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Muere Denis Boytsov, el ‘Tyson ruso’, a los 40 años por un trombo
Denis Boytsov, conocido como el ‘Tyson ruso’, ha muerto a los 40 años tras once años marcado por las graves secuelas del accidente de Berlín.
Imagen: StagiaireMGIMO / CC BY-SA 4.0.
Resumen
- Denis Boytsov ha muerto a los 40 años por un coágulo
- El ‘Tyson ruso’ vivía con graves secuelas desde el accidente de 2015
- Su carrera terminó con 36 victorias y una sola derrota profesional
El exboxeador ruso Denis Boytsov, uno de los pesos pesados más prometedores de su generación y conocido durante su carrera como el ‘Tyson ruso’, ha muerto a los 40 años. Su padre, Nikolái Boytsov, confirmó que la causa fue un coágulo que se desprendió y provocó una muerte prácticamente inmediata cuando el antiguo púgil se encontraba en casa.
La noticia devuelve inevitablemente la mirada a mayo de 2015, cuando Boytsov fue encontrado inconsciente en un túnel del metro de Berlín con lesiones gravísimas en la cabeza y las manos. Aquel episodio terminó con una carrera que todavía aspiraba a las grandes noches del peso pesado y marcó los últimos once años de su vida, durante los que necesitó asistencia permanente y no pudo volver a caminar ni hablar con normalidad.
Un coágulo provocó la muerte repentina de Denis Boytsov
La familia ha aportado algunos detalles sobre sus últimas horas. Según explicó su padre, Boytsov se encontraba en casa con su esposa cuando sufrió un deterioro repentino. Los servicios médicos no pudieron salvarlo. Nikolái Boytsov describió una muerte fulminante, ocurrida en apenas unos minutos.
Poco antes había sido sometido a una intervención por cálculos renales. Su hermano, Maxim Boytsov, explicó que todavía tenía otros dos cálculos y había regresado a casa para recuperarse después de la operación. No se ha establecido públicamente una relación causal entre esa intervención y el trombo que acabó con su vida, por lo que vincular ambos episodios iría más allá de los datos conocidos.
Su muerte pone fin a una historia que, deportivamente, parecía destinada a tomar otro camino. Boytsov llegó a situarse muy cerca de una pelea por el campeonato mundial de los pesos pesados. Tenía pegada y velocidad para su tamaño y un estilo frontal que explicaba aquel apodo inevitable, y algo fácil, de ‘Tyson ruso’.
De 36 victorias a las puertas del título mundial
Nacido el 14 de febrero de 1986 en Oriol, en la entonces Unión Soviética, Denis Boytsov comenzó a boxear siendo un niño. En su etapa amateur disputó alrededor de 130 combates y ganó 115. Entre sus éxitos figuran títulos mundiales en categorías inferiores y el campeonato mundial júnior de 2004 antes de dar el salto al profesionalismo ese mismo año.
Su trayectoria profesional fue casi impecable: 37 combates, 36 victorias y 27 nocauts. Durante años avanzó por los rankings con una combinación de potencia y agresividad que le convirtió en uno de los nombres europeos a seguir dentro de una división dominada entonces por los hermanos Klitschko. En 2006 conquistó un título mundial juvenil del WBC y en 2009 añadió el cinturón intercontinental de la WBA y el europeo de la WBO.
El gran salto estaba cerca. En 2013, Boytsov apareció como uno de los aspirantes de la WBO al título de Wladimir Klitschko. Una pelea con el campeón ucraniano comenzaba a dibujarse en el horizonte; no era una fantasía de promotores, sino una posibilidad deportiva que podía colocar al ruso en la primera línea del peso pesado mundial.
Pero el 23 de noviembre de aquel año llegó el tropiezo que nadie esperaba. El australiano Alex Leapai lo derribó dos veces y se impuso por decisión unánime en Alemania. Boytsov perdió su condición de aspirante y Leapai heredó el derecho a enfrentarse a Klitschko. Fue la única derrota profesional del ruso.
Boytsov reaccionó. Ganó sus tres siguientes peleas y todavía tenía 29 años, una edad razonablemente joven para un peso pesado. Su último combate llegó en marzo de 2015 frente al brasileño Irineu Beato Costa Jr., al que derrotó después de que su rival abandonara en el segundo asalto. Dos meses más tarde, su carrera quedó truncada para siempre.
El episodio del metro de Berlín que cambió su vida
El 3 de mayo de 2015, Denis Boytsov fue localizado con graves heridas dentro de un túnel del metro de Berlín, entre dos estaciones del distrito de Charlottenburg. Tenía lesiones severas en la cabeza y las manos. El edema cerebral obligó a los médicos a introducirlo en un coma inducido y fue sometido a varias operaciones.
