Tecnología
Corea del Sur dará IA gratis y sin límites a sus ciudadanos en 2026
Corea del Sur ultima un servicio nacional de IA gratuito y sin límites que permitirá consultar información y realizar trámites, reservas y pagos.
Resumen
- Corea del Sur lanzará IA gratuita y sin límites antes de acabar 2026
- Los agentes podrán ayudar con trámites, reservas y pagos
- SK Telecom, Kakao y KT desarrollan los servicios para todo el país
Corea del Sur prepara uno de los experimentos públicos con inteligencia artificial más ambiciosos vistos hasta ahora: ofrecer servicios de IA gratuitos y sin límites de uso a sus ciudadanos antes de que termine 2026. El programa, bautizado como AI for All —“IA para todos”—, no pretende quedarse en un chatbot que redacta correos o resume documentos. El objetivo es que la inteligencia artificial termine realizando gestiones concretas, desde buscar una ayuda pública hasta tramitar solicitudes, reservar servicios o efectuar pagos.
El calendario se ha concretado durante las últimas semanas. Los tres consorcios seleccionados por el Gobierno, encabezados por SK Telecom, Kakao y KT, preparan versiones beta durante octubre y el despliegue general está previsto antes de final de año. No significa, por tanto, que los aproximadamente 51,6 millones de habitantes del país tengan ya una IA pública abierta en el móvil: Corea está todavía en la fase previa al lanzamiento nacional.
La IA pública coreana quiere ir bastante más allá de ChatGPT
La comparación inmediata es inevitable. El propio Ministerio de Ciencia y TIC surcoreano ha explicado el proyecto tomando como referencia los grandes chatbots comerciales, pero la idea va más lejos: construir un asistente capaz de ejecutar acciones, no solo de contestar.
Un ciudadano podría consultar qué programas públicos le corresponden y, progresivamente, dejar que el agente de IA localice la documentación, le conduzca por el procedimiento e incluso tramite la solicitud. El salto parece pequeño escrito en una pantalla. No lo es. Estamos pasando de una máquina que dice dónde está la puerta a otra que, con autorización, puede abrirla.
El Gobierno considera que esa diferencia será decisiva en servicios administrativos complejos. La intención es que el sistema reduzca esa peculiar arqueología digital que todos conocemos: entrar en un portal, encontrar otro enlace, identificarse, buscar un formulario, descubrir que falta un documento y volver al principio.
SK Telecom, Kakao y KT competirán con tres modelos distintos
No habrá necesariamente una única aplicación estatal idéntica para todos. Se han seleccionado tres consorcios privados, cada uno con su propia manera de acercar la inteligencia artificial a la población.
SK Telecom trabaja en un agente capaz de acompañar una tarea desde la planificación hasta su ejecución. Uno de sus elementos más llamativos es el acceso mediante llamadas telefónicas y mensajes de texto, pensado también para personas mayores o usuarios poco acostumbrados a instalar y manejar nuevas aplicaciones. Incluso contempla que la IA pueda localizar teléfonos de comercios u organismos y realizar llamadas por el usuario.
Kakao juega una carta bastante evidente: KakaoTalk forma parte de la vida digital cotidiana del país. Su propuesta pretende convertir el mensajero en una puerta de entrada a chatbots y agentes, con servicios específicos relacionados, entre otros ámbitos, con atención a mayores o fiscalidad.
KT plantea una experiencia integrada que combine búsqueda de información, comparación de opciones y ejecución de servicios. También prevé extender el acceso a través de sus canales de telecomunicaciones, contenidos y televisión, junto con aplicaciones vinculadas a ámbitos como educación o vivienda.
De recomendar un viaje a reservarlo y pagarlo
El ejemplo utilizado por el propio ministerio explica bien hacia dónde quiere caminar el proyecto. Un chatbot convencional puede diseñar una escapada de dos días. Un agente, en cambio, podría terminar haciendo las reservas y efectuando el pago siguiendo las preferencias del usuario.
Ahí está el verdadero cambio. Y también buena parte de las cuestiones delicadas: qué datos recibe el sistema, durante cuánto tiempo los conserva, qué ocurre cuando comete un error y hasta dónde debería permitirse que una IA actúe en nombre de una persona.
