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Israel arremete contra el Nobel de la Paz a Pillay y cita a Goebbels
Israel carga contra el Nobel de la Paz concedido a Navi Pillay, cita a Goebbels y eleva el choque con la ONU por las acusaciones sobre Gaza.
Por Bundesarchiv, Bild 183-1989-0821-502, CC BY-SA 3.0 DE, Wikimedia Commons
Resumen
- Israel carga contra el Nobel de la Paz concedido a Navi Pillay
- Exteriores cita a Goebbels y habla de «la mayor mentira del siglo»
- El choque nace de las acusaciones sobre genocidio en Gaza
Israel ha reaccionado con extraordinaria dureza a la concesión del Premio Nobel de la Paz 2026 a Navi Pillay. El Ministerio de Exteriores israelí ha acusado a la jurista sudafricana de contribuir a la «demonización» del país y ha llegado a invocar a Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de la Alemania nazi, al afirmar que estaría «aplaudiendo desde el infierno» tras conocer la decisión del Comité Noruego del Nobel.
La carga no se quedó ahí. Exteriores sostuvo que el Nobel había premiado «la mayor mentira del siglo», en referencia a las conclusiones de la comisión de Naciones Unidas presidida por Pillay, que determinó que Israel había cometido genocidio en Gaza. El Gobierno israelí rechaza tajantemente esa acusación y considera políticamente sesgado el trabajo del órgano investigador.
Israel lleva su rechazo al Nobel al terreno más duro
La declaración israelí convierte la concesión del Nobel en algo bastante más grande que una polémica diplomática. El lenguaje empleado —con Goebbels, el infierno y las acusaciones de mentira como munición— refleja hasta qué punto la figura de Pillay se ha convertido en un símbolo del choque entre Israel y buena parte de las instituciones internacionales que han investigado la guerra de Gaza.
Según el Ministerio de Exteriores, concederle el premio no supone un acto de justicia, sino una instrumentalización del Nobel para legitimar, según su interpretación, el odio y los prejuicios contra Israel. También aseguró que, de existir un galardón dedicado a «las mentiras, el odio y las acusaciones infamantes», Pillay sería una de sus principales candidatas.
Es una respuesta inhabitualmente áspera incluso dentro de una relación —la de Israel con determinados organismos de Naciones Unidas— que lleva años cargada de reproches, acusaciones de parcialidad y enfrentamientos públicos.
Por qué Navi Pillay provoca una reacción tan contundente
El nombre de Navanethem Navi Pillay está estrechamente ligado a la justicia internacional. La jurista sudafricana, de 85 años, fue alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014, jueza del Tribunal Penal Internacional y magistrada del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Antes había combatido jurídicamente el apartheid en Sudáfrica y se convirtió en la primera mujer no blanca que llegó al Tribunal Superior del país.
Pero para entender la reacción de Jerusalén hay que mirar a Gaza.
Pillay presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados, Jerusalén Este e Israel. En septiembre de 2025, ese organismo concluyó que las autoridades y fuerzas israelíes habían cometido actos constitutivos de genocidio en Gaza y atribuyó responsabilidades a las más altas autoridades israelíes.
La comisión sostuvo posteriormente que esos actos continuaban produciéndose y volvió a formular graves acusaciones relacionadas con ataques contra civiles y menores palestinos. Israel ha rechazado esas conclusiones, calificándolas de falsas y políticamente motivadas.
Ese historial explica que la elección de Pillay difícilmente pudiera ser recibida en Israel como un Nobel neutral o meramente biográfico.
El Nobel premia una trayectoria más amplia que Gaza
Reducir el galardón exclusivamente al conflicto palestino-israelí, sin embargo, dejaría fuera buena parte de la decisión del Comité Noruego. El Nobel reconoce décadas de trabajo de Pillay alrededor de los derechos humanos, la justicia penal internacional y el Estado de derecho, precisamente en un momento en que estas instituciones afrontan fuertes presiones políticas.
La jurista recibió la noticia mientras se encontraba en Núremberg, una ciudad inevitablemente cargada de simbolismo para la justicia internacional por los procesos celebrados allí contra dirigentes nazis después de la Segunda Guerra Mundial. El premio será entregado en Oslo el 10 de diciembre.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, presentó el reconocimiento como una victoria colectiva de quienes trabajan en defensa de los derechos humanos y destacó precisamente el papel de Pillay en la construcción y protección de mecanismos internacionales de rendición de cuentas.
Su elección como ganadora y las razones que llevaron al Comité Noruego a premiarla pueden consultarse también en el perfil sobre Navi Pillay y el Nobel de la Paz 2026 publicado por El Folio.
Una figura incómoda para más de un actor
La trayectoria de Pillay tampoco encaja limpiamente en la caricatura de una activista dedicada exclusivamente a denunciar a Israel. La comisión que presidió ha investigado igualmente los crímenes cometidos por grupos armados palestinos, y Pillay ha condenado los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y las violaciones del derecho internacional atribuidas a organizaciones palestinas.
Ahí aparece una de las paradojas del enfrentamiento. Para sus defensores, esa trayectoria refuerza su credibilidad: investigar abusos sin atender a la bandera del responsable. Para el Gobierno israelí, en cambio, sus conclusiones sobre Gaza colocaron definitivamente a Pillay del lado de una estructura internacional que considera hostil y predispuesta contra Israel.
Dos lecturas casi incompatibles de una misma figura.
Gaza convierte el Nobel en otra batalla internacional
El Nobel llega después de años en los que la guerra de Gaza ha desbordado el campo estrictamente militar para instalarse en tribunales, organismos multilaterales y debates jurídicos sobre conceptos que tienen un peso enorme: genocidio, crímenes de guerra, proporcionalidad, ocupación o responsabilidad penal individual.
La comisión encabezada por Pillay no es un tribunal y sus conclusiones no equivalen a una sentencia judicial firme. Esa distinción importa. Sus investigaciones, sin embargo, alimentan el debate internacional y forman parte de un ecosistema jurídico donde intervienen también la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional.
Israel sostiene que las acusaciones de genocidio deforman tanto los hechos como el derecho y que ignoran el contexto abierto por los ataques de Hamás. La comisión de la ONU sostiene justamente lo contrario: que el patrón de actuaciones y declaraciones de responsables israelíes permite apreciar la intención específica exigida por la Convención sobre el Genocidio.
No es una discrepancia menor ni semántica. Es el corazón de una disputa política y jurídica que probablemente sobrevivirá a la propia guerra.
Un premio que agranda una fractura ya enorme
El Nobel de la Paz a Navi Pillay estaba destinado a trascender la ceremonia de Oslo. Su biografía reúne apartheid, Ruanda, Naciones Unidas, justicia penal internacional y, finalmente, Gaza. Difícil encontrar un currículum más pegado a algunas de las heridas políticas y jurídicas de las últimas décadas.
Israel ha optado por contestar al galardón con una de las comparaciones más agresivas posibles. La referencia a Goebbels lleva el enfrentamiento mucho más allá de una crítica protocolaria al Comité Nobel y confirma hasta qué punto las investigaciones internacionales sobre Gaza se han convertido en otro frente de la guerra.
Pillay recibe el premio mientras unos la presentan como símbolo de la defensa del derecho internacional y otros como rostro de una ofensiva política contra Israel. Entre ambas imágenes queda una discusión que el Nobel no resuelve; al contrario, la coloca bajo un foco todavía más potente.
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