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Milei carga contra cinco periodistas y evoca la hoguera tras $LIBRA
Milei arremete contra cinco periodistas tras el caso $LIBRA y recibe críticas por una frase sobre la hoguera que agrava su choque con la prensa.
Resumen
- Milei señaló a cinco periodistas tras su sobreseimiento en el caso $LIBRA
- FOPEA denunció una escalada por la referencia presidencial a la hoguera
- El episodio reabre el debate sobre el trato del poder argentino a la prensa
Javier Milei ha elevado un peldaño más su enfrentamiento con parte de la prensa argentina. Durante una cena de la Fundación Faro celebrada el viernes 23 de octubre, el presidente señaló por su nombre a cinco periodistas que habían informado sobre el caso $LIBRA, los acusó de ser «ensobrados y corruptos» y, pocos segundos después, afirmó que determinadas personas «se tienen que quemar en la hoguera».
Las palabras llegaron después de que la Justicia argentina dictara el sobreseimiento de Milei, de su hermana Karina y del resto de investigados en la causa relacionada con la criptomoneda $LIBRA. El mandatario presentó esa resolución como la demostración de que había sufrido una operación política y mediática destinada a perjudicar a su Gobierno y habló incluso de «fines golpistas».
Milei pone nombre a los periodistas a los que acusa
El discurso no se quedó en una crítica genérica a los medios. Milei mencionó a Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosín y Luis Novaresio, todos ellos vinculados a la cobertura del escándalo $LIBRA. Después los acusó de difundir falsedades y reclamó responsabilidades por las informaciones publicadas durante la investigación.
El presidente sostuvo que durante un año, ocho meses y nueve días se habían difundido mentiras, calumnias e injurias contra él y afirmó que la investigación había sido utilizada por sectores políticos y mediáticos para intentar derribar a su Ejecutivo. La tesis presidencial es clara: el caso no habría sido una investigación legítima sobre una operación financiera controvertida, sino una ofensiva contra su Gobierno.
Fue inmediatamente después cuando endureció el tono. Milei aseguró que quienes considera responsables de esa operación «no van a tener piedad» y recurrió a la imagen de la hoguera para referirse a ellos. La secuencia es relevante: primero identificó a periodistas concretos y después utilizó esa expresión. De ahí que varias organizaciones profesionales hayan considerado que el episodio supera el terreno habitual del insulto político.
FOPEA denuncia una «escalada sin precedentes»
El Foro de Periodismo Argentino, FOPEA, respondió calificando lo ocurrido como una «escalada sin precedentes» en el discurso presidencial contra periodistas. La organización considera especialmente grave que la referencia a la hoguera apareciera después de identificar individualmente a profesionales de la información.
También reaccionaron la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, la Academia Nacional de Periodismo, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires y organizaciones de derechos humanos. El rechazo a las palabras de Milei alcanzó, además, a dirigentes opositores y a algunas voces próximas al oficialismo.
El debate no es únicamente semántico. Un presidente puede criticar informaciones, cuestionar investigaciones e incluso denunciar públicamente errores de un medio. Otra cosa es señalar a periodistas concretos desde la jefatura del Estado y asociar inmediatamente después a sus adversarios con una imagen de castigo físico. La libertad de expresión también protege al presidente, por supuesto; no convierte todas las formas de ejercerla en institucionalmente inocuas.
El oficialismo discute el significado de la frase
No todos interpretaron las palabras de Milei de la misma manera. Cristian Ritondo, jefe del bloque de Pro en la Cámara de Diputados y presente en la cena, sostuvo que el presidente no había pedido literalmente quemar a periodistas y defendió que la expresión debía entenderse dentro de una referencia retórica atribuida a Adam Smith.
La distinción importa. Milei no pronunció una orden literal dirigida a sus seguidores para atacar físicamente a los cinco periodistas citados. Sí los nombró, los insultó y, inmediatamente después, afirmó que quienes considera culpables debían «quemarse en la hoguera». Presentarlo sin esa secuencia sería suavizar lo sucedido; afirmar que impartió una instrucción material para prender fuego a periodistas iría más allá de lo que dijo.
La precisión sigue siendo necesaria, incluso cuando el protagonista parece empeñado en ponerla difícil.
El sobreseimiento en el caso $LIBRA, origen del nuevo choque
La intervención de Milei estuvo marcada por la resolución judicial conocida ese mismo viernes. El juez federal Marcelo Martínez de Giorgi sobreseyó al presidente, a Karina Milei y a otras nueve personas investigadas por la promoción y posterior desplome de $LIBRA.
El magistrado asumió el criterio del fiscal Eduardo Taiano y consideró que no se habían acreditado los elementos necesarios para encajar los hechos en delitos como estafa, tráfico de influencias, abuso de autoridad o negociaciones incompatibles con la función pública. Respecto a Javier Milei, la resolución sostuvo que no se demostraron actos funcionales contrarios a la ley vinculados a la difusión del criptoactivo.
El caso nació después de que Milei promocionara $LIBRA desde su cuenta de X el 14 de febrero de 2025. El valor del activo digital se disparó rápidamente y posteriormente sufrió un desplome que dejó a numerosos compradores con importantes pérdidas. La relación del presidente con los promotores del proyecto y las circunstancias de aquella publicación acabaron bajo investigación judicial y política.
El sobreseimiento supone una victoria judicial para Milei. No significa, sin embargo, que las investigaciones periodísticas publicadas durante el proceso pasen automáticamente a convertirse en información falsa. Una resolución penal establece si existen elementos suficientes para atribuir delitos; el periodismo opera en otro plano, investigando hechos de interés público que pueden ser relevantes aunque no terminen en una condena.
De la victoria judicial al enfrentamiento con la prensa
Milei podría haber utilizado la resolución para reivindicar sencillamente su inocencia penal. Eligió otra vía: convertir el fallo en un nuevo capítulo de su batalla contra periodistas y medios críticos, una constante de su presidencia.
Tras la cena de la Fundación Faro, incluso continuó públicamente los ataques. Volvió a cargar contra medios y periodistas relacionados con la cobertura de $LIBRA y planteó la posibilidad de iniciar acciones legales.
La cuestión central tampoco consiste en exigir una relación amable entre el poder político y la prensa. No tiene por qué existir. Un Gobierno puede considerar injusta una investigación periodística y un periodista puede considerar insuficientes las explicaciones de un Gobierno. Esa tensión entre prensa y poder forma parte de una democracia normal.
El problema aparece cuando la crítica se convierte sistemáticamente en descalificación personal, cuando quienes investigan al poder son presentados como enemigos y cuando desde la Presidencia se utilizan expresiones que evocan castigos violentos. El cargo no obliga a hablar con delicadeza, pero multiplica el alcance y las consecuencias de cada palabra.
Una frase que trasciende otra pelea de Milei con los medios
El episodio de Fundación Faro concentra dos debates diferentes. Uno es judicial: Milei ha sido sobreseído en la causa penal de $LIBRA, una decisión favorable que el presidente tiene pleno derecho a reivindicar. El otro es institucional: cómo utiliza el jefe del Estado argentino esa victoria para responder a quienes investigaron y cuestionaron su actuación.
Meter ambos asuntos en el mismo saco resulta tentador, pero sería un error. El fallo judicial puede cerrar responsabilidades penales en ese expediente; no convierte en ilegítimas las preguntas planteadas por periodistas ni elimina el derecho a fiscalizar al poder y a examinar las relaciones entre responsables políticos y empresarios.
Milei ha construido buena parte de su identidad política rompiendo convenciones y despreciando el lenguaje tradicional del poder. Eso explica su estilo; no borra sus responsabilidades como presidente. Cuando quien ocupa la máxima autoridad del Estado menciona con nombres y apellidos a periodistas y acaba hablando de hogueras, la frase deja de ser simplemente otra salida de tono.
Y ahí está el verdadero alcance de lo ocurrido: no en decidir si Javier Milei tiene derecho a enfadarse con la prensa —lo tiene—, sino en recordar que el poder también se mide por la forma en que trata a quien lo fiscaliza.
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