Cultura
Piero muere a los 81 años: adiós al autor de ‘Mi viejo’ y voz popular
Piero, autor de ‘Mi viejo’, muere a los 81 años en Buenos Aires tras una carrera de más de seis décadas entre canción popular, exilio y compromiso.
Foto: Letradalibre, CC BY-SA 4.0.
Resumen
- Piero murió a los 81 años en Buenos Aires
- ‘Mi viejo’ convirtió al cantautor en una voz popular de América Latina
- Su carrera unió canción, exilio, compromiso político y memoria
El cantautor Piero Antonio Franco De Benedictis, una de las voces más reconocibles de la canción popular latinoamericana, ha muerto a los 81 años en Buenos Aires. El artista, autor e intérprete de canciones que atravesaron varias generaciones como Mi viejo y Para el pueblo lo que es del pueblo, se encontraba ingresado desde hacía varios días en el Hospital Italiano de la capital argentina.
La familia y el entorno del músico confirmaron su fallecimiento el miércoles 7 de octubre de 2026. No se ha comunicado oficialmente una causa médica concreta de la muerte. Algunas informaciones apuntaban a que atravesaba un delicado estado de salud, pero sus allegados se limitaron a despedir al cantante y a recordar el legado de una obra construida durante más de seis décadas.
Piero era muchas cosas a la vez: cantante melódico, cronista social, músico de protesta cuando protestar podía salir bastante caro y autor de algunas de esas canciones que terminan separándose de quien las escribió. ‘Mi viejo’, publicada en 1969, pertenece desde hace tiempo a esa categoría. Se escucha y parece haber estado siempre ahí.
Piero, de Italia a convertirse en una voz argentina
Piero nació el 19 de abril de 1945 en Galípoli, Italia, y llegó a Argentina con apenas tres años. Su familia se instaló en el país y allí se formó prácticamente toda su identidad artística. Empezó cantando canciones melódicas en italiano y debutó en televisión en 1964, cuando todavía estaba lejos el músico comprometido que acabaría ocupando un lugar singular en la cultura latinoamericana.
El punto decisivo llegó en 1968, cuando conoció al poeta y letrista José Tcherkaski. De aquella asociación surgieron canciones íntimas, urbanas y políticas, a veces las tres cosas en la misma pieza. Un año después apareció Mi viejo, con música de Piero y letra de Tcherkaski.
No era una canción complicada. Precisamente ahí estaba parte de su fuerza: una melodía sencilla, una voz áspera y cercana y la imagen de un padre envejecido contemplado por un hijo que empieza a comprender el paso del tiempo. La canción desbordó Argentina y terminó instalada en el repertorio sentimental de buena parte del mundo hispanohablante.
‘Mi viejo’, la canción que terminó perteneciendo a todos
El álbum Mi viejo apareció en 1969 y reunía ya algunos de los rasgos que acompañarían a Piero durante el resto de su carrera: melodía popular, observación cotidiana y una voz reconocible en apenas unos segundos. También estaban allí títulos como Fumemos un cigarrillo, Juan Boliche o Tengo la piel cansada de la tarde.
Pero reducir a Piero a aquella canción sería quedarse con media fotografía. Su repertorio cambió a medida que cambiaba América Latina. En los años setenta, mientras la región entraba en uno de sus periodos políticos más convulsos, sus composiciones se hicieron mucho más explícitas.
Ahí aparecen ‘Pedro Nadie’, Coplas de mi país o Para el pueblo lo que es del pueblo, publicada en 1973 y convertida en una de las canciones de protesta más representativas de aquella época. Piero ya no cantaba únicamente al amor o al desgaste de los años. Cantaba también a la desigualdad, la represión y la libertad.
Una canción popular que empezó a incomodar al poder
La transformación no fue decorativa. El clima político argentino se endurecía y la canción comprometida entraba en terreno peligroso. Tras el golpe militar de 1976, Piero abandonó Argentina y pasó una parte de su exilio en España, donde residió durante varios años antes de continuar su vida fuera del país. También mantuvo una estrecha relación con Colombia, cuya nacionalidad recibió años después.
