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Reino Unido revoca la ETA de Andreas Malm antes de un acto de Tribune
El Gobierno británico cancela la autorización electrónica de viaje del académico sueco Andreas Malm y le impide acudir al acto de Tribune en Londres.
Imagen: Code Rood, CC BY-SA 2.0.
Resumen
- Reino Unido ha revocado la ETA concedida al académico sueco Andreas Malm
- Malm no podrá viajar a Londres para participar en un acto de Tribune
- El Gobierno alega que su presencia no favorece el bien público
El Gobierno británico ha revocado la autorización electrónica de viaje (ETA) del académico sueco Andreas Malm, investigador especializado en cambio climático y autor de varios libros sobre política ambiental. Malm tenía previsto viajar a Londres para participar en un acto organizado por la revista Tribune, pero el Ministerio del Interior le comunicó que su presencia en Reino Unido no se considera favorable al «bien público».
La decisión no equivale técnicamente a una prohibición permanente de entrada en el país, pero impide a Malm realizar el viaje amparándose en la ETA que ya tenía concedida. El académico asegura que las autoridades británicas no le han explicado qué conducta concreta justifica la medida y considera que puede estar relacionada con sus posiciones políticas sobre Palestina y con una intervención prevista junto a una de las fundadoras de Palestine Action.
El motivo comunicado por Reino Unido
Malm recibió una notificación del Ministerio del Interior británico informándole de la cancelación de su ETA. La explicación ofrecida fue escueta: su presencia en Reino Unido no era considerada «propicia para el bien público».
Las normas migratorias británicas permiten cancelar una ETA cuando las autoridades consideran que la presencia de una persona no resulta conveniente para el interés público por su conducta, carácter, asociaciones u otras circunstancias. Se trata de una categoría deliberadamente amplia dentro de la normativa.
El Ministerio del Interior ha evitado explicar el expediente individual de Malm. El investigador sostiene, por su parte, que ha solicitado una aclaración sin recibir una justificación más detallada.
Ahí está buena parte de la polémica. No tanto en que Reino Unido disponga de mecanismos para impedir determinados viajes —los tiene, como prácticamente cualquier Estado— sino en qué hechos concretos han llevado a utilizarlos en este caso.
El acto de Tribune y la presencia de Huda Ammori
Andreas Malm tenía previsto intervenir en Londres en una conferencia organizada por Tribune. En una de las sesiones iba a compartir espacio con Huda Ammori, cofundadora de Palestine Action, una organización proscrita en Reino Unido bajo la legislación antiterrorista.
Malm ha explicado que sospecha que esa participación puede estar detrás de la decisión. Ha negado haber promovido, financiado o apoyado públicamente a Palestine Action y sostiene que su relación con Ammori en este caso se limitaba a compartir un acto de debate. Tras la cancelación de la autorización de viaje, tiene previsto intervenir por videoconferencia.
También estaba programada durante su estancia una entrevista para BBC Radio 4 y varias actividades vinculadas a su trabajo académico.
El caso coincide con la batalla judicial sobre Palestine Action
La fecha tampoco es irrelevante. El encuentro de Tribune coincide con una nueva fase judicial sobre la proscripción de Palestine Action, cuya situación está siendo examinada por el Tribunal Supremo británico.
La presencia de Ammori convertía, por tanto, el encuentro en un acto políticamente sensible. Malm considera que se le está atribuyendo una asociación política por el mero hecho de compartir una mesa de debate con ella.
Las autoridades británicas no han confirmado que esa sea la causa de la revocación.
Existe otro elemento. En entrevistas anteriores, Malm realizó declaraciones muy controvertidas sobre los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. Preguntado posteriormente sobre la posibilidad de que aquellas afirmaciones hubieran influido en la decisión británica, admitió que podría ser uno de los factores, aunque recordó que esas opiniones eran conocidas cuando realizó viajes anteriores al país.
Qué supone realmente que Reino Unido retire una ETA
La Electronic Travel Authorisation es una autorización previa necesaria para determinados extranjeros que quieren desplazarse a Reino Unido sin solicitar previamente un visado convencional.
