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Tecnología

La energía solar supera por primera vez a la nuclear a escala mundial

La solar rebasa a la nuclear en generación mundial tras una década de crecimiento y con las baterías ganando protagonismo en las redes eléctricas

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paneles de energia solar

Resumen

  • La solar superó a la nuclear en generación eléctrica mundial en 2025
  • Las baterías ayudan a trasladar energía solar a las horas sin sol
  • La nuclear batió su récord, pero crece mucho más despacio que la solar

La energía solar ha superado por primera vez a la nuclear en generación eléctrica mundial anual. El cruce se produjo en 2025 y confirma un cambio de escala que llevaba años incubándose: la fotovoltaica crece a un ritmo muy superior al de los reactores y, acompañada por el despliegue acelerado de baterías, empieza a ocupar un espacio que hasta hace poco parecía reservado a las grandes tecnologías de generación convencional. La solar produjo alrededor de 2.778 TWh en 2025, un 30% más que el año anterior, mientras la nuclear cerró el ejercicio en 2.703 TWh.

La fotografía tiene un curioso doble fondo. La nuclear no se desplomó: al contrario, alcanzó en 2025 su mayor producción anual registrada, con un crecimiento del 1,1%. Lo extraordinario es que la solar corrió bastante más. En apenas una década ha pasado de generar 256 TWh a moverse en el entorno de los 2.800 TWh. Una tecnología que en 2015 producía aproximadamente diez veces menos electricidad que la nuclear ha terminado adelantándola. No es un pequeño retoque del mapa energético; es uno de esos momentos en los que las curvas se cruzan y obligan a mirar dos veces.

El sorpasso comenzó antes: abril de 2025 marcó el cambio

El primer adelantamiento no llegó al sumar todo el año. Se había producido meses antes. La eólica superó a la nuclear en generación mensual en marzo de 2025 y la solar hizo lo mismo en abril. Era la primera vez que la producción fotovoltaica mundial de un mes quedaba por encima de la nuclear.

La secuencia dejó de parecer una anécdota enseguida. Entre marzo de 2025 y junio de 2026, la generación mensual de la solar o la eólica, consideradas por separado, estuvo por encima de la nuclear todos los meses. Y en marzo, abril y mayo de 2026, las dos tecnologías renovables superaron individualmente a la nuclear al mismo tiempo.

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Hay una cuestión importante detrás de esos números: comparar tecnologías solo por potencia instalada puede engañar. Un gigavatio nuclear produce normalmente bastante más electricidad al año que un gigavatio fotovoltaico porque un reactor puede trabajar durante muchas más horas. Precisamente por eso el dato de generación resulta tan significativo. La solar no ha adelantado a la nuclear únicamente en placas instaladas —eso ocurrió hace mucho—, sino en electricidad realmente producida durante el conjunto del año.

De 256 a 2.778 TWh en apenas una década

La velocidad explica casi todo. La generación fotovoltaica mundial aumentó de unos 2.143 TWh en 2024 a 2.778 TWh en 2025, un salto de aproximadamente 636 TWh en solo doce meses. Ese crecimiento del 30% fue el mayor aumento absoluto registrado por la solar y suficiente para cubrir cerca de tres cuartas partes del incremento de la demanda eléctrica mundial durante el ejercicio.

Diez años antes, la producción solar rondaba los 256 TWh. Desde entonces se ha multiplicado por más de diez, con una tasa media anual cercana al 27%. Dicho de otro modo: el sector está creciendo sobre una base cada vez más enorme sin perder todavía demasiada velocidad. Es una rareza industrial. Cuanto más pesa una tecnología, más difícil suele ser mantener porcentajes de expansión semejantes.

Las baterías están cambiando una vieja debilidad de la solar

La gran objeción a la fotovoltaica sigue ahí: el Sol se pone. Un panel puede producir electricidad muy barata durante las horas centrales del día y absolutamente nada de madrugada. Durante años, esa intermitencia marcó el límite práctico de una expansión solar muy elevada dentro de las redes eléctricas.

Las baterías están desplazando ese límite. No convierten la solar en una fuente continua ni hacen desaparecer la necesidad de redes, generación gestionable e interconexiones, pero permiten almacenar parte de la electricidad producida cuando sobra y devolverla al sistema unas horas después, precisamente cuando la producción fotovoltaica cae y el consumo permanece alto.

El cambio está ocurriendo deprisa. La capacidad mundial de almacenamiento eléctrico con baterías a gran escala aumentó en unos 104 GW durante 2025, un crecimiento del 79%, hasta superar los 263 GW. Otras estimaciones internacionales sitúan las nuevas incorporaciones del ejercicio en una magnitud muy similar, alrededor de 108 GW.

La batería no genera energía, conviene aclararlo, aunque a veces el entusiasmo tecnológico la presente casi como una central eléctrica embotellada. Su función es otra: mover electricidad en el tiempo. Puede guardar parte del excedente solar del mediodía y liberarlo durante el pico de consumo de la tarde, reducir vertidos de renovables y prestar servicios de equilibrio a la red.

Ese detalle ayuda a entender por qué el crecimiento solar de los últimos años no puede analizarse mirando únicamente los paneles. El sistema que está apareciendo combina generación fotovoltaica, almacenamiento, redes y demanda flexible. Todavía necesita respaldo cuando hay periodos prolongados de baja producción renovable, pero las baterías han empezado a resolver buena parte del problema intradiario.

