Síguenos

España

Manu Sánchez retrata a Feijóo por sus dudas sobre Correos y el voto

Manu Sánchez repasa la campaña con ironía y convierte el pasado de Feijóo en Correos en uno de los golpes más comentados de El Perro Andaluz.

Publicado

el

Manu Sánchez

Por Junta de Andalucía - Esta imagen ha sido extraída del archivo, CC BY 2.5, Wikimedia Commons

Resumen

  • Manu Sánchez ironiza sobre Feijóo y sus dudas con la dirección de Correos
  • El cómico también carga contra Aznar, González y el ruido de la precampaña
  • El voto por correo entra de lleno en la batalla política antes del 29-N

Manu Sánchez ha convertido la precampaña electoral española en material de sátira con uno de esos monólogos que funcionan porque apenas necesitan alejarse de los hechos. El presentador de El Perro Andaluz ha repasado las últimas polémicas políticas y ha dejado uno de sus golpes más celebrados para Alberto Núñez Feijóo, después de que el líder del PP cuestionara a la dirección de Correos en pleno debate sobre el voto postal.

La frase que ha terminado circulando por redes resume bien el mecanismo del chiste: Feijóo asegura confiar plenamente en los carteros, pero no en los directivos de la empresa pública que él mismo dirigió años atrás. Sánchez exprimió esa contradicción con una pulla seca: si Feijóo fue presidente de Correos, debe conocer bien la casa. La broma cayó con precisión porque el pasado profesional del dirigente popular forma parte, precisamente, del contexto de esta polémica.

No fue el único objetivo. El humorista trazó un retrato bastante reconocible de una política española instalada en la exageración permanente: elecciones, advertencias sobre fraudes, antiguos presidentes dando lecciones a sus sucesores, disputas internas y declaraciones que duran unas horas antes de ser sustituidas por la siguiente tormenta. La política nacional, en fin, como una cinta transportadora que alguien olvidó apagar.

El dardo a Feijóo que encendió el monólogo

El origen inmediato de la broma está en las declaraciones de Feijóo sobre el sistema postal. El presidente del PP afirmó que confiaba plenamente en los carteros y empleados de Correos, aunque manifestó sus recelos hacia responsables de la compañía y reclamó mayores garantías alrededor del voto postal.

La cuestión había entrado de lleno en la precampaña después de que otros dirigentes populares expresaran también sus dudas. Dentro del propio PP convivieron mensajes distintos sobre un procedimiento electoral sometido a controles específicos, una sucesión de declaraciones que dejó un terreno especialmente fértil para la sátira. Correos había pasado de servicio público a munición electoral.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

Sánchez no necesitó construir una teoría política complicada. Le bastó la biografía. Feijóo estuvo al frente de Correos entre 2000 y comienzos de 2003. Ese detalle convirtió sus actuales recelos hacia la dirección de la compañía en perfecto material cómico: una vuelta de tuerca con aroma a expediente administrativo y remate de barra de bar.

Un «he visto cosas» para una precampaña muy terrenal

El monólogo de El Perro Andaluz arrancó apropiándose de la célebre atmósfera de Blade Runner: «He visto cosas que no creerían». Solo que, en esta versión, las naves en llamas fueron sustituidas por los movimientos y contradicciones de la política española.

Ahí estuvo buena parte de la gracia. El PP llevaba tiempo reclamando elecciones; Vox mantenía su discurso de confrontación; la izquierda volvía a discutir sobre sus equilibrios y el PSOE trataba de convertir cada sacudida en una prueba de resistencia. Sánchez transformó ese cuadro en una especie de apocalipsis castizo, donde todo el mundo asegura tener razón y casi nadie parece demasiado cómodo.

La fórmula le permitió repartir golpes sin demasiadas fronteras partidistas. Hay sarcasmo contra el Gobierno, contra el PP, contra Vox y contra las distintas familias de la izquierda. Ese reparto importa: el monólogo funciona menos como un mitin disfrazado de comedia que como una colección de contradicciones políticas llevadas hasta el absurdo.

Aznar por la izquierda y Felipe González por la derecha

Uno de los pasajes más afilados llegó con José María Aznar. El expresidente popular había advertido sobre las consecuencias que tendría una nueva victoria de Pedro Sánchez para el sistema institucional español, incluida la monarquía parlamentaria. Manu Sánchez convirtió esa advertencia en la idea de que Aznar estaba prácticamente haciendo campaña por la República.

El siguiente giro cayó sobre Felipe González, convertido desde hace años en una voz crítica con distintas decisiones de la actual dirección socialista. Sánchez comprimió ese extraño cruce de posiciones en una imagen bastante eficaz: Aznar haciendo campaña por la izquierda y González por la derecha.

No es que ambos hayan cambiado realmente de bando, claro. Ese es justamente el chiste. La sátira toma declaraciones y posiciones reconocibles, las empuja unos centímetros más allá y deja que la contradicción política haga el resto.