No es, pese a lo que puede sugerir el nombre, un permiso definitivo de entrada. Una ETA permite viajar hasta Reino Unido para solicitar la admisión en frontera; no garantiza por sí sola el acceso al país.
En el caso de Malm, la autorización había sido concedida y posteriormente fue cancelada. Sin una ETA válida o una autorización migratoria alternativa, no puede realizar el viaje utilizando ese régimen.
La normativa británica establece además que las decisiones sobre una ETA no cuentan con el mismo sistema ordinario de apelación o revisión administrativa disponible en otros procedimientos. La vía judicial puede seguir abierta y una negativa de ETA tampoco significa necesariamente que la persona tenga prohibido solicitar un visado por otra vía.
Ese matiz importa. Hablar de una expulsión o de una prohibición absoluta sería ir más allá de lo que se conoce. Lo confirmado es una revocación de su autorización electrónica de viaje.
Quién es Andreas Malm
Andreas Malm es un investigador y docente sueco vinculado a la Universidad de Lund, donde trabaja en ecología humana y geografía. Sus principales áreas de investigación incluyen la política climática, la historia ambiental y las relaciones entre los sistemas económicos y el uso de combustibles fósiles.
Fuera del ámbito estrictamente universitario se ha convertido en una figura conocida por sus posiciones políticas radicales sobre la crisis climática. Su libro más difundido internacionalmente es How to Blow Up a Pipeline, en el que analiza y defiende determinadas formas de sabotaje contra infraestructuras vinculadas a los combustibles fósiles como estrategia de protesta.
El título —convenientemente explosivo, nunca mejor dicho— ha contribuido también a convertirlo en una figura mucho más conocida que la mayoría de especialistas universitarios en historia ambiental. El libro fue posteriormente adaptado al cine.
Malm asegura que lleva décadas viajando a Reino Unido para investigar, impartir conferencias y participar en encuentros académicos. Según su relato, incluso desarrolló allí parte de la investigación documental de su tesis doctoral y volvió al país tan recientemente como mayo de 2026.
Las críticas por libertad de expresión
La cancelación de su viaje ha provocado críticas de académicos, escritores y dirigentes políticos británicos. Quienes cuestionan la medida sostienen que el Gobierno debería explicar qué riesgo concreto representa Malm si considera suficientemente grave su presencia como para retirarle la autorización de viaje.
La escritora Sally Rooney ha criticado públicamente la decisión, al igual que representantes políticos y miembros del ámbito académico. Tribune sostiene que impedir la presencia física del investigador supone una restricción injustificada de la libertad de expresión.
El argumento gubernamental es distinto: las reglas británicas permiten denegar o retirar autorizaciones cuando existe una evaluación de riesgo vinculada al interés público. En ausencia de una explicación individual más precisa, ambas posiciones chocan sobre un terreno especialmente incómodo: seguridad, inmigración y libertad de expresión mezcladas en el mismo expediente.
Y hay una diferencia que conviene conservar. Criticar una decisión administrativa no demuestra que sea ilegal; invocar el «bien público» tampoco explica por sí solo qué ha hecho una persona para justificarla.
Una decisión que deja abierta la cuestión principal
Por ahora, el hecho comprobable es que Andreas Malm no podrá viajar a Reino Unido con la ETA que tenía concedida y participará a distancia en el acto de Tribune. El Ministerio del Interior mantiene sin detallar públicamente las razones específicas de la medida.
El caso ha pasado así de ser un asunto migratorio bastante técnico a convertirse en una discusión política sobre los límites que puede aplicar un Gobierno a académicos y conferenciantes extranjeros.
Malm es una figura polémica y algunas de sus posiciones están lejos de ser inocuas o convencionales. Precisamente por eso, la cuestión de fondo no desaparece: cuando un Estado utiliza una categoría tan amplia como el «bien público» para impedir un viaje, la explicación concreta de por qué lo hace termina siendo casi tan relevante como la decisión misma.
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