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80 propietarios de Tesla, a la Fiscalía por activar ilegalmente el FSD

La Policía surcoreana remite a la Fiscalía a 80 propietarios de Tesla por activar sin permiso el FSD. Interviene 21 dispositivos y alerta de riesgos.

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Conductora toca pantalla Tesla

Resumen

  • La Policía de Seúl remite a la Fiscalía a 80 propietarios de Tesla
  • Los agentes intervinieron 21 dispositivos para desbloquear el sistema FSD
  • Los investigados afrontan hasta dos años de cárcel o fuertes multas

La Policía Metropolitana de Seúl ha remitido a la Fiscalía los casos de 80 propietarios de vehículos Tesla acusados de activar ilegalmente el sistema Full Self-Driving (FSD), la tecnología avanzada de asistencia a la conducción de la compañía estadounidense. Los investigadores descubrieron que los conductores habían utilizado dispositivos electrónicos no autorizados para desbloquear funciones restringidas en sus automóviles.

La investigación, cuyos resultados se hicieron públicos el 27 de octubre de 2026, ha permitido intervenir 21 dispositivos de activación. Los implicados se enfrentan a posibles penas de hasta dos años de prisión o multas de 20 millones de wones, aproximadamente 13.000 euros, por presuntas infracciones de la legislación surcoreana sobre seguridad y modificaciones de vehículos.

El caso revela un problema que va más allá de una simple modificación informática. Los propietarios consiguieron utilizar una tecnología que sus coches no tenían autorizada en Corea del Sur, eludiendo las restricciones del fabricante y los requisitos establecidos por las autoridades. Algunos compraron los equipos en el extranjero; otros decidieron fabricarlos por su cuenta.

La investigación también ha descubierto intercambios de información en comunidades de internet para desbloquear el software e intentar ocultar las modificaciones. Una práctica que, según la Policía, puede comprometer la seguridad del vehículo y del resto de usuarios de la carretera.

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Cómo consiguieron activar el sistema FSD de Tesla

Los investigadores han identificado diferentes procedimientos para sortear las limitaciones del sistema de conducción asistida. Uno de los métodos consistía en conectar al vehículo dispositivos electrónicos adquiridos en China y Europa, capaces de habilitar funciones que permanecían desactivadas por las restricciones del mercado surcoreano.

No todos recurrieron a equipos comerciales. Entre los investigados figura un profesional del sector informático que habría fabricado su propio dispositivo utilizando información técnica sobre los sistemas electrónicos de Tesla y materiales de código abierto disponibles en GitHub.

La investigación también ha documentado conversaciones en comunidades digitales donde los usuarios compartían procedimientos para activar el FSD sin autorización. Algunos intercambiaban incluso indicaciones para evitar que quedaran registros de las modificaciones en los sistemas del automóvil.

Estas actuaciones motivaron una investigación policial iniciada después de que el Ministerio de Territorio, Infraestructuras y Transporte de Corea del Sur solicitara intervenir ante los intentos de desbloqueo.

Tesla ya había comunicado a las autoridades la detección de una vulnerabilidad relacionada con estas activaciones. La compañía respondió deshabilitando remotamente funciones que habían sido activadas sin autorización, aunque algunos propietarios continuaron intentando eludir las restricciones.

Por qué el FSD está permitido en unos Tesla y prohibido en otros

La diferencia no depende exclusivamente del modelo o de la capacidad técnica del automóvil. En Corea del Sur, el país de fabricación y la homologación determinan qué vehículos pueden utilizar legalmente las funciones avanzadas del FSD.

El acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Corea del Sur permite que determinados automóviles fabricados en territorio estadounidense se acojan a una excepción relacionada con las normas de seguridad.

Gracias a este mecanismo, modelos como el Tesla Model S, Model X y Cybertruck fabricados en Estados Unidos pueden utilizar el sistema. También existen unidades estadounidenses del Model 3 y Model Y que tienen acceso a determinadas versiones del FSD.

La situación cambia para los vehículos importados de China, particularmente los Tesla Model 3 y Model Y. Estos automóviles no cuentan con la autorización necesaria para emplear el sistema en las mismas condiciones, aunque algunos incorporen componentes informáticos compatibles.

Los datos correspondientes a septiembre de 2026 permiten comprender la dimensión del problema. De los 238.968 Tesla matriculados en Corea del Sur, un total de 185.491 vehículos, aproximadamente el 77,6 %, no podían utilizar legalmente el FSD. Entre ellos figuraban 183.407 unidades de Model 3 y Model Y fabricadas en China.

Es decir, la mayoría de los propietarios de Tesla en el país no tenían acceso autorizado a la tecnología, independientemente de que sus vehículos pudieran disponer del equipamiento necesario para determinadas funciones.

