Economía
El paro baja al 4,7% en Reino Unido, pero el empleo juvenil preocupa
El paro de Reino Unido cae al 4,7% antes del Presupuesto de Burnham, con salarios firmes, menos vacantes y preocupación por los trabajadores jóvenes.
Resumen
- El paro británico baja al 4,7%, su menor nivel desde mediados de 2025
- Las vacantes caen a 691.000 y muestran una contratación todavía débil
- El empleo juvenil sigue siendo la principal sombra antes del Presupuesto
El mercado laboral británico ha dado una sorpresa justo cuando el Gobierno de Andy Burnham entra en la semana decisiva de su primer Presupuesto. La tasa de paro de Reino Unido cayó al 4,7% entre junio y agosto de 2026, su nivel más bajo desde mediados de 2025 y mejor de lo previsto por los analistas. Es una pequeña bocanada de aire para Downing Street, aunque los datos esconden una fotografía bastante menos cómoda cuando se mira el empleo juvenil y, sobre todo, la contratación.
La tasa de empleo entre las personas de 16 a 64 años alcanzó el 75,3%, mientras que la estimación provisional de trabajadores incluidos en las nóminas empresariales aumentó en septiembre en 13.000, hasta rondar los 30,3 millones. Sobre el papel, son cifras que sugieren que el deterioro del mercado laboral británico podría estar perdiendo fuerza. Pero Londres no está precisamente ante una fiesta del empleo: las vacantes siguen cayendo y las pequeñas empresas continúan mostrando mucha cautela a la hora de contratar.
El desempleo británico sorprende a la baja
El dato más llamativo es ese 4,7% de desempleo registrado en el trimestre comprendido entre junio y agosto. La caída sitúa la tasa en su nivel más bajo desde el periodo mayo-julio de 2025 y mejora las expectativas que manejaba buena parte del mercado antes de conocerse las nuevas cifras.
La estadística llega, además, en un momento políticamente delicado. El ministro de Hacienda, John Healey, presentará el 28 de octubre su primer Presupuesto desde la llegada de Andy Burnham a Downing Street en julio. El Ejecutivo laborista necesita crecimiento, empleo y algo de margen fiscal; tres ingredientes que suelen aparecer juntos con bastante menos frecuencia de lo que prometen los discursos ministeriales.
Hay otros indicios razonablemente favorables. El empleo medido por la encuesta de población activa aumentó ligeramente y la tasa de inactividad económica entre los 16 y los 64 años descendió hasta el 20,9%. Los datos administrativos también corrigieron parte de la debilidad observada durante el verano: septiembre dejó un avance provisional de 13.000 empleados en nómina.
No es un boom. Ni se le parece. Pero después de meses en los que cada estadística laboral parecía traer una nueva grieta, que el suelo deje de hundirse ya cuenta como noticia.
Las vacantes caen a niveles que no se veían desde hace años
El verdadero contrapunto aparece en las ofertas de empleo. Reino Unido registró unas 691.000 vacantes entre julio y septiembre, 21.000 menos que en el trimestre anterior, un descenso cercano al 3%. Es la primera vez desde 2021 que el número baja de 700.000 y, dejando a un lado la pandemia, hay que remontarse aproximadamente a 2014 para encontrar niveles semejantes.
Ahí está probablemente el dato que mejor explica el estado real del mercado laboral británico. Hay menos desempleo, sí, pero también menos empresas buscando trabajadores. Una combinación posible cuando disminuye la rotación, las compañías frenan nuevas contrataciones y quienes ya tienen empleo se aferran a él con cierta prudencia.
La caída de las vacantes se extendió por buena parte de los grandes sectores de la economía y fue especialmente visible entre las empresas pequeñas. Precisamente estas compañías llevan meses señalando el aumento de los costes laborales como uno de los motivos para limitar nuevas incorporaciones.
La economía británica ofrece así dos fotografías al mismo tiempo: una tasa de paro mejor de la esperada y un escaparate con cada vez menos carteles de “se busca personal”. Ninguna de las dos imágenes es falsa.
Los salarios crecen un 3,7%
Los salarios también aportan matices. La remuneración regular, excluidas las primas, aumentó un 3,7% interanual entre junio y agosto, ligeramente por encima de lo que esperaba el consenso de economistas. El crecimiento salarial del sector privado repuntó hasta el 3%, su primera mejora después de una larga fase de moderación.
Cuando se incluyen las bonificaciones, el crecimiento de la remuneración total quedó igualmente en torno al 3,7%. En términos reales, descontando la inflación, los salarios conservaron un pequeño avance. El bolsillo mejora, aunque sin fuegos artificiales: más bien unos cuantos billetes que dejan de perder valor tan deprisa.
La evolución salarial importa también al Banco de Inglaterra. Un mercado laboral más resistente y unos sueldos que mantienen cierto impulso pueden reforzar las dudas sobre la persistencia de la inflación. Los inversores miran ya hacia la reunión monetaria de noviembre, con la posibilidad de una subida de tipos nuevamente sobre la mesa.
El empleo juvenil sigue siendo la gran zona de sombra
La mejoría general no elimina uno de los problemas que más inquietan al Gobierno: el desempleo entre los jóvenes. Unas 715.000 personas de entre 16 y 24 años estaban desempleadas en el último periodo analizado. Son menos que tres meses antes, pero todavía más que hace un año.
Es decir, la evolución más reciente ofrece un pequeño alivio, mientras la comparación anual sigue mostrando deterioro. Y detrás aparece un problema todavía más delicado: el elevado número de jóvenes que ni trabajan ni estudian ni reciben formación, el grupo conocido en las estadísticas británicas como NEET.
Burnham ha colocado esta cuestión entre las prioridades de su Gobierno y ha defendido una reforma del sistema de bienestar que otorgue más peso a la formación profesional, los aprendizajes y las prácticas laborales frente a una dependencia prolongada de las prestaciones. Alrededor de un millón de británicos de entre 16 y 24 años se encuentran fuera del empleo, la educación y la formación.
Es probablemente el punto donde la estadística deja de ser una décima arriba o abajo y adquiere una dimensión más profunda. Un joven que pasa demasiado tiempo fuera del mercado laboral no pierde únicamente unos meses de salario: pierde experiencia, contactos, aprendizaje profesional y, muchas veces, capacidad para volver a engancharse después.
El Presupuesto de Burnham llega con oxígeno, pero poco margen
Las cifras se publican ocho días antes del Presupuesto del 28 de octubre, una fecha que medirá buena parte de la credibilidad económica del nuevo Gobierno laborista. Healey ha prometido disciplina fiscal mientras Burnham intenta combinar ayudas al coste de la vida, inversión, creación de empleo y una reforma del Estado del bienestar. No es precisamente una ecuación con muchas casillas libres.
La caída del desempleo facilita algo el relato gubernamental. Permite defender que el mercado laboral muestra resistencia pese a la incertidumbre económica internacional y que la economía británica no ha entrado en la espiral de destrucción de empleo que algunos temían meses atrás.
Pero las 691.000 vacantes recuerdan que muchas compañías siguen sin tener demasiadas ganas de ampliar plantillas. Para el Gobierno, el reto no consiste únicamente en conservar los puestos existentes, sino en recuperar la creación de empleo suficiente para absorber a quienes quieren incorporarse al mercado laboral, sobre todo los más jóvenes.
También conviene interpretar las cifras con cierta cautela. La estadística laboral británica atraviesa una etapa de revisión metodológica y las estimaciones de la encuesta de población activa deben leerse junto con otros indicadores, como los trabajadores incluidos en nómina, las vacantes o las prestaciones. Una sola tasa nunca cuenta toda la historia, por muy redonda que quede en un titular.
Un mercado laboral que resiste, pero todavía no acelera
Reino Unido llega al Presupuesto con una noticia mejor de la esperada: el paro ha bajado al 4,7%, el empleo muestra cierta estabilidad y los salarios mantienen un crecimiento moderado. Para el Gobierno de Burnham es un resultado políticamente oportuno, de esos que nadie rechaza cuando faltan pocos días para presentar las cuentas públicas.
La letra pequeña, sin embargo, pesa. Las vacantes están en mínimos que no se veían fuera de la pandemia desde hace más de una década, las pequeñas empresas siguen frenando contrataciones y cientos de miles de jóvenes permanecen fuera del empleo. El mercado laboral británico no parece estar desplomándose; tampoco ha recuperado todavía el pulso suficiente para hablar de una recuperación sólida.
Ese es el terreno sobre el que Healey presentará su Presupuesto: menos paro, pero también menos puertas abiertas para entrar a trabajar. Un alivio estadístico, sí. El problema de fondo sigue sentado a la mesa.
-
NaturalezaÚltimos terremotos en España del 20 de octubre: Canarias alcanza 1,8
-
NaturalezaTemporal en España hoy, 19 de octubre: 4 muertos y avisos en directo
-
HistoriaETA anunció hace 15 años el cese definitivo de su actividad armada
-
NaturalezaIncendios en España hoy: sin grandes fuegos activos el 20 de octubre
-
EspañaEl TC decidirá si 163.020 españoles podrán votar el 29 de noviembre
-
TecnologíaCuánta agua y energía consume una pregunta a la IA y por qué varía
-
TecnologíaLibreOffice abre Word 95 y PowerPoint 95 que Microsoft Office bloquea
-
EspañaEl juez inadmite la querella de Quiles contra Begoña Gómez en Madrid
-
EspañaIgea carga contra Jon Echeverría por las pensiones, impuestos e IRPF
-
TecnologíaAsí llegó Neo Geo a España: un médico de Zaragoza asumió el riesgo
-
DeportesJohn Cena revela cómo acabó comiendo una hamburguesa con vómito en WWE
-
NaturalezaControlado el incendio forestal de Nigrán tras quemar 0,18 hectáreas