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Rusia bombardea un autobús en Kramatorsk y deja al menos 30 muertos
Rusia bombardea un autobús en Kramatorsk y deja al menos 30 muertos y 18 heridos en una de las ciudades clave que Ucrania conserva en Donetsk.
Foto: Kremlin.ru, CC BY 4.0.
Resumen
- Un bombardeo ruso en Kramatorsk deja al menos 30 muertos y 18 heridos
- El ataque alcanzó autobuses de pasajeros y obligó a suspender el transporte
- Kramatorsk es uno de los principales bastiones ucranianos que quedan en Donetsk
Al menos 30 personas han muerto en Kramatorsk, en el este de Ucrania, después de que un bombardeo ruso con una bomba aérea alcanzara una zona de transporte público en la que circulaban autobuses con pasajeros. Las autoridades ucranianas han informado también de 18 heridos, mientras los servicios de emergencia continúan trabajando sobre el terreno y el balance permanece abierto.
El ataque se produjo este jueves, 8 de octubre, en una de las ciudades más importantes que Ucrania conserva bajo su control en la región de Donetsk. Kramatorsk está situada cerca del frente y lleva meses sometida a una presión militar creciente. Esta vez, sin embargo, el impacto no cayó sobre una trinchera ni sobre una instalación industrial: alcanzó transporte civil con pasajeros, en plena rutina de una ciudad que hace tiempo dejó de tener una rutina normal.
Una bomba aérea alcanza el transporte público de Kramatorsk
Según el último balance comunicado por la Fiscalía de Donetsk, el ataque ruso causó al menos 30 muertos. Las primeras informaciones hablaban de 12 víctimas mortales, pero la cifra aumentó rápidamente conforme avanzaron las labores de rescate y se identificaron nuevos fallecidos.
Las autoridades locales señalaron que la bomba alcanzó una zona donde se encontraban autobuses de línea. La información difundida inicialmente por la policía y la fiscalía hablaba de dos autobuses afectados, además de daños en un edificio residencial. Las imágenes difundidas desde la ciudad mostraban vehículos destrozados y una calle convertida, en cuestión de segundos, en escenario de una matanza.
El Ayuntamiento de Kramatorsk suspendió temporalmente el transporte público tras el bombardeo. La medida no es menor: para una población que sigue viviendo a pocos kilómetros del frente, los autobuses son una de las pocas piezas de normalidad que todavía permiten ir al trabajo, comprar alimentos o desplazarse a un hospital.
Una ciudad que sigue habitada pese a la cercanía del frente
Kramatorsk tenía alrededor de 150.000 habitantes antes de la invasión rusa a gran escala. Buena parte de la población ha sido evacuada desde entonces, aunque miles de personas permanecen en la ciudad pese al avance del frente y a los sucesivos llamamientos para marcharse.
La localidad forma, junto con Sloviansk y otras ciudades cercanas, parte del núcleo defensivo que Ucrania mantiene en la porción de Donetsk que Moscú aún no controla. Su importancia no es únicamente simbólica. Es un centro administrativo, ferroviario y logístico, de ahí que su nombre aparezca una y otra vez cuando el frente oriental se mueve unos kilómetros hacia el oeste.
Esa condición estratégica no convierte, naturalmente, cada calle de Kramatorsk en un objetivo militar. Las autoridades ucranianas sostienen que en el lugar alcanzado este jueves no había ningún objetivo militar y denuncian que el ataque golpeó deliberadamente a civiles. La Fiscalía ucraniana ha abierto diligencias por posibles crímenes de guerra.
Más de 50 civiles muertos en Ucrania en dos días
La magnitud del bombardeo de Kramatorsk resulta todavía más grave por el momento en que ocurre. Apenas unas horas antes, Ucrania había sufrido otra oleada de ataques rusos con misiles y drones que dejó decenas de muertos en distintas regiones del país.
El episodio más sangriento se produjo en Priluki, en la región de Cherníguiv, donde un misil ruso destruyó un edificio residencial de cinco plantas. El balance ascendió a al menos 22 fallecidos, entre ellos cinco niños, además de decenas de heridos. También se registraron víctimas en Kiev y otras ciudades.
Con las víctimas de Kramatorsk, más de medio centenar de civiles han muerto entre el miércoles y el jueves como consecuencia de ataques rusos, según los balances disponibles. Es una concentración especialmente elevada de víctimas en apenas unas horas y llega cuando la guerra ha superado ya ampliamente los cuatro años y medio desde la invasión a gran escala iniciada en febrero de 2022.
