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Dos petroleros son alcanzados frente a Omán e Irak y uno se incendia

Dos petroleros fueron alcanzados por proyectiles frente a Omán e Irak. Uno sufrió un incendio y ambas tripulaciones resultaron ilesas en los ataques.

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petroleros frente a Omán e Irak

Resumen

  • Dos petroleros fueron alcanzados por proyectiles frente a Omán e Irak
  • El buque atacado cerca de Omán sufrió un incendio que fue extinguido
  • Las tripulaciones están a salvo y no se ha confirmado la autoría

Dos petroleros han sido alcanzados por proyectiles de origen desconocido en dos incidentes diferentes frente a las costas de Omán e Irak, en una nueva jornada de tensión para la navegación comercial en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. El ataque más grave se produjo cerca de Omán, donde el impacto provocó un incendio a bordo que pudo ser extinguido. La tripulación está a salvo.

El segundo episodio ocurrió frente a Al Fau, en Irak, donde otro petrolero recibió el impacto de un proyectil sin que se hayan comunicado víctimas, daños en el buque ni contaminación. Por el momento, ninguna autoridad ha atribuido oficialmente estos dos ataques y las investigaciones siguen abiertas.

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Dos impactos en pocas horas en una de las rutas más sensibles

El primer incidente se registró de madrugada a unas 11 millas náuticas, unos 20 kilómetros, al oeste de Buja, en la península omaní de Musandam, junto a la entrada del estrecho de Ormuz. El centro de Operaciones Marítimas Comerciales del Reino Unido, UKMTO, informó de que un proyectil desconocido alcanzó el petrolero y desencadenó un incendio.

El fuego fue posteriormente controlado y el barco quedó fondeado. UKMTO confirmó que todos los miembros de la tripulación estaban a salvo y que, en las primeras evaluaciones, no se había detectado impacto medioambiental. El incidente ocurrió hacia las 01:45 UTC del miércoles.

Una alerta internacional de navegación NAVAREA IX identificó el petrolero afectado como el Al Dasma. El primer aviso describía el buque incendiado y a la deriva en el estrecho de Ormuz, aunque la información posterior señaló que el fuego había sido extinguido y la embarcación permanecía anclada. Dos fotografías distintas de la misma situación, por decirlo así: primero la alarma; después, el incendio bajo control.

Otro petrolero alcanzado frente a Irak

El segundo ataque había ocurrido unas horas antes, aunque fue comunicado con retraso. El capitán de un petrolero informó de que el barco fue alcanzado por un proyectil desconocido aproximadamente a 30 millas náuticas, unos 55 kilómetros, al sureste de Al Fau, en Irak.

El incidente se produjo el martes 20 de octubre hacia las 18:30 UTC. En este caso, la tripulación también resultó ilesa y no constaban daños materiales ni consecuencias medioambientales. El tipo de proyectil y su procedencia siguen sin esclarecerse.

Dos ataques, pero ninguna autoría confirmada

La cercanía temporal invita inevitablemente a mirar ambos sucesos como parte de la misma fotografía regional. De momento, sin embargo, no hay información pública que permita atribuirlos al mismo autor ni confirmar que estén directamente relacionados.

Ese matiz importa. En aguas donde circulan buques militares, drones, misiles, minas y una cantidad considerable de declaraciones cruzadas, rellenar los huecos con certezas prematuras sería sencillo. También sería poco serio. Las autoridades marítimas mantienen la referencia a proyectiles desconocidos y recomiendan a los barcos que navegan por la zona extremar la precaución y comunicar cualquier actividad sospechosa.

Ormuz acumula ataques mientras aumenta la presión militar

Los dos incidentes llegan después de varias semanas especialmente convulsas alrededor del estrecho de Ormuz, el angosto corredor entre Irán y Omán que comunica el golfo Pérsico con el mar Arábigo. Antes de la actual guerra en Oriente Próximo, aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas comercializados mundialmente atravesaba este paso.

La importancia del lugar explica que cualquier impacto contra un petrolero tenga una resonancia muy superior al tamaño físico del agujero que pueda dejar en un casco. Ormuz es una especie de cuello de botella de acero, agua y combustible: cuando allí ocurre algo, los efectos alcanzan rápidamente a las aseguradoras marítimas, las navieras y los mercados energéticos.

La escalada ya no puede considerarse excepcional. En las dos últimas semanas se han contabilizado al menos 18 ataques contra buques en la región, en paralelo al deterioro de las relaciones entre Irán y Estados Unidos y al aumento de las operaciones militares alrededor de esta ruta comercial.

Irán reivindica minas en Ormuz, pero no estos dos impactos

La Guardia Revolucionaria iraní afirmó el martes que varias de sus minas navales habían alcanzado petroleros que intentaban atravesar Ormuz utilizando rutas que Teherán considera no autorizadas. Las autoridades iraníes aseguraron que varios buques habían resultado incendiados tras las explosiones, unas afirmaciones cuya correspondencia exacta con incidentes concretos ha sido discutida por organismos de seguridad marítima.

Aquellas declaraciones forman parte del pulso por el control de la navegación en el estrecho, pero no equivalen a una reivindicación de los ataques frente a Omán e Irak. Hasta el momento, no existe una atribución oficial de estos dos impactos concretos. Mezclar unos episodios con otros daría una explicación cómoda; demostrarla es otra cosa.

Irán sostiene que controla el tránsito por determinados corredores y ha advertido a los buques contra el uso de rutas que considera ilegales. Estados Unidos mantiene, por su parte, una amplia presencia militar en la región mientras persiste el enfrentamiento con Teherán. El resultado es una geografía marítima donde una ruta comercial puede convertirse, unas millas más adelante, en un frente militar.

El Al Dasma pone el foco otra vez sobre los petroleros

La identificación del Al Dasma añade otro nombre a una lista creciente de buques afectados por incidentes de seguridad en la zona. Durante octubre se han sucedido impactos de proyectiles, ataques con drones, explosiones atribuidas a minas y daños contra portacontenedores y petroleros.

Hace apenas una semana, dos barcos se hundieron cerca de Ormuz después de resultar alcanzados en distintos episodios. Uno de ellos, el portacontenedores GFS Pride, pudo ser evacuado antes de hundirse; otro ataque contra un segundo buque dejó una víctima mortal. El salto respecto a simples advertencias o maniobras de intimidación resulta evidente: la navegación comercial está recibiendo impactos reales.

En los dos incidentes conocidos este miércoles, la noticia menos mala está en las cubiertas: no se han comunicado muertos ni heridos en ninguno de los petroleros y tampoco se ha informado de vertidos. Especialmente relevante en el caso de Omán, donde hubo fuego y las primeras alertas describían al barco a la deriva.

Un corredor comercial atrapado entre dos pulsos militares

Los ataques frente a Omán e Irak muestran hasta qué punto la inseguridad marítima se ha extendido más allá de un único punto del estrecho. Un petrolero terminó incendiado junto a Musandam; otro recibió un impacto decenas de kilómetros al sureste de Al Fau. Dos lugares distintos, la misma vulnerabilidad.

Por ahora, las tripulaciones están a salvo, el incendio del Al Dasma ha sido extinguido y no se ha comunicado contaminación. Lo que permanece abierto es bastante más incómodo: quién lanzó los proyectiles y si ambos ataques forman parte de una operación coordinada o de la sucesión de incidentes que está convirtiendo el golfo Pérsico en una ruta comercial donde navegar exige mirar el radar con bastante más atención de la habitual.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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