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Montse Mínguez dimite y renuncia al 29-N por los negocios de su pareja

Montse Mínguez deja la dirección del PSOE y la candidatura por Lleida después de la polémica por los negocios inmobiliarios de su pareja, Sergi Vélez.

Publicado

el

Montse Minguez

Por Vox España - File:20240410 Pleno-42.jpg, CC0, Wikimedia Commons

Resumen

  • Montse Mínguez deja la portavocía del PSOE y su puesto en la Ejecutiva
  • También renuncia a encabezar la lista socialista por Lleida el 29-N
  • La decisión llega tras la polémica por los negocios inmobiliarios de su pareja

Montse Mínguez ha decidido dimitir como portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, abandonar su puesto en la dirección socialista y renunciar a concurrir a las elecciones generales del 29 de noviembre por Lleida. La dirigente catalana da así un paso atrás después de varios días de polémica por los negocios inmobiliarios de su pareja, Sergi Vélez, y cuando faltan apenas semanas para las urnas.

La decisión tiene un impacto político inmediato: Mínguez había sido escogida esta misma semana por la federación socialista de Lleida para volver a encabezar la candidatura al Congreso. Dos días después, aquella lista queda descabezada y el PSOE deberá recomponer una pieza que parecía cerrada. Ella asegura marcharse con la «conciencia tranquila» y considera que apartarse es lo mejor para el proyecto colectivo.

Mínguez deja la portavocía y también la candidatura por Lleida

La renuncia va bastante más allá de un simple cambio de portavoz. Mínguez abandona sus responsabilidades en la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE y tampoco formará parte de la candidatura por Lleida para el 29-N, después de haber sido elegida para ocupar el número uno.

Su salida irrumpe en plena confección de las listas socialistas para las elecciones generales, precisamente cuando el partido ultima los nombres con los que concurrirá a las urnas. El calendario concede poco margen y obliga al PSOE a resolver rápidamente dos vacantes políticamente sensibles.

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Mínguez comunicó su decisión mediante un texto difundido en redes sociales. Explicó que daba un paso atrás convencida de que era lo adecuado para el conjunto del partido y sostuvo que se marcha con «la cabeza alta» y manteniendo intactos sus principios. No reconoció irregularidades propias ni de su pareja.

Una renuncia apenas dos días después de ser elegida candidata

El giro resulta especialmente llamativo porque el PSC de las comarcas de Lleida, Pirineu y Aran había respaldado su candidatura para encabezar la lista provincial. El proceso estaba prácticamente encarrilado cuando la crisis política aceleró su retirada de la carrera electoral.

Mínguez era diputada por Lleida y una de las caras con mayor exposición pública del PSOE. Su posición como portavoz de la Ejecutiva Federal la colocaba regularmente ante los medios para defender la estrategia del partido, una función particularmente delicada en plena precampaña.

Los negocios inmobiliarios de su pareja abrieron la polémica

La controversia comenzó después de publicarse informaciones sobre el patrimonio y las sociedades empresariales vinculadas a Sergi Vélez. El empresario está relacionado con actividades de inversión, rehabilitación y alquiler de inmuebles, un asunto que pronto saltó del terreno privado a la batalla política.

La cuestión adquirió dimensión nacional por una razón evidente: la vivienda es uno de los grandes ejes políticos de los socialistas y Mínguez había defendido públicamente medidas para limitar los alquileres, proteger a los inquilinos y contener determinadas prácticas especulativas.

Ahí encontró el PP su flanco político. Los populares acusaron a la dirigente socialista de incoherencia y utilizaron los negocios inmobiliarios de su pareja para confrontarlos con el discurso del PSOE sobre el mercado residencial. En campaña, la política de vivienda dejó de ser únicamente un debate legislativo y se convirtió también en munición electoral.

Mínguez defendió que la actividad empresarial era legal

Antes de presentar su dimisión, la dirigente socialista había rechazado las críticas y sostenido que no tenía «nada que ocultar». Defendió que la actividad de su pareja era legal y que los alquileres estaban sujetos a la regulación vigente en Cataluña.

Mínguez también reivindicó su actuación parlamentaria en materia de vivienda y trató de separar su posición política de los negocios privados de su pareja. Su argumento era sencillo: una actividad empresarial legal no invalida, por sí misma, las propuestas políticas que ella defiende.

No hay, por tanto, una admisión por parte de Mínguez de conducta ilegal. Su retirada debe entenderse, con la información conocida, en el terreno de la responsabilidad política y del coste electoral provocado por la controversia, no como reconocimiento de una irregularidad.

La vivienda golpea al PSOE en plena campaña del 29-N

El episodio resulta especialmente incómodo para los socialistas porque sucede cuando el acceso a la vivienda ocupa uno de los lugares centrales del debate político español. Precios elevados, alquileres tensionados y dificultades para emanciparse han convertido la crisis residencial en un problema capaz de condicionar el voto, especialmente entre jóvenes y familias urbanas.

El PSOE ha tratado de situar ese terreno como una frontera ideológica frente a PP y Vox. La aparición de un patrimonio inmobiliario relevante en el entorno directo de una de sus portavoces ofreció a la oposición una contradicción fácil de explotar, con independencia de que la actividad empresarial sea legal.

Mínguez intentó inicialmente separar ambas esferas: sus votos y decisiones políticas, por un lado; la actividad económica de su pareja, por otro. Políticamente, la separación duró poco. La presión sobre su candidatura creció y terminó apartándose de la primera línea.

El PSOE deberá rehacer la lista de Lleida

La consecuencia práctica más inmediata está en Cataluña. El PSC tendrá que buscar un nuevo cabeza de lista por Lleida para unas elecciones en las que Mínguez estaba llamada a repetir como principal referencia socialista de la provincia.

La candidatura inicialmente diseñada queda así alterada a pocas semanas de los comicios. El partido deberá decidir cómo reorganiza la papeleta tras la renuncia de quien había recibido el respaldo de la federación provincial para ocupar el primer puesto por Lleida.

También queda vacante una portavocía importante en Ferraz. La persona que asuma esa función tendrá que hacerlo directamente en campaña, sin apenas rodaje y con una agenda política que corre a velocidad de vértigo. Una sustitución interna, sí, pero en el peor momento para improvisar.

Una dimisión que altera el tablero socialista antes de las urnas

La retirada de Montse Mínguez convierte en crisis política una controversia que apenas unos días antes el PSOE intentaba contener defendiendo la legalidad de los negocios de Sergi Vélez. La dirigente había sido respaldada para continuar encabezando la lista por Lleida; finalmente ha preferido apartarse antes de que la discusión sobre su entorno eclipsara la campaña.

Su decisión despeja una cuestión —no será candidata el 29-N ni continuará como portavoz de la Ejecutiva— pero abre otras dos muy concretas para el PSOE: quién ocupará su lugar en Lleida y quién asumirá una de las voces más visibles de la dirección federal en plena carrera electoral.

La vivienda, mientras tanto, seguirá ahí. Como problema social, como argumento electoral y, desde este viernes, también como el asunto que ha terminado precipitando la salida de Montse Mínguez de la primera línea socialista.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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