Síguenos

Historia

Descubren en Caraca un templo romano de hace 2.000 años en Guadalajara

Las excavaciones de Caraca sacan a la luz un templo romano junto al foro y permiten reconstruir mejor la antigua ciudad romana de Guadalajara.

Publicado

el

un templo romano en la antigua ciudad de Caraca

Resumen

  • Caraca saca a la luz un templo romano en el lado occidental de su foro
  • El edificio ocupa unos 25 metros cuadrados y fue detectado antes por georradar
  • El hallazgo ayuda a reconstruir la ciudad romana situada en Driebes, Guadalajara

La antigua ciudad romana de Caraca, situada en el Cerro de la Virgen de la Muela, en Driebes (Guadalajara), ha sacado a la luz uno de los edificios que faltaban para comprender mejor su centro monumental. La décima campaña de excavaciones ha confirmado la existencia de un templo romano cuya presencia había sido detectada previamente mediante georradar, pero que hasta esta campaña no había podido comprobarse directamente bajo tierra.

El edificio se encontraba en el lado occidental del foro, el espacio público en torno al cual se organizaba buena parte de la vida política, religiosa y social de la ciudad. No es un templo de grandes dimensiones, pero su posición y su arquitectura permiten completar con bastante más precisión el plano de Caraca durante su etapa de mayor desarrollo, entre los siglos I y II d. C.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

Un pequeño templo que cerraba el foro de Caraca

Los trabajos han identificado un templo de planta in antis, un modelo arquitectónico en el que los muros laterales del edificio se prolongan hacia la fachada y enmarcan el acceso. Entre esas prolongaciones se situaban dos columnas.

La construcción ocupa alrededor de 25 metros cuadrados, con unas dimensiones aproximadas de 4,5 por 5,5 metros, y está orientada de sudoeste a nordeste. Su tamaño puede parecer modesto para quien asocia automáticamente la arquitectura romana con grandes columnas y edificios descomunales. La arqueología, por fortuna, suele ser bastante menos cinematográfica.

Lo verdaderamente importante está en dónde apareció. El templo cerraba el foro por su extremo occidental y formaba parte de la organización monumental del centro urbano. En su entorno se han recuperado numerosos materiales que todavía deberán ser estudiados antes de conocer con detalle qué uso tuvo el edificio, cómo evolucionó y qué actividades se desarrollaron a su alrededor.

También han aparecido dos fragmentos de una cornisa que habría decorado la fachada occidental y restos de una puerta de unos 3,80 metros de anchura en un muro adosado. De ella se conservan incluso elementos asociados a los quicios de hierro.

El georradar ya había señalado que allí había algo

El hallazgo no ha sido exactamente una sorpresa salida de la nada. Las prospecciones geofísicas realizadas antes de excavar habían detectado una estructura compatible con un edificio religioso. Faltaba abrir el terreno y comprobar qué era realmente.

Eso es precisamente lo que ha ocurrido durante esta campaña. La excavación ha permitido pasar de una anomalía observada mediante georradar a una estructura arqueológica identificable y relacionarla con el resto del foro.

La tecnología está teniendo un papel decisivo en Caraca. Gracias a las prospecciones realizadas durante los últimos años se conoce buena parte de la trama urbana sin necesidad de excavar cada metro del yacimiento. Y queda trabajo: las mediciones apuntan a la posible existencia de otro templo de mayores dimensiones en el lado norte del foro.

Si futuras excavaciones lo confirman, la imagen del corazón monumental de la ciudad cambiará otra vez.

Las excavaciones revelan cómo estaba organizada la ciudad

El templo es el hallazgo más llamativo de la campaña, pero no el único. Los arqueólogos han trabajado también sobre el decumano, una de las vías que estructuraban las ciudades romanas y que atravesaba Caraca de este a oeste.

Un sondeo estratigráfico ha superado los dos metros de profundidad y ha permitido documentar una sucesión de ocupaciones desde finales de la Edad del Bronce hasta época romana. El resultado muestra que el cerro no comenzó a tener importancia con Roma. El lugar había sido ocupado mucho antes y conserva, literalmente una encima de otra, diferentes etapas de su historia.

La campaña ha incluido 55 catas y sondeos en distintos puntos del yacimiento. Cinco se han realizado en áreas de la ciudad y también se ha intervenido en las termas, uno de los grandes complejos públicos ya conocidos de Caraca.

Nuevos restos en las termas romanas

En el sector termal se ha localizado una estancia correspondiente a los siglos I y II d. C., con un pavimento de piezas cerámicas dispuestas formando motivos geométricos. Los trabajos han permitido, al mismo tiempo, terminar de excavar una de las piscinas y continuar la consolidación y restauración de las estructuras que ya estaban al descubierto.

