Economía
China reduce al 5 % el arancel al aceite español desde enero de 2027
China reducirá del 10 % al 5 % el arancel al aceite de oliva europeo desde 2027, una rebaja que beneficia especialmente a España, líder del mercado.

Resumen
- China bajará del 10 % al 5 % el arancel al aceite de oliva europeo
- España suministra alrededor del 77 % del aceite de oliva que compra China
- La rebaja entrará en vigor el 1 de enero de 2027 y durará cuatro años
China reducirá del 10 % al 5 % el arancel aplicado al aceite de oliva europeo a partir del 1 de enero de 2027, una rebaja que coloca a España en una posición especialmente favorable: alrededor del 77 % del aceite de oliva que importa el gigante asiático procede de España. La medida, pactada dentro del nuevo entendimiento comercial entre Pekín y la Unión Europea, se mantendrá durante cuatro años.
El movimiento llega, además, cuando las ventas españolas empiezan a recuperar terreno después del golpe provocado por los elevados precios del aceite durante los últimos años. En 2025 España exportó a China aceite de oliva virgen extra por unos 108,1 millones de euros. Menos impuesto en frontera significa una ventaja concreta: más margen para competir, ajustar precios o recuperar consumidores en un mercado enorme donde el producto español ya parte con una posición dominante.
Una rebaja de cinco puntos que favorece especialmente a España
La rebaja parece pequeña cuando se mira el porcentaje aislado. No lo es tanto cuando pasa por una factura comercial de varios millones de euros. El arancel se reduce a la mitad y, para un exportador que mueve grandes volúmenes, cinco puntos porcentuales pueden modificar de forma apreciable el coste de entrada en el mercado chino.
Hasta ahora, una importación de aceite valorada en 100 euros soportaba, simplificando el cálculo, un arancel de 10 euros antes de otros costes. Desde enero de 2027 serán cinco. Sobre un volumen equivalente a los 108 millones de euros exportados en 2025, esos cinco puntos representarían teóricamente alrededor de 5,4 millones de euros menos de carga arancelaria, aunque la cantidad efectiva dependerá del valor aduanero, el tipo de producto y las importaciones reales de cada ejercicio.
Para las empresas españolas el efecto puede aparecer por distintos caminos. El importador chino puede trasladar una parte del ahorro al precio final, utilizarlo para mejorar sus márgenes o negociar mejores condiciones con el proveedor. Y ahí empieza la batalla de verdad: ganar espacio en supermercados, comercio electrónico y restauración.
España dispone de una ventaja difícil de ignorar. No necesita presentarse desde cero ante el consumidor chino. Ya es el principal proveedor de aceite de oliva del país, muy por delante de sus competidores, de modo que una reducción general del arancel europeo beneficia de manera desproporcionada a quien más vende.
El mercado chino empieza a comprar aceite otra vez
La rebaja arancelaria coincide con un cambio de tendencia. China había sido uno de los mercados más castigados por la escalada internacional del precio del aceite de oliva. Las importaciones llegaron a caer un 54 % en 2023, un frenazo brusco en un país donde el aceite de oliva continúa siendo bastante más caro y menos cotidiano que los aceites vegetales utilizados tradicionalmente en la cocina local.
Pero el péndulo está regresando. Entre abril de 2025 y marzo de 2026, China importó unas 34.400 toneladas de aceite de oliva, aproximadamente 14.000 toneladas más que durante el mismo periodo anterior. Los datos españoles también dibujan una recuperación notable: entre octubre de 2025 y enero de 2026, España exportó a China 9.336 toneladas, un 162 % más que un año antes.
No significa que China vaya a convertirse de repente en otro mercado mediterráneo. Ni mucho menos. El consumo por habitante sigue siendo reducido y el aceite de oliva compite con alternativas mucho más asentadas y baratas. Pero precisamente ahí reside el atractivo: una base de consumidores todavía pequeña dentro de una población gigantesca ofrece margen para crecer, especialmente entre hogares urbanos con mayor poder adquisitivo y compradores interesados en productos importados.
