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Witkoff pide a Putin volver a negociar con Ucrania y EEUU por la paz
Witkoff propone a Putin reactivar el formato trilateral con Ucrania y EEUU, aunque el territorio y las garantías de seguridad mantienen el bloqueo.
Imagen: Kremlin.ru / CC BY 4.0.
Resumen
- Witkoff pide a Putin reactivar las conversaciones entre Rusia, Ucrania y EEUU
- Washington propone empezar por equipos técnicos antes de elevar el diálogo
- Territorio y garantías de seguridad siguen siendo los grandes obstáculos
Steve Witkoff ha pedido a Vladímir Putin que Rusia vuelva a sentarse con Ucrania y Estados Unidos en unas negociaciones trilaterales destinadas a intentar desbloquear el final de la guerra. El enviado especial de Donald Trump trasladó la propuesta al presidente ruso durante su reunión en San Petersburgo y planteó comenzar con equipos técnicos antes de elevar las conversaciones al terreno estrictamente político.
No existe por el momento un acuerdo definitivo para reactivar ese formato. Witkoff llegó a Rusia después de las conversaciones mantenidas en Oslo con Volodímir Zelenski y representantes europeos, llevando consigo nuevas propuestas para un eventual arreglo. Washington considera que existe una base para trabajar hacia un alto el fuego, aunque el salto entre reconocer una posibilidad y aceptar sus condiciones sigue siendo enorme.
La reunión tiene bastante más peso que otra fotografía diplomática entre alfombras, lámparas y apretones de manos. Estados Unidos intenta reconstruir una mesa que lleva meses atascada y reunir en ella a los tres actores fundamentales: Rusia, Ucrania y EEUU. Justo el formato que Moscú y Kiev necesitan para hablar, aunque todavía estén muy lejos de entender lo mismo cuando pronuncian la palabra paz.
Witkoff propone empezar por negociaciones técnicas
La fórmula planteada por Witkoff evita, al menos inicialmente, una gran cumbre entre presidentes. Washington pretende recuperar primero las conversaciones técnicas trilaterales, con delegaciones capaces de trabajar sobre los asuntos más incómodos: territorio, garantías de seguridad, condiciones de un alto el fuego y mecanismos para evitar que una tregua termine desmoronándose pocas semanas después.
El enviado estadounidense dejó claro que su visita podía terminar sin una decisión definitiva de Putin. El primer objetivo es más limitado pero también más realista: conseguir que Moscú acepte volver al formato de negociación y permita que los equipos técnicos retomen el trabajo. Después llegaría, en teoría, el terreno político.
El mecanismo tampoco parte de cero. Rusia, Ucrania y Estados Unidos celebraron varias rondas de conversaciones trilaterales durante 2026, incluidas reuniones en Abu Dabi y posteriormente en Ginebra. Aquellos encuentros permitieron mantener abierto un canal diplomático, pero no resolvieron las diferencias centrales sobre el territorio ocupado ni sobre las condiciones de seguridad exigidas por Kiev.
Oslo preparó el terreno antes de la reunión con Putin
Witkoff llegó a San Petersburgo después de reunirse en Oslo con Zelenski y representantes europeos. Las conversaciones abordaron las garantías de seguridad para Ucrania, la defensa aérea, las infraestructuras energéticas y las posibles condiciones de un cese de las hostilidades.
Zelenski defendió posteriormente que ese trabajo debería desembocar en una eventual reunión trilateral al máximo nivel, reservando a los presidentes aquellas decisiones que los negociadores no puedan cerrar. La secuencia que intenta construir Washington resulta bastante clara: hablar primero con Kiev y sus socios, llevar las propuestas a Moscú y medir hasta dónde está dispuesto a moverse Putin.
Sobre el papel parece sencillo. Sobre el terreno, bastante menos. Después de más de cuatro años y medio de guerra a gran escala, incluso palabras aparentemente elementales como tregua, frontera o garantía tienen para cada parte un significado político y militar diferente.
El territorio sigue siendo el gran obstáculo
El lenguaje diplomático cambia con facilidad; el mapa de Ucrania, mucho menos. Rusia y Ucrania continúan separadas por diferencias que afectan directamente a la soberanía del país y al futuro de las zonas ocupadas por las fuerzas rusas.
Moscú mantiene reclamaciones territoriales que Kiev considera inaceptables, mientras el Gobierno ucraniano exige garantías de seguridad sólidas que impidan que un eventual alto el fuego se convierta simplemente en una pausa antes de una nueva ofensiva. También sigue abierta la discusión sobre la arquitectura de seguridad europea y la relación futura de Ucrania con sus aliados occidentales.
Ahí permanece el corazón del bloqueo. Volver a reunir a las delegaciones sería un movimiento diplomático relevante, pero sentarse a negociar no equivale a alcanzar un acuerdo. Las rondas anteriores ya demostraron que las partes pueden compartir una mesa durante horas sin modificar las líneas rojas que realmente deciden la guerra.
Putin plantea una posible reunión con Trump en China
Durante el encuentro apareció otra pieza importante. Putin planteó la posibilidad de mantener una reunión con Donald Trump en China, dentro de los próximos compromisos internacionales del mandatario ruso. Moscú ha trabajado también la posibilidad de contactos en los que China tenga un papel destacado.
El detalle político tiene peso. Mientras Witkoff intenta recuperar una mesa formada por Rusia, Estados Unidos y Ucrania, Putin coloca sobre el tablero otra geometría diplomática en la que Washington y Moscú pueden mantener conversaciones directas y Pekín aparece como actor internacional de primer orden.
Para Kiev, cualquier negociación sobre su futuro en la que Ucrania quede fuera de la sala resulta especialmente delicada. Los aliados europeos sostienen una preocupación similar: una solución diseñada exclusivamente entre grandes potencias podría frenar temporalmente los combates, pero difícilmente ofrecería una paz sostenible para Ucrania sin la participación directa de su Gobierno.
Rusia libera al estadounidense Stephen Hubbard
La reunión estuvo acompañada por otro gesto significativo. Putin anunció la liberación de Stephen Hubbard, ciudadano estadounidense de 74 años detenido por Rusia desde 2022 y condenado por las autoridades rusas bajo la acusación de haber participado como mercenario junto a fuerzas ucranianas.
Hubbard, profesor jubilado originario de Michigan, había sido detenido en Izium. Rusia sostuvo que participaba en actividades militares, una versión que su abogado y familiares han cuestionado. Washington lo había clasificado como detenido injustamente, lo que convirtió su situación en un asunto diplomático entre ambos países.
Su liberación coincidió con la visita de Witkoff y fue recibida por Estados Unidos como un gesto positivo. Donald Trump aseguró que Washington no entregó nada a cambio. Una liberación de presos y una negociación para terminar una guerra son asuntos muy distintos, claro, pero en diplomacia las señales rara vez viajan completamente solas.
Washington vuelve a probar la vía negociadora
La Administración Trump lleva semanas intentando reconstruir un canal que se había debilitado. Witkoff y Jared Kushner viajaron en septiembre a Moscú y Kiev dentro de otro intento por reactivar las conversaciones de paz. Las reuniones produjeron contactos y propuestas, aunque no el avance decisivo que Washington buscaba.
Estados Unidos también ha intentado acompañar la presión política con incentivos económicos capaces de atraer a Moscú nuevamente a una negociación. Esa estrategia despierta recelos en Kiev y entre varios socios europeos porque introduce una cuestión incómoda: qué concesiones puede recibir Rusia antes de aceptar condiciones concretas para detener la guerra.
Witkoff trata de demostrar que esos movimientos pueden traducirse en una mesa real. Por ahora existe una propuesta concreta: recuperar las negociaciones entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania, empezar por los equipos técnicos y dejar los asuntos irresolubles para una fase política posterior.
La diplomacia vuelve a moverse, pero las líneas rojas permanecen
La petición de Witkoff abre otra ventana diplomática en una guerra que se prolonga desde la invasión rusa a gran escala de febrero de 2022. Estados Unidos quiere recuperar el formato trilateral y considera que las conversaciones de Oslo han creado una base suficiente para volver a intentarlo.
El movimiento tiene relevancia porque Washington ha trasladado propuestas concretas a Moscú y Kiev ha expresado su disposición a participar en nuevas conversaciones. Falta, sin embargo, lo esencial: que Putin acepte formalmente retomar una negociación trilateral y que las partes acuerden qué asuntos van a poner sobre la mesa.
Hay documentos, enviados especiales y canales diplomáticos que vuelven a abrirse. No es poca cosa después de meses de bloqueo, pero tampoco es todavía la paz. El verdadero salto llegará cuando Rusia y Ucrania encuentren una fórmula sobre territorio, seguridad y alto el fuego que ambas puedan aceptar. Ese papel común, de momento, sigue sin aparecer.
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