Mundo
Maria Middleton, la joven con tumor cerebral que podría ser santa
Maria Middleton falleció a los 18 años tras convivir con un tumor cerebral. Seis años después, la Iglesia estudia abrir su causa de canonización.
Fuente de la imagen: YouTube
Resumen
- Maria Middleton murió a los 18 años tras sufrir un tumor cerebral inoperable
- La Archidiócesis de Filadelfia estudia abrir formalmente su causa
- La petición aún no equivale a una beatificación ni a una canonización
Maria Middleton murió el 8 de octubre de 2020, poco después de cumplir 18 años, tras convivir durante veinte meses con un tumor cerebral inoperable. Seis años después, la Archidiócesis de Filadelfia estudia una petición para abrir formalmente su causa de canonización, un proceso que podría convertir a esta joven estadounidense en candidata oficial a los altares. Todavía no lo es: la documentación ha sido presentada, pero la causa no está abierta. Ese pequeño matiz canónico separa una historia llamativa de un titular demasiado rápido.
La petición llegó al arzobispo de Filadelfia, Nelson J. Pérez, el 22 de junio de 2026. Incluye testimonios y documentación sobre la vida de Middleton, su práctica religiosa, sus escritos y la fama de santidad que ha ido creciendo alrededor de ella desde su muerte. Pérez deberá valorar el expediente y completar las consultas previstas antes de decidir si inicia la fase diocesana. El 5 de octubre, cientos de personas volvieron a reunirse en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Czestochowa, en Doylestown, para recordar a Maria en el sexto aniversario de su fallecimiento.
La petición que puede abrir la causa de Maria Middleton
La canonista Jeannine Marino entregó la solicitud en nombre de la Think Hope Foundation, creada para mantener vivo el legado de Middleton. A la reunión asistieron también sus padres, Brian y Susan, además de responsables jurídicos y religiosos de la archidiócesis.
Lo que ha ocurrido, dicho sin incienso añadido, es el comienzo del comienzo. La petición solicita que la Iglesia estudie si existen motivos suficientes para abrir una causa de beatificación y canonización. La Archidiócesis de Filadelfia ha explicado que, si las consultas resultan favorables, Pérez podrá aceptar formalmente la solicitud y poner en marcha la investigación diocesana sobre su vida.
Ese proceso examinaría diarios, cartas, intervenciones públicas y otros documentos, pero también la memoria de quienes la conocieron: familiares, profesores, amigos, sacerdotes, médicos y compañeros. La finalidad no es redactar una biografía edificante, sino determinar si hay pruebas suficientes de una vida cristiana marcada por las llamadas virtudes heroicas y por una fama de santidad auténtica, estable y extendida.
La normativa vaticana exige precisamente que esa reputación no sea un fenómeno artificialmente fabricado. También establece, con carácter general, que una petición de este tipo no debe presentarse antes de que hayan transcurrido cinco años desde la muerte del candidato. En el caso de Middleton, ese plazo se cumplió en octubre de 2025.
Todavía no es «sierva de Dios»
Aquí conviene afinar el vocabulario. Maria Middleton no ha sido beatificada, no es venerable y, a fecha de octubre de 2026, ni siquiera consta que su causa haya quedado formalmente abierta. La Iglesia reserva la denominación «siervo de Dios» para la persona cuya causa de beatificación y canonización ya ha sido iniciada oficialmente.
La diferencia puede parecer burocrática, pero no lo es. La entrega de una petición significa que existe una iniciativa seria para que la Iglesia investigue el caso; no significa que Roma haya emitido juicio alguno sobre la santidad de Middleton. Tampoco equivale a una garantía de beatificación. Estos procedimientos pueden prolongarse durante años, décadas o, simplemente, no avanzar.
Un tumor cerebral inoperable a los 16 años
Maria Elena Middleton había nacido el 10 de septiembre de 2002. Creció en Pensilvania, en una familia católica, estudió primero en Regina Academy at St. John the Baptist y después en Villa Joseph Marie High School. Quienes la conocieron la describen como una adolescente sociable, buena estudiante y deportista, aficionada a la música, al baile irlandés y a artistas perfectamente terrenales como Taylor Swift o los Jonas Brothers. También fue presidenta de su clase y perteneció a la National Honor Society. Nada particularmente medieval, vaya.
