España
Rufián será el candidato de ERC el 29N tras el respaldo de Junqueras
Rufián será el candidato de ERC el 29N, según Junqueras, mientras el partido afronta sus primarias y el pulso por la estrategia de la izquierda.
Foto: Marcpuigperez, CC BY-SA 4.0.
Resumen
- Junqueras da por segura la candidatura de Rufián para el 29N
- ERC mantiene abierto su proceso interno para elegir cabeza de lista
- Rufián exige margen e influencia sobre la estrategia del partido
Gabriel Rufián será el candidato de ERC a las elecciones generales del 29 de noviembre. Oriol Junqueras ha despejado públicamente la incógnita después de varios días de ruido interno y ha dado por segura la continuidad del actual portavoz republicano en el Congreso como cabeza de cartel de Esquerra. No es todavía la proclamación formal, porque el partido mantiene abierto su procedimiento interno, pero políticamente el mensaje deja poco espacio para la duda.
La confirmación llega con una peculiaridad nada menor: Rufián todavía había dejado sobre la mesa condiciones para continuar. Su entorno había trasladado que reclamaba un mínimo de margen de trabajo y capacidad de influencia sobre la estrategia política de ERC. Junqueras, en cierto modo, ha anunciado el desenlace mientras una parte del guion todavía se estaba negociando. Cosas de campaña: las primarias tienen calendario; la política, bastante menos.
Junqueras despeja la incógnita sobre Rufián
El presidente de ERC ha definido a Rufián como el mejor candidato disponible para las generales y ha descartado convertirse él mismo en cabeza de lista al Congreso. Junqueras mantiene su horizonte político en Cataluña y en una futura candidatura a la presidencia de la Generalitat, mientras continúa pendiente de su situación jurídica.
ERC puso en marcha el procedimiento interno para escoger a su cabeza de cartel y los aspirantes deben cumplir los requisitos establecidos por el partido. Si aparece más de una candidatura, habrá primarias; si Rufián es el único aspirante, el recorrido será mucho más sencillo. Una cosa es, por tanto, el respaldo político inequívoco de Junqueras y otra el sello formal que debe completar Esquerra.
Las condiciones que Rufián ha puesto sobre la mesa
Ahí está el matiz que explica buena parte de la tensión de los últimos días. Fuentes próximas al portavoz habían señalado que Rufián considera haber acumulado suficiente experiencia desde que asumió en 2019 la representación de ERC en Madrid como para reclamar más autonomía e influencia estratégica. Si esas condiciones mínimas no se respetaban, su entorno llegó a plantear la posibilidad de que no repitiera como candidato.
Conviene afinar porque algunas interpretaciones han convertido el asunto en una supuesta exigencia de colocar a personas de su confianza. Lo expresado desde su entorno apunta, de forma más precisa, a capacidad política, margen de trabajo y peso en las decisiones. No es exactamente lo mismo. Y en un partido que ha atravesado fuertes tensiones internas, la diferencia entre discutir nombres y discutir quién marca la orientación política resulta bastante sustancial.
El verdadero pulso está en la estrategia de la izquierda
La discusión no se reduce a quién ocupará el primer puesto de una papeleta. Rufián lleva tiempo defendiendo una fórmula de confluencia entre fuerzas de izquierda, con acuerdos adaptados a cada territorio y participación de partidos soberanistas junto a organizaciones situadas a la izquierda del PSOE. Tras el adelanto electoral, su entorno volvió a situar esa posibilidad entre sus prioridades.
Ese planteamiento no despierta el mismo entusiasmo en toda la dirección republicana. ERC quiere conservar su perfil propio, especialmente en Cataluña, mientras el espacio situado a la izquierda del PSOE trata de reorganizarse para evitar que la fragmentación electoral reduzca sus opciones. Todos hablan de sumar. El problema, como tantas veces, empieza cuando toca decidir quién suma con quién y bajo qué condiciones.
Rufián cree que el bloque progresista necesita otra fórmula
El dirigente republicano recibió con críticas el adelanto electoral y su entorno lo calificó de precipitado e irresponsable. La lectura política que hace Rufián es sencilla: con la actual distribución de fuerzas, el bloque progresista parte de una posición complicada y necesita explorar acuerdos distintos a los utilizados hasta ahora.
De ahí su insistencia en involucrar a las izquierdas soberanistas en una arquitectura electoral más amplia. Rufián considera que las condiciones políticas del 29N hacen especialmente importante decidir qué papel tendrá ERC y hasta dónde estará dispuesta a llegar en sus acuerdos con otras formaciones.
ERC necesita a Rufián, pero Rufián quiere margen en Madrid
La paradoja explica la rapidez con la que Junqueras ha intervenido. Para ERC, Rufián sigue siendo uno de sus dirigentes con mayor proyección fuera de Cataluña y una figura fácilmente reconocible entre votantes que no necesariamente proceden del independentismo tradicional. Prescindir de él en unas elecciones anticipadas abriría otro frente cuando el partido necesita concentrarse en competir por el voto catalán.
Rufián, a su vez, no parece dispuesto a limitar su papel al de candidato que presta rostro, voz y escaño mientras las grandes decisiones se toman lejos de Madrid. Esa diferencia de criterio ha enfriado su relación con la dirección durante los últimos meses, especialmente por su apuesta por construir puentes con otras izquierdas. La continuidad parece encaminada; la discusión sobre el poder interno, bastante menos.
ERC y Junts vuelven a medirse en Cataluña
Las elecciones del 29 de noviembre colocarán nuevamente frente a frente a ERC y Junts en una batalla que ya no gira únicamente alrededor del eje independentista. Los republicanos reprochan a Junts el bloqueo de acuerdos que consideran beneficiosos para Cataluña; Junts acusa a Esquerra de haberse aproximado demasiado a los gobiernos de Pedro Sánchez. Entre ambos discursos aparece un electorado catalán cada vez más fragmentado y menos previsible.
Junqueras ha aprovechado este arranque de precampaña para cargar contra socialistas y posconvergentes por el fracaso de acuerdos relacionados con la financiación autonómica y otras medidas pendientes. ERC pretende presentarse como una fuerza capaz de negociar en Madrid sin quedar subordinada ni al PSOE ni a Junts. En esa estrategia, la experiencia parlamentaria y la capacidad mediática de Rufián vuelven a pesar.
El 29N convierte a Rufián en candidato y en pieza estratégica
La incógnita principal parece resuelta. Salvo un vuelco en el procedimiento interno, Gabriel Rufián volverá a encabezar a ERC en unas elecciones generales. Junqueras ha comprometido públicamente su respaldo y la dirección republicana viene señalando desde hace meses al diputado como uno de sus principales activos para una convocatoria estatal.
Lo que permanece abierto es bastante más interesante que el nombre impreso en la papeleta: cuánto margen tendrá Rufián para definir la estrategia, hasta dónde llegará ERC en su apuesta por colaborar con otras izquierdas y qué fórmula adoptará un espacio progresista obligado a reorganizarse con rapidez ante el 29N. La candidatura está prácticamente encarrilada. La batalla política que hay detrás, ni mucho menos.
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