontan nuevos cargos en EE.UU. por torturas

EE.UU. ultima nuevos cargos contra Maduro y Cilia Flores por presuntas torturas a estadounidenses detenidos durante años en cárceles venezolanas.

Publicado

el

Maduro en 2019

Foto: Presidencia El Salvador, CC0.

Resumen

  • EE.UU. prepara nuevos cargos contra Maduro y Cilia Flores por torturas
  • La causa afecta a estadounidenses que estuvieron presos en Venezuela
  • Ambos ya afrontan en Nueva York un proceso por narcotráfico y armas

Estados Unidos prepara nuevos cargos penales contra Nicolás Maduro y Cilia Flores por las presuntas torturas sufridas por ciudadanos estadounidenses detenidos en cárceles venezolanas durante los años en los que el dirigente chavista estuvo en el poder. La nueva acusación podría darse a conocer este jueves, 8 de octubre, dentro de una causa que ya mantiene a ambos bajo custodia federal en Nueva York.

El matiz importa. A primera hora de este jueves, los nuevos cargos todavía no habían sido formalizados públicamente. La Fiscalía federal de Manhattan trabaja en una ampliación del frente judicial contra Maduro y su esposa, que ya están procesados por delitos relacionados con narcotráfico y armas. Ambos se han declarado no culpables y tienen fijado el inicio de su juicio para el 1 de junio de 2027.

La nueva acusación apunta a estadounidenses presos en Venezuela

La investigación se centra en estadounidenses que permanecieron detenidos en Venezuela y que, una vez liberados, denunciaron palizas, descargas eléctricas, simulaciones de ahogamiento, amenazas de violencia sexual, aislamiento y otras formas de maltrato. Las autoridades estadounidenses sostienen desde hace años que algunos de esos detenidos fueron utilizados como moneda de cambio en negociaciones políticas con Washington.

Entre los casos que forman parte de ese oscuro historial figuran antiguos empleados estadounidenses de Citgo y otros ciudadanos arrestados en Venezuela durante el mandato de Maduro. Algunos terminaron regresando a Estados Unidos mediante intercambios de prisioneros después de pasar meses o incluso años encarcelados.

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La cuestión judicial no consiste simplemente en determinar si hubo abusos en las prisiones venezolanas. Los fiscales tendrán que establecer qué responsabilidad penal concreta atribuyen a Maduro y a Flores: qué conocían, qué decisiones pudieron tomar y qué vínculo consideran probado entre ambos y las presuntas torturas. Esa arquitectura jurídica todavía no se conoce porque la nueva acusación no se ha hecho pública.

De las denuncias de abusos a un nuevo frente penal

Algunos antiguos presos estadounidenses ya habían llevado estas acusaciones ante los tribunales. En julio, un juez federal de Miami concedió 314 millones de dólares en indemnizaciones a tres estadounidenses que afirmaron haber sido detenidos y torturados en Venezuela antes de ser liberados en un intercambio de presos en 2023. Sus denuncias incluían electrocuciones, golpes y posiciones de estrés.

También existen informes internacionales que han documentado prácticas de tortura y malos tratos en instalaciones vinculadas al aparato de seguridad venezolano. Esa acumulación de testimonios, investigaciones y procedimientos civiles proporciona el telón de fondo de una causa penal que podría acercar esas acusaciones directamente a la antigua cúpula del poder venezolano.

Hay, sin embargo, una frontera que conviene mantener nítida: las denuncias de tortura no equivalen por sí solas a una condena penal de Maduro o Flores. Será la Fiscalía la que deberá probar ante un tribunal el papel que atribuye a cada uno, mientras la defensa podrá combatir tanto los hechos como la competencia de Estados Unidos y la legalidad del procedimiento.

Maduro y Flores ya están presos en Nueva York

Maduro y Cilia Flores fueron capturados por fuerzas estadounidenses en Caracas el 3 de enero de 2026 y trasladados posteriormente a Nueva York. Desde entonces permanecen bajo custodia federal y afrontan una acusación relacionada con una presunta conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos, además de cargos vinculados con armas. Los dos niegan las acusaciones.

Aquella operación abrió un episodio extraordinario incluso para la larga confrontación entre Washington y Caracas: un antiguo jefe del Estado venezolano llevado a territorio estadounidense para ser juzgado. La defensa sostiene que Maduro y Flores tenían inmunidad como dirigentes venezolanos y ha cuestionado la legalidad de su captura; los fiscales rechazan esa interpretación.

El calendario judicial ya es largo. El proceso por narcotráfico está previsto para junio de 2027 y, antes de que llegue esa fecha, los abogados tratarán de derribar parte de la causa mediante recursos y alegaciones sobre inmunidad. Los eventuales delitos relacionados con torturas añaden una segunda capa de enorme gravedad a un expediente que ya era excepcional.

Aún falta saber cómo se incorporarán los nuevos cargos

Una de las incógnitas es cómo presentará la Fiscalía la nueva acusación. No está claro todavía si los cargos por los presuntos abusos serán incluidos mediante una acusación sustitutiva dentro del procedimiento existente o si se abrirá una causa separada.

No es un detalle burocrático. Si se integran en el proceso actual, el expediente contra Maduro y Flores crecerá dentro de una misma causa; si se presentan por separado, podrían aparecer calendarios, pruebas y estrategias de defensa diferentes. A estas horas, cualquier afirmación más tajante supondría adelantarse al documento decisivo: la acusación formal.

Tampoco se ha precisado públicamente qué antiguos detenidos figurarían como víctimas ni qué delitos federales concretos invocarán los fiscales. El núcleo conocido es más limitado: la investigación afecta al trato recibido por ciudadanos estadounidenses detenidos bajo el aparato estatal venezolano.

Cilia Flores libra además una batalla por su salud

El movimiento de la Fiscalía coincide con otro momento delicado para Cilia Flores. La ex primera dama venezolana ha pedido abandonar temporalmente la prisión federal de Brooklyn y permanecer bajo arresto domiciliario por problemas de salud, entre ellos afecciones cardíacas. Su defensa sostiene que su estado se ha deteriorado durante el encarcelamiento.

Los fiscales se oponen a su excarcelación al considerar que existe riesgo de fuga y mantienen que la prisión puede atender sus necesidades médicas. Sus abogados han propuesto una residencia vigilada las 24 horas, con fuertes restricciones sobre desplazamientos, llamadas y visitas.

Ese debate transcurre en paralelo a los posibles nuevos cargos. Dos planos distintos, aunque inevitablemente se cruzan: mientras la defensa intenta mejorar las condiciones de custodia de Flores, la Fiscalía puede ampliar sustancialmente las acusaciones que pesan sobre ella.

Las torturas elevan el alcance político del proceso

El caso dejó hace tiempo de ser únicamente una causa por narcotráfico. Una acusación centrada en ciudadanos estadounidenses presuntamente torturados durante su cautiverio introduce un elemento mucho más reconocible para la opinión pública de Estados Unidos: personas encarceladas en Venezuela que regresaron relatando violencia física y psicológica extrema.

Washington ha denunciado durante años la práctica de detener estadounidenses en países adversarios para utilizarlos como instrumento de negociación. En el caso venezolano, varios terminaron siendo liberados mediante acuerdos que implicaron a presos reclamados por Caracas. La diplomacia convivía con los barrotes, una combinación poco elegante pero bastante habitual en los choques entre potencias.

El nuevo procedimiento también puede reabrir el escrutinio sobre el sistema penitenciario y los organismos de inteligencia que operaron durante el mandato de Maduro. No porque cada abuso pueda imputarse automáticamente al antiguo presidente, sino porque la Fiscalía tendrá que explicar cómo funcionaba la cadena de responsabilidad que pretende llevar ante un jurado.

Una causa judicial que puede cambiar de dimensión

La situación a primera hora del 8 de octubre es precisa: Estados Unidos prepara nuevos cargos contra Nicolás Maduro y Cilia Flores relacionados con las presuntas torturas de estadounidenses detenidos en Venezuela, y su presentación podría producirse este mismo jueves. Todavía no existe una acusación pública que permita conocer todos los delitos, víctimas y pruebas incluidos en el expediente.

Maduro y Flores siguen encarcelados en Nueva York, niegan los cargos que ya pesan sobre ellos y se preparan para un juicio fijado para junio de 2027. El nuevo movimiento de los fiscales puede transformar considerablemente ese proceso. La noticia no está en una condena que no existe ni en unos cargos cuyo contenido completo aún debe conocerse, sino en que la Justicia estadounidense se dispone a llevar al terreno penal las denuncias de tortura de sus ciudadanos y a buscar responsabilidades en la cúspide del antiguo poder venezolano.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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