Mundo
China prepara en Shenzhen reunión de Putin, Trump y Xi en noviembre
China trabaja en una posible reunión de Putin, Trump y Xi en noviembre, con armas nucleares, Ucrania y seguridad internacional sobre la mesa.
Resumen
- China prepara una posible reunión de Putin, Trump y Xi en noviembre
- El desarme nuclear aparece como uno de los grandes asuntos de la cita
- Ucrania seguirá pesando en una negociación que aún no está cerrada
China ha comenzado los preparativos para una posible reunión en noviembre entre Vladímir Putin, Donald Trump y Xi Jinping, según ha informado el Kremlin. La cita se plantearía aprovechando la cumbre de líderes de la APEC que se celebrará los días 18 y 19 de noviembre en Shenzhen, una de las principales ciudades económicas del gigante asiático.
La reunión todavía no está formalmente cerrada. Pekín no ha confirmado públicamente el encuentro, aunque Moscú sostiene que los anfitriones chinos trabajan ya con esa posibilidad. Trump, por su parte, se ha mostrado dispuesto a participar. Sobre la mesa aparecen cuestiones de enorme calibre: el control de las armas nucleares, la relación entre las tres grandes potencias y, aunque Washington quiera separar expedientes, la guerra de Ucrania.
China mueve ficha para reunir a Putin, Trump y Xi
El asesor del Kremlin para Asuntos Internacionales, Yuri Ushakov, explicó que China, como anfitriona de la APEC, ha comenzado a preparar el programa y podría incluir la reunión trilateral si se dan las condiciones necesarias. La precisión importa: hay preparativos, pero todavía no existe una cumbre confirmada por los tres gobiernos.
La posibilidad fue abordada durante el encuentro que Putin mantuvo este miércoles con Steve Witkoff, enviado especial de la Casa Blanca, en San Petersburgo. Según Moscú, la delegación rusa expuso incluso algunas consideraciones prácticas sobre el eventual contenido de las conversaciones.
Putin había planteado horas antes estudiar un encuentro con Trump y Xi aprovechando la presencia de los tres dirigentes en China. La diplomacia internacional tiene estas peculiaridades: una reunión empieza a existir bastante antes de que alguien coloque tres banderas detrás de una mesa.
Trump tampoco ha cerrado la puerta. El presidente estadounidense ha mostrado su disposición a participar en una cita trilateral, aunque ha situado el desarme nuclear entre las prioridades que deberían dominar el encuentro.
El desarme nuclear aparece como el primer gran asunto
Washington pretende aprovechar un eventual cara a cara entre Trump, Putin y Xi para retomar las negociaciones sobre armamento nuclear y estabilidad estratégica. El asunto ha ganado peso después de que expirara en febrero el último gran tratado de control de armas estratégicas entre Estados Unidos y Rusia.
Moscú coincide en que hace falta recuperar algún tipo de marco negociador. El desacuerdo empieza cuando toca decidir quién debe sentarse a la mesa.
Trump quiere implicar a China. Rusia considera que el diálogo nuclear fundamental continúa siendo, ante todo, una cuestión entre Moscú y Washington. El Kremlin ha recordado también que cualquier arquitectura futura deberá tener en cuenta los arsenales de Francia y Reino Unido, las otras dos potencias nucleares europeas.
China mantiene reservas ante una negociación a tres
Pekín ha defendido tradicionalmente que no puede exigírsele el mismo compromiso de reducción que a Estados Unidos y Rusia porque su arsenal sigue siendo considerablemente menor. Los dos antiguos rivales de la Guerra Fría concentran todavía alrededor del 90 % del armamento nuclear mundial.
Ahí aparece uno de los primeros obstáculos políticos de una posible cumbre. Estados Unidos aspira a introducir a China en un sistema de control nuclear más amplio; Pekín rechaza que tres arsenales de dimensiones muy diferentes sean tratados como si partiesen del mismo punto.
La reunión de Shenzhen podría servir, al menos, para comprobar hasta dónde está dispuesto a moverse cada uno. No sería poco. El mundo lleva meses sin un gran marco bilateral vigente entre Washington y Moscú para limitar sus arsenales estratégicos, una situación que añade incertidumbre a una relación internacional ya bastante cargada de pólvora, en sentido figurado y no tanto.
Ucrania sigue sobre la mesa pese al foco nuclear
La guerra de Ucrania resulta imposible de separar por completo de este movimiento diplomático. Putin y Witkoff hablaron también este miércoles de la posibilidad de reanudar en noviembre las negociaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos.
El Kremlin ha mostrado su disposición, en principio, a recuperar esos contactos alrededor del 10 de noviembre, unos días antes de la cumbre de la APEC. El objetivo declarado sería avanzar hacia un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania una vez terminado el conflicto.
Desde Kiev también se han producido movimientos relevantes. Volodímir Zelenski se ha mostrado dispuesto a aceptar como primer paso un alto el fuego que congele las actuales líneas del frente, aunque mantiene como condición la existencia de garantías de seguridad estadounidenses y europeas.
Son dos carriles distintos, pero circulan demasiado cerca como para fingir que no se cruzan. Trump ha señalado que una eventual reunión con Putin y Xi debería centrarse especialmente en las armas nucleares, mientras Moscú ve en Shenzhen una oportunidad diplomática mucho más amplia.
Europa y Ucrania observan con especial cautela cualquier negociación sobre el conflicto que pueda desarrollarse sin una representación directa de Kiev. Una foto de Putin, Trump y Xi hablando de seguridad mundial tendría, inevitablemente, una lectura que iría bastante más allá del control de misiles.
Shenzhen convierte la APEC en un gran escenario diplomático
La elección del escenario tampoco es menor. La APEC reúne a 21 economías de Asia-Pacífico y nació como foro de cooperación económica, comercial y financiera. China ejerce como anfitriona en 2026 y Shenzhen acogerá la reunión de líderes económicos los días 18 y 19 de noviembre.
La ciudad simboliza buena parte de la transformación económica china de las últimas décadas: pasó de ser una localidad relativamente pequeña junto a Hong Kong a convertirse en uno de los grandes polos tecnológicos, industriales y comerciales del país.
Con Putin, Trump y Xi coincidiendo allí, el programa económico puede quedar parcialmente eclipsado por la geopolítica. Comercio, tecnología, sanciones, energía, Ucrania, estabilidad nuclear… demasiados expedientes abiertos para pensar que una eventual conversación entre los tres presidentes se limitaría a un único asunto.
También existe una dimensión bilateral inevitable. Washington y Pekín mantienen una relación de competencia estratégica, mientras China y Rusia han profundizado sus vínculos políticos y comerciales durante los últimos años. Trump, al mismo tiempo, intenta reconstruir canales directos con Moscú.
La geometría es complicada. Precisamente por eso Shenzhen interesa.
Tres líderes con intereses distintos alrededor de la misma mesa
Putin llegaría a una posible cumbre buscando reforzar el regreso de Rusia a las grandes negociaciones internacionales y abrir espacio para sus posiciones sobre Ucrania y seguridad europea. Trump podría presentarla como una oportunidad para negociar un nuevo marco de control nuclear y reducir algunas de las tensiones que condicionan su política exterior.
Xi tendría otro papel. China sería anfitriona y, al mismo tiempo, tercera gran potencia de una conversación que durante décadas perteneció casi exclusivamente a estadounidenses y soviéticos, después rusos. Para Pekín, sentar en Shenzhen a los presidentes de Estados Unidos y Rusia supone también una poderosa imagen de centralidad diplomática.
Pero una fotografía de tres dirigentes no equivale a un acuerdo. Ni siquiera garantiza que la reunión termine celebrándose. China prepara el terreno, Trump acepta la posibilidad y Putin la impulsa, pero todavía faltan una confirmación definitiva, una agenda común y saber qué asuntos aceptará negociar realmente cada gobierno.
Shenzhen puede marcar la diplomacia mundial de noviembre
La novedad, por ahora, está en que la idea ha dejado de ser una simple especulación. El Kremlin asegura que China ya trabaja en los preparativos y Moscú afirma haber abordado aspectos prácticos del posible encuentro con el enviado de Trump.
Entre el 10 de noviembre, fecha aproximada que Rusia maneja para retomar las conversaciones sobre Ucrania, y la APEC del 18 y 19 de noviembre, la diplomacia internacional concentrará buena parte de su atención en China.
Putin quiere llevar a Trump y Xi a una misma mesa. Trump ve una oportunidad para hablar de armas nucleares. Pekín prepara el escenario pero mantiene, de momento, la discreción habitual. Falta lo más difícil: convertir tres agendas nacionales muy distintas en una negociación que produzca algo más que una fotografía histórica.
-
NaturalezaÚltimos terremotos en España, 21 de octubre: Canarias registra un 3,0
-
NaturalezaIncendios en España hoy, 21 de octubre: sin grandes incendios activos
-
NaturalezaEstado de los embalses en España hoy, 21 de octubre: bajan al 57,2%
-
TecnologíaRevolut sufre fallos en pagos y cajeros por una caída de Google Cloud
-
EspañaMuere un trabajador en el Puerto de Bilbao tras explotar una rueda
-
DeportesChampions League 20 de octubre: horarios, partidos y alineaciones
-
TecnologíaDeepSeek abre DeepInfer, su motor de IA para reducir costes de cómputo
-
EspañaDesahucian a una madre y su hijo en Barcelona pese a pagar el alquiler
-
EconomíaApple cae en Bolsa tras la rebaja de Loop Capital por el iPhone 18
-
EspañaDetenido en Menorca por una estafa cripto de 100.000 euros en Alemania
-
EspañaEl Supremo obliga a UGT-A a devolver 18,3 millones a la Junta andaluza
-
TecnologíaXbox Game Pass suma ocho juegos: Final Fantasy VII llega en octubre