El giro llegó el 30 de enero de 2019. Tenía 16 años cuando recibió el diagnóstico de un tumor inoperable localizado en el tronco encefálico. Según el relato de su familia, los médicos estimaron entonces que quizá solo le quedaban unos nueve meses de vida. Vivió casi veinte.
La enfermedad fue retirándole capacidades de una manera lenta y brutal. Con el tiempo perdió movilidad en brazos y piernas, dejó de poder hablar, tuvo problemas para tragar y acabó perdiendo también la audición. Su madre ha contado que Maria era plenamente consciente del deterioro. El elemento que ha llamado la atención de quienes impulsan su posible causa no es que negara lo que estaba ocurriendo, sino precisamente lo contrario: sabía que estaba empeorando y, según numerosos testimonios, mantuvo una serenidad poco habitual.
Durante aquellos meses siguió escribiendo mientras pudo. Sus diarios personales han adquirido un peso especial dentro de la historia que ahora estudia la Iglesia. La primera anotación conservada, escrita cuando tenía 11 años, decía: «God is merciful», «Dios es misericordioso». Las últimas palabras que logró escribir antes de que la enfermedad se lo impidiera fueron todavía más breves: «Think hope», algo así como «piensa en la esperanza».
Una adolescente religiosa, pero reconociblemente adolescente
Parte de la fuerza del caso está precisamente en esa mezcla. Middleton no era una religiosa encerrada desde niña en un convento ni una figura dedicada profesionalmente a la Iglesia. Utilizaba Instagram y Snapchat, hacía vídeos con amigas, escuchaba música pop, practicaba deporte y se preocupaba por las mismas cosas que muchas chicas de su edad.
Su dimensión religiosa, sin embargo, venía de bastante antes del cáncer. Participaba activamente en su parroquia y había puesto en marcha iniciativas solidarias durante el instituto. Entre ellas figuró una recogida de abrigos destinada a Mother of Mercy House, en Kensington, y colaboró en un maratón benéfico para ayudar a niños con cáncer que después pasó a llamarse Hope-A-Thon en su memoria.
Esa cronología tiene relevancia para una eventual investigación canónica. El argumento de quienes promueven la causa no es que Middleton se volviera piadosa cuando supo que podía morir, sino que la enfermedad hizo más visible una forma de entender la fe que ya estaba presente antes.
Uganda, Make-A-Wish y una petición poco convencional
Nueve meses después del diagnóstico viajó con sus padres a Uganda. Allí había alumnos de una escuela católica que rezaban por ella. Una estudiante llamada Patience le había escrito para pedirle, curiosamente, que Maria rezara por su hermano enfermo de anemia falciforme. La escena invierte ligeramente el guion esperado: la adolescente con un tumor terminal era quien recibía una petición de ayuda.
Cuando posteriormente pudo acogerse al programa Make-A-Wish, Middleton decidió emplear esa oportunidad para apoyar a la familia de la joven ugandesa y a su escuela. El episodio aparece entre los hechos que sus familiares y conocidos utilizan para explicar por qué consideran que su respuesta al sufrimiento trascendió la simple resistencia personal.
La pandemia acercó a Maria Middleton al arzobispo Pérez
Los últimos meses de su vida coincidieron con la pandemia. Con las misas públicas suspendidas, Maria escribió directamente a Nelson Pérez porque quería recibir la comunión durante su enfermedad. El arzobispo respondió ese mismo día y se ofreció a llevársela personalmente, según recordó él mismo durante la misa celebrada en octubre de 2026.
A su alrededor se creó también una comunidad de oración considerable. Uno de los rosarios organizados por videoconferencia reunió a más de 2.000 personas, y en otra ocasión más de 500 vehículos participaron en una caravana frente a la vivienda familiar. Son cifras llamativas, aunque para una causa de canonización la popularidad por sí sola sirve de poco. La Iglesia busca otra cosa: comprobar qué había detrás de aquella movilización y si la reputación espiritual que sobrevivió a su muerte posee consistencia real.
