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Caracas honra a sus santos José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles

Caracas conmemora el primer aniversario de la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles con una ruta por lugares ligados a ambos.

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José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles

Resumen

  • Caracas recuerda el primer año de sus dos primeros santos
  • José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles fueron canonizados en 2025
  • La peregrinación recorrió iglesias, un hospital y un museo de la capital

Caracas volvió a caminar este domingo al ritmo de dos nombres que hace tiempo dejaron de pertenecer únicamente a los altares. José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, canonizados hace un año por el papa León XIV, fueron recordados por cientos de venezolanos en una peregrinación por algunos de los lugares de la capital vinculados a sus vidas. Son, desde el 19 de octubre de 2025, los dos primeros santos venezolanos reconocidos por la Iglesia católica.

La celebración se adelantó unas horas al aniversario exacto de aquella canonización en la plaza de San Pedro. Los fieles recorrieron iglesias, espacios religiosos, el Hospital Vargas y el museo dedicado a José Gregorio Hernández antes de terminar la jornada con una misa en La Pastora. Un año después de la ceremonia vaticana, la devoción no parece haberse quedado en la fotografía solemne de Roma: sigue caminando por las calles de Caracas.

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Caracas recorre el camino de sus primeros santos

La peregrinación, denominada El camino de nuestros santos, comenzó en el oeste de Caracas. La concentración de los participantes estaba prevista desde las 14.00 horas y la marcha partió alrededor de una hora después desde la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.

El itinerario atravesó parte del casco histórico y enlazó lugares de fuerte contenido religioso y biográfico. Pasó por el templo de San Francisco, la Catedral de Caracas, la basílica de Santa Capilla y la iglesia de La Merced. Después llegó a la Casa Madre de las Siervas de Jesús, la congregación fundada por Carmen Rendiles, y continuó hacia el Hospital Vargas, uno de los espacios asociados a la historia médica de José Gregorio Hernández.

El recorrido incluyó también el museo dedicado al médico venezolano en La Pastora, la esquina de Amadores y la plaza de La Pastora. Allí estaba previsto culminar la jornada con una eucaristía a las 18.00 horas.

No fue simplemente una procesión religiosa. El trazado buscaba unir la memoria espiritual con la ciudad real: hospitales, calles, conventos, templos. Lugares donde ambos santos desarrollaron buena parte de una vida bastante alejada, por cierto, de esa imagen distante y casi marmórea que a veces termina rodeando a las figuras canonizadas.

José Gregorio Hernández, el médico de los pobres

Pocas figuras religiosas venezolanas han alcanzado una popularidad comparable a la de José Gregorio Hernández Cisneros. Nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, en el estado de Trujillo, estudió Medicina y acabó convirtiéndose en una referencia científica y académica en Venezuela.

Su prestigio, sin embargo, no nació únicamente de las aulas. Hernández atendía a personas sin recursos y combinó su trabajo médico con una profunda religiosidad católica. De ahí salió el sobrenombre que atravesó generaciones: el médico de los pobres.

Su historia contiene también un final abrupto. Murió en Caracas el 29 de junio de 1919 tras ser atropellado por un automóvil, en una época en la que los coches todavía eran una rareza en las calles de la capital.

La devoción comenzó mucho antes de que Roma reconociera oficialmente su santidad. En casas venezolanas, pequeños comercios, hospitales y consultas médicas era habitual encontrar estampas e imágenes de José Gregorio. Para millones de personas, la formalidad eclesiástica llegó bastante después que la fe popular.

De la beatificación de 2021 a la canonización

José Gregorio Hernández fue beatificado el 30 de abril de 2021 en Caracas, después del reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión. El proceso continuó durante los años siguientes hasta que en febrero de 2025 el papa Francisco autorizó su canonización.

Francisco murió meses después y fue finalmente León XIV quien presidió la canonización, celebrada el 19 de octubre de 2025 en la plaza de San Pedro junto a otros cinco nuevos santos.

Aquel día terminó oficialmente un proceso que Venezuela llevaba esperando durante décadas. Hernández pasaba del culto popular y la condición de beato al reconocimiento universal como santo de la Iglesia católica.

Carmen Rendiles, una vida religiosa contra los límites

La historia de Carmen Rendiles Martínez es distinta, aunque comparte con Hernández una característica esencial: la santidad que la Iglesia le atribuye se construyó alrededor de una existencia cotidiana, no desde grandes cargos políticos ni desde episodios espectaculares.

Nacida en Caracas el 11 de agosto de 1903, Rendiles llegó al mundo con una discapacidad en el brazo izquierdo. Esa circunstancia le cerró algunas puertas cuando intentó ingresar en comunidades religiosas, pero no detuvo su vocación.

En 1927 entró en la Congregación de las Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento. Décadas después desempeñaría un papel decisivo en el nacimiento de una congregación venezolana independiente, las Siervas de Jesús de Venezuela, de la que fue primera superiora general.

Su vida estuvo marcada por el trabajo religioso, la educación y la atención a sus comunidades. Incluso después de sufrir un grave accidente de tráfico en 1974 continuó con sus responsabilidades pese a necesitar muletas y, posteriormente, silla de ruedas. Murió en Caracas el 9 de mayo de 1977.

La primera santa venezolana junto al primer santo del país

Carmen Rendiles fue beatificada en Caracas en junio de 2018. El Vaticano reconoció posteriormente otro milagro atribuido a su intercesión, lo que abrió definitivamente el camino hacia la canonización.

Cuando León XIV proclamó santos a Rendiles y Hernández el 19 de octubre de 2025, Venezuela recibió de golpe algo que nunca había tenido en el calendario universal de la Iglesia: dos santos nacidos en el país, un hombre laico dedicado a la medicina y una mujer religiosa fundadora de una congregación.

La combinación tuvo además una enorme carga simbólica. Uno procedía de los Andes venezolanos y desarrolló su vida profesional entre ciencia, universidad y pacientes; la otra nació en Caracas y construyó su trayectoria dentro de la vida consagrada. Dos biografías muy diferentes que terminaron compartiendo altar y fecha.

Dos santos convertidos en símbolo nacional

La canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles trascendió desde el principio el ámbito estrictamente religioso. La Iglesia venezolana presentó a ambos como figuras de servicio, reconciliación y esperanza, en un país atravesado desde hace años por profundas tensiones sociales, económicas y políticas.

Esa dimensión explica parte de lo ocurrido este domingo en Caracas. Los peregrinos no se limitaron a recordar una ceremonia celebrada a miles de kilómetros un año atrás. Volvieron sobre los escenarios de las vidas de los dos santos: el hospital, las iglesias, la casa religiosa, el museo, las calles.

José Gregorio conserva una presencia especialmente poderosa en la cultura popular venezolana. Su figura, con traje oscuro, sombrero y bigote, aparece en murales, estampas y pequeños altares domésticos. Carmen Rendiles tiene una devoción menos antigua, pero su canonización amplió rápidamente el conocimiento de una biografía marcada por la perseverancia y el servicio religioso.

La celebración también coincidió con la preocupación por la salud del papa León XIV, quien acababa de regresar al Vaticano después de ser intervenido de un tumor canceroso en el pulmón. Miembros de las Siervas de Jesús aprovecharon la conmemoración para pedir por su recuperación.

Un aniversario que devuelve los santos a las calles

La escena de Caracas tiene algo bastante terrenal. No hubo que mirar hacia Roma para encontrar el centro de la celebración: bastaba seguir el recorrido desde el Sagrado Corazón de Jesús hasta La Pastora.

Un año después de que León XIV pronunciara sus nombres en la plaza de San Pedro, José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles siguen ocupando un lugar singular en Venezuela. Uno llevaba más de un siglo instalado en la devoción popular; la otra ha ido ganando presencia conforme su historia se conoce fuera de las comunidades religiosas.

La canonización convirtió oficialmente a ambos en los primeros santos venezolanos. El aniversario ha mostrado la otra parte del fenómeno, quizá la más difícil de fabricar desde cualquier institución: que la gente continúe saliendo a la calle para recordarlos cuando las cámaras del Vaticano ya se han apagado.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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