España
La Policía desaloja El Guano, último gran campamento migrante de Ceuta
El Guano, último gran campamento migrante de Ceuta, queda desalojado mientras continúan la identificación de adultos y la atención a menores.
Resumen
- La Policía desaloja El Guano, último gran campamento migrante de Ceuta
- Adultos y menores son trasladados e identificados por vías separadas
- El operativo llega dos días antes de la visita de los Reyes a Ceuta
La Policía Nacional ha iniciado este domingo 11 de octubre el desalojo del asentamiento de El Guano, en Ceuta, el último de los grandes campamentos levantados tras la entrada masiva de migrantes registrada los días 30 y 31 de julio. El operativo arrancó a primera hora de la mañana, en torno a las 7.30 horas, en los terrenos de la antigua fábrica, donde todavía permanecían varios cientos de personas.
La actuación supone el desmantelamiento del último gran asentamiento visible después de las intervenciones realizadas en Benítez y El Trampolín. Los migrantes localizados están siendo agrupados y trasladados para su identificación, mientras los menores reciben un tratamiento diferenciado. Una parte de quienes permanecían en El Guano había abandonado previamente la zona, algunos para regresar voluntariamente a Marruecos y otros para desplazarse hacia los montes o distintos puntos de Ceuta.
Un amplio despliegue policial desde primera hora
El dispositivo comenzó a prepararse alrededor de las siete de la mañana y poco después empezaron a llegar a El Guano efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y de otras unidades de la Policía Nacional. Más de una veintena de furgones policiales se desplazaron hasta la explanada durante las primeras horas del operativo.
En la intervención participan también efectivos de Extranjería y otros medios de apoyo. La Guardia Civil mantiene presencia marítima y la Policía Local se ocupa del tráfico en los accesos, mientras se han utilizado drones para vigilar la zona. El objetivo inmediato es controlar el asentamiento, identificar a sus ocupantes y retirar posteriormente las tiendas, chabolas improvisadas y enseres acumulados durante estas semanas.
La explanada presentaba una imagen muy distinta a la de jornadas anteriores. Ante la previsión de una intervención policial, numerosos migrantes habían recogido sus pertenencias durante los últimos días. Otros permanecieron hasta la llegada de los agentes. El número de personas presentes ha ido variando precisamente por ese movimiento constante.
Los adultos son trasladados para su identificación
Los adultos localizados en El Guano son agrupados para su traslado en autobuses hacia las instalaciones habilitadas en la zona del Tarajal, donde se encuentra el Centro de Atención Temporal para Extranjeros (CATE). Allí se realizan las tareas de filiación e identificación necesarias antes de determinar la situación administrativa de cada persona.
La filiación no es un mero trámite burocrático. Es imprescindible para decidir qué procedimiento corresponde en cada caso: acceso a recursos temporales de acogida, tramitación de una petición de protección internacional, retorno voluntario a Marruecos o, cuando concurren los requisitos legales, un procedimiento de expulsión.
Ese matiz importa. Desalojar El Guano no equivale automáticamente a expulsar a sus ocupantes ni significa que todas las personas trasladadas sigan el mismo recorrido administrativo.
Los menores son separados de los adultos
Uno de los puntos más delicados del operativo es la presencia de menores. Durante la intervención han sido localizados numerosos jóvenes, que han sido concentrados por separado de los adultos para proceder a su traslado mediante un dispositivo diferenciado.
En los días anteriores ya se había detectado en El Guano una presencia importante de menores. Algunos habían reclamado públicamente su ingreso en centros de protección, mientras las administraciones continuaban trabajando en su identificación y acogida.
La situación jurídica es distinta a la de los adultos. La protección de los menores extranjeros no acompañados corresponde a la administración competente y su tratamiento no puede mezclarse con el de los mayores de edad. Identificar correctamente quién es menor —y quién no lo es— ha sido uno de los problemas más complejos desde la crisis migratoria de finales de julio.
