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PP y UPN pactan concurrir juntos a las generales del 29 de noviembre

PP y UPN alcanzan un principio de acuerdo para concurrir juntos el 29-N, recuperar su alianza histórica y reforzar su representación en Navarra

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Cristina Ibarrola

Fuente de la imagen: Instagram de Cris Ibarrola

Resumen

  • PP y UPN pactan concurrir juntos a las elecciones generales del 29-N
  • UPN debe ratificar el principio de acuerdo en sus órganos internos
  • Navarra reparte cinco diputados y la suma busca evitar dividir el voto

El Partido Popular y Unión del Pueblo Navarro han alcanzado un principio de acuerdo para concurrir en coalición a las elecciones generales del 29 de noviembre. El pacto devuelve a ambas formaciones a una fórmula electoral que durante décadas fue habitual en Navarra y que rompieron en las generales de 2023, cuando decidieron presentarse por separado.

El acuerdo todavía no puede darse por completamente cerrado. La dirección de UPN debe ratificarlo este martes 13 de octubre en sus órganos internos, con el Consejo Político de la formación navarra como instancia decisiva. Por parte del PP, la aprobación presenta menos obstáculos internos, ya que la dirección nacional delegó este tipo de decisiones en Alberto Núñez Feijóo.

La operación tiene una lectura bastante sencilla, más allá de las fotografías de familia y de las inevitables palabras sobre unidad: PP y UPN quieren evitar competir por un electorado parcialmente coincidente en una provincia que solo reparte cinco diputados. En una circunscripción pequeña, cada puñado de votos cuenta bastante más de lo que parece.

PP y UPN recuperan una alianza histórica en Navarra

La aproximación no ha aparecido de repente. Las direcciones de los dos partidos llevaban varios días negociando una candidatura conjunta y el grueso del entendimiento había quedado encarrilado antes de hacerse público el principio de acuerdo.

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La presidenta de UPN, Cristina Ibarrola, y el secretario general del PP, Miguel Tellado, han ocupado un papel central en esas conversaciones. Las negociaciones afectan tanto al Congreso como al Senado y deberán concretar cuestiones nada decorativas: el reparto de puestos, la denominación de la coalición, la posición de los candidatos y el margen político que conservarán los representantes regionalistas una vez elegidos.

Hay política y hay matemáticas. En este caso, bastante de lo segundo. UPN y el PP concurrieron juntos durante décadas a las elecciones generales. La gran excepción reciente fueron los comicios del 23 de julio de 2023, cuando la fractura entre ambas organizaciones convirtió la antigua alianza en competencia directa.

El pacto aún necesita el visto bueno definitivo de UPN

El Consejo Político de UPN tiene la última palabra sobre la coalición. No es un trámite meramente ornamental: es el órgano competente dentro de la formación regionalista para decidir sobre pactos y alianzas electorales.

Antes de esa reunión, el Comité Ejecutivo de UPN debe abordar el entendimiento alcanzado con la dirección popular. Si recibe el respaldo previsto, PP y UPN podrán formalizar jurídicamente la coalición y pasar al siguiente asunto, siempre mucho más delicado de lo que reconocen los partidos en público: quién ocupa cada puesto de salida.

El calendario tampoco concede demasiado margen. La legislación electoral establece plazos concretos para registrar las coaliciones tras la convocatoria de los comicios, de modo que la formalización del acuerdo debe resolverse con rapidez. Después llegará la confección de candidaturas. El acuerdo político puede parecer el gran momento, pero la política española conoce bien el pequeño milagro por el cual una negociación cordial empieza a chirriar justo cuando aparecen los números uno, dos y tres de una lista.

La ruptura de 2023 que separó a los antiguos socios

Para entender el regreso hay que volver a la legislatura anterior. PP y UPN atravesaron una fuerte crisis después de que los entonces diputados regionalistas Sergio Sayas y Carlos García Adanero votaran contra la reforma laboral pese a la posición fijada por su partido.

El conflicto interno terminó alejando a ambos dirigentes de UPN y acercándolos posteriormente al Partido Popular. Aquello deterioró las relaciones entre las dos organizaciones y desembocó en las generales de 2023 con candidaturas separadas.

