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Colau propone reunificar Renfe y Adif y auditar la red ferroviaria

Frente Amplio plantea reunificar Renfe y Adif, auditar las infraestructuras y recuperar tareas de mantenimiento, una reforma con retos legales.

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Una sonriente Ada Colau en 2022

Foto: Laura Guerrero, CC BY 4.0.

Resumen

  • Colau propone un pacto de Estado para volver a unir Renfe y Adif
  • Su plan incluye auditar la red y recuperar mantenimiento público
  • La reforma exigiría cambios legales y llega tras el accidente de Urda

Ada Colau quiere cambiar la organización del ferrocarril español. La candidata de Frente Amplio a la Presidencia del Gobierno ha propuesto este lunes, 2 de noviembre, un pacto de Estado para reunificar Renfe y Adif, las dos entidades públicas que gestionan, respectivamente, los servicios ferroviarios y buena parte de las infraestructuras. Su objetivo es crear un gran operador público que asuma el liderazgo del sistema y refuerce la coordinación, la seguridad y el mantenimiento de la red.

La iniciativa llega cinco días después del accidente ferroviario de Urda (Toledo), que ha causado 69 muertos, y en plena precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre. Colau ha presentado sus propuestas en Barcelona, tras reunirse con representantes de los principales sindicatos ferroviarios. Entre las medidas que defiende figuran una auditoría independiente de las infraestructuras, la recuperación de trabajos de mantenimiento externalizados y una mayor inversión en los servicios de tren, incluidos los de Cercanías.

La exalcaldesa de Barcelona considera que la separación de Renfe y Adif fue un error y sostiene que ambas entidades deberían volver a integrarse bajo una estructura pública común. Sin embargo, la reunificación es por ahora una propuesta electoral, no una decisión del Gobierno. Tampoco se ha concretado la fórmula jurídica para llevarla a cabo, una cuestión relevante porque la normativa europea exige independencia entre quienes gestionan las vías y quienes prestan servicios ferroviarios.

Colau ha pedido a las fuerzas políticas que abandonen la confrontación y negocien una respuesta conjunta a los problemas del ferrocarril. Su planteamiento combina una reorganización administrativa de gran alcance con medidas sobre mantenimiento, personal y financiación. El desafío será demostrar que cambiar la estructura del sistema puede traducirse en mejoras reales para los viajeros.

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Colau propone una auditoría independiente y recuperar el mantenimiento público

La candidata de Frente Amplio defiende que el futuro pacto ferroviario debe comenzar con una auditoría independiente de toda la infraestructura. La finalidad sería conocer el estado de conservación de la red, identificar sus necesidades y disponer de una evaluación técnica sobre la que establecer prioridades.

La revisión que plantea no se limitaría a la alta velocidad. Su propuesta abarca el conjunto del sistema ferroviario, incluidos los servicios de Cercanías, cuya financiación también quiere reforzar.

Colau apuesta igualmente por revertir externalizaciones en tareas de mantenimiento, aumentar las plantillas y mejorar la formación de los trabajadores. Son medidas que sitúa dentro de su objetivo de recuperar el liderazgo público en la gestión ferroviaria.

La propuesta parte de una crítica a la organización actual. A su juicio, mantener separadas Renfe y Adif puede complicar la coordinación cuando se producen situaciones críticas, especialmente si intervienen protocolos y responsabilidades diferentes.

Ahora bien, disponer de una estructura común no resolvería automáticamente las deficiencias de conservación ni los problemas operativos. Para valorar el alcance de la reforma haría falta conocer qué servicios volverían a gestionarse directamente, cuánto costaría recuperar esas funciones y qué mecanismos garantizarían una mejora de la seguridad.

Por qué Renfe y Adif están separadas desde 2005

La propuesta supone revisar uno de los cambios más importantes del ferrocarril español durante las últimas décadas. Renfe y Adif comenzaron a funcionar como entidades diferenciadas el 1 de enero de 2005, tras la reforma impulsada mediante la Ley del Sector Ferroviario de 2003.

Hasta entonces, Renfe concentraba la explotación de los trenes y la gestión de buena parte de las infraestructuras. La reorganización separó ambas actividades para adaptar el sector a un modelo de mayor apertura a la competencia.

Desde aquella reforma, Renfe se ocupa fundamentalmente del transporte ferroviario de pasajeros y mercancías, mientras que Adif administra infraestructuras como las vías, estaciones y sistemas de circulación de su competencia. En la alta velocidad también interviene Adif Alta Velocidad, constituida como entidad diferenciada en 2013.

La distinción es importante. Renfe es una empresa operadora de trenes; Adif es un administrador de infraestructuras. No son dos compañías que compitan por transportar pasajeros. De hecho, operadores como Iryo y Ouigo también utilizan la red ferroviaria y deben disponer de condiciones de acceso no discriminatorias.

El principal obstáculo: la legislación ferroviaria europea

La normativa de la Unión Europea permite determinadas estructuras empresariales integradas, pero exige preservar la independencia jurídica y decisoria del administrador de infraestructuras respecto de las compañías que prestan servicios de transporte.

Esto afecta especialmente a decisiones como la asignación de capacidad de circulación a los distintos operadores y la aplicación de cánones por utilizar la red.

La Ley 38/2015 del Sector Ferroviario recoge igualmente estas garantías. Por eso, reunificar Renfe y Adif en una única entidad que gestione indistintamente vías y trenes no encajaría con el marco legal vigente sin respetar las separaciones y salvaguardias exigidas.

Una eventual reorganización bajo un grupo público común tendría que mantener entidades jurídicamente diferenciadas y garantizar que ninguna empresa ferroviaria pudiera influir indebidamente en las decisiones del gestor de la infraestructura.

Colau no ha detallado este lunes qué modelo plantea para resolver ese requisito. Y no es una cuestión menor: la reforma tendría que conciliar el liderazgo público que reclama con las obligaciones europeas y los derechos de acceso de otros operadores.

La tragedia de Urda marca el debate político sobre los trenes

El anuncio se produce en un momento especialmente delicado para el sistema ferroviario español. El accidente del 28 de octubre en Urda, donde un AVE de Renfe colisionó con un tren de Iryo detenido en la vía, ha dejado 69 víctimas mortales y numerosos heridos.

Según los datos conocidos este lunes, 29 personas permanecían hospitalizadas en Castilla-La Mancha, nueve de ellas en unidades de cuidados intensivos. Los equipos forenses habían identificado a 66 de los 69 fallecidos.

Las causas del siniestro siguen bajo investigación. No existe una conclusión técnica definitiva que permita atribuirlo a la separación administrativa de Renfe y Adif, de modo que vincular directamente la tragedia con ese modelo organizativo sería prematuro.

Colau ha defendido que la respuesta política no puede limitarse a la exigencia de dimisiones. Considera necesario alcanzar acuerdos duraderos que permitan recuperar la confianza de los ciudadanos en el transporte ferroviario.

Eso no significa que haya retirado sus exigencias de responsabilidad. La candidata mantiene que Óscar Puente debe dimitir como ministro de Transportes, una petición que ya había formulado la semana pasada. Ha dejado la decisión en manos del propio ministro y del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Su propuesta es iniciar las negociaciones para un pacto de Estado inmediatamente después de las elecciones generales del 29 de noviembre, buscando la participación del mayor número posible de fuerzas políticas.

Más inversión en Cercanías y menos prioridad a los aeropuertos

La financiación constituye otra parte de la iniciativa. Colau plantea aparcar las ampliaciones de aeropuertos para disponer de mayores recursos destinados al ferrocarril, tanto a las infraestructuras como a los servicios de proximidad.

La candidata considera que el transporte ferroviario debe recibir una mayor atención presupuestaria, especialmente en mantenimiento y personal. No ha precisado, sin embargo, qué ampliaciones aeroportuarias quedarían afectadas ni cuánto dinero podría destinarse al tren mediante ese cambio de prioridades.

Esa concreción sería necesaria para determinar el impacto económico de la medida. Los presupuestos, compromisos de inversión y fuentes de financiación de ambas infraestructuras no son necesariamente intercambiables.

También se ha referido a las obras previstas en la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona. Ante la posibilidad de suspender temporalmente el servicio mientras se realizan trabajos de remodelación, Colau ha evitado respaldar de entrada una interrupción completa.

Ha mencionado alternativas como realizar trabajos de mantenimiento durante la noche o reducir temporalmente las circulaciones, aunque considera que las soluciones técnicas concretas deben estudiarse en una fase posterior.

La cuestión tiene consecuencias directas para los viajeros. Una reducción del tráfico podría afectar a los horarios y a la oferta de plazas, mientras que concentrar determinados trabajos en horario nocturno exigiría comprobar que existen ventanas de mantenimiento suficientes.

En cualquier caso, ninguna de estas opciones ha sido presentada por Colau como una decisión ya adoptada sobre la línea Madrid-Barcelona.

La reunificación de Renfe y Adif necesitaría mucho más que un pacto

La propuesta de Frente Amplio introduce una discusión de fondo sobre el modelo ferroviario español: hasta qué punto una mayor integración de las entidades públicas permitiría mejorar la coordinación y la gestión de un sistema que combina servicios comerciales, obligaciones de servicio público y diferentes administradores de infraestructura.

Un pacto de Estado podría establecer objetivos compartidos, compromisos presupuestarios y mecanismos de seguimiento a largo plazo. Pero la reorganización de Renfe y Adif exigiría también cambios normativos, una definición precisa de competencias y garantías para mantener la independencia de la gestión de las vías.

La seguridad, además, depende de cuestiones que van bastante más allá del organigrama: conservación de las instalaciones, inspecciones, sistemas de señalización, procedimientos de circulación, formación y capacidad para detectar y corregir riesgos.

Colau ha puesto sobre la mesa una reforma ambiciosa, junto con medidas concretas como la auditoría independiente y la recuperación de determinadas tareas de mantenimiento. Queda por conocer su coste, sus plazos y el modelo administrativo que la haría viable.

A menos de un mes de las elecciones generales, reunificar Renfe y Adif es una propuesta política pendiente de desarrollo. Su verdadero alcance no se medirá por el tamaño del nuevo operador público, sino por su capacidad para mejorar la seguridad, la fiabilidad y el servicio que reciben los pasajeros.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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