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Cultura

Viggo Mortensen recuerda el casting con Woody Allen que acabó cortado

Viggo Mortensen recuerda cómo Woody Allen lo eligió para La rosa púrpura de El Cairo y cómo su escena acabó fuera del montaje final de la película.

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Viggo Mortensen

Imagen: Joost Pauwels / CC0.

Resumen

  • Mortensen fue elegido por Woody Allen para La rosa púrpura de El Cairo
  • Rodó una escena, pero desapareció del montaje y tampoco salió en créditos
  • El actor se consolidó después con Único testigo y El Señor de los Anillos

Mucho antes de empuñar la espada de Aragorn, acumular tres nominaciones al Oscar y convertirse en uno de los actores más reconocibles de su generación, Viggo Mortensen pasó por una de esas experiencias que explican bastante bien lo desconcertante que puede ser empezar en Hollywood. Fue seleccionado para trabajar con Woody Allen en La rosa púrpura de El Cairo, rodó su escena y creyó que acababa de dar un paso importante en su carrera. Cuando la película llegó a los cines, descubrió que no aparecía.

La historia comenzó con un casting tan peculiar que Mortensen apenas sabía qué estaba ocurriendo. El actor ha recordado cómo entró en una habitación y encontró a Allen sentado detrás de un escritorio, prácticamente en silencio. No hubo una prueba convencional ni una larga conversación sobre el personaje. Pese a salir convencido de que aquello no había ido especialmente bien, al día siguiente recibió la llamada de su representante: Woody Allen quería contar con él.

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El extraño encuentro de Viggo Mortensen con Woody Allen

Mortensen estaba todavía dando sus primeros pasos como actor profesional en Nueva York cuando fue convocado para conocer al director. Según ha explicado al recordar aquel episodio, antes de entrar ya le habían advertido de que Allen podía hablar muy poco y que la reunión quizá sería extremadamente breve.

La escena fue más incómoda que solemne. Mortensen entró, vio una silla y se sentó frente al cineasta. Durante unos instantes ninguno dijo nada. Allen observaba al joven actor, aparentemente esperando alguna reacción, hasta que finalmente rompió el silencio.

No parecía precisamente el mecanismo habitual para decidir quién entra en una película. Funcionó.

El representante de Mortensen le comunicó después que había conseguido un papel. El problema es que ni siquiera pudo explicarle exactamente cuál. El propio intérprete recordaría años más tarde aquella llamada: sabía que estaba contratado, pero poco más conocía sobre el personaje.

Elegido entre alrededor de un centenar de candidatos

El episodio resulta todavía más curioso porque Mortensen habría sido escogido entre alrededor de un centenar de aspirantes para aquella pequeña intervención en La rosa púrpura de El Cairo, estrenada en 1985 y protagonizada por Mia Farrow y Jeff Daniels.

Era una oportunidad importante para un actor que aún intentaba abrirse camino. Y también una forma bastante contundente de aprender una de las primeras leyes no escritas del cine: estar contratado y rodar una película no significa necesariamente aparecer en ella.

Llegó al rodaje sin saber prácticamente qué debía hacer

La confusión no terminó con el casting. Cuando Mortensen llegó al set en Long Island, Nueva York, seguía sin conocer claramente cuál era su personaje. Esperó hasta que finalmente llamaron a otro actor y a él para participar en una secuencia ambientada en una gran fiesta.

Woody Allen dio indicaciones al otro intérprete. Mortensen, con muy poca información, preguntó qué debía hacer. La respuesta fue esencialmente que siguiera al compañero y que todo iría bien. Así que improvisó parte de su intervención y terminó el rodaje pensando que, dentro de lo extraño de la situación, había salido razonablemente bien.

No había leído el guion completo, apenas conocía la historia y tampoco disponía de demasiadas instrucciones. Hollywood, a veces, puede ser eso: conseguir un papel entre decenas de candidatos, llegar al plató y descubrir que casi todo sigue siendo un misterio.

Su escena desapareció de La rosa púrpura de El Cairo

Mortensen avisó después a su familia de que saldría en la película. Llegó el estreno. Se sentaron a verla. Viggo Mortensen no apareció.

