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Qué es Democracia 21 y quién impulsa el partido de Miriam González

Democracia 21 entra en campaña con Miriam González, perfiles técnicos, propuestas de regeneración y una alianza electoral con Ciudadanos y UCIN.

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Qué es Democracia 21

Resumen

  • Democracia 21 es el partido liderado por Miriam González Durántez
  • Se presenta en Madrid y Barcelona junto a Ciudadanos y UCIN
  • Su eje es la regeneración institucional, la vivienda y la economía

Democracia 21 es el nuevo partido liderado por la abogada Miriam González Durántez que intenta abrirse paso en la política española con una propuesta centrada en la regeneración institucional, la modernización de la Administración y la búsqueda de acuerdos fuera de la habitual pelea entre bloques. Su estreno electoral llegará en las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026, aunque de forma muy selectiva: concurrirá inicialmente en Madrid y Barcelona.

El proyecto tampoco llegará solo a las urnas. Democracia 21 ha acordado concurrir junto a Ciudadanos y Unión de Ciudadanos Independientes (UCIN), una alianza que aporta estructura y apoyos a una formación nacida apenas unos meses antes de las elecciones. González insiste, pese a las inevitables comparaciones, en que su intención no es reconstruir Ciudadanos ni resucitar una marca anterior, sino levantar una organización nueva alrededor de reformas institucionales y perfiles procedentes en buena medida de la sociedad civil.

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Qué es Democracia 21 y de dónde sale

Democracia 21 fue registrada como partido en junio de 2026 y González presentó públicamente su candidatura en Madrid el 10 de octubre. El origen, sin embargo, está unos años atrás. En 2023 había creado España Mejor, una organización concebida como plataforma de propuestas de políticas públicas y desde la que recorrió el país reuniéndose con ciudadanos y profesionales para elaborar soluciones alejadas, al menos en su planteamiento inicial, de las estructuras convencionales de los partidos.

Esa experiencia terminó convirtiéndose en el germen político de Democracia 21. La tesis de González es que España no sufre únicamente una batalla ideológica, sino instituciones excesivamente politizadas, una burocracia pesada y una dinámica de bloques que transforma casi cualquier asunto público en otro episodio de confrontación. Su formación pretende entrar precisamente por esa grieta.

De España Mejor a un partido con aspiración nacional

La organización rehúye definirse de manera cerrada como un partido de derechas, izquierdas o incluso de centro. Aun así, sus propuestas dibujan un espacio reconocible: reformismo institucional, europeísmo, defensa del mérito, modernización del Estado, apoyo a la iniciativa empresarial y mantenimiento de unos servicios públicos fuertes. Un cóctel que inevitablemente recuerda al territorio político que durante distintos periodos intentaron ocupar UPyD y Ciudadanos.

No es una comparación menor. El centro español ha demostrado durante años una curiosa elasticidad: parece enorme cuando se pregunta a los ciudadanos dónde se sitúan ideológicamente y bastante más estrecho cuando toca introducir una papeleta en la urna. Democracia 21 pretende averiguar si todavía existe espacio electoral para un proyecto que venda gestión, reformas y moderación antes que pertenencia a una trinchera.

Quién está detrás de Democracia 21

Miriam González Durántez, nacida en Olmedo, Valladolid, en 1968, es la cara indiscutible del proyecto. Abogada especializada en asuntos internacionales, ha desarrollado buena parte de su trayectoria profesional fuera de España y ha trabajado en materias relacionadas con comercio internacional y regulación. También impulsó Inspiring Girls, una organización destinada a acercar referentes profesionales femeninos a niñas y jóvenes, antes de poner en marcha España Mejor.

Su nombre resulta igualmente conocido por su matrimonio con Nick Clegg, antiguo líder de los Liberal Democrats y vice primer ministro británico entre 2010 y 2015. Clegg estuvo presente en la presentación de Democracia 21, pero el proyecto español está organizado alrededor de González y de un equipo propio. La relación aporta notoriedad mediática, aunque explica bastante menos del partido que la trayectoria profesional y política acumulada por su fundadora.

La dirección ofrece pistas más interesantes sobre el tipo de organización que pretende construir. González ocupa la presidencia y Manel Rodríguez Murillo figura como director general. Arquitecto y empresario vinculado al sector inmobiliario, Rodríguez ha desarrollado buena parte de su carrera alrededor de la promoción residencial y la vivienda asequible.

Las vicepresidencias corresponden a Maricé Sánchez-Macián y Juan González-Barba. La primera procede del mundo de la transformación digital y la inteligencia artificial aplicada a distintos sectores; González-Barba, diplomático de carrera, ha sido embajador y secretario de Estado para la Unión Europea. El mensaje que deja la composición es bastante deliberado: presentar experiencia técnica y profesional como alternativa al currículum construido exclusivamente dentro de un aparato político.

Entre los perfiles públicos vinculados al proyecto aparecen igualmente el economista Javier Torres, con una extensa trayectoria financiera y expresidente de Sareb; Teresa Garín, integrante del equipo fundador; profesionales de la universidad, la empresa, la tecnología, la sanidad y las políticas migratorias, además de especialistas con experiencia internacional. Democracia 21 busca convertir esa mezcla en una de sus señas de identidad.

También existe una genealogía política reconocible. En torno al lanzamiento han aparecido antiguos representantes y personas vinculadas a UPyD, aunque conviene distinguir entre asistir, colaborar o simpatizar con el proyecto y pertenecer formalmente a su dirección. La posterior alianza con Ciudadanos refuerza inevitablemente esa conexión con el espacio liberal y reformista que ya intentó consolidarse en España durante la década pasada.

Cómo se financia el nuevo partido

La financiación es uno de los asuntos más sensibles para una organización que coloca la limpieza institucional entre sus principales argumentos. Según la información de transparencia publicada por Democracia 21, el partido declara actualmente cero euros de subvenciones públicas y señala que se sostiene mediante cuotas de afiliados y aportaciones privadas.

La formación asegura aceptar donaciones únicamente de personas físicas, dentro de los límites establecidos por la legislación española, y afirma que el equipo impulsor aportó inicialmente recursos para poner el proyecto en marcha. Al tratarse de una organización de reciente creación, todavía no existe la larga serie de cuentas, subvenciones, campañas y liquidaciones electorales que permite analizar con perspectiva la financiación de un partido veterano.

Por ahora hay estatutos, un código ético y un modelo de financiación declarado. El examen verdaderamente interesante llegará cuando aumenten los gastos de campaña, la estructura territorial y la actividad ordinaria. Las promesas de transparencia lucen bien bajo los focos; las cuentas sostenidas en el tiempo suelen resultar bastante más elocuentes.

Qué propone Democracia 21

La regeneración institucional ocupa el centro de su programa. Entre sus propuestas figuran una fuerte reducción del número de asesores políticos, la profesionalización de la Administración, mayores garantías de independencia para los organismos de control y cambios destinados a reducir la influencia partidista sobre determinadas instituciones.

Democracia 21 plantea igualmente crear juzgados especializados en corrupción, reforzar los mecanismos contra las redes clientelares, acabar con los aforamientos y limitar determinados cargos a dos mandatos. También defiende introducir una relación más directa entre representantes y ciudadanos, con la idea de que escuchar al electorado deje de ser algo reservado a las semanas de campaña.

La vivienda aparece como otro de sus grandes campos de batalla. González ha defendido medidas fiscales dirigidas especialmente a los menores de 35 años, la reducción de trabas urbanísticas y la construcción de vivienda asequible. También ha reclamado utilizar miles de millones de euros de fondos europeos pendientes de ejecución para impulsar vivienda pública y protegida.

En economía, el discurso combina una menor carga burocrática para autónomos y pymes, aumento de la productividad, mejores salarios y mantenimiento de servicios públicos eficaces. El partido presenta esa combinación como una modernización del Estado: menos obstáculos administrativos, más digitalización y una economía capaz de generar crecimiento sin adelgazar por el camino el Estado del bienestar.

Educación, sanidad, tecnología y cambio climático completan una agenda todavía en desarrollo. Democracia 21 habla de una formación académica más conectada con el mundo profesional, del uso de la tecnología para mejorar los servicios públicos y de una Administración más rápida. Su idea repetida es pasar de un Estado que complica trámites a uno que facilite la vida cotidiana. Sobre el papel, fácil de escribir. En la ventanilla administrativa española, algo más heroico.

Inmigración, Europa y el espacio que busca ocupar

En inmigración, González intenta mantener una posición alejada tanto del rechazo generalizado como de una política sin controles. Considera la inmigración un activo para España, especialmente ante los retos demográficos y económicos, pero defiende que el Estado debe gestionar las entradas, las condiciones de permanencia y el cumplimiento de las normas.

El europeísmo forma igualmente parte del ADN del proyecto. La experiencia internacional de González, la presencia de perfiles diplomáticos en su equipo y sus propuestas de coordinación europea sitúan a Democracia 21 lejos de las corrientes euroescépticas. En el modelo territorial no apuesta por una recentralización general del Estado, aunque reclama una coordinación más eficaz entre administraciones y una evaluación más exigente de sus resultados.

Precisamente ahí está una de las dificultades del proyecto. Democracia 21 intenta hablar de instituciones, productividad, vivienda y gestión sin convertir cada iniciativa en una prueba de fidelidad ideológica. La fórmula puede resultar atractiva para parte del electorado desencantado; convertir ese desencanto en votos es otra historia.

La alianza con Ciudadanos añade una segunda lectura. El partido obtiene experiencia organizativa, cuadros y una marca reconocible, pero hereda al mismo tiempo la comparación con una formación que llegó a reunir millones de votos antes de protagonizar un espectacular derrumbe electoral. González tendrá que convencer de que Democracia 21 supone un proyecto nuevo y no una restauración con distinta fachada.

El examen real llega a las urnas

Democracia 21 empieza con una limitación evidente: en estas elecciones concurrirá únicamente en Madrid y Barcelona. Son dos de las circunscripciones donde una candidatura pequeña tiene más opciones de obtener representación que en provincias con pocos escaños, pero también territorios donde compite una oferta política especialmente abundante.

Su principal activo es la combinación de una candidata con experiencia internacional, profesionales procedentes de ámbitos distintos a la política y un programa construido alrededor de problemas muy reconocibles: vivienda, burocracia, corrupción, productividad y calidad institucional. La dificultad está en diferenciar ese discurso de otras experiencias reformistas que empezaron prometiendo superar los bloques y terminaron devoradas por ellos.

Detrás de Democracia 21 hay, por tanto, bastante más que la figura de Miriam González: un equipo técnico y empresarial, perfiles diplomáticos y académicos, personas procedentes de iniciativas cívicas, conexiones con antiguos espacios reformistas y, desde octubre, una alianza electoral con Ciudadanos y UCIN. El 29 de noviembre dejará de ser una hipótesis política para enfrentarse al único termómetro que no admite demasiada literatura: los votos.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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