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Misiles hutíes matan a 30 soldados en un campamento militar de Yemen

Al menos 30 soldados murieron en un ataque hutí con misiles contra un campamento militar de Yemen, donde decenas de efectivos resultaron heridos.

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Misiles hutíes matan a 30 soldados

Resumen

  • Al menos 30 soldados murieron en un ataque hutí con misiles en Shabwa
  • Decenas de militares resultaron heridos tras el impacto en el campamento
  • El bombardeo llega en plena escalada de la guerra yemení

Al menos 30 soldados de las fuerzas leales al Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente han muerto este lunes 19 de octubre en un ataque con misiles balísticos contra un campamento militar situado en la provincia meridional de Shabwa. Decenas de efectivos resultaron heridos y el balance continúa siendo provisional mientras los afectados son atendidos en centros sanitarios de la zona.

El ataque alcanzó el campamento de Al Alam cuando los militares se encontraban reunidos durante el pase de lista matutino. Tres misiles balísticos impactaron en las instalaciones, según las primeras informaciones disponibles, en uno de los golpes más graves contra las fuerzas progubernamentales desde la reciente reactivación de los combates en Yemen.

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Tres misiles golpearon el campamento militar de Al Alam

El bombardeo se produjo en Shabwa, una provincia estratégica del sur yemení y rica en petróleo. Los proyectiles cayeron sobre el recinto mientras había una importante concentración de soldados, una circunstancia que elevó rápidamente el número de víctimas y convirtió el ataque en un golpe especialmente duro para las fuerzas gubernamentales.

Equipos de emergencia comenzaron a evacuar a los heridos tras las explosiones. El primer balance difundido por fuentes militares sitúa en al menos 30 los fallecidos, aunque el número definitivo podría variar conforme avance la identificación de las víctimas y se conozca la evolución de quienes presentan heridas de mayor gravedad.

Otros recuentos independientes habían confirmado inicialmente una cifra inferior, de al menos 18 muertos. La diferencia refleja la confusión habitual durante las primeras horas de un ataque de esta magnitud, con víctimas trasladadas a distintos centros y una información militar todavía fragmentaria.

Los soldados estaban reunidos durante el pase de lista

Uno de los elementos que ayuda a entender la elevada mortalidad es el momento elegido para el ataque. Los misiles alcanzaron el campamento cuando los militares estaban reunidos para actividades matutinas, lo que dejó a numerosos efectivos expuestos en un espacio relativamente concentrado.

Las autoridades yemeníes no habían divulgado de inmediato una lista completa de fallecidos ni un balance definitivo de daños en las instalaciones. Tampoco se produjo inicialmente una reivindicación pública detallada por parte de los hutíes sobre este bombardeo concreto, aunque fuentes militares atribuyeron el lanzamiento al movimiento insurgente hutí.

Shabwa vuelve al centro de la guerra de Yemen

La ubicación del ataque importa. Shabwa es una de las provincias estratégicas del sur de Yemen por sus recursos energéticos y por su posición entre varias de las zonas que conectan el interior del país con las rutas hacia el mar Arábigo. No es un rincón periférico del conflicto; sobre su territorio se cruzan intereses militares, políticos y económicos desde hace años.

La provincia permanece bajo control de fuerzas alineadas con el Gobierno reconocido internacionalmente, pero ha sido escenario de ofensivas y ataques durante el conflicto. Golpear un campamento en esta zona permite a los hutíes castigar la capacidad militar de sus adversarios lejos de algunos de los frentes más conocidos del norte. Un misil, en ese contexto, hace bastante más que abrir un cráter.

El ataque de Al Alam se produce además cuando las fuerzas gubernamentales intentan recuperar posiciones controladas por los insurgentes. La campaña militar ha vuelto a colocar bajo presión varios corredores estratégicos y áreas próximas al estrecho de Bab el Mandeb, uno de los pasos marítimos más sensibles del planeta.

Los combates vuelven a intensificarse tras años de relativa calma

La guerra yemení nunca terminó realmente, pero durante varios años quedó contenida por una tregua alcanzada en 2022 que redujo de forma considerable las grandes operaciones militares. Ese frágil equilibrio se ha deteriorado y en las últimas semanas se ha registrado una nueva escalada entre los hutíes y las fuerzas apoyadas por Arabia Saudí.