Su escena había sido eliminada durante el montaje y tampoco figuraba en los créditos. El actor contó posteriormente la historia con humor, aunque para un intérprete que trataba de iniciar su carrera la experiencia tuvo algo menos de gracioso en aquel momento.

No fue siquiera un caso aislado. Mortensen también rodó material para Swing Shift, dirigida por Jonathan Demme, que terminó igualmente fuera de la versión estrenada. Durante un tiempo, podía trabajar en películas y seguir siendo prácticamente invisible para el público.

Único testigo fue la película que finalmente permitió verle

La situación cambió con Único testigo (Witness), el thriller de Peter Weir estrenado en 1985 y protagonizado por Harrison Ford. Mortensen tuvo allí uno de sus primeros papeles acreditados y, esta vez sí, sobrevivió a la sala de montaje.

Aquella película suele considerarse su verdadero debut cinematográfico visible. El contraste con lo que vendría después resulta considerable. Mortensen pasó de interpretar papeles pequeños y ver cómo algunas de sus escenas desaparecían a convertirse, años más tarde, en uno de los protagonistas de una de las mayores producciones del cine.

El salto definitivo tardó todavía bastante. Durante los años noventa fue consolidando una carrera con títulos como Marea roja, La teniente O’Neil, Un crimen perfecto o Atrapado por su pasado. Aragorn llegó en 2001 con El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, después de que Stuart Townsend abandonara la producción cuando el rodaje estaba a punto de comenzar.

De una escena eliminada a tres nominaciones al Oscar

La trayectoria posterior convirtió aquella anécdota con Woody Allen en una curiosidad de los años difíciles. Mortensen ha superado las 60 películas y ha sido candidato tres veces al Oscar como mejor actor: por Promesas del Este, Captain Fantastic y Green Book.

Tras el éxito de El Señor de los Anillos, evitó en buena medida instalarse cómodamente en las grandes franquicias y mantuvo una filmografía muy vinculada al cine de autor. Trabajó repetidamente con David Cronenberg en películas como Una historia de violencia, Promesas del Este y Un método peligroso.

Con los años amplió además su actividad a la escritura, la fotografía, la música y la dirección cinematográfica. Su debut como realizador llegó con Falling. Después escribió, dirigió, produjo y protagonizó Hasta el fin del mundo, un wéstern encabezado junto a Vicky Krieps.

Mortensen cumplió 68 años el 20 de octubre de 2026, una fecha que ha vuelto a poner bajo el foco algunos episodios menos conocidos de sus más de cuatro décadas de carrera.

Viggo Mortensen sigue teniendo nuevos proyectos en marcha

Su carrera, en cualquier caso, no pertenece únicamente al álbum de recuerdos. En 2026 Mortensen ha trabajado junto a Ralph Fiennes en Embers, la adaptación de la novela de Sándor Márai dirigida por el cineasta húngaro István Szabó.

El proyecto cuenta también con Charlotte Rampling y Katherine Langford. Mortensen interpreta a Konrad, uno de los dos viejos amigos alrededor de los cuales gira una historia marcada por el pasado, la amistad y las cuentas pendientes.

Es una trayectoria difícil de reconciliar con aquel joven actor sentado frente a Woody Allen sin saber muy bien si debía hablar, levantarse o esperar. Pero ocurrió.

La escena que desapareció y una carrera que no

El pequeño papel de Viggo Mortensen en La rosa púrpura de El Cairo nunca llegó a los espectadores. No existe, por tanto, esa temprana colaboración con Woody Allen dentro de la filmografía que el público puede ver, aunque Mortensen sí fue contratado y sí rodó para la película.

La ironía resulta difícil de evitar. Uno de los actores que décadas después sería reconocido inmediatamente en cualquier pantalla tuvo que comenzar comprobando que el cine también consiste, a veces, en desaparecer: primero del montaje, luego de los créditos.

No duró mucho. Después llegaron Peter Weir, David Cronenberg, Peter Jackson, los Oscar y Aragorn. Aquella escena perdida quedó reducida a una anécdota, pero explica bastante bien cómo empezó la carrera de Viggo Mortensen.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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