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Cultura

Niña Pastori rompe su silencio tras el incidente con gas en Alicante

Niña Pastori habla del incidente de Alicante, donde una mujer con orden de alejamiento liberó gas pimienta y frenó durante una hora el concierto.

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Niña Pastori en morado par RTVE

Imagen: Junta de Andalucía / CC BY-SA 2.0.

Resumen

  • Niña Pastori habla por primera vez del incidente ocurrido en Alicante
  • Una mujer con orden de alejamiento liberó gas pimienta entre el público
  • El concierto estuvo detenido cerca de una hora antes de reanudarse

Niña Pastori ha hablado por primera vez con cierta amplitud sobre el grave episodio vivido durante su concierto en Alicante, cuando una mujer sobre la que pesaba una orden de alejamiento por acoso accedió al recinto y liberó gas pimienta entre el público. La cantante ha marcado distancia con la idea de que se tratara simplemente de una admiradora especialmente insistente: «Alguien que te quiere no hace esas cosas».

El incidente ocurrió el domingo 11 de octubre en El Muelle Live, en el Puerto de Alicante, y obligó a detener el espectáculo durante cerca de una hora. La mujer se encontraba en las primeras filas y había conseguido entrar con una entrada no nominativa. El gas afectó a varias personas situadas en las inmediaciones y provocó la intervención del personal de seguridad y de la Policía Nacional.

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Niña Pastori marca distancia con la mujer del incidente

La artista gaditana se pronunció sobre lo ocurrido después de varios días sin entrar en detalles. Lo hizo en Sevilla, coincidiendo con los Premios Radiolé 2026, donde recibió un reconocimiento a su trayectoria. Su reacción fue breve, bastante más seca de lo habitual y sin alimentar el espectáculo paralelo que inevitablemente nace alrededor de sucesos de este tipo.

Niña Pastori cuestionó incluso que pueda hablarse de una fan. Una cosa es la admiración y otra el acoso, una frontera que a veces se difumina con demasiada ligereza cuando quien lo sufre es una persona conocida. La cantante prefirió no dramatizar, pero tampoco dulcificó lo sucedido.

Después puso el foco en su relación habitual con el público. Recordó que durante décadas ha recibido el cariño de familias enteras, desde niños hasta abuelos, y describió a sus seguidores como un público fiel y entregado. Frente a un episodio excepcional, quiso evitar que una sola persona acabase definiendo una relación construida durante más de tres décadas de carrera.

Qué ocurrió durante el concierto de Alicante

El recital había comenzado aproximadamente media hora antes cuando se produjo el incidente. La mujer estaba situada cerca del escenario y habría accedido al recinto utilizando una entrada no nominativa, de modo que no habría tenido que identificarse personalmente en el acceso.

Ya dentro, el dispositivo con gas pimienta terminó liberando su contenido junto a las primeras filas. La sustancia se dispersó rápidamente y afectó a varias personas próximas. En un recinto lleno, con iluminación baja y cientos de espectadores mirando hacia un escenario, basta un movimiento extraño para que la normalidad se rompa como un cristal.

Niña Pastori detuvo la actuación. La organización anunció inicialmente una interrupción de al menos quince minutos, aunque finalmente el parón se prolongó durante aproximadamente una hora. La mujer fue desalojada y agentes de la Policía Nacional se hicieron cargo de ella.

Una orden de alejamiento previa por acoso

El dato que cambia por completo la dimensión del episodio es la existencia de una orden de alejamiento respecto a Niña Pastori. No se trataba, por tanto, únicamente de una espectadora que hubiese causado un altercado dentro de un concierto.

Según la información conocida tras el suceso, la medida judicial estaba relacionada con un caso previo de acoso. Después de lo ocurrido en Alicante, también se planteó la posible investigación de un quebrantamiento de la orden de alejamiento, además de un presunto delito de desórdenes públicos. Corresponde a las autoridades determinar finalmente las responsabilidades penales concretas.

Ese matiz importa. Mucho. El término «fan» puede sonar inofensivo, casi pintoresco, pero deja de serlo cuando existe una resolución judicial destinada precisamente a mantener a una persona alejada de otra.

El concierto continuó después de casi una hora

Una vez controlada la situación y después de que el público pudiera regresar a sus posiciones, Niña Pastori volvió al escenario. Entonces lamentó lo sucedido y trató de devolver la actuación al terreno para el que todo el mundo había comprado una entrada: la música.

La cita formaba parte de la presentación en directo de «Color Fania», el proyecto con el que la cantante mezcla su raíz flamenca con sonoridades latinas. El concierto estaba programado para las 21.00 horas en El Muelle Live, uno de los recintos del Puerto de Alicante.

No era sencillo reanudar un espectáculo después de una escena semejante. Un concierto depende de una especie de pacto invisible entre artista y público: durante un par de horas, lo de fuera se queda fuera. En Alicante ocurrió justo lo contrario. La realidad entró hasta las primeras filas.

La cantante resta dramatismo sin quitar gravedad

Días después, Niña Pastori ha optado por rebajar el peso público del episodio. Señaló que, después de tres décadas sobre los escenarios, un incidente aislado no debería eclipsar todo lo demás. Es una forma de cerrar filas alrededor de su público habitual, aunque sin borrar el hecho esencial: existía una medida judicial previa y el concierto tuvo que detenerse por razones de seguridad.

Su postura evita dos extremos bastante frecuentes. Ni convertir lo ocurrido en una epopeya ni tratarlo como una mera anécdota de camerino. Hubo una interrupción real, personas afectadas por el gas y una actuación policial. También hubo después miles de espectadores que permanecieron en el recinto esperando que la música regresara.

Una trayectoria que continúa lejos del ruido

El episodio de Alicante llega en un momento especialmente activo para Niña Pastori. Apenas unos días después recibió en Sevilla el Premio de Honor Radiolé 2026, un reconocimiento a una carrera que supera las tres décadas y que ha llevado su particular mezcla de flamenco y música popular mucho más allá de los circuitos tradicionales del género.

La cantante quiso precisamente aprovechar ese escenario para reivindicar a quienes la han acompañado durante tantos años. Su respuesta al incidente termina apuntando en esa dirección: separar a una persona concreta del grueso de seguidores que acuden habitualmente a sus conciertos.

Una frontera nítida entre admiración y acoso

Ahí está quizá la parte menos ruidosa, pero más reveladora, del episodio. Niña Pastori no ha negado su gravedad ni ha convertido a la mujer implicada en protagonista de su semana. Ha trazado una línea bastante sencilla entre afecto y acoso, ha dejado el resto en manos de quienes deben investigarlo y ha regresado a lo suyo. En su caso, cantar.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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