España
Podemos y ERC pactan ir juntos en Cataluña a las elecciones del 29-N
Podemos y ERC pactan concurrir juntos en Cataluña el 29-N, con candidatos morados en las listas republicanas y campaña conjunta de Rufián y Montero.
Por AndriySadivskyy - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0 ES, Wikimedia Commons
Resumen
- Podemos y ERC pactan concurrir juntos en Cataluña el 29-N
- Rufián encabezará la lista y compartirá campaña con Irene Montero
- El acuerdo complica el encaje de Podemos en el Frente Amplio estatal
Podemos y ERC han cerrado un acuerdo para concurrir de forma coordinada en Cataluña a las elecciones generales del 29 de noviembre. La formación morada contribuirá a la candidatura republicana en las circunscripciones catalanas, una fórmula que permitirá incorporar representantes de Podemos en las listas de Esquerra y evitará que ambos partidos compitan entre sí por un espacio electoral parcialmente compartido.
El pacto mueve varias piezas a la vez. Refuerza a Gabriel Rufián, confirmado como cabeza de lista de ERC, abre la puerta a una campaña compartida con Irene Montero y, sobre todo, introduce una dificultad considerable en las negociaciones para recomponer el espacio de la izquierda estatal alrededor del Frente Amplio. La política española vuelve así a una de sus especialidades en vísperas electorales: intentar encajar varias piezas distintas cuando el reloj ya corre.
El entendimiento no significa, al menos con la información conocida, que ERC y Podemos hayan constituido una coalición electoral formal con una nueva marca común. Las dos fuerzas hablan de colaboración y de la participación de Podemos en la candidatura republicana. Falta concretar el número de candidatos morados, sus posiciones y la fórmula jurídica y electoral definitiva.
Qué implica el acuerdo entre Podemos y ERC
La expresión utilizada por Podemos es significativa: el partido ha acordado “contribuir” a la candidatura de ERC en Cataluña. Traducido del idioma de las negociaciones políticas al castellano corriente, supone que los morados no plantearán una candidatura rival frente a Esquerra en las circunscripciones catalanas y que podrán incorporar representantes a sus listas.
El acuerdo afecta a las cuatro provincias catalanas —Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona— y coloca a ERC como referencia electoral con la que Podemos ha decidido entenderse en Cataluña para el 29-N. Es un movimiento relevante porque el sistema electoral convierte la fragmentación en algo más que un problema estético: cuando varias candidaturas próximas compiten por los mismos votos, especialmente fuera de las grandes circunscripciones, cada décima puede terminar pesando en el reparto de escaños.
Podemos evita así medirse directamente con ERC y los republicanos amplían su radio político hacia un electorado situado a su izquierda o procedente del antiguo espacio de Unidas Podemos. La alianza tiene también una lectura estatal. Rufián y Montero podrán compartir campaña, incluidos actos fuera de Cataluña, lo que da al candidato republicano una plataforma política que supera el territorio catalán.
Rufián y Montero, dos nombres para una campaña compartida
Gabriel Rufián volverá a encabezar la candidatura de ERC al Congreso después de unas semanas en las que su futuro electoral había quedado abierto. Su apuesta por reconstruir puentes entre distintas izquierdas había alimentado las especulaciones sobre una posible participación en un proyecto más amplio, pero finalmente seguirá bajo las siglas republicanas.
El acuerdo con Podemos permite mantener parte de aquella estrategia sin que Rufián abandone ERC. Irene Montero y Rufián harán campaña conjuntamente, mientras cada formación conserva su propia identidad política. Para Esquerra, eso significa proyectar a su candidato fuera del independentismo tradicional; para Podemos, disponer de una vía electoral en Cataluña sin levantar una candidatura propia que compita con los republicanos.
No es una fusión ideológica. ERC continúa siendo una formación independentista catalana y Podemos mantiene su proyecto estatal. El acuerdo nace de una coincidencia electoral y política concreta, especialmente alrededor de las políticas sociales y de la oposición a un eventual Gobierno de derechas, pero ninguna de las dos organizaciones ha anunciado una renuncia a sus posiciones propias.
