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Junqueras celebra su amnistía y vuelve al tablero político catalán

Oriol Junqueras celebra en Sant Vicenç dels Horts la amnistía que levanta su inhabilitación y le permite volver a competir políticamente en Cataluña.

Publicado

el

Junqueras en 2026

Imagen: Marcpuigperez / CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • La amnistía levanta la inhabilitación de Junqueras hasta 2031
  • El líder de ERC puede volver a presentarse a elecciones y ocupar cargos públicos
  • Junqueras reivindica la independencia y recuerda sus años de prisión

Oriol Junqueras ha celebrado en Sant Vicenç dels Horts, el municipio barcelonés que gobernó y donde vive con su familia, la aplicación de la amnistía que pone fin a la inhabilitación derivada de la sentencia del ‘procés’. Rodeado de simpatizantes, el presidente de ERC convirtió el acto en algo más que una celebración personal: reivindicó sus años de prisión, cargó duramente contra quienes responsabiliza de su encarcelamiento y volvió a situar la independencia de Cataluña como horizonte político.

La consecuencia inmediata es bastante concreta. El Tribunal Supremo ha declarado extinguida la responsabilidad penal derivada de aquella sentencia y ha levantado una inhabilitación que se prolongaba hasta 2031. Junqueras recupera así la posibilidad de presentarse a unas elecciones y ocupar cargos públicos. También se ha aplicado la amnistía a Dolors Bassa, Jordi Turull y Raül Romeva.

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Junqueras vuelve a su pueblo tras quedar levantada su inhabilitación

La escena tenía una carga política evidente. Junqueras eligió Sant Vicenç dels Horts, donde fue alcalde entre 2011 y 2015, para celebrar una decisión judicial que modifica por completo su situación después de años condicionado por la condena del Supremo. El lugar no era casual: casa, familia, militancia y memoria política reunidas en unos pocos metros.

En la plaza de la Vila fue recibido entre esteladas, pancartas con el lema «amnistía ganada» y gritos de «presidente». Estaba acompañado por su familia y por Raül Romeva, igualmente beneficiado por la resolución. No fue un regreso discreto ni se pretendía que lo fuera. ERC escenificó la recuperación de su líder para la plena actividad política, con todo lo que eso puede significar en el tablero catalán.

Junqueras utilizó buena parte de su intervención para recordar su paso por prisión, que se prolongó durante unos tres años y medio. Evocó fechas familiares que coincidieron con decisiones judiciales y traslados al Tribunal Supremo, y reconstruyó algunos de los episodios más duros que, según relató, vivió durante aquel periodo. La cárcel volvió a ocupar el centro de su discurso, no como una nota al pie, sino como parte esencial de su identidad política.

Fue entonces cuando pronunció una de las frases más contundentes de la noche. «Quisieron rompernos el alma, pero es de hierro», aseguró después de calificar de «psicópatas» a quienes, según su relato, pretendieron doblegar a los dirigentes independentistas encarcelados.

Los recuerdos de sus traslados a Madrid y de los años en prisión

El dirigente de ERC relató también que durante algunos traslados al Supremo viajaba esposado con las manos a la espalda y sostuvo que el vehículo policial daba bandazos que obligaban a los presos a apoyarse para evitar golpes. Son afirmaciones realizadas por el propio Junqueras durante el acto y forman parte del relato con el que reconstruye aquellos años.

Recordó asimismo semanas de invierno en una celda en la que, según explicó, faltaba cristal en la ventana y el agua llegaba a congelarse durante la noche. La evocación de la prisión aportó el componente más personal de un discurso cargado de referencias a la resistencia, la familia y la continuidad del proyecto político independentista.

La amnistía cambia la situación política de Junqueras

El giro jurídico llegó el 20 de octubre. El Supremo aplicó la ley de amnistía a Junqueras, Bassa, Turull y Romeva después de la intervención del Tribunal Constitucional sobre la interpretación que se había realizado del delito de malversación.