El último gran campamento surgido tras la crisis de julio
El Guano había terminado convirtiéndose en uno de los principales puntos de concentración de migrantes en Ceuta. No fue siempre así. El asentamiento ganó población después de las actuaciones desarrolladas en otros puntos de la ciudad y llegó a recibir a personas procedentes de las zonas desalojadas anteriormente.
Durante semanas aparecieron tiendas de campaña, chabolas y estructuras improvisadas sobre los terrenos de la antigua fábrica. La acumulación de residuos fue creciendo al mismo ritmo. Tras la salida de los migrantes, los servicios de limpieza han comenzado a entrar en la zona para retirar basura, telas, maderas, enseres y restos de los refugios levantados allí.
El proceso sigue el patrón de Benítez y El Trampolín: primero se despeja la zona y después comienza una limpieza de los terrenos que puede prolongarse durante horas o días. El impacto ambiental de estos asentamientos también deberá ser evaluado una vez recuperado completamente el espacio.
El desalojo no significa que todos hayan salido de Ceuta
La desaparición del campamento cambia considerablemente el paisaje de la crisis migratoria, pero no pone fin por sí sola al problema. Antes incluso de la llegada de los agentes, algunos ocupantes habían escapado hacia los montes o se habían trasladado a otras zonas para evitar ser identificados.
También quedan personas repartidas por distintas barriadas de Ceuta, alojadas de forma precaria o moviéndose entre diferentes puntos de la ciudad. Es la parte menos visible de la situación. Un gran campamento resulta fácil de localizar en un mapa; cientos de personas dispersas, bastante menos.
Eso explica por qué el final de El Guano tiene un fuerte valor simbólico y operativo, pero no permite hablar todavía de una normalización completa. El Gobierno mantiene abiertos recursos temporales y continúa con los procedimientos de filiación, acogida, retorno y protección de menores.
La crisis comenzó tras la entrada extraordinaria de decenas de miles de personas desde Marruecos los días 30 y 31 de julio. La mayoría regresó durante las primeras horas y jornadas, mientras miles permanecieron en Ceuta y fueron posteriormente trasladados a distintos recursos o iniciaron procedimientos de retorno.
El operativo llega antes de la visita de los Reyes
El desalojo se produce poco más de 48 horas antes de la visita oficial de Felipe VI y Letizia a Ceuta, prevista para el martes 13 de octubre. La proximidad de ambas fechas es evidente, aunque no se ha establecido oficialmente una relación directa entre la visita real y la decisión de ejecutar este domingo el operativo.
Las fuerzas de seguridad llevan semanas actuando sobre los principales asentamientos. Primero fue Benítez, después El Trampolín y finalmente El Guano. La intervención de este domingo completa así la retirada de las mayores concentraciones improvisadas que permanecían en espacios abiertos de la ciudad.
El calendario, eso sí, resulta difícil de ignorar. La visita de los Reyes encontrará una Ceuta sin los grandes campamentos que durante más de dos meses se habían convertido en una de las imágenes más visibles de la crisis.
El Guano desaparece, pero la crisis sigue abierta
Cuando terminen las labores de limpieza, quedará una explanada sin tiendas ni construcciones improvisadas. El gran campamento de El Guano habrá desaparecido. Lo que no desaparece con una excavadora, un autobús o un cordón policial es la situación administrativa y humana de quienes han vivido allí.
Ceuta entra así en una fase distinta. Hay menos grandes asentamientos y mucha menos presencia concentrada en las playas, pero siguen pendientes la localización de personas dispersas, la acogida de menores, la resolución de expedientes y los retornos que puedan realizarse conforme a la ley.
El desalojo de este domingo liquida, en definitiva, uno de los símbolos más visibles de la crisis iniciada a finales de julio. El Guano era el último gran campamento; la crisis, sin embargo, todavía no cabe en pasado.
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