Síguenos

Estilo

Letizia vuelve al rosa en el 12-O con el broche de Victoria Eugenia

El vestido rosa de Letizia y el broche de Victoria Eugenia marcan su imagen en el 12-O, junto al uniforme de Leonor y el traje rojo de Sofía.

Publicado

el

Letizia luce rosa

Resumen

  • Letizia recupera un vestido rosa empolvado de The 2nd Skin Co.
  • El broche de Victoria Eugenia aporta el gran peso histórico al conjunto
  • Leonor viste uniforme militar y Sofía apuesta por un traje rojo

La reina Letizia ha elegido para la Fiesta Nacional del 12 de octubre de 2026 un vestido rosa empolvado de la firma española The 2nd Skin Co. y una de las piezas con mayor carga histórica del joyero real: el broche de perla gris y diamantes de Victoria Eugenia. No era un estreno. El vestido ya había aparecido durante el viaje de Estado de los Reyes a China en noviembre de 2025, aunque entonces quedó parcialmente cubierto por un abrigo.

El detalle que ha cambiado por completo la lectura del conjunto ha estado unos centímetros más arriba. Letizia ha recuperado el broche de Victoria Eugenia, una pieza formada por una gran perla gris pálido rodeada de brillantes y acompañada por otra perla en forma de pera. Pertenece al grupo de alhajas históricas conocido como las «joyas de pasar», ligadas durante generaciones a las mujeres de la Familia Real española.

Un vestido rosa recuperado, no un estreno

El vestido pertenece a The 2nd Skin Co., firma madrileña fundada por Juan Carlos Fernández y Antonio Burillo. El diseño tiene cuello a la caja, cuerpo entallado, manga francesa y una falda midi ligeramente abierta, de corte evasé o trapecio. Una silueta limpia, casi arquitectónica, que deja poco espacio al ruido. El rosa empolvado hace el resto: suave sin caer en lo infantil, formal sin parecer rígido.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

Letizia lo estrenó el 12 de noviembre de 2025 durante el viaje de Estado a China. Entonces lo combinó con un abrigo gris de Carolina Herrera decorado con motivos florales, de modo que buena parte del vestido apenas pudo verse. Madrid ha ofrecido esta vez otro escenario y una temperatura más amable; sin abrigo, el diseño ha quedado expuesto en toda su sencillez.

También hay aquí una idea que se ha vuelto habitual en el vestuario de la Reina: repetir prendas en grandes actos. Hace años, el 12 de octubre era casi sinónimo de estreno y de Felipe Varela. Ese automatismo se ha ido deshaciendo. Vestidos ya conocidos, diseñadores españoles distintos, joyas antiguas combinadas con complementos contemporáneos. Menos escaparate de temporada y algo más parecido a un armario real, en el sentido literal.

The 2nd Skin Co., una firma española en una cita de Estado

La elección vuelve a colocar a una casa española en uno de los escaparates institucionales más visibles del calendario. The 2nd Skin Co. nació en Madrid en 2006 y se ha especializado en prendas de líneas depuradas y confección sofisticada, precisamente el terreno en el que encaja este vestido.

No hay bordados espectaculares ni un patrón destinado a competir con el desfile que ocurre alrededor. El vestido funciona como fondo. Y quizá ahí esté el truco: sobre ese rosa contenido, el broche histórico gana toda la escena.

El broche de Victoria Eugenia concentra las miradas

La pieza escogida por Letizia tiene bastante más recorrido que el vestido. Está compuesta por una gran perla gris pálido rodeada de diamantes, de la que cuelga otra perla en forma de pera. Victoria Eugenia la incluyó entre las joyas que deseaba mantener vinculadas a la familia y que terminarían formando el conjunto popularmente denominado «joyas de pasar».

Antes de pertenecer a Victoria Eugenia, el broche estuvo relacionado con la infanta Isabel de Borbón, «La Chata». Después pasó por el joyero de la reina Sofía y finalmente quedó a disposición de Letizia. No es, por tanto, una pieza decorativa más. Es uno de esos objetos en los que la historia dinástica cabe casi entera dentro de un estuche.

