España
Dimite el presidente de Adif tras Óscar Puente por la crisis de Urda
La dimisión de Luis Pedro Marco de la Peña abre un nuevo relevo en Adif tras la salida de Óscar Puente y el accidente de Urda, con 69 fallecidos.
Foto: Adif Alta Velocidad.
Resumen
- Luis Pedro Marco de la Peña dimite de Adif tras la salida de Óscar Puente
- El accidente de Urda dejó 69 muertos y la investigación sigue abierta
- Carlos Cuerpo asume Transportes en plena crisis de seguridad ferroviaria
Luis Pedro Marco de la Peña ha presentado este miércoles, 4 de noviembre, su dimisión como presidente de Adif, apenas un día después de que Óscar Puente anunciara su renuncia como ministro de Transportes. Su salida se produce una semana después del accidente ferroviario de Urda (Toledo), que ha dejado 69 fallecidos y ha desencadenado una de las mayores crisis del sistema ferroviario español.
El hasta ahora máximo responsable del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias ha comunicado su decisión durante una reunión con Carlos Cuerpo, vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, que ha asumido provisionalmente la gestión de Transportes tras la marcha de Puente. Marco de la Peña ya había trasladado al anterior ministro su intención de abandonar el puesto, según las informaciones conocidas este miércoles.
La dimisión supone el segundo relevo de primer nivel en menos de 24 horas en el ámbito de las infraestructuras ferroviarias. Primero fue el responsable político del ministerio. Después, el presidente de la entidad pública encargada de gestionar buena parte de la red ferroviaria española, incluida la infraestructura de alta velocidad.
Ambas salidas llegan en un momento especialmente delicado, con las investigaciones sobre los accidentes de Urda y Adamuz todavía abiertas, crecientes críticas a la gestión de la seguridad ferroviaria y una convocatoria de huelga para el próximo 17 de noviembre.
La dimisión se formalizó durante una reunión con Carlos Cuerpo
La salida de Marco de la Peña se ha concretado durante el primer encuentro de Carlos Cuerpo con los responsables del Ministerio de Transportes. En la reunión también ha participado José Antonio Santano, secretario de Estado de Transportes y uno de los principales integrantes del equipo de Óscar Puente.
El vicepresidente había convocado a ambos dirigentes para conocer directamente la situación del sistema ferroviario y las circunstancias del accidente de Urda. La reunión ha terminado con la renuncia del presidente de Adif, que ocupaba el cargo desde septiembre de 2024.
La decisión no ha surgido de manera inesperada. Marco de la Peña ya había manifestado a Puente su disposición a abandonar la presidencia tras la tragedia ferroviaria. Su continuidad quedó en entredicho cuando el ministro anunció su propia dimisión el martes 3 de noviembre.
Aunque la salida se ha formalizado como una renuncia, distintas informaciones apuntan a que Cuerpo consideraba necesario un cambio en la dirección de Adif. La pérdida del respaldo del anterior ministro habría precipitado el relevo.
El Gobierno afronta así una reorganización acelerada de Transportes. Cuerpo, que también mantiene sus responsabilidades económicas, se encarga del despacho ordinario del ministerio de manera transitoria, en vísperas de las elecciones generales del 29 de noviembre.
Quién es Luis Pedro Marco de la Peña, el presidente saliente de Adif
Luis Pedro Marco de la Peña, nacido en Santander en 1969, es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad de Cantabria. Su trayectoria profesional combina responsabilidades en empresas de construcción e ingeniería con cargos directivos en organismos públicos de transporte.
Antes de llegar a Adif fue viceconsejero de Infraestructuras y Transportes del Gobierno vasco entre 2020 y 2024. Anteriormente había dirigido Euskal Trenbide Sarea, el organismo encargado de las infraestructuras ferroviarias de titularidad autonómica en Euskadi.
Su nombramiento como presidente de Adif y Adif Alta Velocidad fue aprobado por el Consejo de Ministros el 17 de septiembre de 2024, a propuesta de Óscar Puente.
No era, por tanto, un recién llegado al sector. Conocía la administración ferroviaria, la contratación de infraestructuras y la gestión de grandes proyectos de obra pública. Su experiencia, sin embargo, no ha evitado que su etapa termine bajo una fuerte presión política y sindical.
Durante sus poco más de dos años al frente de Adif, la entidad ha tenido que afrontar importantes desafíos relacionados con la modernización de las infraestructuras, el mantenimiento de la red y la seguridad de la circulación ferroviaria.
Los accidentes de Urda y Adamuz precipitan la crisis ferroviaria
El detonante inmediato de esta cadena de dimisiones ha sido el accidente ferroviario de Urda, ocurrido el 28 de octubre de 2026 en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla.
Un AVE de Renfe que transportaba a 397 pasajeros colisionó por alcance contra un tren de Iryo con 147 viajeros. La tragedia ha dejado 69 personas fallecidas, además de numerosos heridos, y ha provocado una profunda conmoción en España.
El siniestro se produjo apenas nueve meses después del accidente de Adamuz (Córdoba), registrado el 18 de enero, en el que murieron 46 personas.
La coincidencia de dos tragedias ferroviarias de semejante magnitud en un mismo año ha situado bajo escrutinio las condiciones de seguridad, los sistemas de señalización y los procedimientos de gestión del tráfico.