La nuclear bate su récord, pero pierde peso relativo

El adelantamiento de la solar no significa que la energía nuclear esté desapareciendo. En 2025 los reactores del mundo produjeron 2.703 TWh, un récord histórico y un 1,1% más que en 2024. China fue decisiva: su generación nuclear creció un 7,6%, mientras que en el resto del planeta descendió ligeramente, alrededor de un 0,2%.

El problema para el sector nuclear aparece cuando se compara su velocidad de crecimiento con la del resto del sistema eléctrico. Su participación cayó hasta aproximadamente el 8,8% de la generación mundial, el nivel más bajo en unos 45 años y casi la mitad del máximo del 17,5% registrado en 1996. No porque produzca necesariamente menos electricidad en términos absolutos, sino porque el consumo mundial y otras tecnologías avanzan mucho más deprisa.

En capacidad instalada la diferencia resulta todavía más llamativa. La solar añadió alrededor de 510 GW durante 2025, hasta alcanzar unos 2.383 GW según una de las estimaciones internacionales utilizadas para comparar ambas tecnologías. La nuclear incrementó su capacidad instalada en aproximadamente 1,5 GW, hasta 399,5 GW. Son tecnologías distintas y un gigavatio no equivale automáticamente al mismo volumen de electricidad, pero la distancia en ritmo de despliegue resulta difícil de ignorar.

Las estadísticas fotovoltaicas, además, siguen revisándose al alza. Otras estimaciones sitúan las nuevas instalaciones mundiales de 2025 alrededor de 690 GW, unos 180 GW por encima de aquel cálculo. Medir una tecnología formada por millones de sistemas dispersos no es sencillo; los datos tardan en consolidarse y las distintas bases internacionales no siempre cierran el año con la misma cifra.

Solar y nuclear compiten en cifras, pero hacen trabajos distintos

El titular del adelantamiento es incontestable; interpretar que una tecnología vuelve automáticamente innecesaria a la otra sería bastante más discutible. Solar y nuclear tienen perfiles de producción muy diferentes. Los reactores están diseñados para generar grandes cantidades de electricidad de forma sostenida y alcanzan factores de utilización muy superiores a los de una planta fotovoltaica.

La solar ofrece otra ventaja: puede construirse con rapidez y de manera modular. Desde una instalación doméstica de unos pocos kilovatios hasta gigantescas plantas de varios gigavatios, el mismo principio tecnológico puede desplegarse sin esperar los plazos habituales de una gran central nuclear. Esa velocidad de instalación pesa cada vez más en un mundo cuya demanda eléctrica aumenta por la electrificación industrial, los vehículos eléctricos, la climatización y los centros de datos.

La nuclear conserva, mientras tanto, una cualidad especialmente valiosa en sistemas descarbonizados: proporciona electricidad baja en emisiones independientemente del tiempo meteorológico y de la hora del día. El debate energético real, por tanto, es menos parecido a un combate de boxeo entre átomo y panel solar de lo que sugieren algunas trincheras políticas. Las redes necesitan energía, potencia disponible, almacenamiento, flexibilidad y estabilidad. Y necesitan todo eso a un coste asumible.

China empuja las dos tecnologías, aunque a velocidades distintas

Hay otro elemento que rompe una lectura demasiado sencilla. China está detrás de buena parte del crecimiento tanto de la solar como de la nuclear. Es el mayor mercado fotovoltaico del planeta y, al mismo tiempo, concentra una parte sustancial de los nuevos reactores que entran en servicio o están en construcción.

En 2025, más de la mitad del aumento mundial de generación solar correspondió a China. En nuclear sucede algo parecido en términos de expansión: buena parte del crecimiento global reciente procede del país asiático, mientras el parque de numerosos países occidentales envejece y los nuevos proyectos avanzan con mucha más dificultad.

El resultado es una transformación energética menos ideológica de lo que a menudo parece desde Europa. Pekín instala paneles solares a una escala descomunal y construye reactores; levanta parques eólicos y mantiene carbón; despliega baterías y refuerza las redes. La demanda crece tanto que el verbo dominante no es sustituir, sino añadir capacidad. Eso sí, unas tecnologías se añaden mucho más deprisa que otras.

El nuevo mapa eléctrico se mueve a velocidad solar

El dato de 2025 dibuja una frontera simbólica, pero detrás existe algo bastante material: fábricas, millones de paneles, nuevas líneas eléctricas y baterías que hace pocos años apenas figuraban en las estadísticas. La solar ha pasado de ser una aportación marginal a generar en un año más electricidad que todo el parque nuclear mundial.

Eso no convierte a los reactores en irrelevantes. Produjeron más electricidad que nunca y numerosos gobiernos vuelven a considerarlos una pieza útil para reducir emisiones y garantizar generación firme. Pero sí revela dónde está ocurriendo el crecimiento más explosivo. En 2025, solar y eólica juntas llegaron a generar aproximadamente el doble que la nuclear, mientras las inversiones y la nueva capacidad renovable continuaron alejándose de las cifras del sector atómico.

La historia energética rara vez cambia de golpe; primero se mueven las inversiones, luego la capacidad y finalmente la electricidad producida. Ese último umbral acaba de caer. La solar ha adelantado a la nuclear y, con las baterías creciendo también a gran velocidad, el mapa eléctrico mundial empieza a mostrar una distancia que hace apenas una década habría parecido improbable.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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