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Compromís y Podem avanzan juntos tras la ruptura de EUPV para el 29N

EUPV rechaza la oferta de Compromís y rompe la candidatura unitaria del 29N mientras Podem gana peso en Valencia y Alicante dentro del nuevo reparto.

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la ruptura de EUPV

Resumen

  • EUPV rechaza la oferta de Compromís y rompe la unidad prevista para el 29N
  • Compromís y Podem acercan un pacto con Micó e Ibáñez al frente en Valencia
  • Podem podría encabezar Alicante mientras EUPV queda fuera del acuerdo

La izquierda valenciana llega al último día para registrar coaliciones para las elecciones generales del 29 de noviembre con una unidad bastante menos unitaria de lo previsto. Esquerra Unida del País Valencià (EUPV) ha rechazado por una mayoría superior al 75% la propuesta de Compromís para integrarse en su candidatura, mientras los valencianistas avanzan hacia un acuerdo con Podem y han logrado, al menos, apagar su propio incendio interno.

El movimiento altera el tablero a pocas horas de que venza el plazo legal para registrar las coaliciones. Compromís mantiene a Àgueda Micó como número uno por Valencia, Alberto Ibáñez ocuparía el segundo puesto y ambos compartirían la portavocía parlamentaria. La negociación con Podem está muy avanzada y abre la posibilidad de que Maria Teresa Pérez encabece Alicante, mientras EUPV queda, por el momento, fuera de la fórmula que pretendía concentrar en una sola papeleta prácticamente todo el espacio situado a la izquierda del PSPV.

EUPV dice no a una integración bajo la marca de Compromís

El rechazo no ha sido precisamente ajustado. El Consell Polític Nacional de EUPV tumbó con más de tres cuartas partes de los votos la oferta recibida durante unas negociaciones que llevaban días encalladas en una cuestión bastante conocida en las coaliciones políticas: quién suma a quién y bajo qué nombre.

Compromís habría ofrecido a Esquerra Unida el número tres de la candidatura por Valencia, una posición similar a la que ocupó ese espacio en anteriores acuerdos electorales. EUPV considera insuficiente el planteamiento y, sobre todo, rechaza la filosofía del pacto. Su dirección sostiene que una cosa es concurrir en coalición y otra integrarse bajo el paraguas electoral de otra fuerza.

Rosa Pérez Garijo, coordinadora general de EUPV, ha defendido precisamente ese argumento: la formación está dispuesta a construir acuerdos con otras organizaciones progresistas, pero no acepta una fórmula que, a su juicio, la convierta en un actor prácticamente invisible. EUPV reivindica su implantación territorial, sus más de cien concejales y sus alcaldías como razones para reclamar una presencia propia dentro de cualquier alianza.

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La discrepancia va más allá de un puesto concreto en una lista. Esquerra Unida quería una coalición en la que las organizaciones conservaran mayor visibilidad y pone como referencia el espíritu de A la Valenciana, la alianza con la que Compromís, Podemos y EUPV concurrieron conjuntamente a las elecciones generales de 2016. Aquella candidatura convirtió la suma valenciana en una de las experiencias electorales más potentes de la izquierda territorial de la última década.

Una ruptura que venía incubándose

La decisión tampoco aparece de la nada. EUPV ya había aprobado el 14 de octubre incorporarse al Frente Amplio para las generales y defendía una candidatura valenciana conjunta, pero siempre bajo una fórmula que respetase, según su planteamiento, la pluralidad de las organizaciones y evitase las «imposiciones hegemónicas». Dos días después, esa diferencia semántica se ha convertido en una diferencia electoral bastante tangible.

Compromís había mantenido justo la tesis contraria: la candidatura debía construirse desde la Comunitat Valenciana, con autonomía respecto a las estructuras estatales y alrededor de una marca valenciana reconocible. Joan Baldoví había defendido durante los últimos días que su objetivo era que hubiese una única papeleta a la izquierda del PSPV, reduciendo así la dispersión del voto.

Ahí estaba el nudo. Todos hablaban de unidad, pero no exactamente de la misma unidad. Un clásico de la izquierda española, podría decirse, aunque esta vez el problema tiene consecuencias electorales muy concretas.

Compromís logra ordenar su casa: Micó e Ibáñez compartirán mando

Mientras las conversaciones exteriores se complicaban, Compromís ha conseguido resolver una batalla interna que amenazaba con añadir todavía más ruido. Més e Iniciativa han cerrado un acuerdo para conservar el reparto de 2023 en la circunscripción de Valencia: Àgueda Micó será la número uno y Alberto Ibáñez, el número dos.

El pacto incorpora una novedad política relevante. Micó e Ibáñez compartirían la portavocía en el Congreso, una solución pensada para equilibrar el peso de las dos principales familias de la coalición. Més mantiene el primer puesto y su mayor implantación orgánica; Iniciativa obtiene una visibilidad parlamentaria reforzada.

No era un asunto menor. La vuelta de Mónica Oltra al primer plano había reactivado las discusiones sobre los equilibrios internos de Compromís, especialmente después de una legislatura marcada por diferencias entre Més e Iniciativa. La candidatura del 29N obligaba a resolverlas deprisa. En política, como en las mudanzas, pocas cosas ayudan tanto a ordenar una casa como saber que el camión llega mañana.

El acuerdo entre Micó e Ibáñez despeja ese frente y permite a Compromís concentrarse en el siguiente: cerrar la coalición con Podem antes de que expire el plazo electoral.

Podem gana peso y podría encabezar la candidatura en Alicante

La gran beneficiada del nuevo reparto puede ser Podem. Las negociaciones con Compromís han avanzado hasta situar a Maria Teresa Pérez como posible cabeza de lista por Alicante, una circunscripción especialmente importante por su tamaño y por la competencia entre bloques. Iniciativa habría aceptado ceder ese primer puesto para facilitar el entendimiento.

Podem todavía debe culminar sus procedimientos internos, pero el escenario que se dibuja resulta bastante claro: Compromís conservaría el liderazgo de Valencia, Podem obtendría una posición de enorme visibilidad en Alicante y las distintas organizaciones compartirían una coalición electoral formal, con reparto de puestos, derechos políticos y recursos.

La fórmula es relevante porque evita una simple incorporación de candidatos de Podem en una lista ajena. La intención negociada es constituir una coalición, algo jurídicamente y políticamente distinto. Precisamente esa arquitectura es la que EUPV considera insuficiente en su propio caso, al entender que el peso concedido a Esquerra Unida no refleja su dimensión política.

También Esquerra Republicana del País Valencià aparece vinculada al entendimiento, mientras Gabriel Rufián prevé participar en actos de campaña de la coalición valenciana. La operación conecta así con el movimiento más amplio de pactos cruzados que está reorganizando a la izquierda alternativa para el 29N.

El problema de fondo está en los 33 escaños valencianos

La pelea por los puestos puede parecer una discusión de aparatos —y en parte lo es—, pero detrás hay una aritmética bastante menos abstracta. La Comunitat Valenciana elegirá 33 diputados en las próximas generales: 16 por Valencia, 12 por Alicante y cinco por Castellón. Es casi una décima parte del Congreso y convierte el territorio en uno de los escenarios decisivos para formar mayorías.

Para las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE, la fragmentación del voto entraña un riesgo evidente. La legislación electoral reparte los escaños provincia por provincia y penaliza especialmente los votos que quedan por debajo del umbral efectivo necesario para entrar en el reparto. Unas décimas dispersas pueden valer poco; concentradas, pueden decidir un diputado.

Los cálculos manejados dentro de Compromís contemplaban la posibilidad de alcanzar hasta seis diputados mediante una candidatura conjunta que incorporase también a Podemos y Esquerra Unida. Es una estimación partidista, no una previsión electoral independiente, pero explica la intensidad de las negociaciones.

El precedente sigue inevitablemente en la memoria. A la Valenciana, la coalición formada en 2016 por Compromís, Podemos y EUPV, logró nueve representantes en el Congreso: cinco por Valencia, tres por Alicante y uno por Castellón. El contexto político era muy diferente, pero aquel resultado dejó una idea instalada durante años en la izquierda valenciana: cuando la suma funciona, la recompensa puede ser considerable.

Frente Amplio todavía intenta evitar la fractura definitiva

Pese a la contundencia del voto interno de EUPV, el escenario no puede darse completamente por cerrado. La dirección federal de Izquierda Unida analiza la situación valenciana y distintas voces del Frente Amplio todavía confían en encontrar una fórmula que permita reincorporar a Esquerra Unida antes de que termine el plazo para registrar coaliciones.

La posible salida pasa por ampliar la negociación. En lugar de discutir únicamente qué obtiene cada partido en Valencia, algunos sectores plantean introducir el acuerdo valenciano dentro del reparto territorial más amplio entre IU, Frente Amplio y Podemos. Esa negociación permitiría compensar posiciones y recursos entre distintas comunidades autónomas. Es política de coaliciones en estado puro: lo que no cabe en una provincia puede terminar cuadrando a cientos de kilómetros.

No sería sencillo. EUPV ha formulado públicamente un rechazo político, no solo numérico, y acusa a Compromís de haber mantenido una posición demasiado rígida durante las conversaciones. Rectificar después de una votación superior al 75% exigiría explicar muy bien qué ha cambiado.

Aun así, el calendario manda. El plazo para registrar las coaliciones del 29N termina este viernes 16 de octubre, y las negociaciones continúan abiertas en distintos puntos de España. En Aragón, Baleares y Canarias se han producido avances hacia candidaturas conjuntas, mientras Madrid y Barcelona concentran las mayores dificultades entre Podemos y el Frente Amplio. La Comunitat Valenciana, que parecía uno de los territorios donde la unidad tenía más posibilidades, ha acabado llegando también al borde del plazo.

Una papeleta menos unitaria de lo que pretendía Compromís

La fotografía provisional deja a Compromís y Podem cerca de entenderse, a Micó e Ibáñez con sus posiciones despejadas y a EUPV fuera después de rechazar ampliamente la propuesta recibida. Queda margen legal para una rectificación de última hora, pero ya no sería la consecuencia natural de las negociaciones: necesitaría un nuevo acuerdo capaz de modificar el voto político adoptado por Esquerra Unida.

Para Compromís, el objetivo sigue siendo presentar una candidatura valenciana fuerte y reconocible que concentre el voto situado a la izquierda del PSPV. Para EUPV, la cuestión es otra: sumar sin desaparecer. Dos ideas que durante días parecían compatibles han terminado chocando justo cuando había que convertir los discursos sobre la unidad en nombres, puestos y firmas.

Y ese suele ser el momento incómodo de cualquier frente amplio. La palabra «unidad» cabe con facilidad en una pancarta; bastante menos en una papeleta electoral.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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