Síguenos

Mundo

Brasil amplía dos horas el voto con urnas cerradas y posible anulación

La votación en Brasil se prolongó dos horas por orden judicial, pero numerosos colegios ya habían cerrado. El incidente amenaza con provocar recursos.

Publicado

el

Brasil amplía dos horas la votación

Resumen

  • Brasil prolongó dos horas la votación cuando muchas urnas ya estaban cerradas
  • El Supremo permitió seguir votando solo en los colegios que seguían abiertos
  • El recuento se reanudó, pero la segunda vuelta puede afrontar impugnaciones

Las elecciones presidenciales de Brasil de 2026 han desembocado este domingo, 25 de octubre, en una crisis electoral que podría terminar en los tribunales. El Supremo Tribunal Federal (STF) ordenó ampliar dos horas la votación de la segunda vuelta entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, pero la decisión llegó cuando numerosos colegios electorales ya habían cerrado. La situación ha abierto la puerta a posibles impugnaciones e incluso a una solicitud de anulación de los comicios.

El magistrado Cristiano Zanin autorizó prolongar la votación hasta las 19.00 horas, dos horas después del cierre inicialmente previsto. El problema es que parte de las urnas electrónicas ya estaban desconectadas y no podían reabrirse. Ante el desconcierto, la justicia brasileña aclaró que la prórroga únicamente se aplicaría a los centros donde todavía no hubiera terminado la votación. El escrutinio, interrumpido temporalmente, se reanudó una vez concluido el horario extraordinario.

La controversia estalla en unas elecciones especialmente ajustadas, con el presidente Lula buscando la reelección frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Ambos candidatos habían solicitado ampliar los horarios por circunstancias distintas: problemas de transporte público en varios municipios y fuertes lluvias que dificultaban el desplazamiento de los votantes.

No se ha decretado ninguna anulación. Sin embargo, el desigual funcionamiento de los colegios electorales plantea un problema jurídico de considerable alcance: mientras unos ciudadanos pudieron votar durante dos horas adicionales, otros encontraron sus mesas cerradas al llegar después del horario habitual. Esa desigualdad en el acceso al voto podría convertirse en el principal argumento de los recursos electorales.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

Una decisión judicial cuando las urnas estaban cerrando

La jornada electoral transcurría con relativa normalidad hasta que comenzaron a acumularse denuncias sobre las dificultades para llegar a determinados centros de votación. La campaña de Lula aseguró que varios ayuntamientos no estaban garantizando el transporte público gratuito y con la frecuencia exigida para facilitar la participación.

El conflicto llegó al Supremo y, a las 16.57 horas de Brasilia, apenas tres minutos antes del cierre oficial, Cristiano Zanin ordenó extender la votación hasta las 19.00 horas en todo el país.

La rapidez de la decisión contrastó con las dificultades para ejecutarla. En distintos colegios, los responsables de las mesas ya habían cerrado las urnas electrónicas, emitido los documentos correspondientes al recuento y comenzado los procedimientos de finalización de la jornada.

En Brasil, una vez cerrada formalmente una urna electrónica, no puede volver a activarse para recibir nuevos votos. Esta medida protege la integridad del sistema, pero también hizo imposible aplicar la prórroga de manera uniforme.

El Tribunal Superior Electoral (TSE), presidido por Kassio Nunes Marques, tuvo que intervenir para coordinar la situación. A las 17.49 horas comunicó a los tribunales regionales que debían mantener abiertas hasta las 19.00 únicamente las mesas que todavía estuvieran funcionando.

En el Distrito Federal, las autoridades electorales informaron de que todas las urnas habían sido cerradas antes de recibir la comunicación. En otros lugares, algunas mesas continuaban atendiendo a los votantes.

La consecuencia fue una situación excepcional: distintos ciudadanos dispusieron de plazos efectivos diferentes para votar, pese a participar en las mismas elecciones presidenciales.

Los problemas de transporte que desencadenaron la crisis

El origen de la controversia está en las denuncias sobre las restricciones del transporte colectivo durante una jornada en la que las autoridades debían garantizar el desplazamiento gratuito de los electores.

La campaña de Lula denunció dificultades en municipios como São Paulo y Salvador de Bahía, donde los usuarios comunicaron esperas prolongadas y una oferta insuficiente de autobuses.

El Partido de los Trabajadores (PT) sostuvo que estas deficiencias podían impedir el ejercicio del derecho al voto, especialmente entre quienes dependen del transporte público para desplazarse hasta su colegio electoral.

La candidatura del presidente llegó a solicitar una ampliación de horarios en varios estados, alegando que las restricciones perjudicaban la participación.

Flávio Bolsonaro también pidió una prórroga, aunque por un motivo diferente. Su campaña señaló las fuertes lluvias y las dificultades de circulación en diversos municipios del sur y otras regiones del país.

Las dos candidaturas, enfrentadas prácticamente en todo lo demás, coincidieron así en reclamar más tiempo para votar. El desacuerdo apareció cuando hubo que determinar cómo ejecutar esa ampliación y qué consecuencias tendría para la validez del proceso.

Salvador: orden de detención contra un responsable municipal

Uno de los episodios más graves se produjo en Salvador, capital del estado de Bahía, donde el Tribunal Regional Electoral ordenó la detención del secretario municipal de Movilidad, Pablo Souza.

La resolución llegó después de que la coalición integrada por el PT y sus aliados denunciara que la flota de autobuses se había reducido más de un 50% respecto a la disponible en días laborables.

Una inspección judicial constató la presencia de vehículos inmovilizados en instalaciones de transporte. El tribunal ordenó restablecer el 100% del servicio exigido para la jornada electoral y adoptar medidas para garantizar su cumplimiento.