España fue, por tanto, bastante más que una escala en su biografía. Piero vivió en la provincia de Guadalajara durante parte de aquellos años de exilio, lejos de una Argentina sometida a la dictadura. Como tantos artistas latinoamericanos expulsados de sus países durante aquel periodo, convirtió Europa en refugio sin dejar de mirar hacia el otro lado del Atlántico.
Su música circuló mientras él no podía regresar con normalidad. Esa paradoja —el cantante fuera, las canciones dentro— explica también su lugar en la memoria política y cultural argentina.
Del exilio al regreso de Piero a Argentina
Piero regresó a Argentina a comienzos de los años ochenta. Para entonces su figura había cambiado otra vez. Ya no era solamente el joven de Mi viejo ni el músico perseguido por sus canciones políticas; aparecía como un artista capaz de reunir públicos muy distintos.
Su producción posterior mantuvo esa mezcla de compromiso y ternura. Grabó más de 25 discos, ofreció miles de conciertos y consolidó una carrera especialmente fuerte en América Latina. Colombia fue uno de los países donde alcanzó una relación pública y personal más intensa.
También dedicó parte de su actividad a proyectos sociales vinculados con la infancia, la juventud y la paz. Esa faceta no surgió como una operación de imagen tardía: encajaba bastante bien con el personaje que había construido durante décadas, un músico que podía cantar una escena familiar y, unas pistas después, entrar de lleno en las heridas políticas de un continente.
El reconocimiento a una carrera de más de seis décadas
Los reconocimientos acompañaron esa trayectoria. En 1985 recibió el Diploma al Mérito de los Premios Konex como baladista y, décadas después, la Academia Latina de la Grabación distinguió su carrera con el Premio a la Excelencia Musical.
Resulta difícil colocar a Piero dentro de una sola etiqueta. No fue exactamente un cantante de protesta, aunque escribió canciones políticas. Tampoco un simple baladista, aunque algunas de sus piezas sentimentales alcanzaron una popularidad extraordinaria. Se movió entre ambas orillas y quizá por eso su obra ha resistido mejor el paso del tiempo que la de otros nombres asociados únicamente a una época.
En su voz había algo poco pulido, incluso terroso. No buscaba deslumbrar con virtuosismo. Contaba historias. El padre cansado, el hombre anónimo, el trabajador, el niño, el país que duele. Personajes pequeños para asuntos bastante grandes.
Una voz que quedó instalada en la memoria popular
La muerte de Piero deja una discografía extensa, pero sobre todo deja canciones que escaparon del museo. Mi viejo continúa sonando en celebraciones familiares, homenajes y radios de varios países más de medio siglo después de su publicación. Para el pueblo lo que es del pueblo, nacida en otro contexto político, sigue asociada a una tradición latinoamericana donde canción y vida pública nunca estuvieron completamente separadas.
Su familia resumió la despedida recordando su voz, sus canciones y su mensaje de paz. La frase tiene algo de epitafio convencional, pero en este caso encaja. Piero pasó más de sesenta años escribiendo sobre asuntos elementales —el padre, el amor, la injusticia, la libertad— que tienen la desagradable costumbre de no quedarse antiguos.
A los 81 años se apaga el hombre. Queda esa voz áspera que empieza a cantar y, antes de que llegue el estribillo, hace reconocible una época entera.
-
EspañaCuatro jóvenes agreden a un conductor del tranvía durante el Pilar
-
TecnologíaMuere Richard ‘Levelord’ Gray, el diseñador detrás de Duke Nukem 3D
-
EconomíaVillajoyosa plantea dos años sin nuevas licencias de pisos turísticos
-
MundoVenezuela retoma el diálogo y negocia una reforma electoral clave
-
EspañaCayetana Álvarez de Toledo gana peso como número dos del PP por Madrid
-
EstiloCabello en la menopausia: cuidados, color y tratamientos adecuados
-
MundoJapón sopesa submarinos de propulsión nuclear con Takaichi al frente
-
SaludNavarra registra 305 casos de salmonelosis y alerta por las tortillas
-
CienciaRejuvenecen células de sangre de 80 años y las convierten en neuronas
-
CienciaTres galaxias sin materia oscura refuerzan la idea de que sí existe
-
HistoriaLa Casa de Oldemburgo une a todos los monarcas hereditarios europeos
-
EspañaUna lista única puede arrebatar al PP el control del Senado el 29-N