Middleton murió el 8 de octubre de 2020. Tenía 18 años y llevaba alrededor de veinte meses enferma. Sus padres han seguido difundiendo sus escritos y su historia a través de la fundación que adoptó como nombre aquellas últimas palabras, Think Hope. En 2025 apareció también un libro sobre su vida.
El interés no se ha evaporado con los años. Según sus padres, continúan recibiendo mensajes de personas que atribuyen a la historia de Maria cambios en su vida religiosa o que aseguran pedir su intercesión. Es precisamente esa persistencia —más que el impacto emocional inmediato de una muerte prematura— uno de los elementos que puede resultar relevante para decidir si merece la pena abrir la investigación formal.
Qué tendría que ocurrir para que Maria Middleton fuese santa
La distancia entre una petición presentada en Filadelfia y una canonización en Roma es enorme. Si Pérez acepta el expediente, comenzaría una investigación diocesana destinada a reconstruir con detalle la vida de Middleton y a recoger pruebas favorables y desfavorables. No se trata, al menos sobre el papel, de buscar únicamente aquello que confirme la imagen construida por sus admiradores.
Terminada esa etapa, la documentación tendría que pasar al Dicasterio para las Causas de los Santos, que examina los expedientes instruidos en las diócesis y los eleva al papa cuando corresponde. Si se reconociese que Middleton practicó las virtudes cristianas en grado heroico, podría avanzar hacia el reconocimiento como venerable.
Después aparece el terreno más delicado: los milagros. En una causa basada en las virtudes —y no en el martirio— la beatificación requiere ordinariamente el reconocimiento de un milagro atribuido a la intercesión del candidato. Una eventual canonización exigiría después otro paso de este tipo. Los supuestos favores o curaciones que puedan circular entre devotos no equivalen a un milagro reconocido: cada caso debe someterse a su propio procedimiento, con documentación y, cuando se trata de una curación, con pruebas médicas.
Por eso resulta prematuro presentar a Middleton como «futura santa». Puede llegar a serlo; también puede no ocurrir nunca. La Iglesia acaba de recibir la solicitud para empezar a estudiar esa posibilidad de canonización.
Una historia que empieza seis años después de su muerte
Hay algo singular en que el posible camino de Maria Middleton hacia los altares arranque en una época obsesionada con fabricar personajes extraordinarios a golpe de pantalla. Su historia, al menos de momento, va por una vía bastante más lenta: diarios manuscritos, testimonios, recuerdos de colegio e informes, además de un expediente que deberá soportar años de examen.
La noticia no es que Maria Middleton vaya a ser canonizada. La noticia es más precisa y quizá más interesante: seis años después de morir de un tumor cerebral inoperable a los 18 años, existe ya una petición formal para que la Iglesia católica decida si merece la pena investigar su vida como posible ejemplo de santidad.
El resto pertenece a un proceso largo, exigente y deliberadamente poco dado a las prisas. Su lema, entretanto, ha sobrevivido mejor que casi cualquier etiqueta: «Think Hope». Dos palabras escritas cuando escribir empezaba a resultarle físicamente imposible y que, de una manera que ella difícilmente podía imaginar entonces, son ahora el centro de una causa que apenas comienza.
-
EspañaCayetana Álvarez de Toledo gana peso como número dos del PP por Madrid
-
EspañaMuere atropellada una mujer de 30 años en la avenida Maestro Rodrigo
-
CienciaAsí destruía la covid el tejido pulmonar y abre nuevos tratamientos
-
EspañaEl 70% cree que los menores vivirán peor que sus padres, según el CIS
-
NaturalezaUn chip convierte a la avispa velutina en rastreadora de sus nidos
-
TecnologíaMicrosoft amplía Defender al escritorio Linux para desarrolladores
-
MundoEl Kremlin carga contra Europa por el pacto de Trump sobre diésel ruso
-
EspañaEl maquinista del Alvia evita la cárcel mientras se tramita su indulto
-
EconomíaRed Eléctrica bloquea paradas de gas, bombeo y nucleares por tensión
-
EspañaLey de nietos: 163.020 afectados pueden alegar hasta el 22 de octubre
-
EspañaLa señal S-991c de la DGT en Tenerife: multa de 200 euros y 4 puntos
-
EspañaAita Mari aplaza hasta 2027 los rescates por el precio del combustible