España
No Name Kitchen, investigada en Ceuta por armas y espráis de pimienta
La investigación en Ceuta analiza testimonios sobre armas y espráis vinculados a espacios usados por ONG. No Name Kitchen rechaza las acusaciones.
Resumen
- La investigación examina el supuesto reparto de armas y espráis en Ceuta
- No Name Kitchen niega los hechos y afirma que no se hallaron armas
- Los dos detenidos pertenecen a Brigadas de Apoyo Mutuo, no a NNK
La Guardia Civil mantiene abierta una investigación en Ceuta sobre actividades desarrolladas en dos espacios utilizados por organizaciones de ayuda a migrantes, entre ellas No Name Kitchen (NNK), después de que varios testimonios apuntaran a la presunta entrega de armas blancas y aerosoles de pimienta. Un juez autorizó los registros al considerar que existían indicios suficientes para buscar posibles efectos relacionados con hechos delictivos.
El caso, sin embargo, está lejos de estar resuelto. No Name Kitchen niega haber entregado armas, espráis o material destinado a atacar a las fuerzas de seguridad y asegura que durante el registro de sus dependencias no apareció ninguno de esos objetos. Los dos activistas detenidos durante la operación tampoco pertenecen a NNK, sino a Brigadas de Apoyo Mutuo. Ambos quedaron en libertad con medidas cautelares el 24 de octubre.
Qué investiga la Justicia en Ceuta
La operación policial se desarrolló el 22 de octubre con registros en dos espacios vinculados a organizaciones que trabajan con migrantes: uno utilizado por No Name Kitchen en la zona de la Almadraba y otro relacionado con Brigadas de Apoyo Mutuo, en el polígono del Tarajal.
La resolución judicial que autorizó las entradas recoge declaraciones de al menos dos testigos que, de forma independiente, afirmaron haber visto o recibido distintos objetos en esos espacios. Entre el material citado aparecen aerosoles de pimienta y armas blancas. Uno de los declarantes entregó además a los investigadores un cuchillo y aseguró que se lo habían proporcionado en una de las instalaciones investigadas.
El juez consideró que los datos disponibles iban más allá de una sospecha policial genérica y permitían registrar los inmuebles en busca de armas, documentación, dispositivos electrónicos y otros posibles indicios. Eso no equivale, conviene subrayarlo, a considerar probados los hechos ni a atribuir automáticamente un delito a ninguna de las organizaciones.
Durante las actuaciones fueron intervenidos teléfonos móviles, ordenadores y otros dispositivos electrónicos, cuyo contenido podrá formar parte de las diligencias. La investigación también examina una posible incitación a migrantes para enfrentarse a policías, guardias civiles o militares desplegados en Ceuta.
Los dos detenidos no pertenecen a No Name Kitchen
Uno de los puntos que más confusión generó durante las primeras horas fue la identidad de los detenidos. Algunas informaciones iniciales los vincularon directamente a No Name Kitchen, pero esa versión fue posteriormente corregida: los arrestados pertenecen a Brigadas de Apoyo Mutuo.
Los dos activistas, un hombre y una mujer, quedaron en libertad con medidas cautelares después de declarar, pese a que la Fiscalía había solicitado prisión.
La precisión no es menor. Los registros afectan a espacios relacionados con varias organizaciones y la causa continúa abierta, pero no puede trasladarse automáticamente la situación procesal de unas personas a otra entidad distinta. En investigaciones de este tipo, el matiz deja de ser un lujo bastante rápido.
Qué es No Name Kitchen y de dónde procede
No Name Kitchen nació en Serbia en 2017, cuando un grupo de voluntarios comenzó a asistir en Belgrado a personas migrantes bloqueadas en la ruta de los Balcanes. Con el tiempo extendió su actividad a distintos puntos fronterizos europeos y estableció equipos en países como Serbia, Bosnia y Herzegovina, Grecia y España.
La organización desarrolla programas de reparto de comida, ropa y productos básicos, primeros auxilios y acompañamiento legal. También documenta testimonios sobre presuntos abusos y devoluciones en fronteras, una faceta que ha convertido su actividad en objeto recurrente de controversia política y mediática.
En Ceuta trabaja con personas migrantes que se encuentran fuera de los dispositivos oficiales y mantiene actividades vinculadas a asistencia básica y apoyo jurídico. Su actividad también ha abordado cuestiones relacionadas con el acceso al asilo, menores en situación de calle y condiciones de personas migrantes en la ciudad autónoma.
Una ONG que también documenta actuaciones fronterizas
No Name Kitchen no se define únicamente como una organización de reparto de alimentos. Uno de sus ámbitos centrales consiste en recopilar testimonios de personas migrantes sobre supuestos malos tratos o actuaciones irregulares en las fronteras europeas.
Esa labor explica parte de la tensión que rodea a la organización. NNK ha denunciado en diversas ocasiones violencia contra migrantes, dificultades para solicitar asilo y posibles vulneraciones de derechos fundamentales. Su trabajo combina así la asistencia humanitaria con una actividad de denuncia pública y documentación.
Eso tampoco resuelve, por supuesto, las acusaciones que investiga la Justicia. Una organización puede denunciar abusos y, al mismo tiempo, quedar sometida a una investigación judicial si aparecen indicios que lo justifican. Son planos jurídicos distintos y conviene no convertir ninguno de ellos en un atajo para decidir el resultado del otro.
La versión de No Name Kitchen
La entidad rechaza de forma tajante las sospechas sobre el supuesto reparto de armas y asegura que nunca ha almacenado ni distribuido cuchillos, explosivos o aerosoles de pimienta para que fueran utilizados contra agentes.
También sostiene que los registros no permitieron localizar ese tipo de material en sus dependencias y denuncia irregularidades en la intervención, entre ellas la forma de acceso al inmueble, la inmovilización de miembros del equipo y la incautación de dispositivos electrónicos. La organización considera que existe una campaña de criminalización contra su actividad en Ceuta.
Frente a esa versión están los testimonios incluidos en las diligencias y el material que uno de los declarantes entregó a los investigadores. Será la investigación judicial la que deba determinar de dónde procedían esos objetos y quién pudo entregarlos, además de la relación concreta que pueda existir con cada una de las entidades o personas investigadas.
Ese es, de momento, el centro real del caso. Todo lo demás corre el riesgo de llegar a la sentencia antes que el propio juzgado. La existencia de una investigación no equivale a una condena.
El origen del caso y la tensión migratoria en Ceuta
Las pesquisas se producen después de meses especialmente tensos en Ceuta. Las organizaciones investigadas participaron en la atención a personas que permanecieron en playas, asentamientos y otros espacios de la ciudad tras las llegadas registradas a finales de julio.
Paralelamente, las autoridades han investigado episodios de enfrentamientos con miembros de las fuerzas de seguridad y militares. También existen procedimientos y denuncias relacionados con presuntas agresiones sufridas por migrantes, lo que ha añadido otra capa a un escenario ya de por sí extraordinariamente polarizado.
La consecuencia es un terreno propicio para titulares rápidos, acusaciones cruzadas y versiones que cambian en cuestión de horas. Ocurrió, de hecho, con la pertenencia de los detenidos: inicialmente fueron presentados en algunas informaciones como miembros de No Name Kitchen y posteriormente se confirmó su vinculación con Brigadas de Apoyo Mutuo.
Una investigación abierta y varias incógnitas pendientes
A 25 de octubre, lo acreditado es que hubo registros autorizados judicialmente, que existen testimonios sobre una supuesta entrega de armas blancas y espráis, que uno de los declarantes entregó un cuchillo a los investigadores y que se han intervenido dispositivos electrónicos para continuar las pesquisas.
También está acreditado que los dos activistas detenidos quedaron en libertad con medidas cautelares y que pertenecen a Brigadas de Apoyo Mutuo, mientras No Name Kitchen niega las acusaciones y asegura que no se encontraron armas en sus dependencias.
Lo que todavía no puede darse por probado es que No Name Kitchen repartiera armas o aerosoles, que existiera una estrategia organizada para atacar a las fuerzas de seguridad o que las personas investigadas sean responsables de los delitos que se examinan.
La causa tendrá que aclararlo. Hasta entonces, hay indicios, testimonios, registros y dos versiones frontalmente enfrentadas. No existe una condena ni unos hechos definitivamente establecidos. Y, en un asunto tan sensible como la inmigración en Ceuta, esa diferencia importa bastante.
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