La Sala de lo Penal declaró extinguida la responsabilidad criminal vinculada a la sentencia del ‘procés’ y ordenó también la eliminación de los antecedentes penales correspondientes. Para Junqueras, el efecto decisivo es la desaparición de una inhabilitación que debía mantenerse hasta 2031. La diferencia no es menor: pasa de estar jurídicamente apartado de determinados cargos a poder regresar a una papeleta electoral.

El camino hasta este punto ha sido cualquier cosa menos lineal. En 2019, Junqueras fue condenado a 13 años de prisión y 13 de inhabilitación. Turull, Romeva y Bassa recibieron condenas de 12 años. En 2021, el Gobierno concedió indultos parciales sobre las penas de cárcel, pero continuaron vigentes las consecuencias de la condena que restringían su capacidad para ejercer cargos públicos.

En 2024, el Supremo rechazó inicialmente aplicar la amnistía a la malversación al considerar que concurría la excepción relativa al beneficio personal de carácter patrimonial. Aquella interpretación acabó chocando con el criterio del Constitucional, que consideró vulnerado el derecho a la tutela judicial efectiva y cuestionó el razonamiento utilizado para dejar estos delitos fuera de la norma.

El Supremo aplica la medida, pero persiste el choque jurídico

La aplicación de la amnistía no ha borrado las diferencias entre los tribunales. El Supremo terminó ejecutando el criterio derivado de la resolución constitucional, aunque acompañó su decisión de severas críticas al Tribunal Constitucional por la argumentación empleada y por lo que consideró una intromisión en sus competencias interpretativas.

La fotografía jurídica resulta peculiar. La amnistía beneficia plenamente a Junqueras, pero el desacuerdo sobre cómo debía interpretarse la ley permanece escrito en las propias resoluciones. Un conflicto aparentemente técnico que, como casi todo lo relacionado con el ‘procés’, lleva años respirando política por todos sus poros.

Junqueras vuelve a colocar la independencia en el centro

La celebración tampoco fue presentada como el final del ‘procés’. Junqueras pidió renovar el compromiso con lo que denominó la causa de la libertad y la justicia y defendió la necesidad de construir «mayorías amplísimas» para continuar la batalla democrática por la independencia.

Su discurso dibuja con bastante claridad la lectura que ERC pretende hacer de la amnistía: no como una renuncia al proyecto independentista, sino como la recuperación de herramientas políticas para seguir defendiéndolo dentro de las instituciones. Junqueras reclamó «más democracia que nunca» y sostuvo que su proyecto necesita incorporar a sectores que en el pasado permanecieron alejados del independentismo.

Raül Romeva fue incluso más explícito al afirmar que la amnistía «no cierra absolutamente nada» y devuelve al independentismo al «punto de partida». También aseguró que durante su estancia en prisión no se arrepintió de su actuación política alrededor del referéndum del 1 de octubre de 2017.

Ahí está buena parte del significado político de la jornada. La amnistía resuelve una parte sustancial de las consecuencias penales del ‘procés’, pero no liquida el conflicto político que las originó. Algunos de sus principales protagonistas recuperan margen de actuación mientras los partidos vuelven a medir fuerzas en un escenario bastante distinto del de 2017.

La vuelta de Junqueras reordena el tablero de ERC

Junqueras sale de este episodio con algo que durante años no tuvo: libertad jurídica para competir electoralmente y ejercer cargos públicos. La sentencia de 2019 deja de mantenerlo apartado de las instituciones hasta 2031, una modificación capaz de influir tanto en la estrategia interna de ERC como en la competición por el espacio independentista catalán.

Por eso la celebración de Sant Vicenç dels Horts tuvo poco de ceremonia retrospectiva. Hubo memoria de la cárcel, familia, banderas y palabras afiladas, pero detrás de todo estaba la política que vuelve. Junqueras no presentó la amnistía como la última página de una etapa, sino como la recuperación del terreno perdido: puede volver a presentarse, puede ocupar cargos públicos y pretende seguir disputando poder. Esa es, más allá de las frases del mitin, la consecuencia que cambia realmente su posición política.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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