Doña Letizia lo lució públicamente por primera vez en la Pascua Militar de 2019 y lo ha recuperado después en distintas ocasiones solemnes. En otra Pascua Militar protagonizó incluso una pequeña escena doméstica en mitad del protocolo: el broche se desprendió y Felipe VI tuvo que recogerlo del suelo y devolvérselo. La solemnidad monárquica, por un instante, reducida a algo tan universal como buscar una pieza que se ha caído.

Una de las llamadas «joyas de pasar»

La expresión puede inducir a pensar en un catálogo oficial de la Corona, pero su origen es más familiar. Victoria Eugenia dejó expresada en su testamento la voluntad de que determinadas joyas especialmente importantes fueran transmitidas dentro de la línea dinástica. Entre ellas figuraba precisamente un broche con una perla gris pálido rodeada de brillantes y una segunda perla colgante.

Con los años, tiaras, collares, pulseras, pendientes y broches de aquel conjunto han ido reapareciendo en ceremonias de Estado. Letizia ha incorporado varias de esas piezas a su propio lenguaje de vestuario, normalmente sin acumularlas. Una joya potente y poco más. En una época en la que el exceso tiene escaparate de sobra, la contención también comunica.

Perlas, rojo oscuro y un anillo vinculado a Leonor

El estilismo no terminaba en el broche. La Reina añadió pendientes largos con perla, su conocido anillo de Coreterno y otro detalle menos habitual: el modelo I Am Red de Gold&Roses, realizado en oro rosa, diamantes y rubíes y que había llevado anteriormente la princesa Leonor.

Los complementos se desplazaron hacia tonos rojizos, con cartera de mano y zapatos destalonados de tacón bajo. Frente al rosa claro del vestido, ese pequeño contraste evita que el conjunto se vuelva excesivamente uniforme. Nada estridente; apenas una pincelada más oscura.

El protagonismo, pese a todo, ha seguido en el pecho. Es inevitable. Cuando una joya con más de un siglo de historia entra en escena, cualquier bolso tiene la batalla perdida antes de empezar.

Leonor de uniforme y Sofía de rojo

La imagen de la Familia Real ha mezclado este año tres códigos muy distintos. La princesa Leonor ha acudido con uniforme de gala del Ejército de Tierra, en consonancia con su papel institucional y su formación militar, mientras la infanta Sofía se ha decantado por un traje rojo. Felipe VI ha presidido junto a ellos el desfile celebrado en Madrid entre el paseo del Prado y Recoletos.

El contraste visual era evidente: uniforme militar para la heredera, sastrería intensa para Sofía y rosa empolvado para Letizia. Tres maneras de vestir una misma ceremonia sin necesidad de convertir la tribuna en una pasarela, aunque cada 12 de octubre termine produciendo, inevitablemente, su propia crónica de moda.

La jornada ha reunido a los Reyes con sus dos hijas y ha continuado posteriormente con la tradicional recepción en el Palacio Real de Madrid, dentro de los actos oficiales de la Fiesta Nacional.

Un 12 de octubre marcado por la memoria del joyero real

El vestido rosa puede ser la primera impresión, pero el elemento con más recorrido del estilismo de Letizia en este 12 de octubre es el broche. Una joya de Victoria Eugenia convertida en pieza central de un conjunto contemporáneo, colocada sobre un diseño español que ya tenía un viaje de Estado a sus espaldas.

Ahí está lo singular de la elección. No se ha construido alrededor de una novedad, sino de dos recuperaciones: un vestido de 2025 y una alhaja cuya historia se remonta mucho más atrás. En una ceremonia donde casi todo —banderas, uniformes, honores, protocolo— vive precisamente de la continuidad, el vestuario de Letizia ha jugado la misma carta. Con rosa empolvado, diamantes y una vieja perla gris que, después de tantas décadas, todavía consigue llevarse los titulares.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído