Mundo
Rusia acepta negociar con EEUU el desarme nuclear y deja fuera a China
El Kremlin abre la puerta a retomar con Washington el control de armas nucleares, pero rechaza incluir a China tras la expiración de New START.
Imagen: Kremlin.ru / CC BY 4.0.
Resumen
- Rusia acepta retomar con EEUU las negociaciones sobre desarme nuclear
- El Kremlin rechaza incluir a China en el núcleo de ese diálogo
- New START expiró en febrero y dejó a ambas potencias sin un límite pactado
Rusia está dispuesta a reanudar con Estados Unidos las negociaciones sobre desarme nuclear y estabilidad estratégica, pero quiere hacerlo sin sentar a China en la mesa principal. El Kremlin ha respaldado la necesidad planteada por Donald Trump de recuperar el diálogo sobre los arsenales atómicos, aunque Moscú considera que el formato esencial debe seguir siendo bilateral: rusos y estadounidenses frente a frente.
La apertura llega en un momento bastante menos tranquilizador de lo que podría sugerir la palabra negociación. New START expiró el 5 de febrero de 2026, dejando a Rusia y Estados Unidos sin el último gran tratado bilateral jurídicamente vinculante que limitaba sus fuerzas nucleares estratégicas. Dicho de otro modo: las dos mayores potencias atómicas vuelven a hablar cuando la vieja arquitectura de control de armamento ha perdido una de sus principales barandillas.
Moscú acepta volver a negociar con Washington
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha defendido la necesidad de recuperar cuanto antes las conversaciones sobre estabilidad estratégica y control de armamento nuclear. Moscú sostiene que ese diálogo debería haberse retomado antes y admite que construir un nuevo sistema de límites, inspecciones y garantías será necesariamente lento y complejo.
Conviene precisar qué significa aquí “desarme nuclear”. Rusia y Estados Unidos no están planteando deshacerse de sus arsenales de un plumazo. En la diplomacia atómica, el término incluye cuestiones mucho más concretas: límites a las armas desplegadas, mecanismos de verificación e intercambio de información, además de procedimientos destinados a reducir el riesgo de que un error de cálculo termine convertido en una crisis imposible de desactivar.
Precisamente eso es lo que falta desde febrero. New START había limitado a cada país a 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas y a 700 misiles balísticos intercontinentales, misiles lanzados desde submarinos y bombarderos pesados desplegados. Su desaparición no implica que ambos hayan multiplicado automáticamente sus arsenales, claro, pero sí elimina una parte importante del entramado que hacía sus movimientos algo más previsibles.
Trump quiere hablar también con Xi Jinping
La posición rusa choca parcialmente con la fórmula defendida por Donald Trump. El presidente estadounidense se ha mostrado abierto a mantener una reunión conjunta con Vladímir Putin y Xi Jinping, con el armamento nuclear entre los asuntos centrales de una eventual conversación a tres.
Trump considera que el crecimiento del arsenal chino obliga a mirar más allá de la tradicional relación nuclear entre Washington y Moscú. La idea de una reunión trilateral está sobre la mesa, aunque eso está todavía lejos de equivaler a una negociación formal con agenda, equipos técnicos y objetivos acordados. Una cumbre política y un tratado de control nuclear son cosas muy distintas.
El matiz ruso tiene bastante carga política. Moscú no rechaza necesariamente que los tres dirigentes se reúnan, pero separa esa eventual cumbre del proceso de control de armamento. Para el Kremlin, las negociaciones nucleares centrales deben seguir produciéndose entre Rusia y Estados Unidos.
China crece rápido, pero sigue lejos de Rusia y EEUU
Los números ayudan a entender la resistencia de Pekín y la posición rusa. Rusia y Estados Unidos continúan concentrando conjuntamente la gran mayoría de las armas nucleares del planeta, mientras que China dispone de un arsenal considerablemente menor, aunque está ampliándolo con rapidez.
Las estimaciones internacionales sitúan el arsenal chino en torno a 620 armas nucleares. Pekín está construyendo nuevas capacidades y, si mantiene el ritmo actual, podría superar las 1.000 ojivas hacia 2030. Aun así, continuaría lejos de las existencias acumuladas por Washington y Moscú durante décadas de Guerra Fría y competencia estratégica.
Ahí aparece la peculiar geometría de esta negociación. Estados Unidos contempla un futuro en el que controlar únicamente las armas rusas puede resultar insuficiente porque China gana peso nuclear; Pekín replica que todavía no pertenece a la misma categoría; Rusia acepta hablar de reducciones, pero considera injustificado obligar al Gobierno chino a entrar en una negociación trilateral en igualdad de condiciones.
La diplomacia nuclear nunca fue precisamente una sobremesa sencilla.
Francia y Reino Unido también aparecen en la ecuación
La posición rusa tampoco consiste simplemente en dejar fuera a China y regresar al mundo bipolar de la Guerra Fría. Peskov ha señalado que cualquier conversación seria tendrá que tener presente la existencia de otros arsenales, especialmente los de Francia y Reino Unido, las dos potencias nucleares de Europa occidental.
Esto introduce una dificultad considerable para Washington y sus aliados. Moscú lleva años argumentando que, al estudiar el equilibrio estratégico, no puede contabilizarse únicamente el arsenal estadounidense y olvidar las capacidades nucleares de otros miembros de la OTAN. Desde la perspectiva rusa, esas armas también forman parte del escenario militar europeo.