El virgen extra tiene una oportunidad especialmente interesante
El aceite de oliva virgen extra español encaja, además, en un segmento distinto al de los aceites vegetales básicos. En China suele venderse ligado a calidad, origen, alimentación saludable y gastronomía occidental. No compite siempre céntimo a céntimo con un aceite de soja o de cacahuete; en muchas ocasiones juega otra liga, más próxima al producto prémium.
Ahí una diferencia de cinco puntos arancelarios pesa. Puede facilitar promociones, formatos más competitivos y acuerdos de distribución que hace unos años eran menos atractivos.
China es ya un mercado relevante para todo el sector agroalimentario español. Las exportaciones agroalimentarias españolas al país alcanzaron 1.800 millones de euros en 2025, con la carne de porcino y el aceite de oliva entre los productos protagonistas.
El acuerdo entre China y la UE no se limita al aceite
El aceite forma parte de un pacto comercial bastante más amplio. Pekín ha aceptado reducir aranceles sobre varios productos europeos, entre ellos calzado, componentes de automóviles y helados, dentro de un paquete que afecta a unos 4.000 millones de euros de exportaciones de la Unión Europea.
Bruselas buscaba algo más que vender unas cuantas botellas adicionales. Las negociaciones con China llevan meses condicionadas por el fuerte desequilibrio comercial, el acceso europeo al mercado chino y la ofensiva exportadora de las empresas asiáticas.
El entendimiento incluye también avances sobre el suministro de tierras raras, materiales esenciales para industrias como la automoción, la electrónica o las energías renovables. Pekín, a su vez, ha aceptado limitar sus exportaciones hacia Europa de vehículos híbridos e híbridos enchufables a unas 350.000 unidades, uno de los asuntos que más preocupaban a la Comisión Europea.
Es una negociación con intereses cruzados. Europa quiere vender más en China y reducir su vulnerabilidad en materias primas estratégicas; China intenta evitar nuevas barreras contra sus coches y productos industriales. El aceite español ha terminado en medio de esa gigantesca partida comercial y, esta vez, sentado en el lado favorable de la mesa.
Menos arancel no significa automáticamente aceite más barato
Conviene separar dos mercados que a veces se mezclan. La rebaja china no reducirá directamente el precio del aceite en los supermercados españoles. El impuesto que baja es el aplicado por China a las importaciones europeas.
Su efecto se nota principalmente en la competitividad exterior. Para una almazara, una cooperativa o una empresa embotelladora española, vender en China puede resultar algo más atractivo porque el producto llega al mercado soportando una barrera fiscal menor.
Tampoco garantiza por sí sola un nuevo récord de exportaciones. Seguirán contando la cosecha española, los precios en origen, los costes logísticos, el tipo de cambio y el comportamiento del consumidor chino. El arancel es solo una pieza, aunque cinco puntos menos pueden inclinar operaciones que antes quedaban al borde de la rentabilidad.
La recuperación reciente aporta otra circunstancia favorable: España entra en esta nueva etapa con las ventas acelerando, no con el mercado paralizado. Es bastante mejor empezar una carrera cuando el coche ya está en marcha.
Una ventaja concreta en un mercado que vuelve a abrirse
El acuerdo entre Pekín y Bruselas deja una consecuencia particularmente tangible para el campo español. Desde el 1 de enero de 2027, el aceite de oliva europeo entrará en China con un arancel del 5 %, la mitad del actual, y España será previsiblemente quien más aproveche esa diferencia porque domina ampliamente las importaciones chinas del producto.
No es una revolución para el olivar ni una garantía de ventas futuras. Sí elimina parte de una barrera que pesaba directamente sobre cada botella exportada. Y llega cuando China vuelve a comprar más aceite español después de varios años difíciles.
Para un sector acostumbrado a mirar al cielo, a las cosechas y al precio del kilo casi al mismo tiempo, esta vez la noticia viene de bastante más lejos: Pekín abarata la entrada al mercado y España llega como proveedor número uno. Una combinación poco frecuente y, comercialmente, bastante más importante de lo que sugieren cinco puntos porcentuales.

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