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Mbappé decide el Clásico: el Madrid gana 1-2 y se acerca al Barça

El Madrid ganó 1-2 al Barcelona con un doblete de Mbappé. Raphinha empató, Lunin evitó el 2-1 y Mourinho recortó a tres puntos del líder azulgrana.

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Mbappe con el balon en la mano

Resumen

  • Mbappé marcó los dos goles del triunfo del Madrid ante el Barça (1-2)
  • Raphinha empató, pero Lunin evitó la remontada azulgrana
  • El Barcelona sigue líder y el Madrid queda a tres puntos

El Real Madrid ha ganado al FC Barcelona por 1-2 este domingo 25 de octubre en el Spotify Camp Nou, gracias a un doblete de Kylian Mbappé que ha decidido un Clásico intenso, táctico y emocionante hasta los últimos minutos. El delantero francés abrió el marcador en el minuto 41, Raphinha empató en el 61 y el propio Mbappé firmó el tanto de la victoria en el 87, cuando los azulgranas parecían estar más cerca de completar la remontada. El equipo de José Mourinho rompe así la imbatibilidad del Barça en LaLiga y se coloca a tres puntos del liderato, devolviendo la incertidumbre a una competición que empezaba a inclinarse claramente hacia Barcelona.

El conjunto de Hansi Flick llegaba al primer Clásico de la temporada 2026-2027 con nueve victorias en nueve jornadas y seis puntos de ventaja sobre su eterno rival. El Madrid, en cambio, se jugaba algo más que el orgullo: perder habría significado quedarse a nueve puntos del líder en octubre. Mourinho planteó un partido de presión, disciplina defensiva y transiciones rápidas que desactivó durante muchos minutos el juego azulgrana. El Barça reaccionó en la segunda parte y tuvo oportunidades para adelantarse, pero una contra letal de Bellingham, Camavinga y Mbappé terminó cambiando el resultado y, de paso, el panorama de la Liga.

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Así fue el Clásico: tres goles y un desenlace decisivo

El partido comenzó con el Barcelona intentando imponer su habitual dominio de la posesión, pero encontró enfrente a un Madrid mucho más organizado de lo que sugerían algunas de sus actuaciones anteriores. Los blancos cerraron espacios por dentro, presionaron las salidas azulgranas y buscaron constantemente la velocidad de Yan Diomande y Mbappé.

Las primeras ocasiones dejaron claro que ninguno de los dos equipos estaba especialmente fino. Raphinha probó fortuna sin encontrar portería, Anthony Gordon obligó a intervenir a Andriy Lunin y Arda Güler buscó sorprender a Joan García. Mbappé también desperdició una buena oportunidad al rematar por encima del larguero un centro del futbolista turco.

El marcador se abrió en el minuto 41, en una jugada con bastante más fortuna que precisión. Diomande progresó por la izquierda y envió un balón al área. Gerard Martín intentó despejar, pero la pelota rebotó en la rodilla de Mbappé y acabó dentro de la portería. El delantero francés apenas tuvo que intervenir de manera involuntaria. Un gol extraño, sí, aunque el Madrid llevaba tiempo encontrando espacios para castigar a la defensa local.

El Barcelona pudo empatar inmediatamente. En el minuto 43, Lamine Yamal recibió un pase de Fermín López dentro del área, pero no acertó a definir. Poco después, Mbappé estrelló un balón en el poste en una acción invalidada por fuera de juego. El descanso llegó con 0-1 para el Madrid y la sensación de que el equipo de Mourinho estaba ejecutando mejor su plan.

Raphinha empató, pero Mbappé apareció en el minuto 87

La segunda parte empezó con un Madrid que seguía amenazando a la contra. Bellingham tuvo una ocasión excelente para dejar a Mbappé solo ante la portería, pero no encontró el último pase. El Barcelona, entretanto, fue ganando terreno y encontró el empate en una acción de enorme calidad técnica.

En el minuto 61, Pedri recibió el balón después de un saque de esquina en corto y filtró un magnífico pase para Raphinha. El brasileño disparó con potencia, entre las piernas de Bellingham, y superó a Lunin pese al intento del guardameta de detener el balón. El 1-1 cambió el desarrollo del encuentro.

El Barça empezó a jugar con mayor confianza. Apenas cuatro minutos después, Gerard Martín conectó un cabezazo desde corta distancia que obligó a Lunin a realizar una de las paradas del partido. Lamine Yamal también aumentó su protagonismo, especialmente cuando encontró espacios para encarar desde la derecha.

La remontada parecía posible. Sin embargo, el Madrid conservaba una amenaza que el Barcelona nunca consiguió neutralizar por completo: la velocidad de sus transiciones.

En el minuto 87, Jude Bellingham inició una contra decisiva con una acción técnica que permitió lanzar a Eduardo Camavinga. El francés superó a Pau Cubarsí y sirvió el balón atrás, dejando a Mbappé una definición sencilla ante la portería vacía. El 1-2 desató la celebración madridista y provocó que Mourinho se deslizara de rodillas por la banda.

El Barcelona intentó reaccionar durante los cinco minutos de descuento, pero no encontró el segundo empate. El Clásico terminó con una victoria visitante que parecía improbable cuando los azulgranas dominaban el encuentro después del 1-1.

Mourinho ganó la batalla táctica a Flick

Una parte importante del triunfo se explica por la capacidad del Real Madrid para limitar las principales virtudes ofensivas del Barcelona.

Mourinho apostó por una estructura compacta, con Aurélien Tchouaméni y Bernardo Silva protegiendo el centro del campo. Bellingham desempeñó un papel fundamental en la presión y en la salida hacia el ataque, mientras que Arda Güler y Diomande aportaron movilidad y profundidad.

La gran sorpresa estuvo en la capacidad madridista para incomodar la circulación de Pedri y Rodri. El Barcelona acostumbraba a utilizar a ambos centrocampistas para superar líneas de presión, pero durante buena parte de la primera mitad perdió balones en zonas comprometidas.

El Madrid no necesitó acumular largas posesiones. Cada recuperación podía convertirse en una oportunidad para Mbappé. Y la defensa adelantada del conjunto de Flick ofrecía metros suficientes para que el francés explotara su velocidad.

El plan también tuvo sus riesgos. Tras el empate, los blancos pasaron dificultades para controlar la pelota y defender cerca de su área. El Barcelona llegó a generar ocasiones claras y obligó al Madrid a resistir durante varios minutos.

Ahí apareció Andriy Lunin, titular por la baja de última hora de Thibaut Courtois a causa de un proceso gripal. Su intervención ante el cabezazo de Gerard Martín fue fundamental. Sin esa parada, el desarrollo posterior habría podido ser muy diferente.

Mourinho también acertó con la entrada de Camavinga en el tramo final. El centrocampista aportó piernas frescas cuando el Madrid sufría y terminó participando directamente en el gol de la victoria.

El técnico portugués regresaba a un Clásico como entrenador madridista por primera vez desde 2013. Su victoria en el Camp Nou no supone que todos los problemas futbolísticos del equipo hayan desaparecido, pero sí demuestra que su propuesta puede competir ante rivales que dominan más el balón.

Qué habían dicho Mourinho y Flick antes del partido

Las declaraciones previas de ambos entrenadores ayudan a comprender algunas decisiones que terminaron siendo determinantes.

Mourinho había insistido en que los antecedentes no garantizaban nada. El portugués reconoció que el Madrid llegaba en una buena dinámica, pero advirtió que los Clásicos eran encuentros diferentes y que los resultados anteriores tenían poca influencia.

También había defendido que su equipo estaba todavía en construcción, después de apenas tres meses de trabajo. La victoria en Barcelona supone un respaldo importante para ese proceso, aunque todavía quedan cuestiones por resolver, especialmente cuando el Madrid debe llevar la iniciativa.

Flick, por su parte, había señalado antes del encuentro la importancia de mantener una defensa compacta y una buena distancia entre líneas, precisamente para protegerse frente a la calidad ofensiva madridista.

El desarrollo del Clásico confirmó que esa preocupación estaba justificada. La combinación de presión, recuperaciones y balones al espacio provocó dificultades a una defensa que volvió a quedar expuesta en el gol decisivo de Mbappé.

Las polémicas del Barcelona-Real Madrid: manos y protestas

El Clásico también dejó varias decisiones arbitrales discutidas, aunque ninguna provocó una modificación del marcador.

El encargado de dirigir el encuentro fue Juan Martínez Munuera, acompañado por Javier Iglesias Villanueva en el VAR.

Una de las acciones más controvertidas llegó durante la segunda parte, cuando João Cancelo realizó una entrada sobre Yan Diomande y golpeó la zona del gemelo del jugador madridista. El extremo quedó dolorido y necesitó atención antes de continuar. La acción provocó protestas por la ausencia de una tarjeta amarilla.

El Real Madrid también reclamó un posible penalti por una mano de Alejandro Balde alrededor del minuto 69. El balón impactó en el brazo del defensa azulgrana durante una disputa con Mbappé, pero el árbitro dejó continuar el juego. El contacto existió, aunque se produjo con ambos futbolistas peleando por la posición y no implicaba automáticamente una infracción.

En el tiempo añadido, Lamine Yamal cayó bajo la presión de Marc Cucurella cerca del límite del área. Martínez Munuera tampoco apreció una falta sancionable. Hubo protestas azulgranas, pero no se señaló ninguna infracción.

La actuación arbitral incluyó tarjetas amarillas a Tchouaméni, Anthony Gordon, Cucurella, Mbappé y Balde. Las tres últimas llegaron en los minutos finales de un encuentro que, hasta entonces, había registrado relativamente pocas amonestaciones.

Otro episodio relevante fue la lesión de Xavi Espart, que abandonó el terreno de juego alrededor del minuto 29 tras sufrir molestias en el tobillo derecho después de una disputa con Tchouaméni. Flick tuvo que introducir a Balde y desplazar a Cancelo al lateral derecho.

La gravedad de las molestias de Espart no quedó determinada durante el partido, una circunstancia importante para un Barcelona que ya afrontaba problemas de efectivos en defensa.

Los mejores y peores del Clásico: Mbappé, Lunin y Cucurella

El gran protagonista fue, naturalmente, Kylian Mbappé. El delantero francés marcó los dos goles del Madrid, pero su aportación fue más allá de la estadística. Sus movimientos obligaron permanentemente a Cubarsí y Gerard Martín a vigilar sus espaldas, dificultando que la defensa azulgrana pudiera instalarse cómodamente en campo contrario.

El primer tanto tuvo una importante dosis de fortuna. El segundo fue una demostración de oportunismo y colocación, después de una excelente jugada colectiva. Dos goles muy diferentes que terminaron decidiendo el mismo encuentro.

Andriy Lunin también merece figurar entre los futbolistas más destacados. Su parada ante Gerard Martín evitó el 2-1 en uno de los mejores momentos del Barcelona. Respondió igualmente a otros remates de Gordon y contribuyó a sostener la ventaja madridista.

En defensa, Marc Cucurella completó una actuación especialmente exigente frente a Lamine Yamal. El lateral fue uno de los principales responsables de limitar al extremo azulgrana durante la primera mitad, aunque el joven atacante consiguió generar más peligro después del descanso.

Bellingham y Camavinga resultaron determinantes por su intervención en el segundo tanto. El inglés aportó trabajo defensivo y capacidad para lanzar ataques, mientras que el francés convirtió su entrada desde el banquillo en una de las decisiones más rentables de Mourinho.

Por parte del Barcelona, Raphinha fue el futbolista más resolutivo. Marcó el empate y ofreció profundidad en un encuentro en el que el equipo tuvo dificultades para encontrar espacios. Pedri, muy impreciso al principio, mejoró considerablemente y dejó una asistencia de gran calidad.

Entre las actuaciones menos convincentes destacó Gerard Martín, cuyo despeje defectuoso propició el primer gol madridista. No obstante, también protagonizó una ocasión clarísima que pudo adelantar al Barça. Su partido fue irregular, más que simplemente malo.

Lamine Yamal alternó momentos de escasa participación con acciones individuales peligrosas. Tuvo una oportunidad importante antes del descanso y apareció con mayor frecuencia en la segunda parte, pero no consiguió desequilibrar el marcador.

Rodri tampoco encontró la continuidad necesaria para dirigir el juego azulgrana. La presión madridista dificultó su intervención en zonas de creación, especialmente durante el primer tiempo.

Estadísticas del Clásico: posesión azulgrana y eficacia blanca

Las cifras permiten entender la diferencia entre la propuesta de ambos equipos. El Barcelona llevó la iniciativa con el balón, pero el Real Madrid convirtió su capacidad para contragolpear en el principal argumento ofensivo.

Al descanso, los azulgranas habían registrado aproximadamente un 59 % de posesión, frente al 41 % de los blancos. También acumulaban nueve remates, cuatro de ellos a puerta, mientras que el Madrid sumaba seis disparos, dos entre los tres palos.

Estas cifras corresponden exclusivamente a la primera mitad, no al balance definitivo del encuentro. Reflejan que el Barcelona había generado más volumen ofensivo, aunque estaba por detrás en el marcador.

Los principales datos confirmados del partido son un resultado de 1-2, con goles de Mbappé en los minutos 41 y 87 y de Raphinha en el 61. El encuentro correspondió a la décima jornada de LaLiga EA Sports 2026-2027, se disputó en el Spotify Camp Nou ante 62.055 espectadores y estuvo arbitrado por Martínez Munuera.

Otro dato significativo es que el Barcelona llegó con nueve victorias consecutivas en el campeonato. El Madrid se convirtió en el primer equipo que consiguió derrotarlo en esta edición de LaLiga.

La posesión, por sí sola, nunca garantiza un resultado. En este Clásico, la diferencia estuvo en la capacidad para aprovechar determinados momentos: la presión y los espacios durante el primer tiempo, la parada de Lunin tras el empate y la eficacia madridista en la última gran transición.

Qué cambia en LaLiga tras el 1-2 del Real Madrid

La consecuencia más importante del resultado aparece en la clasificación. El Barcelona continúa líder, pero pierde una parte considerable de su ventaja sobre el Madrid.

Tras el Clásico, la zona alta queda con el Barcelona primero con 27 puntos, el Atlético de Madrid segundo con 25 y el Real Madrid tercero con 24. Los blancos han reducido su distancia respecto al equipo de Flick de seis a tres puntos, aunque todavía permanecen por detrás del conjunto rojiblanco.

Para el Barça, la derrota pone fin a un comienzo perfecto en el campeonato. Nueve jornadas, nueve victorias. El décimo compromiso se convirtió en el primer tropiezo liguero.

El resultado llega, además, después del 4-2 sufrido frente al París Saint-Germain en la Liga de Campeones. Dos derrotas consecutivas en competiciones diferentes que no invalidan el excelente arranque del equipo, pero sí exponen problemas que sus rivales han conseguido aprovechar.

La defensa adelantada, la pérdida de balones bajo presión y la dificultad para protegerse tras determinados ataques serán cuestiones importantes para Flick. Su equipo sigue siendo el líder y conserva una capacidad ofensiva notable, aunque necesita mejorar la gestión de los encuentros ante rivales con delanteros especialmente veloces.

En el caso del Real Madrid, la victoria tiene un valor que supera los tres puntos. Mourinho necesitaba demostrar que su proyecto podía imponerse en un escenario exigente y contra un rival que había ganado todos sus partidos de Liga.

Lo consiguió con un plan reconocible, la actuación decisiva de su portero y la eficacia de Mbappé. No fue una exhibición de posesión ni de dominio territorial durante los noventa minutos. Tampoco lo pretendía.

La competición, en cualquier caso, está lejos de decidirse. El Barcelona mantiene el liderato y el Atlético continúa entre los dos grandes rivales históricos, con una clasificación suficientemente apretada como para que los próximos resultados cambien de nuevo las diferencias.

Lo que parecía una oportunidad del Barça para alejar al Madrid hasta los nueve puntos terminó convirtiéndose en lo contrario. El equipo blanco salió del Camp Nou con tres puntos más y una distancia mucho más manejable.

Mbappé fue el autor de los goles, Lunin sostuvo al Madrid cuando peor lo pasaba y Mourinho ganó un duelo táctico de enorme importancia. El Barcelona conservó el primer puesto, pero perdió la oportunidad de abrir una brecha considerable.

El primer Clásico de la temporada deja así una certeza: la Liga que parecía encaminarse hacia un dominio azulgrana vuelve a tener una pelea abierta por el título.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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