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España

Blocus, la red anónima bajo investigación tras el caos de Barcelona

Los Mossos investigan quién creó Blocus y movió la convocatoria que derivó en disturbios, 128 detenidos y decenas de menores arrestados en Barcelona

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Blocus la red anónima

Resumen

  • Los Mossos investigan quién está detrás de la plataforma anónima Blocus
  • La convocatoria acabó con 128 detenidos, 72 de ellos menores de edad
  • La policía analiza redes y grupos usados para movilizar a los participantes

Los Mossos d’Esquadra investigan quién está detrás de Blocus, la plataforma anónima que difundió por redes sociales la convocatoria que acabó el sábado 24 de octubre en graves disturbios, incendios y saqueos en el centro de Barcelona. El llamamiento circuló principalmente por TikTok y remitía a grupos de Telegram y WhatsApp donde se daban indicaciones para acudir vestido de negro, con el rostro cubierto y, si era posible, con material pirotécnico.

La incógnita principal sigue abierta: no se conoce públicamente quién dirige Blocus ni si quienes difundieron la convocatoria coordinaron después los actos violentos. Esa relación es precisamente una de las cuestiones que deberá aclarar la investigación policial. La cuenta de TikTok vinculada a la plataforma desapareció después de los altercados.

El balance permite medir la dimensión que alcanzaron los incidentes. Los Mossos contabilizan 128 detenidos, 72 de ellos menores de edad, mientras que 23 comercios fueron vandalizados y los bomberos tuvieron que intervenir en 33 incendios. El balance policial situaba además en 15 el número de agentes heridos, cuatro de ellos graves.

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Qué es Blocus y cómo se extendió la convocatoria

Blocus no se había presentado como una organización convencional, con portavoces conocidos, estructura pública o responsables identificables. Su presencia se construyó mediante perfiles anónimos en redes sociales, principalmente TikTok, desde los que se llamaba a jóvenes a reproducir en España movilizaciones estudiantiles similares a las registradas en Francia.

El mensaje inicial utilizaba reivindicaciones educativas reconocibles: más recursos para los centros, mejores instalaciones, profesorado suficiente y una enseñanza de mayor calidad. El referente mencionado era el movimiento francés Lycées Indignés, relacionado con protestas de estudiantes por la situación de los institutos.

Hasta ahí, una convocatoria de protesta. El problema aparece en la forma en la que empezó a prepararse la movilización y en las instrucciones difundidas antes de salir a la calle.

TikTok como puerta de entrada a Telegram y WhatsApp

Las publicaciones difundidas en TikTok incluían códigos QR y enlaces que permitían acceder a grupos de Telegram y WhatsApp. Dentro de esos espacios se transmitían indicaciones más concretas: acudir con ropa oscura, cubrirse la cara y llevar pirotecnia.

La convocatoria comenzó a circular con fuerza durante los días anteriores a la protesta. Los Mossos analizan esos perfiles y trabajan para reconstruir cómo se propagó el llamamiento, quién manejaba las distintas cuentas y qué relación tenían sus administradores con quienes terminaron participando en los incidentes.

Blocus pretendía extender la movilización más allá de Barcelona. Hubo llamamientos en otras ciudades españolas, entre ellas Madrid, aunque los incidentes de mayor gravedad se concentraron en la capital catalana.

De una protesta juvenil a saqueos en el centro de Barcelona

La concentración se convocó en los alrededores de la plaza de Catalunya y reunió a centenares de jóvenes, muchos de ellos vestidos de negro y con el rostro cubierto. La protesta no había sido comunicada previamente a las autoridades.

Los incidentes fueron escalando. Aparecieron lanzamientos de piedras y otros objetos contra los agentes, barricadas improvisadas, incendios de contenedores y mobiliario urbano y destrozos en establecimientos comerciales. Algunos grupos aprovecharon la situación para romper escaparates y saquear tiendas del centro.

Los Mossos desplegaron unidades antidisturbios mientras diferentes grupos se dispersaban por las calles próximas a plaza de Catalunya. Grandes comercios cerraron sus accesos de forma preventiva y durante varias horas la movilidad quedó seriamente alterada en la zona.

Los datos posteriores elevan el alcance de los desperfectos: 23 comercios vandalizados y 33 intervenciones de los bomberos relacionadas con incendios. La policía levantó también actas por objetos intervenidos, entre ellos armas blancas, espráis, pasamontañas, piedras y material pirotécnico.

Más de la mitad de los detenidos son menores

Uno de los elementos que más ha llamado la atención de los investigadores es la edad de buena parte de los participantes. De las 128 personas detenidas, 72 son menores, más de la mitad del total. Solo una pequeña parte de los arrestados tenía antecedentes vinculados a desórdenes públicos.

El perfil detectado está formado en buena medida por jóvenes sin vinculación conocida con estructuras criminales tradicionales. Entre los participantes había incluso menores de 14 años, una edad por debajo del umbral de responsabilidad penal establecido por la legislación española.

La investigación tampoco apunta, por el momento, a una gran organización criminal perfectamente jerarquizada. La hipótesis pasa más bien por pequeños grupos conectados mediante convocatorias digitales, que coinciden en un mismo lugar y terminan participando en actos vandálicos, saqueos o ataques contra los agentes.

Ese matiz importa. Una cosa es que no exista una estructura criminal clásica y otra muy distinta que toda la movilización fuese espontánea. Hubo una campaña previa en redes sociales, canales específicos para reunir participantes e instrucciones concretas sobre vestimenta y ocultación del rostro.

Qué investigan los Mossos sobre Blocus

La prioridad policial es reconstruir la estructura digital que permitió movilizar a cientos de personas en poco tiempo. Los investigadores quieren determinar quién creó y administró los perfiles de Blocus, quién gestionaba los grupos asociados y qué relación existía entre esos responsables y las personas que acabaron participando en los incidentes.

También se analiza la multiplicación de cuentas similares. La convocatoria no dependía necesariamente de un único perfil: diferentes usuarios difundieron contenidos con nombres y estética relacionados con Blocus, lo que permitió amplificar rápidamente el mensaje y, al mismo tiempo, dificultó identificar dónde terminaba el organizador y dónde empezaba quien simplemente replicaba una publicación.

Otro punto especialmente delicado será establecer si hubo instrucciones concretas para cometer saqueos o destrozos. Que se aconsejara acudir encapuchado y con pirotecnia forma parte de lo que analiza la investigación. La autoría y coordinación de los delitos, sin embargo, deberá acreditarse de forma individual.

La eliminación posterior de la cuenta de TikTok tampoco resuelve la incógnita sobre sus responsables. Los Mossos examinan la circulación previa de los mensajes por distintas plataformas y la forma en que terminaron llegando a grupos de mensajería utilizados por los participantes.

La acampada por la vivienda se desvincula de los disturbios

La coincidencia geográfica añadió inicialmente cierta confusión. En plaza de Catalunya permanecía instalada desde semanas atrás una acampada vinculada al derecho a la vivienda.

Los responsables de esa protesta se desmarcaron de los disturbios. Según la información conocida, llegaron a cerrar accesos al espacio ocupado para evitar la entrada de grupos violentos y dieron refugio a personas que habían quedado atrapadas durante los enfrentamientos.

El Ayuntamiento de Barcelona también ha diferenciado ambas movilizaciones. La convocatoria relacionada con Blocus no formaba parte de la protesta por la vivienda ni los incidentes pueden atribuirse a quienes mantenían la acampada.

La diferencia no es menor. Meter bajo una misma etiqueta una reivindicación organizada y una convocatoria anónima difundida por TikTok puede resultar cómodo en plena confusión callejera, pero no ayuda a entender qué ocurrió realmente.

El reto de unas movilizaciones que nacen en el móvil

El caso Blocus coloca el foco sobre una forma de movilización cada vez más difícil de seguir: convocatorias capaces de pasar en pocos días desde vídeos virales y cuentas anónimas hasta grupos de mensajería y concentraciones físicas en la calle.

No hace falta una sede, una asociación registrada ni un portavoz que conceda entrevistas. Basta una sucesión de perfiles, un mensaje fácilmente replicable y canales privados donde coordinar horarios y lugares. Cuando los participantes son muy jóvenes y la difusión se produce en plataformas de consumo rápido, la capacidad de propagación aumenta de forma considerable.

Eso no convierte a cada persona que comparte una publicación en responsable de los delitos posteriores. Tampoco permite atribuir automáticamente a Blocus cada escaparate roto en Barcelona. Ahí está precisamente el trabajo pendiente: separar convocatoria, participación y responsabilidad penal mediante pruebas concretas.

Una red todavía sin responsables identificados

Por el momento hay algo bastante más claro que la identidad de los organizadores. Una movilización nacida en redes consiguió reunir a centenares de jóvenes en el centro de Barcelona y terminó con 128 detenidos, decenas de menores arrestados, comercios vandalizados, incendios y policías heridos.

La investigación deberá determinar quién convirtió Blocus en un mecanismo de convocatoria, cómo se gestionaron los grupos digitales y hasta dónde llegó su papel en los altercados. El nombre ya es conocido. Las personas que estaban detrás, de momento, no.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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