Tres años después, la fotografía política es otra. Y también el incentivo. Feijóo afronta las elecciones del 29-N buscando concentrar el mayor voto posible alrededor del PP, mientras UPN necesita preservar su peso propio en Navarra sin correr el riesgo de que una competición entre fuerzas próximas reduzca su representación.

La coalición permite compartir papeleta sin borrar necesariamente las identidades políticas de las dos formaciones. Ese equilibrio será uno de los asuntos importantes del pacto: hasta dónde llega la disciplina común y cuánto espacio conserva UPN para diferenciarse del PP en el Congreso y el Senado.

Lo que enseñaron las elecciones de 2023

Las cifras explican buena parte del acercamiento. En las últimas generales, el PSN-PSOE obtuvo alrededor de 93.500 votos al Congreso en Navarra y consiguió dos diputados. EH Bildu rondó los 59.000 y obtuvo uno; el PP sumó alrededor de 57.100 y UPN cerca de 52.200, con un diputado para cada formación.

La suma aritmética de populares y regionalistas habría rondado así los 109.300 votos, por encima del resultado socialista. Eso no significa que una candidatura conjunta hubiese obtenido automáticamente un diputado adicional —los votos no pueden trasladarse de una elección a otra como fichas de parchís—, pero deja bastante clara la dimensión del electorado que ambas fuerzas aspiran a reunir.

Cinco diputados hacen que cada voto pese más

Navarra elegirá de nuevo cinco representantes en el Congreso el 29 de noviembre. Ese tamaño reducido convierte la circunscripción en un terreno especialmente sensible a la fragmentación.

Con pocos escaños en disputa, quedar primero o tercero por unos miles de papeletas puede modificar quién entra en el reparto y, sobre todo, con qué fortaleza política sale cada formación de la noche electoral. El efecto puede resultar todavía más visible en el Senado, donde una candidatura coordinada de PP y UPN aspira también a competir con mayor fuerza.

De ahí que el acuerdo vaya bastante más allá de una reconciliación entre antiguos socios. La coalición busca convertir la suma social de ambos electorados en una suma electoral efectiva, algo que en 2023 no consiguieron.

Qué se juegan Feijóo e Ibarrola con esta coalición

Para el PP, Navarra es una pieza pequeña en número de diputados, pero importante dentro de su estrategia nacional. Alberto Núñez Feijóo necesita reducir al mínimo las fugas y divisiones dentro de su espacio político ante las elecciones del 29 de noviembre.

UPN juega otra partida dentro de la misma mesa. La formación de Cristina Ibarrola necesita demostrar que puede pactar con el PP sin diluir su condición de partido navarro. Ahí estará buena parte del interés del acuerdo definitivo: posiciones en las candidaturas, autonomía parlamentaria y capacidad para mantener una voz diferenciada en asuntos específicamente forales.

No es un detalle menor. UPN ha construido históricamente su espacio sobre una identidad navarrista propia, aunque haya compartido durante largos periodos electorado, estrategia y candidaturas con el centro-derecha nacional. La fórmula que salga de estas negociaciones deberá resolver precisamente esa vieja tensión: sumar sin desaparecer.

El 29-N, Navarra vuelve a medir el peso de la suma

El principio de acuerdo entre PP y UPN recompone una relación política que parecía seriamente dañada hace apenas tres años. No elimina las diferencias ni convierte a las dos organizaciones en una sola cosa. Hace algo mucho más pragmático: evitar que dos partidos próximos compitan entre sí cuando cada voto puede decidir un escaño.

Falta la ratificación definitiva de los regionalistas y después vendrán los nombres, los puestos y la letra pequeña. Pero el movimiento principal está hecho: PP y UPN preparan una candidatura conjunta para el 29-N y Navarra recupera una alianza electoral que durante décadas formó parte de su paisaje político.

En una elección nacional donde cada diputado puede terminar pesando como una piedra en una balanza muy ajustada, los cinco escaños de Navarra parecen pocos. Hasta que empiezan a hacerse las cuentas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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