Salud
El 40,7 % cree que empeoran las listas de espera de la sanidad pública
La segunda oleada del Barómetro Sanitario 2026 revela más descontento con las listas de espera, pese a la buena valoración de los profesionales.
Resumen
- El 40,7 % cree que las listas de espera sanitarias han empeorado
- Las consultas con especialistas concentran el mayor descontento
- La sanidad pública obtiene 6,19 puntos de satisfacción sobre 10
El 40,7 % de los españoles considera que las listas de espera de la sanidad pública han empeorado, una proporción que ha aumentado 2,4 puntos respecto a la anterior encuesta. Así lo recoge la segunda oleada del Barómetro Sanitario 2026, publicada este martes, 3 de noviembre, por el Ministerio de Sanidad y elaborada en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
El deterioro de la percepción ciudadana coincide con un descenso de la valoración general del sistema sanitario público. El 52,7 % de la población cree que funciona bien, frente a aproximadamente el 53,5 % de la primera oleada del año. Sin embargo, la nota media de satisfacción mejora ligeramente, hasta los 6,19 puntos sobre 10. Los españoles siguen valorando la atención sanitaria, aunque muestran un creciente malestar por las dificultades para acceder a ella.
La encuesta, realizada a 2.644 personas, revela que el 44,5 % considera que las listas de espera permanecen igual y únicamente el 8,2 % aprecia alguna mejoría. Esto significa que el 85,2 % de los encuestados cree que los tiempos de espera no han mejorado durante el último año.
El problema resulta especialmente evidente en las consultas de especialistas, las pruebas diagnósticas y las intervenciones quirúrgicas. Las demoras se han convertido en uno de los principales motivos de insatisfacción con un sistema que, una vez presta asistencia, continúa recibiendo valoraciones mayoritariamente positivas de sus usuarios.
Las listas de espera de especialistas concentran las mayores críticas
Las consultas de atención especializada representan el ámbito donde existe mayor descontento. Según el barómetro, el 72,7 % de los ciudadanos considera poco o nada aceptables los tiempos de espera para acceder a un especialista de la sanidad pública.
La cifra supone un incremento respecto al 69,4 % registrado en la primera oleada de 2026. Es decir, el rechazo a estas demoras ha crecido 3,3 puntos en apenas unos meses.
La situación tampoco mejora demasiado cuando se trata de realizar pruebas médicas. El 67,6 % considera inaceptables las esperas para pruebas diagnósticas, frente al 62,4 % de la encuesta anterior.
En el caso de las intervenciones quirúrgicas programadas, el porcentaje de ciudadanos insatisfechos con los plazos alcanza el 59,4 %, cuatro puntos más que en la primera oleada.
El descontento alcanza también a la gestión de los servicios. El 63,4 % considera insuficientes las medidas de las autoridades sanitarias para reducir las demoras en las consultas de especialistas.
No se trata únicamente de esperar para una operación. Conseguir una primera consulta, acceder a una resonancia o completar las pruebas necesarias para establecer un diagnóstico forman parte del recorrido asistencial de miles de pacientes. Cuando uno de esos pasos se retrasa, también puede hacerlo el resto.
Atención primaria: casi diez días de espera para conseguir cita
Los problemas de acceso afectan igualmente a los centros de salud, aunque los resultados presentan algunos matices.
El barómetro indica que solamente el 21 % de los pacientes consiguió ser atendido por su médico de familia el mismo día o al siguiente de solicitar una cita.
Por el contrario, el 72 % tuvo que esperar más de un día porque no había disponibilidad anterior. Entre estos pacientes, la demora media alcanzó los 9,71 días.
Este último dato supone una pequeña mejoría frente a los 10,27 días registrados en la primera oleada. No obstante, más de la mitad de los encuestados, el 53,5 %, considera poco o nada aceptables los tiempos de espera en atención primaria.
La dificultad para conseguir una consulta tiene otra consecuencia importante. El 23,7 % de la población afirma que, durante los últimos doce meses, necesitó contactar con su médico de familia y en alguna ocasión no lo consiguió.
Entre quienes experimentaron esta situación, el 55,5 % terminó recurriendo a un servicio de urgencias.
El dato ilustra cómo las dificultades para acceder a la atención ordinaria pueden trasladar parte de la demanda hacia los dispositivos de urgencias, cuya función principal debería centrarse en los problemas que requieren asistencia inmediata.
La sanidad pública obtiene un 6,19, pero pierde valoración positiva
La percepción general del funcionamiento del sistema sanitario ofrece resultados que conviene distinguir.
Por una parte, el porcentaje de ciudadanos que considera que la sanidad pública funciona bien o bastante bien se sitúa en el 52,7 %, ligeramente por debajo del registrado en la primera oleada.
Otro 29,7 % cree que necesita cambios fundamentales, aunque reconoce que algunas cosas funcionan. El 17,2 % sostiene que funciona mal y requiere reformas profundas.
Esta última proporción, curiosamente, ha descendido respecto a la encuesta anterior, cuando alcanzaba el 20,3 %.
Por otra parte, la satisfacción media con el funcionamiento de la sanidad pública ha subido de 6,16 a 6,19 puntos sobre 10.
