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Feijóo y Abascal evitan la foto con Milei mientras negocian el Senado

Milei irrumpe en la campaña del 29N sin foto con Feijóo ni Abascal, mientras PP y Vox negocian una fórmula conjunta para reforzarse en el Senado.

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Feijóo y Abascal evitan la foto con Milei

Resumen

  • Milei visita España sin foto con Feijóo ni Abascal en plena campaña
  • PP y Vox apuran una fórmula para coordinarse en la batalla por el Senado
  • Ayuso sí mantiene el encuentro con el presidente argentino en Madrid

Javier Milei ha aterrizado en Madrid en uno de los momentos más delicados posibles para la derecha española: en plena carrera hacia las elecciones generales del 29 de noviembre y mientras PP y Vox negocian una fórmula para impedir que la izquierda controle el Senado. El presidente argentino tendrá encuentros políticos durante su visita, pero no habrá fotografía con Alberto Núñez Feijóo ni con Santiago Abascal.

La ausencia de ambos líderes resulta especialmente llamativa en el caso de Vox, donde Milei mantiene desde hace años una relación política estrecha y ha participado en actos vinculados al partido. Abascal continuará con sus compromisos electorales y ha delegado el contacto con el mandatario argentino en Ignacio Garriga, secretario general de Vox, y Jorge Martín Frías, director de la Fundación Disenso. Feijóo tampoco tiene una reunión incluida en su agenda.

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Milei llega a España, pero Feijóo y Abascal guardan distancia

La agenda del presidente argentino prevé una visita breve pero intensa. Milei participará en el Nueva Economía Fórum de Madrid, mantendrá actividades relacionadas con la Escuela Austríaca, tendrá contactos con representantes de Fundación Disenso y se encontrará con Isabel Díaz Ayuso antes de regresar a Argentina.

La fotografía política, por tanto, existe. Lo que cambia es quién aparece en ella. Ni Feijóo, candidato del PP a la Presidencia del Gobierno, ni Abascal estarán junto al dirigente argentino durante esta visita. Desde el entorno popular se ha tratado de rebajar cualquier lectura de desplante: el PP sostiene que no existía una reunión prevista entre Feijóo y Milei y encuadra el encuentro del argentino con Ayuso dentro de las relaciones políticas y económicas entre España y Argentina.

Vox ofrece una explicación parecida, aunque con sus propios matices. Abascal mantiene su actividad electoral y será Garriga quien reciba a Milei en el ámbito de Disenso. No hay una ruptura entre el dirigente de Vox y el presidente argentino. Hay calendario. Y política. En una campaña tan apretada, ambas cosas terminan casi mezclándose.

La foto con Milei tiene un precio electoral distinto en España

La figura de Milei moviliza con facilidad a una parte del electorado conservador, pero también ofrece al PSOE un adversario exterior cómodo con el que asociar a PP y Vox. La motosierra argentina, convertida por el propio Milei en símbolo de reducción del gasto público y del tamaño del Estado, resulta bastante más incómoda cuando la campaña española gira alrededor de pensiones, vivienda, sanidad o servicios públicos.

Pedro Sánchez lleva días explotando esa comparación. El PSOE ha aprovechado además la presencia del mandatario argentino en Madrid para contraponer su modelo al de Milei y convertir el viaje en material electoral español. Una visita internacional termina así entrando, casi sin llamar, en la campaña del 29N.

Feijóo tiene aquí una dificultad evidente. Necesita recuperar votantes de Vox, pero al mismo tiempo intenta presentarse como una alternativa de gobierno previsible y capaz de proteger el Estado del bienestar. Una fotografía con Milei, precisamente cuando el PSOE quiere colocar el debate en los recortes, facilitaría una asociación política que Génova no necesita alimentar.

Para Abascal el problema es diferente. Su afinidad con Milei está mucho más asentada y forma parte de su identidad política internacional, pero Vox tampoco puede permitir que la campaña del 29N se convierta en un plebiscito sobre el presidente argentino. Abascal necesita hablar de Vox, no ejercer de invitado secundario durante la visita de otro dirigente.

PP y Vox negocian mientras el Senado se convierte en la otra batalla

La coincidencia de la visita con las negociaciones entre PP y Vox añade una capa más al asunto. Feijóo confirmó que ambos partidos están hablando para buscar una fórmula que les permita conservar una mayoría favorable en el Senado y contrarrestar el acuerdo alcanzado por PSOE y Frente Amplio. Las conversaciones se desarrollan con discreción y con una idea clara sobre la mesa: evitar que la división del voto penalice a la derecha.

Aquí el calendario aprieta de verdad. El plazo para registrar coaliciones electorales terminó el 16 de octubre, de modo que PP y Vox ya no pueden crear una coalición formal conjunta para estas elecciones como la registrada por PSOE y Frente Amplio bajo la denominación Senado de Progreso. Sin embargo, las candidaturas al Congreso y al Senado pueden presentarse hasta el lunes 26 de octubre. Ese margen permite estudiar fórmulas de coordinación electoral sin necesidad de compartir una marca.

La aritmética del Senado obliga a afinar la estrategia

Entre las posibilidades planteadas figura que Vox no presente candidatos al Senado en determinadas provincias donde dividir el voto entre ambas formaciones podría facilitar escaños a la izquierda. También se han manejado fórmulas de reparto de candidatos o compensaciones posteriores mediante senadores de designación autonómica. Nada de ello está cerrado.

La aritmética explica tanta atención. En las elecciones al Senado, el sistema de voto limitado hace que una candidatura bien coordinada pueda obtener un rendimiento considerablemente mayor que dos partidos compitiendo por el mismo espacio electoral. El acuerdo de PSOE y Frente Amplio busca precisamente explotar ese mecanismo y reducir la ventaja que tradicionalmente logra la fuerza más votada.

PP y Vox intentan responder sin llegar, al menos formalmente, a una papeleta común. Un ejercicio de ingeniería electoral bastante menos vistoso que un mitin, pero posiblemente mucho más importante cuando se cuenten los escaños.

Ayuso sí mantiene el encuentro con el presidente argentino

La dirigente popular que sí aparece en la agenda de Milei es Isabel Díaz Ayuso. La presidenta madrileña mantiene una relación política conocida con el argentino y ya le concedió en 2024 la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid. Posteriormente volvió a encontrarse con él en Buenos Aires.

La reunión tiene interés también dentro del PP. Mientras Feijóo evita incorporar a Milei a su agenda de campaña nacional, Ayuso puede permitirse un acercamiento mucho más explícito. No compiten exactamente por el mismo público ni ocupan la misma posición institucional, y esa diferencia permite a la presidenta madrileña mantener una relación más visible con Milei.

La dirección popular ha defendido el encuentro y ha recordado los fuertes vínculos entre España y Argentina, tratando de separar la relación institucional de Ayuso con Milei de cualquier lectura sobre la estrategia electoral de Feijóo. Es una distinción fina. Pero en campaña, las distinciones finas abundan.

Milei puede ser un aliado ideológico para una parte de la derecha española y, al mismo tiempo, una fotografía incómoda para un candidato que aspira a La Moncloa. Ambas cosas pueden ser ciertas sin demasiada contradicción.

Una campaña en la que también cuentan las ausencias

La visita de Javier Milei deja así una imagen política curiosa: el presidente argentino está en Madrid, se reúne con dirigentes próximos a PP y Vox y mantiene una agenda cargada de contenido ideológico, pero los dos hombres que encabezan las principales fuerzas de la derecha española no estarán en la fotografía.

Feijóo y Abascal tienen prioridades distintas, aunque durante estas jornadas comparten una muy concreta: llegar al 29 de noviembre colocando sus propios asuntos en primer plano. Y, mientras tanto, resolver una negociación sobre el Senado que puede condicionar la próxima legislatura casi tanto como algunos resultados del Congreso. El 29N se juega también fuera de los mítines.

No hace falta imaginar una ruptura con Milei donde no la hay. Tampoco ignorar el cálculo electoral. Una campaña se libra con discursos, propuestas y candidatos, pero también con encuadres, agendas y ausencias cuidadosamente administradas. A veces, la fotografía políticamente más rentable es precisamente la que no se hace.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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