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Feijóo acepta tres debates electorales y el cara a cara con Sánchez

Feijóo acepta tres debates para el 29N: un cara a cara con Sánchez, un encuentro en RTVE y otro debate multipartidista en Atresmedia antes de votar.

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debates y un cara a cara en TV

Resumen

  • Feijóo acepta un cara a cara con Sánchez el 16 de noviembre
  • El PP participará también en debates de RTVE y Atresmedia
  • Las tres citas llegan antes de las elecciones generales del 29N

Alberto Núñez Feijóo ha aceptado enfrentarse a Pedro Sánchez en un debate cara a cara el 16 de noviembre, apenas dos semanas antes de las elecciones generales del 29N. El duelo, planteado por Mediaset, se celebrará el primer lunes de campaña y colocará frente a frente a los dos candidatos con más opciones de encabezar el próximo Gobierno.

El movimiento va más allá de ese choque televisivo. El PP ha comunicado su disposición a participar en tres debates electorales, con distintos formatos y cadenas: el cara a cara de Mediaset, un encuentro entre portavoces organizado por RTVE y un debate entre los principales candidatos promovido por Atresmedia. El PSOE, por su parte, mantiene su voluntad de acudir a los debates que propongan los medios.

Feijóo y Sánchez se verán las caras el 16 de noviembre

El debate del 16 de noviembre será la cita de mayor carga política y mediática. Sánchez y Feijóo compartirán plató cuando la campaña apenas haya arrancado, con margen todavía para que cualquier error, golpe dialéctico o momento incómodo se prolongue durante casi dos semanas en informativos, redes sociales y actos electorales.

No es una fecha escogida al azar. También en las elecciones generales de 2023 el cara a cara se situó al comienzo de la campaña. Aquella vez lo organizó Atresmedia y reunió a cerca de seis millones de espectadores, con un 46,5% de cuota de pantalla.

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El escenario político de 2026, sin embargo, es distinto. El duelo llega con unas elecciones anticipadas convocadas para el 29 de noviembre y con una competición que ya no puede interpretarse únicamente como una carrera entre PP y PSOE. Vox y el nuevo Frente Amplio condicionan las posibilidades parlamentarias de los dos grandes partidos, de modo que cada frase pronunciada por Sánchez o Feijóo tendrá también un segundo destinatario: los electores situados a izquierda y derecha de sus respectivos espacios.

Un debate de enorme exposición y pocos refugios

El cara a cara concentra algo que los grandes mítines permiten esquivar: la réplica inmediata. No hay una grada entregada, una batería de aplausos preparada ni demasiado espacio para cambiar de asunto cuando el adversario coloca una cifra incómoda encima de la mesa.

Ahí reside buena parte del atractivo —y del riesgo— de este formato. Sánchez y Feijóo deberán discutir sobre economía, vivienda, empleo, servicios públicos y gobernabilidad, pero también administrar algo menos cuantificable: autoridad, serenidad, capacidad de respuesta. En televisión, un silencio de cinco segundos puede pesar más que tres páginas de programa electoral.

El PP acepta también los debates de RTVE y Atresmedia

La estrategia popular no se limita al duelo entre candidatos. El PP ha aceptado participar en el debate de RTVE previsto para el 23 de noviembre, aunque ese encuentro tendrá formato de portavoces parlamentarios y no implica necesariamente la presencia personal de Feijóo.

También ha dado su visto bueno al debate de Atresmedia entre los principales candidatos con representación parlamentaria nacional. El partido propone celebrarlo el 26 de noviembre, apenas tres días antes de que se abran las urnas.

Ese último debate, si termina celebrándose en la fecha planteada, tendrá una naturaleza muy distinta al cara a cara. Sánchez y Feijóo ya no estarán solos. El formato permitirá que entren directamente en la discusión otras fuerzas decisivas para formar una mayoría después del 29N.

Del duelo bipartidista al tablero de los pactos

El cara a cara del día 16 sirve para confrontar dos proyectos de Gobierno. El debate multipartidista del 26, en cambio, puede mostrar con mucha más crudeza qué mayorías son políticamente posibles después de las elecciones.

Feijóo tendrá que competir por la presidencia frente a Sánchez sin perder de vista a Vox. Sánchez deberá defender su gestión y, al mismo tiempo, delimitar su relación con las fuerzas del Frente Amplio. En ese tablero, el adversario no siempre está sentado enfrente. A veces ocupa la silla de al lado.

Atresmedia ha planteado inicialmente un formato para PP, PSOE, Vox y Frente Amplio, lo que convertiría esa cita en uno de los últimos grandes escaparates electorales antes de la jornada de reflexión.

La condición del PP para las entrevistas en RTVE

La aceptación de los debates no elimina la tensión del PP con la radiotelevisión pública. El partido ha condicionado la participación de Feijóo en las entrevistas electorales de RTVE a que se realicen en espacios de producción propia, es decir, con profesionales y medios de la propia corporación y no a través de productoras externas.

El PP mantiene fuertes críticas contra la dirección de RTVE, a la que acusa de parcialidad, aunque distingue entre esa dirección y los profesionales de la casa, cuya labor el partido ha elogiado. La posición fue trasladada por el secretario general y director de campaña popular, Miguel Tellado, a los grupos de comunicación.

Es una frontera cuidadosamente trazada: participar en la televisión pública, sí; aceptar cualquier formato, no. Una mezcla de presencia institucional y desconfianza política bastante reconocible en las relaciones entre los partidos y RTVE, donde la palabra “neutralidad” lleva décadas viajando de una bancada a otra según quién gobierne.

El precedente de 2023 pesa sobre la estrategia de Feijóo

La decisión supone también un cambio respecto a la campaña de las generales de 2023. Entonces Feijóo participó en el cara a cara con Sánchez, pero no acudió al posterior debate electoral organizado por RTVE. El PP ganó aquellas elecciones en votos y escaños, aunque no reunió los apoyos necesarios para formar Gobierno.

Esta vez el partido parece dispuesto a reducir los espacios vacíos. Tres formatos diferentes permiten a los populares exponer a Feijóo donde consideran más útil y reservar a otros dirigentes para escenarios corales. La campaña televisiva queda así distribuida en varias capas: liderazgo, partido y posibles alianzas.

También cambia la presión sobre Sánchez. El presidente del Gobierno tendrá enfrente a Feijóo en el formato más presidencialista, pero después deberá medirse con un escenario multipartidista donde la discusión sobre los pactos postelectorales puede terminar ocupando tanto espacio como los programas.

Tres noches que pueden ordenar la campaña del 29N

El calendario deja tres fechas señaladas: 16, 23 y 26 de noviembre. Primero llegará el duelo Sánchez-Feijóo en Mediaset; una semana después, el debate de portavoces en RTVE; finalmente, el encuentro multipartidista de Atresmedia propuesto para tres días antes de las elecciones.

No significa que tres programas de televisión vayan a decidir por sí solos unas elecciones generales. Sería conceder al plató poderes casi alquímicos. Pero sí pueden modificar el tono de la campaña, reforzar dudas existentes, movilizar electorados desanimados o dejar imágenes que sobrevivan a decenas de mítines.

El 16 de noviembre será la primera prueba de alto voltaje. Sánchez y Feijóo volverán a quedar solos ante las cámaras, con una diferencia fundamental respecto a 2023: esta vez ambos conocen perfectamente al rival, sus argumentos y sus puntos vulnerables. La sorpresa será más difícil. El error, no.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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