Las investigaciones siguen abiertas y es necesario distinguir entre las responsabilidades políticas, las decisiones administrativas y las posibles responsabilidades técnicas o judiciales. La dimisión de un dirigente no demuestra, por sí misma, su responsabilidad en un accidente.
Lo que sí evidencia esta segunda renuncia es la gravedad de la crisis institucional desencadenada por los siniestros. La respuesta del Gobierno ya no se limita a anunciar inversiones o revisar procedimientos: también está afectando a los máximos responsables de la administración ferroviaria.
Qué responsabilidades tiene Adif y qué debe cambiar
Adif es la entidad pública encargada de administrar una parte fundamental de las infraestructuras ferroviarias españolas. Entre sus competencias figuran la gestión de la circulación, el mantenimiento de las instalaciones y la administración de los sistemas de señalización.
Su función es diferente de la que desempeñan operadores como Renfe o Iryo, responsables de prestar los servicios ferroviarios con sus respectivos trenes y personal.
Esta distinción resulta especialmente importante para entender el accidente de Urda. La investigación debe establecer qué ocurrió durante la circulación de los convoyes, cómo funcionaron los sistemas de seguridad y qué actuaciones pudieron contribuir al desenlace.
La salida del presidente de Adif no modifica esas obligaciones ni sustituye el trabajo de los investigadores. El esclarecimiento de las causas sigue siendo una tarea pendiente, con independencia de los cambios en los cargos directivos.
Las medidas de seguridad y las inversiones pendientes
Tras el accidente de Urda se han planteado nuevas medidas para reforzar la seguridad de la línea Madrid-Sevilla, entre ellas una mayor separación entre trenes y ajustes en las frecuencias de circulación.
También está pendiente la sustitución del sistema de señalización LZB por el ERTMS, una tecnología europea de control y protección ferroviaria. La implantación de este último sistema en el corredor afectado se contempla para comienzos de 2027, aunque el calendario definitivo dependerá de su puesta en servicio.
Precisamente este miércoles, antes de conocerse su dimisión, el consejo de administración de Adif había aprobado un marco de financiación para el periodo 2026-2030, con inversiones y gastos de mantenimiento que rondan los 20.000 millones de euros.
El relevo en la presidencia llega, por tanto, cuando la empresa debe ejecutar decisiones de gran importancia económica y técnica. La continuidad de esos compromisos y su aplicación efectiva serán parte de las responsabilidades de la próxima dirección.
Una huelga ferroviaria convocada para el 17 de noviembre
La crisis también ha llegado a las relaciones laborales. El Comité General de Empresa de Adif ha convocado una huelga de 24 horas para el 17 de noviembre, precedida por una concentración el día 16, en un contexto de creciente malestar por las condiciones de seguridad, las inversiones y la organización del servicio.
Las organizaciones sindicales consideran insuficientes las medidas presentadas hasta el momento y reclaman cambios que permitan recuperar la confianza de las plantillas y los usuarios. La convocatoria también plantea la necesidad de revisar el modelo ferroviario y mejorar las condiciones de trabajo.
La dimisión de Marco de la Peña se produce en medio de estas reivindicaciones, pero no supone automáticamente la resolución del conflicto. Las demandas sindicales afectan a cuestiones estructurales que requieren decisiones presupuestarias, técnicas y organizativas.
El nuevo responsable de Adif tendrá que afrontar ese escenario mientras continúa el esclarecimiento de los accidentes de Adamuz y Urda.
A la presión laboral se suma la política. La oposición ha exigido responsabilidades al Gobierno por las tragedias ferroviarias, mientras que el Ejecutivo debe demostrar que los cambios en la dirección de Transportes se traducen en mejoras concretas para la seguridad y el funcionamiento del servicio.
El futuro de Adif tras la salida de sus máximos responsables
La dimisión de Luis Pedro Marco de la Peña abre una nueva etapa en Adif cuando todavía no se ha comunicado oficialmente quién ocupará su presidencia.
Entre los directivos actuales de la entidad figura Ángel García de la Bandera, director general de Operaciones y Explotación de Adif, aunque no existe confirmación oficial de que vaya a asumir la presidencia.
La elección del próximo presidente será una de las primeras decisiones relevantes que deberá afrontar Carlos Cuerpo desde su nueva responsabilidad en Transportes. El perfil del sustituto también permitirá conocer hasta qué punto el Gobierno pretende mantener la estructura de gestión anterior o introducir cambios más profundos.
Con unas elecciones generales previstas para el 29 de noviembre, el margen político es reducido. Las necesidades del sistema ferroviario, en cambio, no dependen del calendario electoral.
Dos dimisiones consecutivas, 115 fallecidos entre los accidentes de Adamuz y Urda, investigaciones abiertas y un sector ferroviario movilizado dibujan una situación excepcional.
Las salidas de Puente y Marco de la Peña representan una respuesta política e institucional a esa crisis, pero las cuestiones esenciales siguen pendientes: determinar las causas de los accidentes, establecer las responsabilidades que correspondan y garantizar que los mecanismos de prevención funcionen.
El siguiente presidente de Adif recibirá una entidad con importantes inversiones comprometidas y una tarea inmediata: recuperar la confianza en la seguridad ferroviaria española mediante decisiones y resultados verificables.
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