Europa, mientras tanto, está revisando su propia relación con la disuasión atómica. Francia continúa modernizando sus fuerzas y Reino Unido mantiene sus programas nucleares, mientras el debate sobre la protección nuclear europea ha ganado protagonismo al ritmo que se deterioraba la seguridad continental.
Así que la mesa que Moscú quiere mantener pequeña tiene, paradójicamente, cada vez más sillas alrededor.
Qué se perdió con el final de New START
New START fue firmado en 2010 por Barack Obama y Dmitri Medvédev y entró en vigor al año siguiente. Joe Biden y Vladímir Putin acordaron prolongarlo hasta febrero de 2026, el máximo permitido por el propio tratado. Durante años funcionó como uno de los últimos restos del sistema de control nuclear construido entre Washington y Moscú tras décadas de enfrentamiento.
Las relaciones entre ambos países se deterioraron de manera radical después. Rusia suspendió en 2023 su participación en varios mecanismos del acuerdo y las inspecciones llevaban tiempo paralizadas. Aun así, los límites cuantitativos de New START conservaron importancia política y militar hasta la expiración definitiva del texto.
Su desaparición es bastante más que una cuestión burocrática. Sin un tratado sucesor disminuyen la transparencia, la previsibilidad y los mecanismos de verificación precisamente cuando Rusia, Estados Unidos y China están modernizando sus fuerzas nucleares. Saber qué tiene el otro, dónde está y bajo qué reglas se mueve nunca elimina el peligro, pero reduce el espacio para la sospecha y el cálculo equivocado.
La tendencia histórica hacia una reducción gradual del número mundial de armas nucleares, además, muestra signos de agotamiento. Washington y Moscú mantienen programas de modernización capaces de renovar sus sistemas estratégicos, mientras China construye nuevos silos y amplía sus capacidades. No es exactamente el decorado ideal para improvisar.
Negociar no equivale todavía a alcanzar un acuerdo
La disposición del Kremlin supone un movimiento diplomático relevante, pero queda una distancia considerable entre aceptar una conversación y firmar un nuevo tratado. El primer gesto cabe en una declaración pública; lo segundo exige años de documentos, verificaciones, equipos técnicos y concesiones incómodas.
Washington deberá decidir qué pretende limitar exactamente, qué sistemas quiere incluir y hasta qué punto considera imprescindible incorporar a China. Moscú planteará sus propias condiciones, previsiblemente relacionadas no solo con las fuerzas estratégicas estadounidenses, sino también con defensas antimisiles, armamento convencional de largo alcance y capacidades nucleares europeas.
Después llegaría la parte menos fotogénica y más importante: contar ojivas, definir categorías, establecer inspecciones y verificar despliegues, además de acordar qué ocurre cuando una de las partes considera que la otra incumple. Los tratados nucleares se construyen con años de negociación técnica, no con una fotografía de tres presidentes bajo una hilera de banderas.
El propio Kremlin reconoce que las conversaciones serían difíciles y prolongadas. Esta vez, además, arrancarían desde un terreno especialmente incómodo: el antiguo acuerdo ya ha desaparecido y no existe un sustituto preparado para ocupar inmediatamente su lugar.
Un diálogo necesario en un mundo con menos límites
La noticia importante no es únicamente que Rusia acepte volver a hablar de desarme nuclear con Estados Unidos. Lo realmente significativo es que Moscú y Washington empiezan a reconocer públicamente la necesidad de reconstruir algún tipo de sistema de control después de dejar caducar el último gran tratado que contenía sus arsenales estratégicos.
China será uno de los grandes problemas de arquitectura política. Trump quiere introducirla en la conversación; Moscú considera que el núcleo debe seguir siendo bilateral y Pekín sostiene desde hace años que resulta difícil equiparar su arsenal con los de Rusia y Estados Unidos. Las tres posiciones tienen una lógica estratégica propia. Encajarlas en un acuerdo común es otra historia.
Mientras tanto, el mapa nuclear se mueve. China amplía su arsenal, Rusia y Estados Unidos modernizan los suyos, Francia y Reino Unido preservan su capacidad atómica y New START pertenece ya al pasado. Sentarse a negociar no garantiza un nuevo tratado. No hacerlo, en cambio, deja una certeza bastante más incómoda: las dos mayores potencias nucleares avanzan sin el viejo cinturón de seguridad que, con todas sus imperfecciones, limitaba su competición.
-
NaturalezaÚltimos terremotos en España del 20 de octubre: Canarias alcanza 1,8
-
NaturalezaTemporal en España hoy, 19 de octubre: 4 muertos y avisos en directo
-
HistoriaETA anunció hace 15 años el cese definitivo de su actividad armada
-
NaturalezaIncendios en España hoy: sin grandes fuegos activos el 20 de octubre
-
EspañaEl TC decidirá si 163.020 españoles podrán votar el 29 de noviembre
-
TecnologíaCuánta agua y energía consume una pregunta a la IA y por qué varía
-
TecnologíaLibreOffice abre Word 95 y PowerPoint 95 que Microsoft Office bloquea
-
EspañaEl juez inadmite la querella de Quiles contra Begoña Gómez en Madrid
-
EspañaIgea carga contra Jon Echeverría por las pensiones, impuestos e IRPF
-
TecnologíaAsí llegó Neo Geo a España: un médico de Zaragoza asumió el riesgo
-
DeportesJohn Cena revela cómo acabó comiendo una hamburguesa con vómito en WWE
-
NaturalezaControlado el incendio forestal de Nigrán tras quemar 0,18 hectáreas