Las bajas laborales también entran en el disparadero

Feijóo recibió otro de los golpes del monólogo por sus críticas al absentismo y a determinadas bajas laborales coincidentes con lunes y viernes. Manu Sánchez llevó la idea hasta el absurdo, imaginando prácticamente un calendario apropiado para enfermar: ni demasiado cerca del lunes ni peligrosamente próximo al fin de semana.

El humor funcionó esta vez por reducción al absurdo. La enfermedad convertida en agenda laboral, como si un virus tuviera que consultar primero el calendario de la empresa antes de decidir cuándo aparecer. Sánchez convirtió así un asunto complejo —absentismo, incapacidad temporal y control de las bajas— en otro de los momentos más reconocibles del programa.

Es también una muestra del estilo que empleó durante todo el bloque político: partir de una frase o debate real, exagerarlo apenas lo necesario y dejar que la propia lógica del discurso, estirada hasta el límite, enseñe sus costuras.

El voto por correo deja de ser un asunto menor

Detrás de las bromas existe, sin embargo, una discusión bastante menos ligera. El voto por correo ha terminado convertido en uno de los campos de batalla políticos, precisamente porque las dudas sobre cualquier procedimiento electoral poseen una capacidad de propagación enorme cuando entran en campaña.

Mientras algunos dirigentes populares han reclamado más garantías o han mostrado su preferencia por el voto presencial, Correos ha defendido la seguridad del procedimiento. El sistema contempla identificación del elector, documentación individualizada, trazabilidad de los envíos e intervención de la Administración electoral. Es decir, no se trata de echar una papeleta a un buzón y cruzar los dedos.

Ese contraste explica por qué el chiste de Manu Sánchez encontró tanta gasolina. No se limita a recordar que Feijóo trabajó en Correos. Enfrenta la experiencia gestora que el dirigente popular suele reivindicar con sus actuales recelos, y lo hace mediante una frase que cabe en pocos segundos de televisión.

Feijóo conoce Correos desde dentro

El detalle biográfico, además, no es accesorio. Feijóo fue consejero-director general de la entidad pública empresarial Correos y Telégrafos desde mayo de 2000 y, tras la transformación de la compañía, presidente de la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos hasta enero de 2003. Mucho antes de presidir la Xunta de Galicia o dirigir el PP nacional, pasó por uno de los mayores gigantes públicos españoles.

Por eso la frase de Sánchez tiene doble fondo. La primera lectura es simplemente cómica. La segunda señala una paradoja política: quien presenta su conocimiento de la Administración como credencial también queda expuesto a que ese mismo pasado sea utilizado para medir sus declaraciones presentes.

Y ahí la sátira hace su trabajo mejor que una larga discusión. Pincha, gira y se marcha.

El monólogo cambia de tono con Maricarmen

El programa no terminó en la política electoral. Después de encadenar bromas sobre partidos, dirigentes, televisión y redes sociales, Manu Sánchez abandonó prácticamente la comedia para recordar a Maricarmen, la mujer de 87 años cuya situación tras un desahucio había generado una fuerte movilización social y cuya muerte marcó el tramo final del monólogo.

El cambio de registro fue brusco, deliberadamente. El mismo «he visto cosas» que había servido para ridiculizar la precampaña pasó a describir el trato recibido por una anciana convertida en objeto de ataques públicos. Sánchez denunció los insultos y burlas y puso el foco sobre la solidaridad de quienes la apoyaron.

Ahí desapareció casi todo el sarcasmo. La vivienda, que atraviesa buena parte del debate político español, dejó de ser una abstracción para adquirir una cara concreta. El monólogo que había empezado riéndose del apocalipsis político terminó recordando algo bastante menos divertido: detrás del ruido partidista existen conflictos sociales que continúan cuando las cámaras cambian de asunto.

Una política que casi escribe sola los chistes

La fuerza del monólogo de Manu Sánchez está precisamente en esa proximidad entre caricatura y realidad. Aznar alerta sobre el rumbo político, González vuelve a marcar distancias con la dirección socialista, dirigentes del PP discuten sobre las garantías del voto postal y Feijóo, antiguo presidente de Correos, distingue entre unos trabajadores en quienes confía y una dirección que le genera recelos. Los elementos estaban encima de la mesa. El humorista simplemente los ordenó.

El resultado es un retrato incómodo de una precampaña dominada por las grandes palabras: fraude, democracia, unidad, desconfianza, instituciones. El volumen político sube rápido; a veces tanto que la sátira apenas necesita amplificador.

Y ese quizá sea el golpe más eficaz de Manu Sánchez. No demostrar que la política española sea absurda, sino limitarse a poner algunas declaraciones una al lado de otra. Después, una pausa. Y que hablen solas.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído