España
ANAR: un 75 % más de casos de maltrato infantil en casa en cinco años
ANAR atendió a 27.138 menores víctimas de violencia familiar entre 2020 y 2025. La mayoría sufría maltrato diario y pocos habían recibido terapia.
Resumen
- ANAR atendió a 27.138 menores víctimas de violencia familiar entre 2020 y 2025
- Los casos atendidos aumentaron un 75,2 % en cinco años
- El padre es el agresor en el 48,5 %; solo el 26,3 % recibió terapia
La violencia contra niños y adolescentes dentro del hogar ha registrado un fuerte aumento en los casos atendidos por la Fundación ANAR. Entre junio de 2020 y junio de 2025, la organización ayudó a 27.138 menores víctimas de violencia familiar, con un incremento del 75,2 % entre el primer y el último periodo anual analizado. El padre aparece como principal agresor en casi la mitad de los casos.
Los datos, presentados este miércoles 4 de noviembre de 2026 en Madrid, revelan también que más de seis de cada diez menores sufren violencia a diario y que, en el 77,6 % de las situaciones, los malos tratos se prolongan durante más de un año. Pese a esta gravedad, apenas el 26,3 % de las víctimas había recibido tratamiento psicológico cuando contactó con la fundación.
El estudio, titulado «Violencia intrafamiliar en la infancia y adolescencia según género: tipología, causas y consecuencias», analiza las situaciones atendidas mediante los servicios telefónicos, el correo electrónico y el chat de ANAR durante cinco años.
En ese periodo, la entidad recibió 373.926 peticiones de ayuda relacionadas con la violencia intrafamiliar. Esta cifra recoge los contactos recibidos, no el número de víctimas diferentes. De hecho, aproximadamente uno de cada tres casos atendidos por la organización por cualquier problemática estaba relacionado con la violencia en el hogar.
El aumento tampoco ha sido constante. Los casos pasaron de 3.216 en el primer periodo anual a 7.368 entre julio de 2021 y junio de 2022, coincidiendo con la etapa posterior a las restricciones de la pandemia. Después descendieron y volvieron a aumentar, hasta situarse en 5.636 durante el último año estudiado.
Conviene distinguir entre el crecimiento de los casos detectados por ANAR y la evolución real de la violencia infantil en toda España. Los registros de una línea de ayuda permiten identificar tendencias preocupantes, pero no constituyen por sí solos una medición de todos los malos tratos que se producen en los hogares españoles.
El maltrato físico y psicológico concentra la mayoría de los casos
El informe identifica el maltrato físico como la forma más frecuente de violencia intrafamiliar, presente en el 34,9 % de los casos analizados. Le sigue el maltrato psicológico, con un 29,4 %.
Las situaciones descritas por los menores incluyen golpes, empujones, mordiscos, amenazas, insultos y humillaciones. Conductas que pueden convivir dentro de una misma dinámica de violencia y que, en numerosos casos, se repiten durante largos periodos.
El abandono representa el 14,5 % de las situaciones estudiadas, mientras que la violencia de género en el entorno familiar supone el 10,7 % y las agresiones sexuales, el 10,5 %.
La violencia sexual y de género registra los mayores aumentos
Aunque los malos tratos físicos siguen siendo la categoría más frecuente, otras formas de violencia presentan un crecimiento especialmente elevado durante los cinco años analizados.
La violencia de género en el entorno familiar aumentó un 237,4 % entre los casos atendidos, mientras que las agresiones sexuales crecieron un 116,6 % y las situaciones de abandono, un 97,6 %.
La gravedad de los episodios también preocupa. ANAR clasifica el 83,3 % de los casos como de gravedad alta y el 70,9 % como situaciones de urgencia elevada.
No se trata, por tanto, únicamente de conflictos domésticos puntuales. Una parte importante de los menores atendidos vive expuesta a comportamientos violentos persistentes, dentro de un entorno del que depende para recibir cuidados y protección.
El padre es el principal agresor en casi la mitad de los casos
Uno de los datos más relevantes del estudio es la identificación de los responsables de la violencia.
En el 48,5 % de los casos, el padre figura como agresor principal. La madre aparece en el 28,6 % y ambos progenitores en el 12,2 %.
Los hombres de la familia también predominan entre los agresores identificados en los casos de violencia sexual contra menores. El informe recoge situaciones en las que están implicados padres, padrastros, hermanos, tíos, primos y abuelos.
El entorno familiar, que debería garantizar la protección del menor, se convierte así en el lugar donde se produce la agresión. Esta circunstancia dificulta especialmente la búsqueda de ayuda cuando el niño depende emocional o económicamente de la persona que ejerce la violencia.
La directora de las Líneas de Ayuda de ANAR, Diana Díaz, ha advertido de que muchos menores viven estas situaciones sin que nadie fuera del hogar conozca lo que sucede. El miedo, la soledad y las dificultades para contar los hechos pueden retrasar la intervención de personas adultas capaces de protegerlos.
Las niñas y los menores con discapacidad, especialmente afectados
Las niñas y adolescentes representan el 60,2 % de las víctimas registradas por ANAR. Su presencia es particularmente elevada en las agresiones sexuales, donde alcanzan el 80,8 % de los casos.
Por edades, el grupo más numeroso corresponde a adolescentes de entre 13 y 17 años, que suponen el 43,5 %. Sin embargo, el estudio también identifica una proporción importante de víctimas de corta edad: el 37,8 % tiene nueve años o menos.
Estos niños más pequeños presentan una especial vulnerabilidad frente al abandono y la violencia de género en el ámbito familiar.
Otro resultado significativo afecta a los menores con discapacidad, que representan el 24,9 % de las víctimas atendidas. Dentro de este colectivo predominan los chicos, con un 66,4 %, y las modalidades de violencia más frecuentes son el maltrato físico y psicológico.
El informe también examina situaciones de vulnerabilidad social. El 36,2 % de las víctimas vive únicamente con su madre y cerca de la mitad pertenece a familias migrantes. ANAR señala las dificultades económicas, la falta de redes de apoyo y determinados conflictos familiares como circunstancias que pueden complicar la protección de los menores.
Estos datos describen las características de las familias atendidas y no permiten atribuir automáticamente la violencia a la monoparentalidad o al origen migrante.
Salud mental, dificultades escolares y falta de atención psicológica
Las consecuencias del maltrato infantil no se limitan a las lesiones físicas. La investigación relaciona la violencia intrafamiliar con problemas de salud mental, dificultades en las relaciones personales y alteraciones del rendimiento académico.
Según ANAR, el 73,4 % de los menores atendidos presenta un rendimiento escolar medio o bajo, aunque este indicador, por sí solo, no permite establecer que todas las dificultades académicas sean consecuencia directa de la violencia.
Los problemas psicológicos asociados resultan especialmente frecuentes entre las víctimas de agresiones sexuales, con un 63,2 %, y de maltrato psicológico, con un 61,9 %.
La fundación identifica también las autolesiones entre las señales particularmente relevantes para detectar situaciones de violencia familiar en las adolescentes.
En conjunto, cada víctima presenta una media de 4,8 problemas asociados, entre ellos dificultades emocionales, conflictos en las relaciones y otras formas de maltrato.
La atención profesional sigue siendo una de las principales carencias. Solo el 26,3 % de los menores había recibido tratamiento psicológico antes de contactar con ANAR, pese a la gravedad de muchos de los casos.
El estudio también detecta problemas de salud mental en las familias del 44,5 % de las víctimas. Entre los factores que aparecen en las situaciones analizadas figuran las adicciones, los conflictos por separación o custodia, las dificultades económicas y el estrés relacionado con la crianza.
El uso inadecuado de la tecnología está presente en aproximadamente la mitad de los casos, especialmente en situaciones de maltrato físico y psicológico. La organización advierte de que los conflictos relacionados con dispositivos y contenidos digitales pueden actuar como desencadenantes de episodios violentos, sin que su presencia implique necesariamente una relación causal.
La detección temprana, decisiva para proteger a los menores
Los resultados sitúan la prevención y la identificación de los malos tratos entre los principales desafíos de la protección infantil en España.
Durante los cinco años estudiados, ANAR proporcionó orientación psicológica, jurídica y social a los menores y familias que recurrieron a sus líneas de ayuda. La organización también trabaja en coordinación con recursos especializados para facilitar la intervención en situaciones de riesgo.
La intervención de profesores, profesionales sanitarios, familiares y otras personas adultas cercanas puede resultar determinante, especialmente cuando las víctimas son demasiado pequeñas para explicar lo que ocurre o temen las consecuencias de hacerlo.
Entre las señales que merecen atención se encuentran las lesiones sin una explicación convincente, los cambios bruscos de comportamiento, el miedo persistente a determinadas personas, el aislamiento y las ausencias escolares frecuentes. Ninguna demuestra por sí sola que exista maltrato, pero pueden justificar una valoración profesional.
Los menores que necesiten ayuda pueden contactar gratuitamente con la Fundación ANAR en el 900 20 20 10, un servicio confidencial disponible las 24 horas. También existe el número 116 111 en las comunidades autónomas donde opera y un servicio de chat. Las familias y los centros escolares pueden solicitar orientación en el 600 50 51 52. Ante una situación de peligro inmediato, debe llamarse al 112.
La organización reclama reforzar la formación de padres y madres, mejorar las medidas de conciliación y fomentar un uso responsable de la tecnología en el entorno familiar.
La violencia que permanece oculta dentro de los hogares
Los 27.138 menores atendidos representan únicamente los casos que llegaron a los servicios de ANAR durante el periodo estudiado. La dimensión completa de la violencia dentro de los hogares sigue siendo difícil de conocer, precisamente porque muchas víctimas dependen de sus agresores para vivir y necesitan que alguien de su entorno detecte lo que está ocurriendo.
El dato más preocupante no es únicamente el aumento del 75,2 % de los casos atendidos. También lo es la duración de los malos tratos: casi ocho de cada diez situaciones se prolongan durante más de un año. Ese tiempo de exposición, unido a la escasa atención psicológica previa, refuerza la necesidad de identificar antes la violencia y garantizar una protección efectiva a los niños y adolescentes que la sufren.
-
NaturalezaTerremotos en España hoy, 4 de noviembre: seísmo de 2,5 en Granada
-
NaturalezaIncendios en España hoy, 4 de noviembre: focos y riesgo por zonas
-
NaturalezaEmbalses en España, 4 de noviembre: bajan al 56% tras perder 407 hm³
-
SaludWegovy oral llega a España con 30 comprimidos: precio y cómo tomarlo
-
EspañaEl juez pide a la UDEF investigar la marca T de las joyas de Zapatero
-
EspañaÓscar Puente dimite tras Urda y deja las listas del PSOE para el 29N
-
MundoElecciones EEUU 2026: los demócratas ganan el Senado y la Cámara Baja
-
MundoBruselas insta a preparar kits de 72 horas y a formar a los niños
-
SaludKisunla contra el alzhéimer ya se administra en la privada española
-
MundoPolonia afirma que evitó una posible provocación junto a Kaliningrado
-
NaturalezaDANA retrógrada: Murcia en naranja, con avisos en Valencia y Cataluña
-
EspañaPedraz no investigará los 242.000 € de OKDiario por defender a Koldo