Gratis y sin límites, pero con tecnología principalmente coreana
El aspecto que ha convertido la iniciativa en noticia internacional es sencillo de entender: el servicio general estará disponible sin coste y sin límites de utilización, según el plan oficial.
Pero detrás de esa gratuidad hay una política industrial bastante menos inocente. Corea del Sur quiere que sus ciudadanos utilicen inteligencia artificial y, al mismo tiempo, que buena parte de esa IA sea coreana.
Las empresas adjudicatarias deben utilizar modelos desarrollados en el país en al menos el 50% del servicio y parte de esa tecnología debe proceder de proveedores domésticos diferentes al propio operador. Los modelos extranjeros podrán utilizarse cuando resulten necesarios, pero la financiación pública no cubrirá esa parte.
El Gobierno apoyará además la infraestructura. Durante 2026 ha comprometido 512 GPU Nvidia B200, chips avanzados utilizados para entrenar y ejecutar sistemas de inteligencia artificial, mientras que desde 2027 está previsto sufragar con presupuesto público los costes necesarios para extender el servicio.
Es tecnología, sí. También soberanía industrial.
Corea quiere evitar que la brecha digital se convierta en brecha de IA
Hay otro motivo menos vistoso, pero probablemente más importante. Aproximadamente dos tercios de los surcoreanos han utilizado algún servicio de IA, mientras unos 23 millones habían usado inteligencia artificial generativa según los datos manejados por el Ministerio de Ciencia y TIC.
El problema está en el tercio restante. Para Seúl, una sociedad donde utilizar bien la IA mejora las posibilidades educativas, laborales o empresariales corre el riesgo de crear una nueva división: quienes pueden pagar herramientas avanzadas y saben utilizarlas frente a quienes se quedan mirando desde la acera. Una nueva brecha digital, esta vez construida alrededor de algoritmos.
La penetración de los servicios privados, por cierto, ya es extraordinaria. En abril de 2026, ChatGPT rondaba los 23,45 millones de usuarios activos mensuales en Corea del Sur; Gemini, 8,45 millones, y Claude, 2,41 millones, según las cifras manejadas por las autoridades.
El proyecto público intenta atacar justo ahí. La tesis coreana es sencilla: si la inteligencia artificial va camino de convertirse en una infraestructura cotidiana, quizá dejar su acceso avanzado únicamente en manos de suscripciones privadas no sea la única opción posible.
Los 51,6 millones necesitan una pequeña precisión
La cifra de 51,6 millones utilizada para describir el alcance potencial del proyecto corresponde aproximadamente a la población total proyectada de Corea del Sur en 2026. Las estadísticas oficiales sitúan esa estimación en unos 51,609 millones de personas.
Conviene no confundir población con ciudadanos. El último censo disponible contabilizó en 2025 unos 49,71 millones de nacionales surcoreanos y 2,11 millones de extranjeros, hasta una población total de 51,82 millones. El programa gubernamental se presenta oficialmente como un servicio para toda la ciudadanía, de modo que hablar de “51,6 millones de ciudadanos” mezcla dos magnitudes distintas.
La diferencia parece menor, pero importa. Sobre todo cuando se pretende medir con precisión la dimensión de un proyecto que aspira a convertir la IA en un servicio de uso prácticamente universal.
Un laboratorio nacional que otros gobiernos observarán de cerca
Corea del Sur está convirtiendo la carrera de la inteligencia artificial en algo más que una competición entre laboratorios y empresas tecnológicas. La está llevando al terreno de los servicios públicos, el acceso universal y la política industrial.
Todavía falta comprobar la calidad real de los sistemas, su capacidad para aguantar millones de usuarios, la protección de los datos personales y algo aún más básico: si la gente confiará lo suficiente en estos agentes como para dejarles reservar, pagar o tramitar documentos en su nombre. La beta de octubre será el primer examen serio.
Pero el movimiento tiene una escala difícil de ignorar. Mientras buena parte del debate internacional gira alrededor de cuánto costarán los modelos más potentes y quién podrá permitírselos, Corea del Sur está ensayando otra respuesta: hacer de la inteligencia artificial una infraestructura accesible para la ciudadanía, financiada en parte como servicio público y utilizada, de paso, para construir una industria tecnológica propia. Ahí está la noticia de fondo.
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