Una candidatura que todavía debe concretarse
Queda una parte nada menor: los nombres y puestos de las listas. Las formaciones todavía no han detallado cuántos candidatos vinculados a Podemos serán incorporados ni qué posiciones ocuparán. Tampoco está cerrada públicamente la arquitectura definitiva con la que se presentará la candidatura ante los electores.
Ese detalle determinará hasta dónde llega realmente el pacto. No es lo mismo colocar a un candidato morado en una posición con posibilidades de obtener escaño que limitar la colaboración a puestos simbólicos. La fotografía política está tomada; falta revelar la letra pequeña.
Lo que sí cambia desde este momento
Hay una consecuencia que no necesita esperar a las listas definitivas: Podemos deja de ser un posible competidor directo de ERC en Cataluña y pasa a convertirse en socio electoral de los republicanos en ese territorio.
Eso altera el mapa de la izquierda catalana porque los Comuns, integrados en las conversaciones del denominado Frente Amplio, sí competirán previsiblemente con ERC. Podemos queda así conectado a un partido que será rival electoral de otra fuerza con la que, al mismo tiempo, mantiene abiertas negociaciones en el ámbito estatal. Una geometría bastante española: todos buscan la unidad mientras reservan una calculadora para saber con quién compiten en cada provincia.
El pacto complica la negociación del Frente Amplio
La repercusión del acuerdo va bastante más allá de Cataluña. Izquierda Unida, Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar trabajan en la construcción de una candidatura amplia para las generales, mientras la integración de Podemos seguía siendo una de las principales incógnitas. El pacto con ERC introduce una nueva dificultad en ese proceso.
El problema es evidente. En Cataluña, ERC y los Comuns competirán por una parte del electorado progresista. Si Podemos pide el voto para la candidatura republicana y coloca candidatos en ella, su encaje simultáneo dentro del Frente Amplio resulta políticamente mucho más complejo. No necesariamente imposible, pero sí difícil de explicar en una campaña en la que cada papeleta cuenta.
La decisión llega, además, en pleno proceso para cerrar candidaturas, liderazgos y alianzas. Las negociaciones de la izquierda estatal arrastran desacuerdos sobre nombres, posiciones y estrategias territoriales. El movimiento de ERC y Podemos añade otra variable cuando queda poco margen para convertir las conversaciones en papeletas reales.
Cataluña vuelve a tener sus propias reglas
El acuerdo retrata también una particularidad que reaparece elección tras elección: Cataluña tiene un sistema de partidos propio, aunque sus resultados condicionen después la formación de mayorías en el Congreso.
Rufián intenta ocupar un espacio situado entre el independentismo, la izquierda social y un electorado progresista no necesariamente independentista. Podemos, por su parte, encuentra una fórmula para mantener presencia electoral catalana sin abrir otra competición dentro de un bloque ya fragmentado.
ERC busca además recuperar terreno después de varios ciclos electorales difíciles. El liderazgo de Rufián ofrece notoriedad y una presencia mediática muy superior a la de la mayoría de candidatos catalanes, mientras la colaboración con Podemos amplía el alcance de su campaña. El riesgo también existe: ensanchar el espacio electoral obliga a hablar a públicos que no siempre esperan lo mismo de una candidatura republicana e independentista.
El 29-N reordena la izquierda catalana
El acuerdo entre Podemos y ERC es mucho más que una fotografía entre dirigentes. Cambia quién compite contra quién en Cataluña, refuerza la candidatura encabezada por Gabriel Rufián y condiciona las conversaciones que todavía mantienen las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE para las generales del 29 de noviembre.
Falta conocer la composición definitiva de las listas y hasta dónde llegará la presencia de Podemos dentro de la candidatura republicana. Lo sustancial, sin embargo, ya ha ocurrido: Podemos y ERC han elegido colaborar en Cataluña en lugar de disputarse el voto. Y a pocas semanas de unas elecciones generales, una decisión así no solo suma nombres a una papeleta. También obliga al resto del tablero a recolocarse.
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