La decisión también contemplaba una multa de un millón de reales por hora en caso de incumplimiento. La orden de detención no equivale, por sí sola, a confirmar que esta llegara a ejecutarse. Según las informaciones publicadas durante la jornada, Souza se encontraba en París, donde participaba en una visita oficial.

El Ayuntamiento de Salvador, por su parte, atribuyó parte de las dificultades a un conflicto relacionado con la presencia de propaganda electoral favorable a Lula en algunos autobuses.

El episodio adquirió especial relevancia porque las restricciones del transporte afectaban potencialmente a la participación en una región donde el presidente cuenta con un importante respaldo electoral.

Por qué podría solicitarse la anulación de las elecciones

La posibilidad de anular la segunda vuelta no procede de una sentencia que declare inválida la votación, sino de las consecuencias jurídicas que podría tener la aplicación desigual de la prórroga.

El profesor de derecho electoral Fernando Neisser, de la Fundación Getulio Vargas, ha advertido de que la decisión del Supremo abre la posibilidad de solicitar la anulación del segundo turno.

Su argumento se centra en la diferencia de trato entre las mesas que habían cerrado y aquellas que permanecieron abiertas. Los electores que acudieron después de las 17.00 horas no tuvieron necesariamente las mismas posibilidades de votar dependiendo del lugar donde estuvieran inscritos.

La cuestión va más allá de una incidencia administrativa. El principio de igualdad del sufragio exige que los ciudadanos puedan participar en condiciones equivalentes, sin que decisiones organizativas o problemas de transporte impongan barreras injustificadas.

Sin embargo, una solicitud de impugnación no supone que los tribunales tengan que aceptarla.

Para que prosperase una reclamación de esta importancia, habría que examinar las irregularidades denunciadas, su alcance territorial, las pruebas disponibles y su posible incidencia en el resultado electoral.

También sería necesario determinar si las medidas adoptadas por las autoridades fueron suficientes para reparar las dificultades de participación.

No existe una anulación automática por el mero hecho de que algunos colegios cerraran antes que otros. Tampoco se ha acreditado que las incidencias descritas equivalgan, por sí mismas, a una manipulación del escrutinio.

La situación, eso sí, proporciona argumentos jurídicos que podrían emplearse en una controversia posterior, especialmente si el resultado presidencial termina resolviéndose por una diferencia estrecha de votos.

El escrutinio se reanuda entre Lula y Flávio Bolsonaro

El Tribunal Superior Electoral interrumpió temporalmente la totalización y publicación de resultados mientras se resolvía la ampliación del horario de votación.

Antes de la suspensión, apenas se había contabilizado el 0,25% de las urnas, una proporción insuficiente para anticipar el resultado nacional.

El recuento volvió a ponerse en marcha después de las 19.00 horas, cuando terminó el plazo extraordinario autorizado por el Supremo.

La disputa enfrenta a dos proyectos políticos muy diferentes.

Lula, dirigente histórico del Partido de los Trabajadores y presidente desde enero de 2023, busca un nuevo mandato apoyándose en sus políticas sociales y en la defensa del papel del Estado en la economía.

Flávio Bolsonaro, senador y candidato del Partido Liberal, representa la continuidad del movimiento político de su padre, Jair Bolsonaro, condenado a prisión por su participación en una conspiración golpista tras perder las elecciones de 2022.

El aspirante conservador ha centrado buena parte de su campaña en la seguridad pública, el coste de la vida y una mayor aproximación a Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump.

El resultado de la primera vuelta explica la tensión. Flávio Bolsonaro superó a Lula por más de 2,2 millones de votos, aunque ninguno consiguió la mayoría necesaria para evitar una segunda ronda.

La elevada abstención también puede resultar determinante. Más de 33 millones de electores no acudieron a votar en la primera vuelta, una cifra que convierte la movilización del electorado en uno de los elementos centrales de la disputa.

En este contexto, las restricciones del transporte público adquieren una dimensión política particularmente delicada. Impedir o dificultar el desplazamiento de ciudadanos a las urnas, si se demuestra que ocurrió de forma contraria a las obligaciones legales, puede comprometer la igualdad de oportunidades entre los candidatos.

La Organización de Estados Americanos (OEA), cuya misión electoral sigue los comicios, también ha confirmado que está examinando las informaciones sobre las dificultades relacionadas con el transporte.

La legitimidad del resultado, ante una nueva prueba

Brasil afronta una noche electoral en la que no solo importa quién obtiene más votos. La forma en que las instituciones resuelvan las incidencias también será decisiva para la confianza pública en el resultado.

El país todavía arrastra las consecuencias de las elecciones presidenciales de 2022, cuando Jair Bolsonaro fue derrotado por Lula y sus partidarios cuestionaron la legitimidad de los comicios. Aquella confrontación terminó desembocando en el asalto a las principales instituciones de Brasilia en enero de 2023.

Cuatro años después, la controversia es distinta, pero vuelve a situar a la justicia electoral en el centro de una disputa política profundamente polarizada.

La posibilidad de presentar recursos no debe confundirse con la certeza de que las elecciones vayan a repetirse. La anulación constituye una hipótesis que tendría que superar un examen judicial exigente.

El desafío inmediato consiste en determinar cuántos electores pudieron verse afectados por las restricciones de movilidad y por el cierre de las urnas, y si esas circunstancias justifican adoptar medidas adicionales.

De momento, el hecho comprobado es que Brasil ha celebrado una segunda vuelta con una prórroga electoral aplicada de forma desigual, una interrupción del escrutinio y una controversia jurídica todavía sin resolver.

El ganador de las elecciones tendrá que obtener los votos suficientes para ocupar la presidencia. Y, ante el escenario abierto este domingo, también necesitará que la validez del proceso electoral resista las impugnaciones que puedan llegar a los tribunales.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído