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Rufián apunta a la extrema derecha tras los disturbios de Barcelona

Rufián apunta a la extrema derecha por los disturbios de Barcelona, aunque los Mossos aún no han atribuido la convocatoria a ningún grupo político.

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la extrema derecha tras el caos de Barcelona

Resumen

  • Rufián ve probable que la extrema derecha esté detrás de los disturbios
  • Los Mossos investigan quién impulsó la convocatoria anónima en redes
  • No hay pruebas policiales que atribuyan los altercados a un grupo político

Gabriel Rufián considera «bastante probable» que la extrema derecha esté detrás de los disturbios de Barcelona registrados el sábado 24 de octubre. El candidato de ERC a las elecciones generales ha pedido investigar quién impulsó una convocatoria que terminó con saqueos, incendios y enfrentamientos con la policía y ha llegado a deslizar la posibilidad de una operación de desestabilización en plena precampaña electoral. «Huele a operación de Estado desde aquí», afirmó este domingo.

La acusación, sin embargo, no está acreditada por la investigación policial. Los Mossos d’Esquadra sí investigan quién se encuentra detrás de los perfiles anónimos que difundieron la convocatoria y cómo se organizó la captación de jóvenes a través de TikTok antes de trasladarse a grupos de WhatsApp y Telegram. Por el momento, la policía catalana no ha identificado públicamente una organización política o ideológica como responsable de los disturbios.

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Rufián pide investigar quién organizó los disturbios

El dirigente republicano hizo estas declaraciones tras la presentación de su libro Cómo ganar a los fachas en el campus Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra, en Barcelona. Allí defendió que es necesario «ir hasta el final» para esclarecer lo ocurrido y sostuvo que los incidentes favorecen políticamente a la extrema derecha.

Rufián también rechazó cualquier justificación política de los saqueos y los ataques a los agentes. Su posición mezcla dos planos diferentes: por un lado, la sospecha sobre el origen de la convocatoria; por otro, la defensa de una respuesta firme frente a quienes participaron en actos delictivos.

El candidato de ERC insistió en que ninguna causa política justifica la violencia y criticó a quienes puedan haberse aprovechado de la frustración de los jóvenes para empujarles hacia los disturbios. También diferenció entre protesta y delincuencia: entrar en un comercio para robar no convierte a nadie, vino a señalar, en activista.

128 detenidos y 15 policías heridos en Barcelona

Los datos conocidos muestran la magnitud de los altercados. Los Mossos han contabilizado 128 detenidos, de los que 72 son menores de edad. Del total de arrestados, 122 son hombres y seis mujeres, y únicamente dos tenían antecedentes relacionados con desórdenes públicos.

Los disturbios dejaron también 15 policías heridos, cuatro de ellos con lesiones graves. Los bomberos tuvieron que intervenir en 33 incendios provocados en contenedores y otros elementos urbanos, mientras que 23 establecimientos comerciales fueron vandalizados o saqueados.

La concentración no había sido comunicada oficialmente. Centenares de jóvenes se reunieron en la plaza de Catalunya después de una convocatoria difundida principalmente mediante redes sociales. Muchos acudieron vestidos de negro y algunos con el rostro cubierto. Los incidentes comenzaron prácticamente desde el inicio de la concentración, una circunstancia que llamó especialmente la atención de los responsables policiales.

TikTok, WhatsApp y Telegram, en el centro de la investigación

La investigación de los Mossos se concentra en Blocus, el nombre utilizado por una serie de perfiles anónimos que promocionaron movilizaciones juveniles inspiradas en protestas registradas anteriormente en Francia.

La convocatoria comenzó a circular principalmente por TikTok y remitía posteriormente a grupos privados de WhatsApp y Telegram. En algunos de esos canales aparecieron indicaciones sobre vestimenta, formas de evitar la vigilancia policial e incluso posibles objetivos para los saqueos. La policía catalana intenta determinar quién creó y administró esas cuentas y hasta qué punto existió una coordinación previa entre los promotores digitales y quienes terminaron cometiendo los actos violentos.

Los Mossos ya estaban siguiendo algunos de esos perfiles antes de los disturbios, pero la virulencia de los incidentes superó las previsiones iniciales. La policía esperaba una movilización de unos cientos de personas con posibles altercados menores. Lo que ocurrió después fue bastante distinto.

La comisaria jefa de los Mossos, Sílvia Catà, ha explicado que los participantes actuaron en pequeños grupos y sin una estructura criminal convencional, aunque existió un proceso previo de captación mediante redes sociales. Los investigadores trabajan también con cuerpos policiales de otros países europeos para estudiar posibles conexiones con convocatorias semejantes.

Los Mossos no han confirmado la tesis de Rufián

Ese punto resulta esencial. Una cosa es que exista una organización digital todavía sin identificar y otra, bastante distinta, que pueda atribuirse a una determinada fuerza política o corriente ideológica.

Hasta este domingo, no hay información policial que vincule públicamente Blocus con la extrema derecha, ni tampoco pruebas conocidas de una operación promovida por un Estado extranjero. Los Mossos investigan precisamente quién está detrás de las cuentas, quién impulsó la convocatoria y si existían conexiones entre sus administradores y los participantes.

La hipótesis planteada por Rufián entra así en el terreno de la interpretación política. El dirigente republicano argumenta que los disturbios benefician electoralmente a la derecha y considera posible que quienes los promovieron buscaran precisamente ese efecto. Que algo produzca un beneficio político, sin embargo, no demuestra quién lo organizó.

Los disturbios entran de lleno en la precampaña del 29-N

Los altercados se producen a poco más de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre, y las primeras horas posteriores a la violencia han abierto también una batalla política por atribuir responsabilidades.

Rufián ha apuntado hacia la extrema derecha y hacia posibles intereses extranjeros. Alberto Núñez Feijóo, por su parte, ha relacionado los disturbios con la izquierda y ha acusado al Gobierno de alimentar un clima de confrontación, también sin que exista una prueba pública que vincule al Ejecutivo con la organización de los incidentes.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha evitado esas hipótesis y ha centrado su mensaje en la actuación policial. Se ha comprometido a identificar a los organizadores y participantes y ha advertido de que los responsables de los destrozos tendrán que afrontar las consecuencias.

La política, como suele ocurrir después de episodios de violencia callejera, corre bastante más deprisa que las diligencias policiales.

Una acusación política que todavía necesita pruebas

La intervención de Rufián coloca una nueva incógnita sobre unos disturbios cuyo origen digital sigue bajo investigación. Hay hechos suficientemente establecidos: una convocatoria anónima difundida por redes, 128 detenidos, 72 menores, 23 comercios afectados y decenas de incendios, además de una estructura de grupos digitales que los Mossos están tratando de reconstruir.

Lo que todavía no está demostrado es quién diseñó esa convocatoria ni con qué finalidad última. Rufián sospecha de la extrema derecha y habla de intereses de desestabilización. Los Mossos, de momento, investigan nombres, perfiles y conexiones. Entre una cosa y otra hay una distancia considerable: la que separa una acusación política de una conclusión policial.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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