No existe contradicción entre ambos resultados. Las preguntas miden aspectos diferentes: una recoge cómo juzgan los ciudadanos el funcionamiento general del sistema y otra solicita una calificación numérica de satisfacción.
Los pacientes siguen valorando positivamente la atención recibida
El contraste aparece con claridad cuando se pregunta a quienes han utilizado los servicios sanitarios.
El 82,1 % de los usuarios de atención primaria valora positivamente la asistencia recibida, mientras que entre los pacientes atendidos en consultas hospitalarias especializadas el porcentaje alcanza el 78,5 %.
Las hospitalizaciones presentan resultados todavía mejores: el 84,8 % de quienes ingresaron en un hospital público declara una valoración positiva de la atención.
También destaca la confianza depositada en los profesionales. Los cuidados de enfermería durante los ingresos hospitalarios reciben 8,51 puntos sobre 10, mientras que la atención médica obtiene un 8,48.
Los servicios de urgencias del 061 y 112 alcanzan una satisfacción media de 7,25 puntos, una de las valoraciones más elevadas del estudio.
La diferencia es significativa: los ciudadanos pueden estar satisfechos con sus médicos y, al mismo tiempo, descontentos con el tiempo que tardan en conseguir una consulta. La calidad asistencial y la accesibilidad son aspectos relacionados, pero no equivalentes.
Más de 850.000 pacientes esperaban una operación en España
Los resultados del barómetro reflejan percepciones ciudadanas, pero existen también indicadores administrativos que permiten dimensionar el problema.
Según los últimos datos consolidados de listas de espera quirúrgicas publicados por el Ministerio de Sanidad, correspondientes a diciembre de 2025, 853.740 pacientes estaban pendientes de una intervención quirúrgica en el Sistema Nacional de Salud.
El tiempo medio de espera para operarse se situaba en 122 días, cuatro menos que un año antes.
Sin embargo, las diferencias territoriales seguían siendo considerables. Mientras que Andalucía registraba una demora media de 173 días y Cataluña de 142, en la Comunidad de Madrid se situaba en 50 días.
Del total de pacientes pendientes de una operación, 184.748 llevaban más de seis meses esperando, el equivalente al 21,6 %.
Conviene precisar que estas cifras corresponden a pacientes incluidos en listas quirúrgicas y no deben confundirse con las opiniones recogidas en el Barómetro Sanitario. Tampoco incluyen necesariamente todas las demoras anteriores a una intervención, como las consultas iniciales o determinadas pruebas diagnósticas.
De hecho, la segunda oleada de 2026 revela que, entre quienes se realizaron una resonancia magnética durante los doce meses anteriores, el tiempo medio transcurrido desde su indicación médica fue de aproximadamente 102 días. En el caso de las ecografías, se situó en 76,6 días.
Son tiempos declarados por personas que ya se habían realizado esas pruebas, no una medición de los pacientes que continúan esperando.
Qué revela el Barómetro Sanitario 2026 y cómo se ha elaborado
La segunda oleada del Barómetro Sanitario se basa en 2.644 entrevistas telefónicas realizadas entre el 21 y el 24 de julio de 2026 a personas mayores de 18 años residentes en España.
El estudio, elaborado por el Ministerio de Sanidad y el CIS, forma parte de una encuesta anual estructurada en tres oleadas, con una previsión conjunta de aproximadamente 7.800 entrevistas.
La muestra de esta segunda fase presenta un margen de error de ±1,9 puntos porcentuales, bajo los supuestos estadísticos recogidos en su ficha técnica.
Este detalle importa al interpretar las variaciones. Que el porcentaje de ciudadanos que percibe un empeoramiento de las listas de espera haya pasado del 38,3 % al 40,7 % refleja un incremento en las estimaciones de ambas encuestas, pero no demuestra por sí solo que exista una diferencia estadísticamente significativa.
El propio diseño del estudio aconseja prudencia al comparar resultados parciales, especialmente cuando se analizan grupos reducidos de población.
También debe distinguirse entre la fecha de publicación, noviembre de 2026, y el momento en que se recogieron las opiniones, julio del mismo año.
El acceso a especialistas sigue siendo el gran problema sanitario
Los resultados dejan una realidad difícil de ignorar. La sanidad pública española mantiene una valoración relativamente favorable entre la población y conserva altos niveles de satisfacción cuando los ciudadanos reciben atención médica. Pero la dificultad para acceder a los servicios está debilitando esa percepción positiva.
El descontento se concentra especialmente en las consultas de especialistas y las pruebas diagnósticas, dos ámbitos esenciales para detectar enfermedades, confirmar diagnósticos y comenzar tratamientos.
La encuesta también muestra que una parte de los pacientes acaba recurriendo a urgencias cuando no consigue una cita en atención primaria, una situación que refleja las dificultades de acceso a la asistencia ordinaria.
Reducir las listas de espera no consiste únicamente en mejorar las estadísticas de operaciones pendientes. También implica facilitar las primeras consultas, agilizar las pruebas y garantizar la continuidad asistencial.
La atención médica continúa obteniendo buenas calificaciones. Conseguir acceder a ella, bastante menos. Esa diferencia es uno de los principales problemas que señala el Barómetro Sanitario de 2026.
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