Bombas planeadoras, una amenaza difícil de frenar
Las autoridades ucranianas identifican el proyectil empleado en Kramatorsk como una bomba aérea, un tipo de arma que Rusia utiliza con creciente frecuencia cerca de la línea del frente.
Muchas de estas municiones convencionales han sido adaptadas con sistemas de navegación y alas desplegables que permiten lanzarlas desde aviones situados a decenas de kilómetros del objetivo. El resultado es incómodo para las defensas ucranianas: el avión puede mantenerse relativamente lejos de buena parte de los sistemas antiaéreos mientras la bomba planea hacia la ciudad.
No tienen la sofisticación de un misil de crucero, pero compensan esa relativa sencillez con una carga explosiva muy elevada y un coste inferior. Contra barrios urbanos, edificios y carreteras, los efectos pueden ser devastadores. Kramatorsk, Sloviansk y otras localidades próximas al frente han sufrido reiteradamente ataques de esta clase.
Kramatorsk, uno de los grandes objetivos en Donetsk
La ciudad aparece cada vez más expuesta porque las tropas rusas llevan años intentando completar la ocupación de la región de Donetsk, cuya anexión Moscú proclamó en 2022 pese a no controlar todo el territorio.
Kramatorsk y Sloviansk constituyen dos de los principales núcleos urbanos que permanecen bajo administración ucraniana. Su caída tendría un peso militar evidente, pero también político: permitiría a Rusia acercarse mucho más al objetivo declarado de dominar el conjunto de Donetsk.
El frente, sin embargo, no es una línea limpia dibujada con regla sobre un mapa. Avanza y retrocede entre pequeñas localidades, campos, carreteras y cinturones industriales. A medida que las fuerzas rusas se aproximan, la vida civil queda atrapada en esa franja cada vez más estrecha. Una estación, una ambulancia o un autobús dejan de ser lugares rutinarios para convertirse en espacios de riesgo.
Kramatorsk conoce bien esa lógica. En abril de 2022, un misil alcanzó su estación ferroviaria cuando miles de civiles trataban de abandonar la región. Murieron alrededor de 60 personas. Cuatro años después, la ciudad continúa recibiendo ataques y sigue funcionando, a medias, detrás de una línea de frente que nunca termina de alejarse.
Zelenski vuelve a denunciar ataques contra civiles
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha denunciado el bombardeo y ha subrayado que las víctimas viajaban en transporte civil. Las autoridades municipales han utilizado un argumento parecido: quienes estaban allí no participaban en una operación militar, simplemente se desplazaban por la ciudad.
La afirmación de Kiev se produce mientras Rusia mantiene que sus campañas aéreas tienen como objetivo infraestructuras militares, energéticas y vinculadas a la industria de defensa. Moscú hizo esa misma defensa después de la gran oleada de misiles y drones lanzada el miércoles sobre distintas regiones ucranianas.
La distancia entre ambas versiones es, a estas alturas de la guerra, conocida. Lo que queda sobre el terreno es menos abstracto: autobuses destruidos, edificios dañados y decenas de civiles muertos.
Donetsk entra en una fase cada vez más peligrosa para los civiles
Las autoridades regionales llevan tiempo insistiendo en la evacuación de quienes permanecen en las zonas más próximas al frente. Después del bombardeo de este jueves, el gobernador de Donetsk volvió a pedir a los residentes que abandonen las áreas expuestas y se trasladen a regiones más seguras.
No siempre es sencillo. Hay ancianos que se niegan a dejar sus casas, familias sin recursos para empezar de nuevo en otra ciudad y personas que han pasado prácticamente toda su vida en el mismo barrio. Evacuar sobre el papel es una palabra administrativa; en una guerra significa cerrar una puerta sin saber si volverá a abrirse.
Ese es el paisaje que rodea Kramatorsk. Una ciudad progresivamente vaciada, con el frente cada vez más cerca y servicios públicos que siguen funcionando mientras pueden. Este jueves uno de esos servicios, el autobús cotidiano, quedó en medio del bombardeo.
Una mañana que retrata la presión sobre el este de Ucrania
El ataque de Kramatorsk deja por el momento al menos 30 muertos y 18 heridos, un balance que todavía puede cambiar mientras continúan las labores de emergencia. La Fiscalía de Donetsk investiga lo ocurrido y el transporte público de la ciudad ha quedado suspendido tras el impacto.
Más allá de la cifra, el bombardeo muestra hasta qué punto se ha reducido la distancia entre el frente y la vida ordinaria en el este de Ucrania. Un autobús urbano, pasajeros que iban de un punto a otro de la ciudad, una mañana cualquiera. Y después, la guerra otra vez.
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