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Davidovich remonta a Jódar y gana su primer Masters 1000 en Shanghái

Alejandro Davidovich remontó a Rafa Jódar por 1-6, 7-6 y 6-4 para conquistar Shanghái, su primer Masters 1000 y el mayor título de su carrera.

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Davidovich

Imagen: Hameltion / CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • Davidovich remontó a Jódar por 1-6, 7-6 y 6-4 en Shanghái
  • El malagueño conquistó así el primer Masters 1000 de su carrera
  • Jódar, de 20 años, acabó como el finalista más joven del torneo

Alejandro Davidovich Fokina ha conquistado el Masters 1000 de Shanghái, el título más importante de su carrera, después de sobrevivir a un arranque demoledor de Rafa Jódar y remontar la final española por 1-6, 7-6(5) y 6-4. El malagueño necesitó dos horas y 27 minutos para darle la vuelta a un partido que durante buena parte de la tarde parecía inclinarse hacia el joven madrileño.

Davidovich levanta así su primer Masters 1000, su tercer trofeo ATP y el tercero de una temporada que ha transformado su carrera. También se convierte en el primer español que gana el torneo de Shanghái, una plaza que se había resistido incluso durante los mejores años del tenis nacional. Jódar, derrotado pero lejos de salir pequeño de la fotografía, termina como el finalista más joven de la historia del campeonato.

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Jódar golpeó primero y convirtió la final en una tormenta

La final empezó con una certeza bastante incómoda para Davidovich: Jódar estaba jugando mucho mejor. Sin matices. El madrileño se adueñó de los intercambios, encontró profundidad desde el fondo y castigó cualquier pelota corta. Rompió el servicio de su compatriota para colocarse 2-0 y volvió a hacerlo después para cerrar el primer set con un contundente 6-1.

No era únicamente cuestión de marcador. Jódar transmitía esa sensación tan desagradable para quien está al otro lado de la red: parecía llegar medio segundo antes a todo. Pegaba limpio, atacaba y apenas dejaba respirar a Davidovich. La diferencia era suficiente para pensar que la final podía durar bastante menos de lo previsto.

Pero el tenis tiene una peculiar costumbre: un set puede parecer una sentencia y ser apenas el prólogo.

Davidovich no necesitaba empezar a jugar de maravilla. Necesitaba, primero, seguir dentro del partido. Y eso hizo.

Davidovich sobrevivió cuando el partido parecía escaparse

El segundo set cambió el tono, aunque no de inmediato el dominio. Jódar volvió a ponerse por delante con una rotura y tuvo oportunidades para abrir una distancia casi definitiva. Davidovich pasó entonces por el tramo que acabaría explicando su título: salvó bolas de rotura en tres juegos consecutivos al servicio y evitó que la final se rompiera.

Fue menos espectacular que algunas de sus aceleraciones desde el fondo, pero bastante más importante. Cada juego salvado fue quitándole ligereza al brazo de Jódar y devolviéndosela al malagueño. Davidovich recuperó la rotura, estiró el parcial hasta el desempate y allí encontró lo que buscaba desde el inicio: margen para creer.

El desempate que cambió por completo la final

El tie-break cayó de su lado por 7-5. Un pequeño marcador dentro del marcador, pero enorme en el partido. Jódar había estado cerca de cerrar una final casi perfecta; de repente tenía que disputar un tercer set ante un rival que llevaba demasiado tiempo caminando por el alambre como para asustarse de las alturas.

El físico y la experiencia inclinaron el tercer set

Davidovich salió al parcial definitivo con otra energía. Rompió el servicio de Jódar, perdió después esa ventaja y volvió a golpear al resto cuando el encuentro entró en su zona más delicada. Ahí apareció una diferencia menos visible que un ganador de derecha: el desgaste físico.

Jódar había construido un torneo extraordinario, pero también exigente. Davidovich detectó que podía sostener mejor los intercambios largos y obligó al madrileño a jugar una pelota más, y otra, y otra. En una final de este nivel esa secuencia termina pesando como plomo.

El propio campeón reconoció después que en la tercera manga quizá contaba con algo más de energía. No hubo milagro táctico ni una transformación de película. Hubo resistencia, piernas y paciencia. A veces ganar un Masters 1000 consiste precisamente en eso: permanecer de pie cuando el otro empieza a doblarse.

La segunda rotura del set terminó siendo decisiva. Davidovich protegió después su saque y cerró el encuentro por 6-4, consumando una remontada que parecía improbable después del 1-6 inicial.

El mayor título de la carrera de Davidovich

Shanghái cambia la dimensión de la temporada del malagueño. Davidovich ya había conquistado en 2026 los torneos ATP 250 de Mallorca y Chengdú, pero un Masters 1000 pertenece a otro escalón. Son los grandes campeonatos del circuito regular inmediatamente por debajo de los Grand Slam y reúnen, salvo bajas puntuales, a la zona noble del ranking.

Hasta este domingo, su referencia en esta categoría seguía siendo la final de Montecarlo 2022, donde alcanzó por primera vez una final de Masters 1000. Cuatro años después ha encontrado el trofeo que entonces se le escapó.

Una semana construida también desde la remontada

El camino tampoco fue precisamente cómodo. En semifinales eliminó a Alexander Zverev por 5-7, 6-4 y 6-3, remontando otro encuentro complicado y firmando 36 golpes ganadores. Llegaba a la final, por tanto, avisado: perder el primer set no significaba necesariamente perder el partido.

La victoria en Shanghái tiene además una consecuencia inmediata en el ranking. Davidovich, cabeza de serie número 25 en el torneo, subirá hasta el número 13 del mundo, la mejor clasificación de su carrera, cuando se publique la nueva lista de la ATP.

Jódar pierde la final, pero Shanghái confirma su irrupción

La derrota deja a Rafa Jódar sin el título, aunque reducir su torneo al resultado de la final sería perder casi toda la historia. El madrileño, de 20 años, llegó a Shanghái como uno de los nombres emergentes del circuito y sale convertido en algo bastante más serio.

Hace poco más de un año estaba fuera de los 900 primeros puestos del ranking mundial. En China se convirtió en el finalista más joven de la historia del torneo y disputó su primera final de Masters 1000.

Su recorrido explica el salto. En cuartos remontó a Casper Ruud y en semifinales eliminó a Daniil Medvedev, antiguo número uno mundial y campeón de Shanghái en 2019. Ante el ruso, Jódar ganó en dos mangas y confirmó algo que durante la temporada había dejado de parecer una casualidad: puede competir contra jugadores instalados desde hace años en la élite.

La final contra Davidovich fue, además, el primer enfrentamiento oficial entre ambos. Dos generaciones españolas cruzándose en una pista china, sin demasiada ceremonia. Uno buscaba confirmar el mejor año de su carrera; el otro acelerar una irrupción que ya va bastante deprisa.

Jódar también sale de Shanghái reforzado en la pelea por alcanzar las ATP Finals de Turín, un escenario que a comienzos de temporada habría parecido tremendamente lejano y que ha terminado entrando en sus cálculos deportivos.

Shanghái corona la temporada en la que Davidovich aprendió a resistir

Durante años, Alejandro Davidovich ha convivido con una paradoja. Pocos discutían su talento, su capacidad para improvisar golpes imposibles o esa tendencia suya a convertir cualquier partido en algo ligeramente caótico. Lo difícil era transformar todo aquello en títulos.

En Shanghái ocurrió justo lo contrario. Ganó cuando el tenis brillante no aparecía, soportó un 1-6, sobrevivió a situaciones de rotura y esperó a que el partido le concediera una rendija. Cuando llegó, entró por ella.

Ese quizá sea el dato que más pesa detrás del trofeo. No solamente ha conquistado el torneo más importante de su carrera; lo hizo jugando una final que durante muchos minutos perteneció a otro.

Jódar salió disparado. Davidovich aguantó. Después cambió el viento. Y cuando terminó, el español que había perdido el primer set por 6-1 levantaba el Masters 1000 de Shanghái, ocupaba por primera vez el número 13 virtual del mundo y cerraba una semana que ya forma parte de los mejores días de su carrera.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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