El Full Self-Driving no permite conducir sin supervisión

Conviene aclarar un aspecto fundamental. Aunque su denominación comercial significa conducción completamente autónoma, el Full Self-Driving supervisado no convierte un Tesla en un automóvil capaz de circular sin responsabilidad ni vigilancia humana.

El sistema puede controlar la dirección, adaptar la velocidad, realizar cambios de carril, interpretar determinadas señales y gestionar maniobras en vías urbanas. Sin embargo, requiere que el conductor permanezca atento y preparado para intervenir inmediatamente.

Se trata de un sistema avanzado de asistencia a la conducción, no de una autorización para desentenderse del tráfico.

Esta distinción es importante porque las restricciones investigadas no afectan simplemente a una función de comodidad. Las autoridades consideran que modificar sin autorización los programas que intervienen en la conducción puede introducir riesgos que no han sido evaluados mediante los procedimientos oficiales.

Hasta dos años de cárcel por modificar el software del coche

Los 80 propietarios investigados se enfrentan a posibles responsabilidades penales por vulnerar la legislación surcoreana de gestión de vehículos.

La normativa prohíbe modificar, instalar, añadir o eliminar sin autorización programas informáticos que puedan afectar a la seguridad de circulación de un automóvil.

Las sanciones máximas contempladas para estas infracciones son de dos años de prisión o 20 millones de wones de multa.

Esto no significa que los 80 conductores hayan sido condenados ni que necesariamente vayan a ingresar en prisión. Sus casos han sido trasladados a la Fiscalía, que deberá valorar las pruebas y determinar las actuaciones correspondientes.

La Policía sostiene que los dispositivos utilizados para desbloquear el FSD no habían pasado por los procedimientos oficiales de actualización y certificación del fabricante.

Los agentes advierten de que estas modificaciones podrían provocar errores en la interpretación de las condiciones de circulación o respuestas del automóvil diferentes de las esperadas por el conductor.

No obstante, hay una diferencia importante entre identificar un riesgo y demostrar que ha causado un accidente. Hasta la comunicación de los resultados de la investigación, las autoridades no habían identificado siniestros atribuibles directamente a estas activaciones ilegales.

Tesla intenta conseguir permiso para activar el FSD en sus coches chinos

La investigación coincide con una iniciativa de Tesla para ampliar legalmente la disponibilidad de su tecnología en Corea del Sur.

El 22 de octubre de 2026, la filial surcoreana del fabricante presentó una solicitud de excepción regulatoria ante el Ministerio de Territorio, Infraestructuras y Transporte. Su objetivo es conseguir autorización para activar el FSD en vehículos fabricados en China, especialmente los Model 3 y Model Y.

La petición plantea una cuestión jurídica y técnica: determinar si una actualización de software puede acogerse a una disposición concebida para permitir determinados dispositivos innovadores que superen las exigencias existentes o aporten mejoras de seguridad.

Las autoridades deben estudiar tanto la interpretación de esa normativa como los requisitos de seguridad del sistema. La solicitud, por sí sola, no supone que Tesla haya obtenido autorización para activar estas funciones en los vehículos afectados.

El conflicto tiene también una vertiente comercial. El 29 de octubre, un tribunal de Seúl desestimó una demanda presentada por 88 propietarios que reclamaban la devolución del dinero pagado por el paquete FSD.

Los demandantes sostenían que Tesla llevaba años sin proporcionar todas las capacidades anunciadas. Sin embargo, el tribunal consideró que la contratación del sistema no garantizaba una conducción totalmente autónoma y que determinadas funciones dependían de los avances tecnológicos y de las autorizaciones regulatorias.

Se trata de un procedimiento judicial diferente al de los 80 propietarios investigados por la Policía, aunque ambos casos reflejan las dificultades de comercializar tecnologías cuyas posibilidades de utilización dependen de la legislación de cada país.

Una actualización de software también puede tener consecuencias penales

El caso de Seúl muestra hasta qué punto el automóvil moderno depende de programas informáticos sujetos a controles de seguridad. Un dispositivo externo puede permitir acceder a funciones que el fabricante mantiene restringidas, pero la posibilidad técnica de activarlas no equivale a una autorización legal.

Para los propietarios afectados, las consecuencias pueden resultar especialmente importantes: desde una posible multa hasta una condena de prisión, siempre que se acrediten las infracciones investigadas.

Tesla, entretanto, intenta ampliar la disponibilidad oficial del FSD en Corea del Sur. El desenlace dependerá de la evaluación de las autoridades y de si la tecnología cumple los requisitos exigidos.

La investigación deja una advertencia bastante concreta para los conductores: modificar el software que interviene en el funcionamiento de un vehículo no tiene necesariamente las mismas consecuencias que desbloquear una función de un teléfono móvil. Cuando el programa participa en la conducción, la seguridad vial y la homologación entran de lleno en la ecuación.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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