Las termas públicas fueron uno de los edificios más importantes de Caraca. Se levantaron durante el siglo I y sufrieron posteriormente un incendio. Parte de sus espacios volvieron a utilizarse entre los siglos III y V, cuando la ciudad había entrado ya en una etapa muy diferente de su historia.

También se ha seguido trabajando en distintas zonas del foro y en el criptopórtico oriental, una estructura parcialmente subterránea que servía para resolver desniveles y sostener áreas monumentales. Poco a poco, las piezas encajan: calles, edificios públicos, baños, zonas domésticas y espacios religiosos empiezan a formar un plano urbano reconocible.

Caraca, una ciudad romana que estuvo siglos perdida

El yacimiento ocupa unas ocho hectáreas durante su etapa altoimperial y se encuentra junto al río Tajo, en el término municipal de Driebes, al sur de la provincia de Guadalajara. Su identificación con la Caraca mencionada por autores antiguos fue durante siglos objeto de discusión.

Ptolomeo situó Caraca entre los carpetanos, mientras que el llamado Anónimo de Rávena la relacionó con la vía que comunicaba Complutum —la actual Alcalá de Henares— con Carthago Nova, Cartagena. Las investigaciones arqueológicas realizadas desde 2016 reforzaron definitivamente la identificación del Cerro de la Virgen de la Muela con aquella ciudad.

Las prospecciones han permitido reconstruir una urbe articulada en torno a sus principales calles y dividida en 27 manzanas, con foro, viviendas, termas y un sistema de abastecimiento de agua mediante acueducto. Durante los siglos I y II d. C. vivió su etapa de mayor monumentalización.

Pero debajo de aquella ciudad imperial había ocupaciones anteriores. Las excavaciones han documentado una evolución del enclave que se remonta mucho más atrás que la llegada de Roma y ayuda a comprender la larga historia de este punto junto al Tajo.

De Sertorio al esplendor del Imperio

Uno de los episodios históricos vinculados al enclave se remonta al año 77 a. C., durante las guerras sertorianas. Plutarco relató la conquista de una ciudad llamada Caraca por Quinto Sertorio mediante una peculiar estratagema basada en levantar una enorme polvareda contra sus habitantes.

Las investigaciones desarrolladas en el entorno de Driebes han encontrado indicios compatibles con aquel escenario, entre ellos un campamento romano tardorrepublicano en las proximidades y niveles de destrucción correspondientes al siglo I a. C. La identificación del episodio con este yacimiento ha ido ganando peso a medida que avanzaban los trabajos arqueológicos.

Más tarde, ya bajo el Imperio, la ciudad experimentó una profunda transformación. El foro de unos 1.330 metros cuadrados, las termas, las calles planificadas y el abastecimiento hidráulico muestran una comunidad plenamente integrada en las estructuras urbanas de la Hispania romana.

No era Roma, ni pretendía serlo. Era una ciudad del interior peninsular con edificios públicos, administración, actividad económica y sus propios espacios religiosos. Precisamente por eso el nuevo templo resulta tan útil: permite acercarse a la vida urbana real, lejos de los grandes monumentos que suelen monopolizar la imagen popular del mundo romano.

El nuevo templo completa el mapa de la Caraca romana

Diez campañas después de comenzar las investigaciones sistemáticas, Caraca todavía conserva amplias zonas sin excavar. El descubrimiento del templo demuestra hasta qué punto las prospecciones geofísicas pueden anticipar lo que permanece enterrado y, al mismo tiempo, hasta dónde llega su límite: para saber qué es realmente una estructura hay que excavarla, fecharla y estudiar sus materiales.

El edificio recién descubierto aporta una pieza decisiva al foro occidental y refuerza la imagen de una ciudad que alcanzó un notable grado de monumentalización en época romana. Los análisis de los materiales encontrados a su alrededor deberán precisar cuestiones que todavía permanecen abiertas, desde las fases constructivas hasta el culto al que pudo estar destinado.

Y bajo el terreno queda bastante más. El posible segundo santuario detectado por georradar, las áreas domésticas y los niveles anteriores a Roma convierten el yacimiento de Driebes en algo más que el lugar donde acaba de aparecer otro edificio antiguo. Cada campaña está reconstruyendo, parcela a parcela, una ciudad que permaneció durante siglos reducida a unas pocas referencias escritas y a una localización discutida. Esta vez, el mapa de Caraca tiene un templo más.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído