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España

Podemos gana peso en Madrid y Cataluña ante las elecciones del 29-N

Más Madrid ofrece a Podemos sumarse a Frente Amplio en Madrid, mientras ERC negocia un pacto para evitar una candidatura morada propia en Cataluña

Publicado

el

Un comicio de Podemos en 2026

Por Gmmr3 - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons

Resumen

  • Más Madrid ofrece a Podemos entrar en la lista de Frente Amplio por Madrid
  • ERC negocia que Podemos no presente candidatura propia en Cataluña
  • Las primarias moradas y el plazo de coaliciones aprietan el calendario

Podemos ha pasado en pocas horas de ocupar una posición incómoda en la reorganización de la izquierda a convertirse en una pieza que Madrid y Cataluña intentan encajar antes del 29-N. Más Madrid ha abierto la puerta a integrar a los morados en la candidatura de Frente Amplio por Madrid, mientras ERC asegura estar «muy cerca» de un entendimiento para que Podemos no presente lista propia en Cataluña. Dos operaciones distintas, casi opuestas en la forma, pero con una misma consecuencia: la decisión de Podemos puede alterar el reparto electoral de la izquierda en dos de las circunscripciones más importantes del país.

Nada está cerrado, y ese matiz importa. En Madrid se habla de incorporación a una candidatura conjunta; en Cataluña, ERC descarta por ahora una coalición formal y plantea una colaboración electoral basada en que Podemos renuncie a competir bajo sus propias siglas. Mientras tanto, la dirección morada mantiene su apuesta por unas primarias abiertas los días 14 y 15 de octubre, con Irene Montero dispuesta a presentarse, y evita dar por aceptada ninguna de las fórmulas que tiene sobre la mesa. El calendario, entretanto, corre bastante más deprisa que las conversaciones.

Podemos pasa de invitado incómodo a pieza necesaria

El movimiento retrata bastante bien el estado de la izquierda alternativa a menos de dos meses de las elecciones generales del 29 de noviembre. Frente Amplio nació impulsado por Más Madrid, Izquierda Unida, Movimiento Sumar y los Comuns con la intención de reunir el espacio situado a la izquierda del PSOE, pero una de las grandes incógnitas sigue siendo precisamente Podemos.

Los morados no se han incorporado al proyecto y han defendido otro procedimiento: unas primarias abiertas que permitan escoger una candidatura compartida a la Presidencia del Gobierno. Irene Montero quiere concurrir a ese proceso. Frente Amplio, sin embargo, todavía no ha cerrado ni su liderazgo nacional ni el reparto definitivo de candidaturas territoriales.

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Ahí aparece la paradoja. Podemos no está dentro, pero buena parte de las decisiones que está tomando el resto de la izquierda se explican mirando hacia Podemos. Más Madrid lo invita a entrar. ERC negocia para que no compita en Cataluña. Ada Colau había condicionado su disponibilidad para encabezar un proyecto amplio a que estuvieran todas las fuerzas. Y el plazo para registrar coaliciones se acerca con la delicadeza habitual de los calendarios electorales: ninguna.

Madrid: Emilio Delgado primero y Mónica García segunda

La propuesta más concreta ha llegado de Más Madrid. La formación quiere que Emilio Delgado encabece la candidatura de Frente Amplio al Congreso por Madrid y sitúa a Mónica García en el número dos. La fórmula incluiría también a representantes de Izquierda Unida y Movimiento Sumar y deja sitio a Podemos si finalmente decide incorporarse al nuevo espacio.

El planteamiento supone un cambio relevante. Durante los últimos días, Mónica García había figurado entre los nombres con más peso para liderar la candidatura madrileña. Más Madrid ha terminado apostando por Delgado y la propia ministra de Sanidad ha respaldado públicamente esa solución.

Una oferta para desbloquear la candidatura madrileña

No es un simple cambio de nombres. Madrid es una de las plazas donde una división entre varias papeletas progresistas puede resultar especialmente costosa y Más Madrid pretende conservar el liderazgo territorial que considera haber construido durante los últimos años.

La entrada de Podemos permitiría presentar una candidatura con un espectro mucho más amplio del espacio alternativo al PSOE. Pero exige resolver antes el problema nacional: los morados continúan reclamando primarias abiertas y no han aceptado simplemente integrarse en una arquitectura diseñada por otros partidos.

La propuesta coloca así a Emilio Delgado como posible cabeza de cartel madrileño, a Mónica García inmediatamente detrás y a Podemos frente a una decisión que ya no es teórica. Hay una silla sobre la mesa. Falta saber si piensa sentarse.

Cataluña dibuja una fórmula completamente distinta

En Cataluña, el tablero funciona al revés. ERC no pretende integrar a Podemos en una candidatura conjunta, sino conseguir que no presente una lista propia y reconozca a los republicanos como referencia electoral del espacio en esta comunidad.

Fuentes de ERC sostienen que el acuerdo está «muy cerca», aunque descartan que las conversaciones tengan como objetivo constituir una coalición. La posibilidad que se negocia pasa por una suerte de pacto de colaboración: Podemos se retiraría de la competición catalana y podrían producirse apoyos cruzados durante la campaña. Gabriel Rufián, por ejemplo, podría participar en actos de Podemos fuera de Cataluña e Irene Montero acudir a actos de ERC.

Rufián ya ha despejado una de las grandes incógnitas de las últimas semanas. Volverá a encabezar la candidatura de ERC y no dará el salto al Frente Amplio estatal, posibilidad que había alimentado el debate dentro de la izquierda durante los últimos días. Su continuidad permite a Esquerra conservar su identidad electoral y, al mismo tiempo, explorar una cooperación con Podemos sin diluir sus siglas.

Desde Podem Catalunya rebajan, sin embargo, la temperatura. La organización sostiene que todavía no hay nada cerrado, mantiene en marcha su proceso de primarias y señala que las conversaciones las conduce la dirección estatal. Esa diferencia entre lo que ERC considera cercano y lo que Podemos todavía no da por hecho es, probablemente, el mejor termómetro de unas negociaciones que cambian casi por horas.

Irene Montero mantiene abiertas las primarias

Podemos conserva su propia hoja de ruta. Las primarias están previstas para los días 14 y 15 de octubre, con Irene Montero como principal aspirante, y la formación insiste en que el mecanismo debería abrirse al conjunto de las fuerzas interesadas en construir una candidatura unitaria.

La propuesta no ha convencido hasta el momento al núcleo de Frente Amplio. El desacuerdo no es sólo sobre quién encabezaría la candidatura; también afecta a quién establece las reglas para elegirla. Parece una discusión burocrática, pero detrás está la cuestión menos burocrática de todas: quién manda en el nuevo espacio.

Para Podemos, aceptar simplemente las listas territoriales negociadas por Frente Amplio supondría renunciar a buena parte de su capacidad para condicionar el proyecto estatal. Para las fuerzas que llevan días construyendo la nueva coalición, someter ahora todo el diseño a unas primarias planteadas por Podemos obligaría a rehacer acuerdos cuando queda muy poco margen.

Y entretanto surgen soluciones diferentes según el territorio. Madrid propone integración. Cataluña explora un pacto de no competencia. En otros lugares las conversaciones seguirán sus propias lógicas. La vieja fantasía de ordenar toda la izquierda alternativa con una sola fórmula vuelve a tropezar con la realidad territorial española, que suele tener la mala costumbre de existir.

El 16 de octubre estrecha el margen para pactar

El problema ya no es únicamente político. También es de calendario. El plazo para registrar las coaliciones electorales expira el 16 de octubre, apenas un día después de la segunda jornada prevista para las primarias impulsadas por Podemos. Frente Amplio tiene previsto presentar públicamente su proyecto el día 17.

Eso obliga a comprimir decisiones que en circunstancias normales exigirían semanas. Hay que cerrar alianzas, nombres, territorios y equilibrios internos mientras los principales partidos ya están en precampaña.

En este escenario, la posición de Podemos ha ganado valor negociador. No porque haya resuelto sus propios dilemas, sino porque varias fuerzas necesitan conocer su decisión antes de terminar de resolver los suyos. Una candidatura morada separada puede fragmentar el voto en algunas circunscripciones; su integración, retirada o cooperación territorial modifica los cálculos de todos los actores afectados.

Madrid y Cataluña lo muestran con bastante nitidez. En una, Podemos puede sumar candidatos a una lista que encabezaría Emilio Delgado. En la otra, su aportación podría consistir precisamente en no presentar candidatos. Dos maneras de participar sin que exista todavía un acuerdo estatal capaz de cubrirlas a ambas.

El mapa de la izquierda se decide antes de llegar a las urnas

El 29-N todavía queda a varias semanas, pero una parte importante de su resultado se está jugando en estos días. El sistema electoral convierte cada candidatura separada, cada circunscripción y cada porcentaje de voto en variables decisivas, especialmente para partidos medianos y pequeños que necesitan transformar apoyos dispersos en escaños.

Frente Amplio intenta construir una papeleta reconocible; ERC ha decidido mantener a Gabriel Rufián y preservar su espacio catalán; Podemos quiere conservar capacidad de decisión y situar a Irene Montero en la carrera; Más Madrid pretende liderar la candidatura madrileña sin cerrar la puerta a los morados. Ninguno quiere quedarse fuera de la fotografía y, al mismo tiempo, ninguno parece dispuesto a aparecer en ella como simple figurante.

Por eso Podemos está en el centro de las negociaciones aun sin haber elegido todavía dónde quiere colocarse. Madrid le ofrece entrar. ERC le propone apartarse en Cataluña a cambio de cooperación. Frente Amplio continúa reclamando una gran candidatura común. Y los morados responden manteniendo sus primarias.

El verdadero acuerdo todavía no existe. Lo que sí existe ya es una certeza electoral: cualquier decisión que tome Podemos durante los próximos días tendrá consecuencias bastante más amplias que las de su propia papeleta.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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