Desde el principio aparecieron versiones diferentes sobre lo sucedido. La policía alemana señaló entonces que las entrevistas con testigos y las imágenes disponibles apuntaban a un accidente. Al mismo tiempo, el entorno del boxeador planteó públicamente la posibilidad de una agresión relacionada con su actividad profesional y recordó que el púgil había recibido amenazas anteriormente.
Las autoridades alemanas no encontraron finalmente pruebas suficientes para acreditar un ataque. La familia, especialmente su esposa, mantuvo dudas sobre aquella explicación y durante años circularon hipótesis sobre las circunstancias previas a la aparición del boxeador en el túnel. Lo verdaderamente sólido es menos cinematográfico y mucho más duro: nunca llegó a aclararse por completo qué ocurrió durante aquellas horas.
El misterio terminó eclipsando a veces lo esencial. Boytsov sufrió un daño cerebral devastador, pasó por un largo proceso hospitalario y nunca recuperó la autonomía que tenía antes del accidente. La carrera deportiva desapareció de un día para otro.
Once años sin poder hablar
Después de abandonar el coma comenzó una rehabilitación prolongada en Alemania. Más adelante fue trasladado a Rusia, donde continuó recibiendo cuidados. En 2021 su familia decidió llevarlo definitivamente a su país tras años de tratamiento en clínicas alemanas.
Las secuelas fueron muy graves. Su hermano Maxim ha explicado que Denis no podía hablar y se comunicaba principalmente mediante gestos y movimientos de cabeza para expresar sí o no, aunque comprendía lo que ocurría a su alrededor. Esa situación se prolongó durante aproximadamente once años.
En 2022 tuvo que someterse además a una compleja operación relacionada con los daños que todavía presentaba en el cráneo. La rehabilitación fue larga, irregular y sin la recuperación que su familia había esperado inicialmente. El boxeador que había intercambiado golpes con aspirantes mundiales terminó librando una pelea completamente distinta, marcada por los cuidados permanentes y las secuelas neurológicas.
Por qué lo llamaban el ‘Tyson ruso’
El sobrenombre no nació solo de una operación de marketing. Boytsov medía alrededor de 1,85 metros, relativamente poco para un peso pesado de aquella época, y trataba de compensarlo entrando en la distancia corta, atacando con velocidad y buscando golpes definitivos. Mike Tyson era, además, una de sus referencias deportivas.
Su porcentaje de victorias antes del límite era considerable: 27 nocauts en 36 triunfos. Durante buena parte de su carrera profesional encadenó victorias con enorme rapidez y llegó a mantenerse invicto durante casi una década. Ese recorrido explica que su nombre apareciera durante años junto a figuras que acabarían dominando o disputándose la categoría reina.
No llegó a ser campeón mundial absoluto, y conviene no rehacer su carrera después de muerto. Había dudas sobre el nivel de algunos de sus primeros rivales y la derrota ante Leapai reveló límites que el invicto había ocultado. Pero también es cierto que llegó a ocupar posiciones de privilegio en los rankings y estuvo muy cerca de entrar de lleno en la órbita de Klitschko.
Ahí reside buena parte de la sensación de carrera incompleta. No porque estuviera escrito que Boytsov sería campeón —en boxeo semejantes profecías suelen durar hasta el primer directo serio—, sino porque el accidente impidió saber cuál era realmente su techo deportivo.
Una carrera que quedó congelada a los 29 años
Denis Boytsov ha muerto con solo 40 años, pero su trayectoria deportiva llevaba detenida desde los 29. El balance queda fijado para siempre en 36 victorias y una derrota, con 27 triunfos por nocaut, títulos internacionales y una sola derrota profesional. Una estadística casi limpia que, por sí sola, apenas explica lo que vino después.
Su historia pertenece a esa zona incómoda del deporte donde los resultados dejan de importar de golpe. Primero estuvo la promesa de un peso pesado que podía acercarse al campeonato mundial; después, un túnel del metro de Berlín, hospitales, operaciones y años de rehabilitación. Finalmente, un coágulo terminó de forma repentina una vida que llevaba más de una década marcada por las consecuencias de aquella noche de 2015.
El ‘Tyson ruso’ no será recordado únicamente por el apodo ni por los nocauts. También por lo que quedó suspendido: una carrera que todavía tenía tiempo, una pelea por el título que nunca llegó y once años de resistencia fuera del ring, probablemente el combate más largo de todos.
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