Las tropas leales al Ejecutivo yemení han lanzado operaciones destinadas a recuperar zonas bajo control rebelde, mientras los hutíes han respondido con misiles, drones y ataques sobre posiciones militares e infraestructuras. El frente vuelve a moverse. Y con él regresa una forma de guerra que Yemen conoce demasiado bien: ofensivas terrestres mezcladas con ataques de largo alcance.

Días antes del bombardeo de Shabwa, los hutíes habían atacado con misiles el Palacio Presidencial de Al Maashiq, en Adén, sede de las autoridades reconocidas internacionalmente. El episodio confirmó que los insurgentes conservan capacidad para alcanzar objetivos sensibles muy alejados de sus principales territorios en el norte.

Arabia Saudí vuelve a quedar directamente expuesta

La escalada tampoco se detiene en las fronteras de Yemen. Los hutíes han intensificado sus ataques contra objetivos e infraestructuras de Arabia Saudí, incluidas instalaciones aeroportuarias y energéticas. Riad, que intervino militarmente en el conflicto en 2015, vuelve así a encontrarse en primera línea de una guerra que durante un tiempo pareció entrar en una fase menos explosiva.

Egipto también ha expresado su disposición a respaldar a Arabia Saudí ante una eventual petición de ayuda, otra señal de que la crisis yemení corre el riesgo de adquirir una dimensión regional todavía mayor. Yemen nunca ha sido un conflicto aislado: alrededor se mueven Arabia Saudí, Irán y otras potencias regionales, cada una con intereses distintos y una paciencia bastante limitada.

Quiénes son los hutíes y qué territorios controlan

Los hutíes, conocidos formalmente como Ansar Allah, surgieron en el norte de Yemen y pertenecen principalmente a la rama zaidí del islam chií. En 2014 tomaron Saná, la capital, y forzaron al Gobierno reconocido internacionalmente a desplazarse hacia el sur del país.

Arabia Saudí intervino al año siguiente al frente de una coalición militar que pretendía restituir plenamente al Ejecutivo yemení. La campaña no logró derrotar a los insurgentes. Tras años de guerra, los hutíes conservaron Saná y amplias zonas del norte y oeste, mientras sus adversarios mantuvieron buena parte del sur y el este.

El movimiento mantiene estrechos vínculos con Irán y ha desarrollado durante el conflicto una capacidad creciente para utilizar misiles balísticos y drones de largo alcance. Esa evolución ha alterado la naturaleza de la guerra: los frentes terrestres siguen siendo fundamentales, pero bases militares, aeropuertos, puertos e instalaciones energéticas situadas a cientos de kilómetros también pueden convertirse en objetivos.

El ataque de Shabwa confirma una guerra de nuevo abierta

La muerte de al menos 30 soldados en Al Alam vuelve a mostrar hasta qué punto se ha deteriorado la relativa calma de los últimos años. El ataque no es un episodio aislado: se suma a una sucesión de ofensivas, bombardeos y lanzamientos de misiles que están reactivando distintos frentes de Yemen casi al mismo tiempo.

Shabwa tiene petróleo, carreteras estratégicas y una posición militar demasiado valiosa para quedar al margen. Atacar allí a soldados reunidos en un campamento debilita fuerzas que podrían desplegarse posteriormente en otros escenarios y transmite, al mismo tiempo, un mensaje político: los hutíes mantienen capacidad para golpear la retaguardia de sus adversarios.

Una tregua erosionada y un conflicto que vuelve a extenderse

Durante años, la tregua iniciada en 2022 permitió reducir el nivel de violencia aunque nunca resolvió las causas de la guerra. Yemen permaneció dividido, con instituciones rivales, territorios controlados por distintos actores y una población atrapada en una de las crisis humanitarias más graves de las últimas décadas.

El ataque contra Al Alam evidencia que esa contención se está quebrando. Misiles sobre campamentos militares, operaciones terrestres, ataques contra Adén y amenazas sobre territorio saudí componen un escenario cada vez más peligroso. La guerra de Yemen, que durante un tiempo pareció dormir con un ojo abierto, vuelve a enseñar los dientes: Shabwa es desde este lunes una de sus señales más sangrientas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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